viernes, 2 de enero de 2026

#enfoquedeigualdadac

 

饾悕饾悽 饾悮饾惓饾惍饾惀, 饾惂饾悽 饾惄饾惈饾悽饾惂饾悳饾悶饾惉饾悮: 饾惈饾惃饾惁饾惄饾悶饾惈 饾悶饾惀 饾悳饾惍饾悶饾惂饾惌饾惃 饾惌饾悮饾惁饾悰饾悽饾悶́饾惂 饾悶饾惉 饾悮饾惁饾惃饾惈
Durante a帽os, los cuentos de hadas nos entrenaron emocionalmente en roles desiguales:
el pr铆ncipe que act煤a, decide y rescata;
la princesa que espera, aguanta y agradece.
Ese relato no es inocente. Normaliza la dependencia, romantiza el sacrificio y disfraza la desigualdad de amor.
En la vida real, las relaciones sanas no necesitan salvadores ni mujeres peque帽as que ser “protegidas”. Necesitan coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, responsabilidad afectiva y v铆nculos donde nadie tenga que borrarse para que el otro brille.
No necesitamos al “hombre ideal” ni convertirnos en la “mujer correcta”.
Somos personas completas, no proyectos de rescate ni premios por buen comportamiento.
El amor no deber铆a doler, callar ni exigir renuncias unilaterales.
Si hay valent铆a, debe ser compartida.
Si hay cuidado, debe ser mutuo.
Si hay compromiso, debe ser horizontal.
✨ ¿C贸mo empezar a romper estos estereotipos en nuestras relaciones?
– Cuestionando los roles que nos ense帽aron como “naturales”.
– Dejando de romantizar la desigualdad emocional.
– Exigiendo v铆nculos donde el respeto no sea negociable.

Porque el verdadero acto de amor es dejar atr谩s el cuento y construir relaciones reales, libres y justas.

jueves, 1 de enero de 2026

#Amorpropio

 

Creer en ti tambi茅n es un acto pol铆tico.

El d铆a que decides creer en ti, dejas de pedir permiso para existir.
Esta afirmaci贸n, aparentemente 铆ntima, es profundamente pol铆tica en una sociedad que hist贸ricamente ha condicionado la voz, el cuerpo y los sue帽os de las mujeres. Creer en una misma no es un gesto individual aislado: es una ruptura con los mandatos que nos ense帽aron a dudar, a minimizarnos y a esperar validaci贸n externa.

No todo lo que duele te destruye; muchas veces te est谩 formando. Las experiencias de dolor —la exclusi贸n, la violencia simb贸lica, el silencio impuesto— no definen nuestro final. En muchos casos, se convierten en el punto de partida de procesos de conciencia, organizaci贸n y resistencia. El dolor no romantiza la injusticia, pero s铆 puede convertirse en semilla de transformaci贸n cuando se nombra, se comparte y se enfrenta colectivamente.

Cambiar tu mentalidad es el primer acto de valent铆a hacia una nueva vida. Implica cuestionar lo aprendido, desmontar creencias que normalizan la desigualdad y atrevernos a imaginar otras formas de vivir, relacionarnos y construir comunidad. Ninguna transformaci贸n estructural ocurre sin una transformaci贸n interna que nos permita reconocernos como sujetas de derechos y de acci贸n.

Tu historia no termina donde te hirieron; empieza donde decides sanar. Sanar no es olvidar ni callar, es recuperar la narrativa propia. Es decidir que la herida no tendr谩 la 煤ltima palabra y que la experiencia vivida puede convertirse en fuerza para acompa帽ar a otras, para exigir cambios y para no repetir silencios.

Lo que toleras se repite; lo que confrontas, se transforma. Esta frase nos interpela como personas y como sociedad. Callar frente a la injusticia la perpet煤a. Nombrarla, denunciarla y discutirla abre la posibilidad del cambio. La confrontaci贸n no es violencia: es un ejercicio de dignidad.

Cuando te eliges a ti, el miedo pierde poder sobre tus decisiones. Elegirse no significa aislarse, sino reconocerse como prioridad leg铆tima. Significa decidir desde el autocuidado, desde el amor propio y desde la convicci贸n de que nuestra vida importa.

No esperes el momento perfecto: convi茅rtete en la persona que lo crea. Las mujeres hemos esperado demasiado tiempo condiciones ideales que nunca llegan. Crear el momento es actuar desde lo posible, desde el ahora, incluso con dudas, incluso con temor.

Amarte no es ego铆smo, es responsabilidad con tu propia vida. En contextos donde se nos exige sacrificio permanente, el amor propio es una forma de resistencia. Cuidarnos es tambi茅n cuidar a la comunidad.

Y, finalmente, tu voz tiene valor, incluso cuando tiembla. Hablar, escribir, denunciar, opinar y crear siguen siendo actos valientes. La voz que tiembla no es d茅bil: es una voz que se abre camino.

Este art铆culo es una invitaci贸n a reconocernos, a elegirnos y a seguir construyendo, desde lo personal y lo colectivo, vidas m谩s libres, justas y dignas. Porque cada transformaci贸n comienza cuando dejamos de pedir permiso para existir.

mi茅rcoles, 31 de diciembre de 2025

Bienvenido 2026.


 Bienvenido 2026.

Iniciamos un nuevo a帽o convencidas de que ninguna transformaci贸n profunda se construye en soledad. Desde los territorios, los barrios y las comunidades, seguimos tejiendo alianzas que cuidan la vida, defienden los derechos y fortalecen la igualdad.

Que este 2026 nos encuentre m谩s unidas, m谩s conscientes y m谩s firmes en la apuesta por un futuro donde las mujeres, las diversidades y las comunidades sean protagonistas de los cambios que el pa铆s necesita.

Seguimos caminando juntas, con memoria, con fuerza colectiva y con amor por el territorio.

馃挏 Feliz 2026 lleno de cuidado, justicia e igualdad.

#2026 #FeminismoTerritorial #TejiendoAlianzas
#CuidadoColectivo #MujeresEnResistencia
#ASINCO #Revista1UnoMujer

martes, 30 de diciembre de 2025

Igualdad de Genero

C贸mo la desigualdad de g茅nero afecta el desarrollo de las comunidades

La desigualdad de g茅nero es un fen贸meno estructural que atraviesa la vida social, econ贸mica y cultural de las comunidades, influyendo de manera directa en su capacidad de desarrollo. No se trata 煤nicamente de una cuesti贸n de derechos, sino de un conjunto de barreras que condicionan el acceso a oportunidades, recursos y espacios de decisi贸n. Cuando estas desigualdades persisten, limitan el potencial colectivo y profundizan brechas hist贸ricas que afectan a personas y territorios por igual.

Analizar c贸mo opera la desigualdad de g茅nero permite comprender por qu茅 muchas comunidades enfrentan dificultades para avanzar de forma sostenida e inclusiva. Desde el 谩mbito familiar hasta el institucional, sus efectos se manifiestan en la educaci贸n, el trabajo, la salud y la participaci贸n social. Abordar este tema con una mirada integral es clave para quienes trabajan en responsabilidad social, pero tambi茅n para quienes buscan entender c贸mo las din谩micas de g茅nero influyen en el bienestar y el futuro de las comunidades.

6 formas en las que la desigualdad de g茅nero frena el desarrollo de las comunidades

1. Limita el crecimiento econ贸mico y la productividad

La desigualdad de g茅nero reduce la participaci贸n de las mujeres en el mercado laboral formal, lo que implica una p茅rdida significativa de productividad. Cuando las mujeres enfrentan barreras para acceder a empleos bien remunerados, ascensos o puestos de liderazgo, la econom铆a local deja de aprovechar plenamente su capital humano. Esto se traduce en menores ingresos familiares y menor dinamismo econ贸mico.

Adem谩s, la brecha salarial de g茅nero perpet煤a ciclos de pobreza, especialmente en hogares encabezados por mujeres. Al tener menos recursos, las familias invierten menos en educaci贸n, salud y bienestar, lo que impacta negativamente en el desarrollo comunitario a largo plazo. La desigualdad de g茅nero, en este sentido, act煤a como un freno silencioso al crecimiento sostenible.

2. Profundiza las brechas educativas.

En muchas regiones, ni帽as y adolescentes tienen menos probabilidades de completar su educaci贸n debido a normas sociales, matrimonios tempranos o trabajo dom茅stico no remunerado. Esta desigualdad de g茅nero en el acceso a la educaci贸n limita las oportunidades futuras de las mujeres y reduce el nivel educativo general de la comunidad. La falta de educaci贸n tambi茅n incrementa la vulnerabilidad ante la violencia y la exclusi贸n social.

Las comunidades con menores niveles educativos enfrentan mayores dificultades para innovar, adaptarse a cambios tecnol贸gicos y participar en econom铆as m谩s competitivas. Invertir en la educaci贸n de las ni帽as no solo beneficia a las mujeres, sino que eleva el capital social y humano de toda la comunidad, generando efectos multiplicadores a largo plazo.

3. Afecta la salud y el bienestar colectivo.

La desigualdad de g茅nero tiene consecuencias directas en la salud f铆sica y mental de las mujeres. El acceso limitado a servicios de salud, especialmente en temas de salud sexual y reproductiva, incrementa riesgos evitables y afecta la calidad de vida. Estos impactos no se limitan al 谩mbito individual, sino que repercuten en familias y comunidades enteras.

Cuando las mujeres no pueden decidir sobre su propio cuerpo o carecen de atenci贸n m茅dica adecuada, aumentan las tasas de mortalidad materna y enfermedades prevenibles. Esto genera mayores costos sociales y debilita los sistemas de salud comunitarios, afectando el bienestar general y la capacidad de respuesta ante crisis sanitarias.


4. Debilita la cohesi贸n social y la gobernanza.

Las comunidades donde persiste la desigualdad de g茅nero suelen presentar menores niveles de participaci贸n c铆vica femenina. La exclusi贸n de las mujeres de espacios de toma de decisiones limita la diversidad de perspectivas y reduce la calidad de la gobernanza local. Esto puede derivar en pol铆ticas p煤blicas menos inclusivas y menos efectivas.

La participaci贸n equitativa fortalece la confianza social y la legitimidad de las instituciones. Cuando las mujeres tienen voz y liderazgo, se promueven soluciones m谩s integrales a los problemas comunitarios, desde la seguridad hasta el acceso a servicios b谩sicos. La desigualdad de g茅nero, por el contrario, erosiona estos procesos.

5. Incrementa la violencia y la inseguridad.

La violencia de g茅nero es una de las expresiones m谩s extremas de la desigualdad de g茅nero y tiene impactos profundos en el desarrollo comunitario. Comunidades con altos niveles de violencia contra las mujeres enfrentan mayores costos econ贸micos, sistemas judiciales saturados y un clima de inseguridad generalizada. El miedo y la normalizaci贸n de la violencia limitan la participaci贸n social.

Adem谩s, la violencia afecta el desarrollo emocional y educativo de ni帽as y ni帽os que crecen en entornos inseguros. Romper estos ciclos es fundamental para construir comunidades m谩s pac铆ficas y resilientes, donde la igualdad sea un pilar de la convivencia y el desarrollo sostenible.


6. Obstaculiza la sostenibilidad y la resiliencia comunitaria

La desigualdad de g茅nero tambi茅n impacta la capacidad de las comunidades para enfrentar crisis como el cambio clim谩tico, desastres naturales o crisis econ贸micas. Las mujeres suelen estar en primera l铆nea de la gesti贸n de recursos naturales y del cuidado comunitario, pero rara vez participan en la toma de decisiones estrat茅gicas. Esta exclusi贸n debilita la resiliencia colectiva.

Diversos estudios muestran que los proyectos de desarrollo y sostenibilidad son m谩s exitosos cuando integran la perspectiva de g茅nero. Ignorar esta dimensi贸n no solo es injusto, sino ineficiente. La desigualdad de g茅nero limita la capacidad de adaptaci贸n y respuesta ante desaf铆os complejos y globales.

M谩s all谩 de las cifras: por qu茅 la igualdad de g茅nero es una estrategia de desarrollo

La desigualdad de g茅nero no puede entenderse 煤nicamente a trav茅s de indicadores estad铆sticos, ya que sus efectos se manifiestan en din谩micas cotidianas que moldean el funcionamiento de las comunidades. Normas culturales, roles de g茅nero r铆gidos y pr谩cticas institucionales desiguales influyen en qui茅n tiene acceso a oportunidades, qui茅n toma decisiones y qui茅n asume las cargas de cuidado. Estas din谩micas, muchas veces invisibles, determinan el rumbo del desarrollo local tanto como los factores econ贸micos tradicionales.

Abordar la igualdad de g茅nero como una estrategia de desarrollo implica reconocer que las soluciones deben ser estructurales y de largo plazo. No basta con intervenciones aisladas; se requieren pol铆ticas p煤blicas, programas comunitarios y pr谩cticas organizacionales que cuestionen las causas profundas de la exclusi贸n. Integrar la perspectiva de g茅nero en la planeaci贸n, ejecuci贸n y evaluaci贸n de proyectos permite anticipar riesgos, mejorar resultados y asegurar que los beneficios del desarrollo lleguen a m谩s personas.













Para el sector empresarial y las organizaciones con enfoque en responsabilidad social, la igualdad de g茅nero representa una oportunidad para generar valor compartido. Entornos m谩s equitativos facilitan la participaci贸n, fortalecen el tejido social y favorecen la sostenibilidad de las iniciativas comunitarias. Entender la igualdad no como un costo, sino como una inversi贸n estrat茅gica, es clave para construir comunidades m谩s s贸lidas y preparadas para enfrentar desaf铆os futuros.

La igualdad de g茅nero como motor del desarrollo comunitario

La desigualdad de g茅nero limita el potencial de las comunidades y perpet煤a ciclos de exclusi贸n que afectan a generaciones enteras. Superarla implica reconocer que el desarrollo no puede ser pleno mientras una parte de la poblaci贸n enfrente barreras estructurales para ejercer sus derechos y capacidades. La igualdad no es un resultado autom谩tico, sino una construcci贸n colectiva.

Avanzar hacia comunidades m谩s justas e inclusivas requiere acciones coordinadas desde distintos frentes. Invertir en igualdad de g茅nero es invertir en desarrollo sostenible, cohesi贸n social y bienestar compartido. Comprender c贸mo la desigualdad de g茅nero afecta a las comunidades es el primer paso para transformarlas y construir un futuro m谩s equitativo para todas las personas.

lunes, 29 de diciembre de 2025

#enfoquedeigualdadac

 


"Soy machista. Fui criado as铆. Crec铆, me cas茅 y tuve una hija. Siempre somet铆 a mi mujer, algo que me parec铆a completamente natural. Al fin y al cabo, el machismo es tan estructural que se naturaliza.
Usaba adjetivos como incompetente, idiota, est煤pida, para criticar muchas de sus palabras y posturas, y as铆 disminuirla, empeque帽ecerla. Nunca la agred铆 f铆sicamente, pero ejerc铆a violencia psicol贸gica.
Mi hija fue criada en ese ambiente.
Me re铆a de los chistes que humillan o descalifican a las mujeres, y los reproduc铆a.
Cuando alguna se ofend铆a y protestaba, le preguntaba si no ten铆a sentido del humor; era solo un chiste, una broma. Aparte de eso, siempre fui muy moralista, especialmente cuando ve铆a mujeres con ropas muy cortas.
Muchas veces dije que estaban pidiendo ser violadas. Recuerdo que una vez me contaron sobre un caso de violaci贸n de una chica "modernosa" del barrio donde vivo, y cuestion茅 si se trataba realmente de una violaci贸n. Al fin y al cabo, ella abusaba, lo ped铆a, ¿no? Mi hija escuchaba todo eso.
Defend铆a que hombres y mujeres son muy diferentes y por eso sus derechos no pod铆an ser iguales.
Reproduc铆a las falacias de que el hombre es m谩s racional y la mujer m谩s sentimental, que tener muchas mujeres en un mismo lugar de trabajo no da resultado, que la mujer habla demasiado, que le gustan los chismes, que los hombres son m谩s competentes para gerenciar negocios, que hay mujeres a las que les gusta que les peguen, que los ni帽os maleducados lo son por culpa de la madre, etc.
Mi hija aprendi贸 todo eso.
Una vez, un vecino agredi贸 f铆sicamente a su mujer. Mi esposa y mi hija hablaron de llamar a la polic铆a, pero lo imped铆.
Dije que "en pelea de marido y mujer no se mete cuchara". ¿Qui茅n sabe lo que ella hizo para hacerle perder a 茅l la cabeza? Mi hija incorpor贸 esa idea.
Deshumanizaba la figura femenina.
A las mujeres m谩s independientes y despegadas de esas reglas morales que yo defend铆a, las llamaba vacas, yeguas, cerdas.
Dec铆a que el feminismo era cosa de mujeres "mal atendidas", feas, desequilibradas, desubicadas.
Me ofend铆a cuando alguien me llamaba machista, y dec铆a: "Ni machismo ni feminismo, nada de ismos". Mi hija lleg贸 a reproducir algunas de mis expresiones.
Recuerdo cuando ella me lo present贸. Estaban empezando a salir. Una vez la o铆 conversando con una amiga y le contaba que a veces era un poco grosero, pero los hombres son as铆, ¿verdad? Yo era su referencia.
En otra ocasi贸n hablaba con una prima sobre c贸mo lo encontr贸 con otra, pero 茅l se disculp贸 y dijo que era solo un desliz, que la amaba.
Record贸 que unos a帽os antes, su madre hab铆a descubierto algunas aventuras m铆as, y que eso era, al fin y al cabo, cosa de hombres.
脡l me ca铆a bien. Era un muchacho simp谩tico y trabajador. Re铆a mucho de los chistes sobre mujeres que le contaba, y hasta aport贸 algunos nuevos que ampliaron mi repertorio.
Se casaron. Con mi bendici贸n. Una vez ella se quej贸 con la madre de que 茅l era muy celoso y posesivo, que la agobiaba.
Me met铆 en la conversaci贸n y dije que 茅l era el hombre de la casa y que ella ten铆a que respetarlo, y que los celos eran se帽al de amor.
Ella estuvo de acuerdo. Not茅 que algunas veces hablaba con ella de manera agresiva. Lo llam茅 para tener una charla. Me pidi贸 disculpas y dijo que procurar铆a controlarse, "pero que la mujer habla demasiado y sabes c贸mo es eso, a veces hace que uno se ponga nervioso". Termin茅 concordando con 茅l.
Hace poco ella lleg贸 a casa con un hematoma en un ojo, el rostro hinchado y marcas en los brazos. Le pregunt茅 sobre eso y contest贸 que se hab铆a ca铆do por las escaleras, pero que estaba bien, que no hac铆a falta que me preocupara. Le pregunt茅 si todo iba bien con su marido y me dijo que s铆, que 茅l la amaba.
Ayer recib铆 una llamada de la polic铆a. Supe que mi hija estaba muerta. Su compa帽ero la hab铆a golpeado hasta la muerte durante una pelea conyugal.
Los vecinos oyeron sus gritos pidiendo socorro, pero nadie intervino ni llam贸 a la polic铆a. Al fin y al cabo, en pelea de marido y mujer no se mete cuchara.
Yo mor铆 junto con mi hija. Ahora yazgo en este suelo fr铆o, los golpes que destrozaron mi alma agudizaron mis sentidos.
Puedo ver, o铆r. Veo ahora con una claridad y lucidez que me lastiman: el machismo, que siempre naturalic茅 y reproduje, oprime, hiere, mata. Oigo el grito de los feminismos. Es un grito de dolor. Es un grito ancestral. Es un grito por igualdad de derechos y oportunidades. Es un grito por respeto. Es un grito por la vida. Es el grito de mi hija. Es el grito de tu hija.
Es tarde para m铆. Es tarde para ella. Mat茅 a mi hija. En cada acto machista mat茅 a mi hija. Mat茅 tambi茅n otras hijas, hermanas, madres. Defender y reproducir el machismo es mancharse las manos con sangre. T煤 puedes a煤n salvar a tu hija, hermana, madre y tantas otras mujeres.
Act煤a antes de que sea tarde".
El historiador brasile帽o Cadu de Castro (en la foto) escribi贸 y comparti贸 esta conmovedora cr贸nica. En su breve relato, el autor deja claro que un feminicidio no se produce solo en el instante en el que un hombre le arrebata la vida a una mujer. Comienza mucho antes, y con la involuntaria y an贸nima complicidad de todos y todas.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Abandono paterno

 

No hay “madres solteras” por elecci贸n social, hay abandonos paternos sistem谩ticamente tolerados.

s谩bado, 27 de diciembre de 2025

Revista 1+Uno diciembre 2025

 

https://online.pubhtml5.com/mtpl/oplm/

 La Edici贸n 64 de la Revista 1+Uno Mujer se publica en el cierre del a帽o con una mirada cr铆tica, sensible y profundamente comprometida con los derechos de las mujeres, la cultura como motor de transformaci贸n social y la vida comunitaria en los territorios.


Esta edici贸n abre con el art铆culo “Estrategia de Innovaci贸n Cultural Barrios Vivos – Laboratorio de Oportunidades”, una reflexi贸n sobre c贸mo la cultura, la creatividad y el trabajo colectivo se convierten en herramientas concretas para fortalecer el tejido social, activar econom铆as locales y dignificar los saberes comunitarios desde los barrios.


En el marco del 4 de diciembre: D铆a Distrital contra el feminicidio, la revista presenta el especial “Un llamado urgente a defender la vida de las mujeres”, un texto que interpela a la sociedad, a las instituciones y al Estado frente a la persistencia de la violencia feminicida, reafirmando que la vida de las mujeres no es negociable.

#enfoquedeigualdadac

  饾悕饾悽 饾悮饾惓饾惍饾惀, 饾惂饾悽 饾惄饾惈饾悽饾惂饾悳饾悶饾惉饾悮: 饾惈饾惃饾惁饾惄饾悶饾惈 饾悶饾惀 饾悳饾惍饾悶饾惂饾惌饾惃 饾惌饾悮饾惁饾悰饾悽饾悶́饾惂 饾悶饾惉 饾悮饾惁饾惃饾惈 Durante a帽os, los cuentos de hadas nos ...