viernes, 6 de febrero de 2026

#AcosoLaboral

 

Acoso laboral: Una violencia silenciada en los espacios de trabajo El acoso no es exclusivo de los adolescentes en las escuelas. En muchas oficinas y lugares de trabajo, persiste una cultura tóxica donde personas con poder o títulos jerárquicos se sienten con el derecho de menospreciar, humillar o romper el espíritu de otros. Este tipo de violencia, conocida como mobbing, no solo afecta la salud emocional y psicológica de las víctimas, sino que perpetúa un ambiente laboral insostenible y deshumanizado. El acoso laboral muchas veces se disfraza de “exigencias”, “comentarios constructivos” o “estándares de calidad”, pero no se debe normalizar. Las bromas hirientes, el menosprecio, la sobrecarga intencionada de trabajo o los comentarios despectivos sobre la vida personal de alguien son formas de abuso de poder que reflejan una profunda falta de empatía y respeto. Reflexionemos: • ¿Cómo estamos contribuyendo al ambiente laboral? • ¿Somos cómplices con nuestro silencio? • ¿Denunciamos estas prácticas o las justificamos? Un espacio laboral saludable debe estar basado en la igualdad, el respeto y la dignidad para todas las personas. Cada acción cuenta: desde evitar comentarios dañinos hasta respaldar a quienes alzan la voz contra estas injusticias.

jueves, 5 de febrero de 2026

#Enfoquedeigualdadac

 

𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗿í𝗲𝗻 𝗽𝗲𝗼𝗿.
𝗘𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗹𝗮𝘀 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮 𝗺á𝘀.
Cuando un hombre grita, abandona, trabaja de más o cuida a sus hijas e hijos, suele recibir aplausos, excusas o reconocimiento.
Cuando una mujer hace exactamente lo mismo, recibe culpa, sospecha y castigo social.
Eso no es casualidad.
Eso es machismo estructural.
👉 A los hombres se les justifica.
👉 A las mujeres se les exige perfección.
El mismo acto cambia de nombre según el género:
• Autoridad vs. histeria
• Proveedor vs. egoísta
• Héroe vs. obligación
Este doble rasero no busca proteger a la infancia.
Busca controlar a las mujeres, vigilar sus decisiones y recordarles que, hagan lo que hagan, siempre serán evaluadas con mayor dureza.
💜 La igualdad no es que nos midan igual de mal.
Es dejar de castigar a las mujeres por existir fuera del molde.

miércoles, 4 de febrero de 2026

#AutonomíaPersonal

 



𝐄𝐥 𝐩𝐞𝐥𝐢𝐠𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐫𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐭𝐮 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 Es una advertencia que muchas mujeres han escuchado, pero que sigue siendo necesaria: nunca sacrifiques tu independencia por un hombre. Esta frase resuena profundamente, porque muchas veces los roles tradicionales y los estereotipos de género nos dictan que el amor romántico debe ser nuestro principal objetivo, a tal punto que se justifica dejar el trabajo, los ahorros y los sueños propios por mantener una relación. Sin embargo, cuando el mundo personal gira únicamente en torno a una pareja, puede llevar a un desequilibrio emocional y, en ocasiones, económico.Las mujeres suelen cargar con una enorme presión para priorizar las relaciones sobre su propio bienestar. Frases como “el hombre debe ser el proveedor” o “la mujer debe ser la cuidadora” refuerzan ideas erróneas que limitan las decisiones personales. Es común escuchar historias de mujeres que, por amor o por temor a la soledad, dejan sus empleos, se mudan a otras ciudades sin planes propios o incluso agotan sus recursos financieros para sostener a una pareja. ¿Pero qué sucede cuando esa relación termina? ¿Quién cuida de esos sueños rotos y de las oportunidades perdidas? El problema con estos estereotipos es que perpetúan la idea de que las mujeres no pueden (o no deben) prosperar solas. La realidad es que el bienestar y la realización personal no deberían depender de un vínculo amoroso, sino de la propia capacidad de definir una vida que sea plena en todos los aspectos: emocional, laboral, personal y social. Antes de dejar algo importante en tu vida por otra persona, pregúntate: ¿esto es lo que realmente deseo para mí? Si la respuesta no está centrada en ti, quizás sea el momento de reevaluar tus prioridades. Tu vida y tus decisiones son valiosas y nunca deberían girar únicamente en torno a alguien más.

martes, 3 de febrero de 2026

#Enfoquedeigualdadac

 

𝗠𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗿𝗲𝗽𝘂𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗺𝗮𝘀𝗰𝘂𝗹𝗶𝗻𝗮𝘀 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝗯𝘂𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼,
𝘀𝗲 𝘀𝗼𝘀𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼 𝗳𝗼𝗿𝘇𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀.
𝗘𝗹 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗿𝘂𝗲𝗯𝗮 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝗼𝗰𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮.
𝗘𝘀 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼, 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗼 𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮𝗻𝗰𝗶𝗼.
𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮𝗻,
𝗻𝗼 “𝗮𝗿𝗿𝘂𝗶𝗻𝗮𝗻 𝘃𝗶𝗱𝗮𝘀”:
𝗿𝗼𝗺𝗽𝗲𝗻 𝗽𝗮𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗶𝗺𝗽𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱.
𝗘𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗲𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱.
𝗬𝗮 𝗻𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝘁𝗼𝗰𝗮 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿.

lunes, 2 de febrero de 2026

Trabajo invisible, dignidad presente

 

Trabajo invisible, dignidad presente

La frase que acompaña la imagen “Soy ama de casa” se dice con orgullo, porque es uno de los trabajos más difíciles del mundo y también el menos valorado; interpela una realidad histórica: el trabajo doméstico y de cuidado sostiene la vida, pero sigue siendo invisibilizado y desigualmente reconocido.

Ser ama de casa implica jornadas extensas, múltiples tareas simultáneas y una alta carga física y emocional. Cocinar, limpiar, cuidar, organizar y acompañar no son “ayudas” ni labores menores; son responsabilidades esenciales que garantizan bienestar, salud y reproducción social. Sin embargo, al no estar remuneradas en muchos casos, estas labores quedan fuera de las estadísticas económicas y del reconocimiento social.

Decir “soy ama de casa” con orgullo es un acto político. Es reclamar dignidad para un trabajo que ha sido históricamente feminizado, naturalizado y subestimado. También es exigir corresponsabilidad: que el cuidado sea compartido, valorado y respaldado por políticas públicas que reconozcan su aporte a la economía y a la cohesión social.

Esta imagen nos invita a cambiar la mirada. Valorar el trabajo del hogar es avanzar hacia una sociedad más justa, donde cuidar no sea sinónimo de sacrificio silencioso, sino de reconocimiento, derechos y respeto.

domingo, 1 de febrero de 2026

#RompiendoRolesDeGénero

𝐋𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 mujeres y hombres : 𝐮𝐧 𝐚𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐞́𝐧𝐞𝐫𝐨.

𝐋𝐥𝐨𝐫𝐚𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 mujeres y hombres : 𝐮𝐧 𝐚𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐞́𝐧𝐞𝐫𝐨
Desde la infancia, el llanto es regulado de manera distinta para niñas y niños.
A ellas se les permite llorar, pero se les infantiliza y se les dice que son débiles o exageradas. A ellos se les enseña a reprimirlo, a tragarse las emociones porque “los hombres no lloran”.
Ambos mandatos de género son violentos. A las mujeres se nos impone la idea de que nuestras emociones son un problema, que si lloramos en el trabajo somos “hormonales”, si lo hacemos en una discusión “somos manipuladoras” y si lloramos en la política “no somos aptas para liderar”.
Nuestra emocionalidad se convierte en un arma que el patriarcado usa para descalificarnos.
A los hombres se les prohíbe llorar. Se les impone un ideal de dureza que, con el tiempo, les impide conectar con sus propios sentimientos.
Así, el llanto, una respuesta humana natural, se convierte en un símbolo de fracaso masculino.
En lugar de llorar, muchos hombres canalizan su frustración en agresividad, en violencia, en aislamiento.
El resultado de estos roles de género es un mundo donde las mujeres somos cuestionadas por expresar nuestras emociones y los hombres no pueden permitirse sentirlas.
𝗥𝗼𝗺𝗽𝗲𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗶𝗱𝗲𝗮𝘀 𝗲𝘀 𝘂𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲. 𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗹𝗼𝗿𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱.
Porque permitirnos sentir, sin importar nuestro género, es el primer paso para sanar y construir una sociedad más empática.

sábado, 31 de enero de 2026

#CrianzaCompartida

 

𝐏𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐚𝐮𝐬𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬: 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐢𝐭𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐧 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬

“Mitad de los gastos” suena justo, ¿verdad? Pero, ¿qué pasa con la mitad de los cuidados? Muchas veces, las paternidades ausentes olvidan que ser madre no es solo pagar facturas, sino llevar la carga emocional, física y mental de la crianza. 🍼👩‍👧
💡 𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐯𝐞:
• Las noches sin dormir cuando los niños están enfermos.
• Las decisiones difíciles que se toman a diario en solitario.
• El tiempo que se invierte en educar, cuidar, y ser un soporte emocional constante.
👉 Ser padre no es solo una cuestión económica, es una responsabilidad integral. Querer dividir los gastos pero no los cuidados es dejar todo el peso de la crianza sobre los hombros de las madres, perpetuando roles injustos.
🌟 𝐄𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨:
La crianza debe ser un compromiso compartido, en tiempo, esfuerzo y recursos. Porque criar a un hijo no es un “trabajo de uno solo”, sino una tarea que merece ser igualitaria en todas sus dimensiones.


#AcosoLaboral

  Acoso laboral: Una violencia silenciada en los espacios de trabajo El acoso no es exclusivo de los adolescentes en las escuelas. En muchas...