Acoso laboral: Una violencia silenciada en los espacios de trabajo El acoso no es exclusivo de los adolescentes en las escuelas. En muchas oficinas y lugares de trabajo, persiste una cultura tóxica donde personas con poder o títulos jerárquicos se sienten con el derecho de menospreciar, humillar o romper el espíritu de otros. Este tipo de violencia, conocida como mobbing, no solo afecta la salud emocional y psicológica de las víctimas, sino que perpetúa un ambiente laboral insostenible y deshumanizado. El acoso laboral muchas veces se disfraza de “exigencias”, “comentarios constructivos” o “estándares de calidad”, pero no se debe normalizar. Las bromas hirientes, el menosprecio, la sobrecarga intencionada de trabajo o los comentarios despectivos sobre la vida personal de alguien son formas de abuso de poder que reflejan una profunda falta de empatía y respeto. Reflexionemos: • ¿Cómo estamos contribuyendo al ambiente laboral? • ¿Somos cómplices con nuestro silencio? • ¿Denunciamos estas prácticas o las justificamos? Un espacio laboral saludable debe estar basado en la igualdad, el respeto y la dignidad para todas las personas. Cada acción cuenta: desde evitar comentarios dañinos hasta respaldar a quienes alzan la voz contra estas injusticias.
1 + Uno Mujer
viernes, 6 de febrero de 2026
jueves, 5 de febrero de 2026
#Enfoquedeigualdadac
miércoles, 4 de febrero de 2026
#AutonomíaPersonal
𝐄𝐥 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐫𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐭𝐮 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 Es una advertencia que muchas mujeres han escuchado, pero que sigue siendo necesaria: nunca sacrifiques tu independencia por un hombre. Esta frase resuena profundamente, porque muchas veces los roles tradicionales y los estereotipos de género nos dictan que el amor romántico debe ser nuestro principal objetivo, a tal punto que se justifica dejar el trabajo, los ahorros y los sueños propios por mantener una relación. Sin embargo, cuando el mundo personal gira únicamente en torno a una pareja, puede llevar a un desequilibrio emocional y, en ocasiones, económico.Las mujeres suelen cargar con una enorme presión para priorizar las relaciones sobre su propio bienestar. Frases como “el hombre debe ser el proveedor” o “la mujer debe ser la cuidadora” refuerzan ideas erróneas que limitan las decisiones personales. Es común escuchar historias de mujeres que, por amor o por temor a la soledad, dejan sus empleos, se mudan a otras ciudades sin planes propios o incluso agotan sus recursos financieros para sostener a una pareja. ¿Pero qué sucede cuando esa relación termina? ¿Quién cuida de esos sueños rotos y de las oportunidades perdidas? El problema con estos estereotipos es que perpetúan la idea de que las mujeres no pueden (o no deben) prosperar solas. La realidad es que el bienestar y la realización personal no deberían depender de un vínculo amoroso, sino de la propia capacidad de definir una vida que sea plena en todos los aspectos: emocional, laboral, personal y social. Antes de dejar algo importante en tu vida por otra persona, pregúntate: ¿esto es lo que realmente deseo para mí? Si la respuesta no está centrada en ti, quizás sea el momento de reevaluar tus prioridades. Tu vida y tus decisiones son valiosas y nunca deberían girar únicamente en torno a alguien más.
martes, 3 de febrero de 2026
#Enfoquedeigualdadac
lunes, 2 de febrero de 2026
Trabajo invisible, dignidad presente
Trabajo invisible, dignidad presente
La frase que acompaña la imagen “Soy ama de casa” se dice con orgullo, porque es uno de los trabajos más difíciles del mundo y también el menos valorado; interpela una realidad histórica: el trabajo doméstico y de cuidado sostiene la vida, pero sigue siendo invisibilizado y desigualmente reconocido.
Ser ama de casa implica jornadas extensas, múltiples tareas simultáneas y una alta carga física y emocional. Cocinar, limpiar, cuidar, organizar y acompañar no son “ayudas” ni labores menores; son responsabilidades esenciales que garantizan bienestar, salud y reproducción social. Sin embargo, al no estar remuneradas en muchos casos, estas labores quedan fuera de las estadísticas económicas y del reconocimiento social.
Decir “soy ama de casa” con orgullo es un acto político. Es reclamar dignidad para un trabajo que ha sido históricamente feminizado, naturalizado y subestimado. También es exigir corresponsabilidad: que el cuidado sea compartido, valorado y respaldado por políticas públicas que reconozcan su aporte a la economía y a la cohesión social.
Esta imagen nos invita a cambiar la mirada. Valorar el trabajo del hogar es avanzar hacia una sociedad más justa, donde cuidar no sea sinónimo de sacrificio silencioso, sino de reconocimiento, derechos y respeto.
domingo, 1 de febrero de 2026
#RompiendoRolesDeGénero
𝐋𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 mujeres y hombres : 𝐮𝐧 𝐚𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐞́𝐧𝐞𝐫𝐨.
sábado, 31 de enero de 2026
#CrianzaCompartida
𝐏𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐚𝐮𝐬𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬: 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐧 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬
#AcosoLaboral
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E l acoso sexual tiene muchas manifestaciones, presta atención a cada forma y busca cortar con la situación desde el principio. Si sientes q...
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15 pláticas TED de feminismo Por Kenya Giovanini Deja que estas 15 pláticas TED de feminismo te muestren una nueva perspectiva. A veces u...