1 + Uno Mujer
miércoles, 25 de febrero de 2026
Enfoque de Igualdad
martes, 24 de febrero de 2026
No es imitación, es derecho
No es imitación, es derecho.
Cada vez que una mujer estudia, trabaja, lidera un proceso comunitario, participa en política, opina en un debate público o establece límites claros sobre su cuerpo y su tiempo, todavía hay voces que intentan reducir su acción a una supuesta “imitación” de lo masculino.
Nada más equivocado.
El acceso a la educación, al trabajo digno, a la participación política y a la libre expresión no pertenece a un género. Son derechos humanos fundamentales, reconocidos en marcos constitucionales y en acuerdos internacionales que el Estado colombiano ha suscrito. No son concesiones culturales ni privilegios temporales: son garantías básicas.
Históricamente, el poder —económico, político y simbólico— fue asociado a lo masculino. Por eso, cuando las mujeres ocupan espacios de decisión o asumen liderazgo, algunos sectores lo perciben como una transgresión. Pero no se trata de ocupar un lugar “ajeno”; se trata de ejercer plenamente la ciudadanía.
Poner límites no es rebeldía caprichosa. Es autonomía.
Opinar no es confrontación gratuita. Es participación democrática.
Liderar no es competir con los hombres. Es aportar capacidades, miradas y experiencias diversas.
La igualdad no borra diferencias; elimina jerarquías injustificadas.
En un país que avanza —aunque con resistencias— hacia una democracia más incluyente, es fundamental comprender que los derechos no se masculinizan ni se feminizan: se ejercen. Y cuando una mujer los ejerce, no está dejando de ser mujer ni intentando parecer hombre. Está ejerciendo su condición de ciudadana.
Porque la dignidad no tiene género.
Y los derechos tampoco.
lunes, 23 de febrero de 2026
Mi voz. Mi elección.
El feminismo no es extremo. Extremo es la desigualdad.
En pleno 2026, aún resulta necesario recordar que el feminismo no es una postura radical ni una amenaza social. Es, en esencia, una apuesta ética y política por la igualdad.
Lo verdaderamente extremo es que las mujeres sigan enfrentando brechas salariales, sobrecarga en las labores de cuidado, violencias basadas en género y obstáculos para ejercer plenamente sus derechos.
Cuando una mujer exige igualdad salarial, acceso a oportunidades, autonomía sobre su cuerpo o una vida libre de violencias, no está pidiendo privilegios. Está reclamando derechos básicos reconocidos en marcos constitucionales y tratados internacionales.
El feminismo no busca supremacía. Busca equilibrio. No promueve exclusión. Promueve justicia.
Que en 2026 aún sea necesario defender lo evidente habla más de las estructuras que persisten que del movimiento que las cuestiona.
Nombrar la desigualdad no es extremismo. Es responsabilidad histórica.
Y mientras existan derechos pendientes, la voz colectiva seguirá recordando algo simple pero contundente: la igualdad no es una concesión, es un derecho.
domingo, 22 de febrero de 2026
sábado, 21 de febrero de 2026
💜𝗔𝗺𝗮𝗿 𝗲𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗲𝘁𝗮𝗿.
Mucho corazón.
Mucho regalo.
Poca reflexión.
Hoy queremos decir algo claro:
𝗔𝗺𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗼𝘀𝗲𝗲𝗿.
𝗔𝗺𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹𝗮𝗿.
𝗔𝗺𝗮𝗿 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘃𝗶𝗴𝗶𝗹𝗮𝗿.
Y eso es profundamente político.
Porque la fragilidad no es debilidad.
Es confianza.
Es apertura.
Es vulnerabilidad sin defensa.
Cuando alguien te muestra su fragilidad,
te está dando poder.
Y el amor se mide en cómo usas ese poder.
Eso es dominación.
En una cultura que romantiza los celos
y llama “protección” al control,
esta frase incomoda.
Porque cuidar implica:
El amor no es jaula.
El amor no es propiedad.
El amor no es miedo.
Este 14 de febrero no celebres la posesión.
Celebra el cuidado.
Porque quien ama
no hiere lo que le fue confiado.
viernes, 20 de febrero de 2026
Enfoque de Igualdad
𝐍𝐨 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐦𝐢𝐭𝐚𝐝. 𝐍𝐨 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨. 𝐍𝐨 𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐥𝐞𝐧𝐨.
jueves, 19 de febrero de 2026
#JusticiaSocial
𝐋𝐚 𝐞𝐦𝐩𝐚𝐭𝐢́𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐞𝐣𝐞𝐫𝐜𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧, 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐞𝐣𝐞𝐫𝐜𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨.
Durante años nos han dicho que empatizar es “ponerse en los zapatos del otro”.
Pero esa frase se queda corta cuando no todas las personas caminan con las mismas condiciones, cargas y obstáculos.
La verdadera empatía implica entender que:
• No todas partimos del mismo punto.
• No todas tenemos el mismo margen de error.
• No todas caminamos sobre un piso firme y seguro.
Desde el feminismo, la empatía no es lástima ni condescendencia.
Es reconocer las desigualdades estructurales que atraviesan la vida de las mujeres: el trabajo de cuidados no remunerado, la violencia normalizada, la precarización, la carga mental y emocional que históricamente se nos impuso como “natural”.
👉 𝐄𝐦𝐩𝐚𝐭𝐢́𝐚 𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐮𝐜𝐡𝐚𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫, 𝐜𝐫𝐞𝐞𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐚𝐥𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 𝐲 𝐚𝐜𝐭𝐮𝐚𝐫 𝐬𝐢𝐧 𝐦𝐢𝐧𝐢𝐦𝐢𝐳𝐚𝐫.
Porque no se trata de “imaginar cómo sería estar en su lugar”,
sino de aceptar que su camino no se parece al tuyo
y que la justicia empieza cuando dejamos de medir a todas las personas con la misma vara.
La empatía real incomoda, cuestiona privilegios y exige cambios.
Todo lo demás es solo una frase bonita.
Enfoque de Igualdad
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