miércoles, 31 de diciembre de 2025

Bienvenido 2026.


 Bienvenido 2026.

Iniciamos un nuevo año convencidas de que ninguna transformación profunda se construye en soledad. Desde los territorios, los barrios y las comunidades, seguimos tejiendo alianzas que cuidan la vida, defienden los derechos y fortalecen la igualdad.

Que este 2026 nos encuentre más unidas, más conscientes y más firmes en la apuesta por un futuro donde las mujeres, las diversidades y las comunidades sean protagonistas de los cambios que el país necesita.

Seguimos caminando juntas, con memoria, con fuerza colectiva y con amor por el territorio.

💜 Feliz 2026 lleno de cuidado, justicia e igualdad.

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martes, 30 de diciembre de 2025

Igualdad de Genero

Cómo la desigualdad de género afecta el desarrollo de las comunidades

La desigualdad de género es un fenómeno estructural que atraviesa la vida social, económica y cultural de las comunidades, influyendo de manera directa en su capacidad de desarrollo. No se trata únicamente de una cuestión de derechos, sino de un conjunto de barreras que condicionan el acceso a oportunidades, recursos y espacios de decisión. Cuando estas desigualdades persisten, limitan el potencial colectivo y profundizan brechas históricas que afectan a personas y territorios por igual.

Analizar cómo opera la desigualdad de género permite comprender por qué muchas comunidades enfrentan dificultades para avanzar de forma sostenida e inclusiva. Desde el ámbito familiar hasta el institucional, sus efectos se manifiestan en la educación, el trabajo, la salud y la participación social. Abordar este tema con una mirada integral es clave para quienes trabajan en responsabilidad social, pero también para quienes buscan entender cómo las dinámicas de género influyen en el bienestar y el futuro de las comunidades.

6 formas en las que la desigualdad de género frena el desarrollo de las comunidades

1. Limita el crecimiento económico y la productividad

La desigualdad de género reduce la participación de las mujeres en el mercado laboral formal, lo que implica una pérdida significativa de productividad. Cuando las mujeres enfrentan barreras para acceder a empleos bien remunerados, ascensos o puestos de liderazgo, la economía local deja de aprovechar plenamente su capital humano. Esto se traduce en menores ingresos familiares y menor dinamismo económico.

Además, la brecha salarial de género perpetúa ciclos de pobreza, especialmente en hogares encabezados por mujeres. Al tener menos recursos, las familias invierten menos en educación, salud y bienestar, lo que impacta negativamente en el desarrollo comunitario a largo plazo. La desigualdad de género, en este sentido, actúa como un freno silencioso al crecimiento sostenible.

2. Profundiza las brechas educativas.

En muchas regiones, niñas y adolescentes tienen menos probabilidades de completar su educación debido a normas sociales, matrimonios tempranos o trabajo doméstico no remunerado. Esta desigualdad de género en el acceso a la educación limita las oportunidades futuras de las mujeres y reduce el nivel educativo general de la comunidad. La falta de educación también incrementa la vulnerabilidad ante la violencia y la exclusión social.

Las comunidades con menores niveles educativos enfrentan mayores dificultades para innovar, adaptarse a cambios tecnológicos y participar en economías más competitivas. Invertir en la educación de las niñas no solo beneficia a las mujeres, sino que eleva el capital social y humano de toda la comunidad, generando efectos multiplicadores a largo plazo.

3. Afecta la salud y el bienestar colectivo.

La desigualdad de género tiene consecuencias directas en la salud física y mental de las mujeres. El acceso limitado a servicios de salud, especialmente en temas de salud sexual y reproductiva, incrementa riesgos evitables y afecta la calidad de vida. Estos impactos no se limitan al ámbito individual, sino que repercuten en familias y comunidades enteras.

Cuando las mujeres no pueden decidir sobre su propio cuerpo o carecen de atención médica adecuada, aumentan las tasas de mortalidad materna y enfermedades prevenibles. Esto genera mayores costos sociales y debilita los sistemas de salud comunitarios, afectando el bienestar general y la capacidad de respuesta ante crisis sanitarias.


4. Debilita la cohesión social y la gobernanza.

Las comunidades donde persiste la desigualdad de género suelen presentar menores niveles de participación cívica femenina. La exclusión de las mujeres de espacios de toma de decisiones limita la diversidad de perspectivas y reduce la calidad de la gobernanza local. Esto puede derivar en políticas públicas menos inclusivas y menos efectivas.

La participación equitativa fortalece la confianza social y la legitimidad de las instituciones. Cuando las mujeres tienen voz y liderazgo, se promueven soluciones más integrales a los problemas comunitarios, desde la seguridad hasta el acceso a servicios básicos. La desigualdad de género, por el contrario, erosiona estos procesos.

5. Incrementa la violencia y la inseguridad.

La violencia de género es una de las expresiones más extremas de la desigualdad de género y tiene impactos profundos en el desarrollo comunitario. Comunidades con altos niveles de violencia contra las mujeres enfrentan mayores costos económicos, sistemas judiciales saturados y un clima de inseguridad generalizada. El miedo y la normalización de la violencia limitan la participación social.

Además, la violencia afecta el desarrollo emocional y educativo de niñas y niños que crecen en entornos inseguros. Romper estos ciclos es fundamental para construir comunidades más pacíficas y resilientes, donde la igualdad sea un pilar de la convivencia y el desarrollo sostenible.


6. Obstaculiza la sostenibilidad y la resiliencia comunitaria

La desigualdad de género también impacta la capacidad de las comunidades para enfrentar crisis como el cambio climático, desastres naturales o crisis económicas. Las mujeres suelen estar en primera línea de la gestión de recursos naturales y del cuidado comunitario, pero rara vez participan en la toma de decisiones estratégicas. Esta exclusión debilita la resiliencia colectiva.

Diversos estudios muestran que los proyectos de desarrollo y sostenibilidad son más exitosos cuando integran la perspectiva de género. Ignorar esta dimensión no solo es injusto, sino ineficiente. La desigualdad de género limita la capacidad de adaptación y respuesta ante desafíos complejos y globales.

Más allá de las cifras: por qué la igualdad de género es una estrategia de desarrollo

La desigualdad de género no puede entenderse únicamente a través de indicadores estadísticos, ya que sus efectos se manifiestan en dinámicas cotidianas que moldean el funcionamiento de las comunidades. Normas culturales, roles de género rígidos y prácticas institucionales desiguales influyen en quién tiene acceso a oportunidades, quién toma decisiones y quién asume las cargas de cuidado. Estas dinámicas, muchas veces invisibles, determinan el rumbo del desarrollo local tanto como los factores económicos tradicionales.

Abordar la igualdad de género como una estrategia de desarrollo implica reconocer que las soluciones deben ser estructurales y de largo plazo. No basta con intervenciones aisladas; se requieren políticas públicas, programas comunitarios y prácticas organizacionales que cuestionen las causas profundas de la exclusión. Integrar la perspectiva de género en la planeación, ejecución y evaluación de proyectos permite anticipar riesgos, mejorar resultados y asegurar que los beneficios del desarrollo lleguen a más personas.













Para el sector empresarial y las organizaciones con enfoque en responsabilidad social, la igualdad de género representa una oportunidad para generar valor compartido. Entornos más equitativos facilitan la participación, fortalecen el tejido social y favorecen la sostenibilidad de las iniciativas comunitarias. Entender la igualdad no como un costo, sino como una inversión estratégica, es clave para construir comunidades más sólidas y preparadas para enfrentar desafíos futuros.

La igualdad de género como motor del desarrollo comunitario

La desigualdad de género limita el potencial de las comunidades y perpetúa ciclos de exclusión que afectan a generaciones enteras. Superarla implica reconocer que el desarrollo no puede ser pleno mientras una parte de la población enfrente barreras estructurales para ejercer sus derechos y capacidades. La igualdad no es un resultado automático, sino una construcción colectiva.

Avanzar hacia comunidades más justas e inclusivas requiere acciones coordinadas desde distintos frentes. Invertir en igualdad de género es invertir en desarrollo sostenible, cohesión social y bienestar compartido. Comprender cómo la desigualdad de género afecta a las comunidades es el primer paso para transformarlas y construir un futuro más equitativo para todas las personas.

lunes, 29 de diciembre de 2025

#enfoquedeigualdadac

 


"Soy machista. Fui criado así. Crecí, me casé y tuve una hija. Siempre sometí a mi mujer, algo que me parecía completamente natural. Al fin y al cabo, el machismo es tan estructural que se naturaliza.
Usaba adjetivos como incompetente, idiota, estúpida, para criticar muchas de sus palabras y posturas, y así disminuirla, empequeñecerla. Nunca la agredí físicamente, pero ejercía violencia psicológica.
Mi hija fue criada en ese ambiente.
Me reía de los chistes que humillan o descalifican a las mujeres, y los reproducía.
Cuando alguna se ofendía y protestaba, le preguntaba si no tenía sentido del humor; era solo un chiste, una broma. Aparte de eso, siempre fui muy moralista, especialmente cuando veía mujeres con ropas muy cortas.
Muchas veces dije que estaban pidiendo ser violadas. Recuerdo que una vez me contaron sobre un caso de violación de una chica "modernosa" del barrio donde vivo, y cuestioné si se trataba realmente de una violación. Al fin y al cabo, ella abusaba, lo pedía, ¿no? Mi hija escuchaba todo eso.
Defendía que hombres y mujeres son muy diferentes y por eso sus derechos no podían ser iguales.
Reproducía las falacias de que el hombre es más racional y la mujer más sentimental, que tener muchas mujeres en un mismo lugar de trabajo no da resultado, que la mujer habla demasiado, que le gustan los chismes, que los hombres son más competentes para gerenciar negocios, que hay mujeres a las que les gusta que les peguen, que los niños maleducados lo son por culpa de la madre, etc.
Mi hija aprendió todo eso.
Una vez, un vecino agredió físicamente a su mujer. Mi esposa y mi hija hablaron de llamar a la policía, pero lo impedí.
Dije que "en pelea de marido y mujer no se mete cuchara". ¿Quién sabe lo que ella hizo para hacerle perder a él la cabeza? Mi hija incorporó esa idea.
Deshumanizaba la figura femenina.
A las mujeres más independientes y despegadas de esas reglas morales que yo defendía, las llamaba vacas, yeguas, cerdas.
Decía que el feminismo era cosa de mujeres "mal atendidas", feas, desequilibradas, desubicadas.
Me ofendía cuando alguien me llamaba machista, y decía: "Ni machismo ni feminismo, nada de ismos". Mi hija llegó a reproducir algunas de mis expresiones.
Recuerdo cuando ella me lo presentó. Estaban empezando a salir. Una vez la oí conversando con una amiga y le contaba que a veces era un poco grosero, pero los hombres son así, ¿verdad? Yo era su referencia.
En otra ocasión hablaba con una prima sobre cómo lo encontró con otra, pero él se disculpó y dijo que era solo un desliz, que la amaba.
Recordó que unos años antes, su madre había descubierto algunas aventuras mías, y que eso era, al fin y al cabo, cosa de hombres.
Él me caía bien. Era un muchacho simpático y trabajador. Reía mucho de los chistes sobre mujeres que le contaba, y hasta aportó algunos nuevos que ampliaron mi repertorio.
Se casaron. Con mi bendición. Una vez ella se quejó con la madre de que él era muy celoso y posesivo, que la agobiaba.
Me metí en la conversación y dije que él era el hombre de la casa y que ella tenía que respetarlo, y que los celos eran señal de amor.
Ella estuvo de acuerdo. Noté que algunas veces hablaba con ella de manera agresiva. Lo llamé para tener una charla. Me pidió disculpas y dijo que procuraría controlarse, "pero que la mujer habla demasiado y sabes cómo es eso, a veces hace que uno se ponga nervioso". Terminé concordando con él.
Hace poco ella llegó a casa con un hematoma en un ojo, el rostro hinchado y marcas en los brazos. Le pregunté sobre eso y contestó que se había caído por las escaleras, pero que estaba bien, que no hacía falta que me preocupara. Le pregunté si todo iba bien con su marido y me dijo que sí, que él la amaba.
Ayer recibí una llamada de la policía. Supe que mi hija estaba muerta. Su compañero la había golpeado hasta la muerte durante una pelea conyugal.
Los vecinos oyeron sus gritos pidiendo socorro, pero nadie intervino ni llamó a la policía. Al fin y al cabo, en pelea de marido y mujer no se mete cuchara.
Yo morí junto con mi hija. Ahora yazgo en este suelo frío, los golpes que destrozaron mi alma agudizaron mis sentidos.
Puedo ver, oír. Veo ahora con una claridad y lucidez que me lastiman: el machismo, que siempre naturalicé y reproduje, oprime, hiere, mata. Oigo el grito de los feminismos. Es un grito de dolor. Es un grito ancestral. Es un grito por igualdad de derechos y oportunidades. Es un grito por respeto. Es un grito por la vida. Es el grito de mi hija. Es el grito de tu hija.
Es tarde para mí. Es tarde para ella. Maté a mi hija. En cada acto machista maté a mi hija. Maté también otras hijas, hermanas, madres. Defender y reproducir el machismo es mancharse las manos con sangre. Tú puedes aún salvar a tu hija, hermana, madre y tantas otras mujeres.
Actúa antes de que sea tarde".
El historiador brasileño Cadu de Castro (en la foto) escribió y compartió esta conmovedora crónica. En su breve relato, el autor deja claro que un feminicidio no se produce solo en el instante en el que un hombre le arrebata la vida a una mujer. Comienza mucho antes, y con la involuntaria y anónima complicidad de todos y todas.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Abandono paterno

 

No hay “madres solteras” por elección social, hay abandonos paternos sistemáticamente tolerados.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Revista 1+Uno diciembre 2025

 

https://online.pubhtml5.com/mtpl/oplm/

 La Edición 64 de la Revista 1+Uno Mujer se publica en el cierre del año con una mirada crítica, sensible y profundamente comprometida con los derechos de las mujeres, la cultura como motor de transformación social y la vida comunitaria en los territorios.


Esta edición abre con el artículo “Estrategia de Innovación Cultural Barrios Vivos – Laboratorio de Oportunidades”, una reflexión sobre cómo la cultura, la creatividad y el trabajo colectivo se convierten en herramientas concretas para fortalecer el tejido social, activar economías locales y dignificar los saberes comunitarios desde los barrios.


En el marco del 4 de diciembre: Día Distrital contra el feminicidio, la revista presenta el especial “Un llamado urgente a defender la vida de las mujeres”, un texto que interpela a la sociedad, a las instituciones y al Estado frente a la persistencia de la violencia feminicida, reafirmando que la vida de las mujeres no es negociable.

Quien te quiere…

 


viernes, 26 de diciembre de 2025

#AmorPropio

 𝐀𝐜𝐞𝐩𝐭𝐚𝐫 𝐨 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐨𝐫𝐦𝐚𝐫𝐬𝐞: 𝐋𝐚 𝐞𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞𝐟𝐢𝐧𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝

Cada día enfrentamos presiones para encajar en ideales impuestos, particularmente aquellos que buscan definirnos como “perfectas”. Pero, ¿qué significa realmente ser perfecta? La perfección no es más que una construcción social inalcanzable que nos aleja de nuestra autenticidad. 🌱
Aceptar quién eres no es solo un acto de amor propio, es una forma de resistencia frente a los estándares que nos encadenan. Respetarte, valorarte y confiar en ti misma implica romper con la narrativa que nos dice que nunca somos suficientes. Por el contrario, vivir acomplejadas, persiguiendo ideales ajenos, solo perpetúa un ciclo de insatisfacción y dolor.
Es tiempo de cuestionar esos cánones de belleza, de éxito o de comportamiento que nos han enseñado a seguir sin preguntarnos si realmente nos hacen felices. Aceptarte es ganar libertad; conformarte con cumplir expectativas externas es perderte en el camino.
𝐇𝐨𝐲, 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐬 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐚: ¿𝐞𝐥𝐞𝐠𝐢𝐫𝐚́𝐬 𝐬𝐞𝐫 𝐟𝐢𝐞𝐥 𝐚 𝐭𝐢 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚 𝐨 𝐞𝐬𝐜𝐥𝐚𝐯𝐚 𝐝𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐨𝐬❓


Bienvenido 2026.

  Bienvenido 2026. ✨ Iniciamos un nuevo año convencidas de que ninguna transformación profunda se construye en soledad . Desde los territo...