𝐍𝐨 𝐬𝐞𝐚𝐬 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐫𝐢𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞: 𝐫𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨
En nuestras relaciones personales, muchas veces caemos en el rol de la “curita” de alguien más, es decir, nos convertimos en ese parche temporal para sanar heridas ajenas.
Aparentemente, esto suena noble, pero la verdad es que, al hacer esto, nos olvidamos de nuestras propias necesidades y permitimos que nos utilicen para suplir vacíos emocionales, para luego ser desechados una vez la otra persona se siente mejor.
¿𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐬𝐢 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐮𝐧𝐚 ❞𝐜𝐮𝐫𝐢𝐭𝐚❞

• ¿Sientes que solo te buscan cuando tienen un problema y luego desaparecen?
• ¿Sacrificas constantemente tu bienestar por intentar sanar a alguien más, sin recibir reciprocidad emocional?
• ¿Te quedas en relaciones que ya no te hacen bien, esperando que las cosas mejoren?
𝐄𝐣𝐞𝐦𝐩𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐚́𝐜𝐭𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐭𝐢𝐝𝐢𝐚𝐧𝐚:
• 𝐀𝐦𝐢𝐬𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐭ó𝐱𝐢𝐜𝐚𝐬: Cuando siempre eres el soporte emocional de alguien, pero esa persona nunca está para ti.
• 𝐑𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐣𝐚: Cuando alguien está contigo para llenar vacíos, pero una vez que se sienten mejor, te aparta.
• 𝐅𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚: Cuando te cargas con las responsabilidades emocionales de otros sin que se reconozca tu esfuerzo o tu necesidad de espacio.
No olvidemos que las relaciones deben basarse en la reciprocidad, el respeto y el crecimiento mutuo, no en ser el refugio temporal de alguien que no está dispuesto a trabajar en su propio bienestar.
𝐍𝐨 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐧𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚́𝐬, 𝐲 𝐧𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐨𝐥𝐮𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐨𝐬.
Tu bienestar también importa, y no debes sentirte culpable por poner límites o cuidar de ti primero.