lunes, 21 de septiembre de 2026

 

23 de septiembre: Día contra la Explotación Sexual y la Trata

Seremos claras, sencillas y directas: la explotación sexual y la trata de personas no son un trabajo, no son una elección y no son un negocio. Son formas de violencia que vulneran la dignidad, la libertad y los derechos humanos.

Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, una fecha para llamar la atención sobre una realidad que afecta especialmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes.

La trata puede comenzar con una falsa oferta de empleo, una promesa, un engaño, una relación afectiva o una oportunidad aparentemente segura. También puede ocurrir a través de internet y de las redes sociales.

No siempre es fácil reconocerla.

Las personas víctimas de trata pueden ser sometidas mediante amenazas, engaños, violencia, manipulación o aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad.

Por eso es importante no juzgar a quien está siendo víctima. La responsabilidad recae en quien explota, engaña, controla o se beneficia de otra persona.

¿Qué podemos hacer?

Informarnos es un primer paso. También podemos aprender a identificar situaciones de riesgo, hablar con niñas, niños y adolescentes sobre seguridad digital, desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser ciertas y buscar ayuda ante cualquier situación sospechosa.

Si conocemos un caso, no debemos enfrentarlo solos ni poner en riesgo a la víctima. Lo responsable es acudir a las autoridades y rutas institucionales de atención correspondientes.

Una vida libre de violencia es un derecho.

Desde Revista 1+Uno Mujer creemos que hablar de estos temas también es una forma de prevención.

Porque detrás de cada víctima hay una persona con una historia, una vida y derechos que deben ser protegidos.

La dignidad humana no se negocia.

Informarnos, prevenir y actuar también es cuidar.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Enfoque de Igualdad


Lo que hoy hacemos y alguna vez fue un derecho negado

Estudiar, firmar un contrato, conducir, divorciarse, votar. Son acciones que hoy forman parte de la vida cotidiana de millones de mujeres. Este artículo las presenta de una manera sencilla, pero detrás de cada palabra existe una historia de restricciones, debates, movilizaciones y cambios legales.

La frase “Cosas que no podrías hacer sin el feminismo” invita a mirar esos derechos desde una perspectiva histórica. No significa que cada conquista haya sido resultado exclusivo de un único movimiento: los cambios sociales y jurídicos han involucrado organizaciones de mujeres, movimientos sociales, legisladores, juristas y distintas corrientes políticas y culturales. Pero sí permite reconocer el papel que las luchas por la igualdad de derechos han tenido en cuestionar normas que durante mucho tiempo limitaron la autonomía de las mujeres.

Estudiar: abrir las puertas del conocimiento

Durante generaciones, el acceso de las mujeres a determinados niveles educativos estuvo condicionado por normas sociales, familiares e institucionales. La educación femenina fue considerada durante mucho tiempo principalmente desde el papel que se esperaba que las mujeres cumplieran dentro del hogar.

El acceso progresivo a escuelas, universidades, profesiones y espacios de investigación transformó esa realidad. Estudiar no solo significa obtener un título: implica adquirir herramientas para tomar decisiones, construir un proyecto de vida y participar en la sociedad.

Hoy, cuando una niña de Usaquén sueña con ser científica, ingeniera, escritora, médica, artista o investigadora, puede parecer natural que tenga derecho a hacerlo. Esa posibilidad también es fruto de generaciones de mujeres que cuestionaron los límites impuestos a su educación.

Firmar un contrato: la autonomía también es económica

La autonomía no se limita a poder estudiar. También significa tener capacidad para administrar recursos, celebrar acuerdos y tomar decisiones sobre la propia vida económica.

La posibilidad de trabajar, administrar bienes, acceder a servicios financieros o suscribir contratos ha sido fundamental para avanzar hacia una mayor independencia económica de las mujeres.

Por eso, hablar de igualdad también implica hablar de trabajo digno y autonomía económica. Una mujer que puede generar ingresos y decidir sobre ellos cuenta con mayores herramientas para construir su proyecto de vida y enfrentar situaciones de dependencia o violencia económica.

Conducir: ocupar el espacio público

La fotografía de una mujer al volante puede parecer hoy completamente cotidiana. Sin embargo, durante décadas conducir fue presentado como una actividad asociada principalmente a los hombres.

El automóvil representa aquí algo más que un medio de transporte: simboliza la posibilidad de desplazarse, trabajar, estudiar, viajar y decidir sobre los propios recorridos.

En una ciudad como Bogotá, donde millones de mujeres se movilizan diariamente entre sus hogares, lugares de trabajo, centros educativos, espacios culturales y territorios comunitarios, la autonomía para desplazarse también está relacionada con el derecho a habitar y disfrutar la ciudad.

Divorciarse: decidir sobre el propio proyecto de vida

El matrimonio tampoco puede entenderse como una decisión irreversible cuando una relación deja de ser un proyecto compartido.

El reconocimiento del divorcio en distintos países fue parte de procesos jurídicos complejos que modificaron la concepción de la familia y de la autonomía personal. Para las mujeres, estas transformaciones tuvieron especial importancia porque permitieron cuestionar situaciones en las que permanecer casadas podía significar dependencia económica, social o familiar.

Decidir continuar o terminar una relación hace parte de la autonomía y de la dignidad personal.

Votar: pasar de ser espectadoras a ciudadanas

Entre las imágenes, quizá ninguna tiene una dimensión política tan evidente como la del voto.

En Colombia, las mujeres obtuvieron el derecho a elegir y ser elegidas mediante el Acto Legislativo No. 3 de 1954. El primer ejercicio efectivo del voto femenino ocurrió el 1 de diciembre de 1957, cuando las mujeres participaron por primera vez en las urnas. Registraduría

La conquista no terminó allí. Participar en democracia también significa poder ser candidata, ocupar espacios de decisión, hacer veeduría, expresar opiniones, organizarse y participar en los asuntos públicos.

La propia Registraduría ha señalado que la participación política de las mujeres continúa siendo un proceso histórico en construcción y que persisten desafíos para garantizar su participación plena. Registraduría

Los derechos no llegaron solos

Una imagen como esta puede generar una pregunta necesaria: ¿cuántas libertades que hoy consideramos normales tuvieron que ser reclamadas antes de convertirse en derechos?

La respuesta recuerda que los derechos no son estáticos. Pueden ampliarse, protegerse y hacerse efectivos, pero también requieren instituciones, leyes, participación ciudadana y organizaciones capaces de defenderlos.

Para las nuevas generaciones, poder estudiar, trabajar, conducir, elegir, separarse de una relación o tomar decisiones económicas puede parecer parte natural de la vida. Conocer la historia permite entender que muchas de esas posibilidades fueron resultado de largos procesos de transformación social.

En Colombia, el reconocimiento del voto femenino es un ejemplo concreto. En 1954 se reconoció jurídicamente ese derecho y tres años después las mujeres llegaron por primera vez a las urnas. Registraduría

Y todavía hay derechos por hacer realidad.

Hablar de feminismo no consiste únicamente en recordar conquistas del pasado. También implica observar las brechas que permanecen: la violencia contra las mujeres, las desigualdades económicas, las dificultades para acceder a oportunidades, la distribución desigual de los cuidados y las barreras para participar plenamente en los espacios de decisión.

Por eso, cada generación recibe una historia que no comienza con ella y unos derechos que debe conocer para poder ejercerlos.

Estudiar. Trabajar. Decidir. Moverse. Elegir. Participar.

No son palabras abstractas. Son dimensiones concretas de la autonomía.

Y cuando una mujer conoce sus derechos, también adquiere herramientas para defenderlos y para reconocer los derechos de las demás.

Revista 1+Uno Mujer
Somos voz, somos territorio, somos comunidad.

viernes, 18 de septiembre de 2026

#ComunicaciónNoViolenta

 

¿Cuántas veces hemos visto a hombres que, en lugar de escuchar, reaccionan con enojo?
No porque la conversación sea un pleito, sino porque nadie les enseñó a comunicarse desde la empatía.
👉 Comunicar no es gritar.
👉 Comunicar no es imponer.
👉 Comunicar no es discutir quién tiene la razón.
Comunicar es escuchar, dialogar y construir acuerdos.
El machismo teme la vulnerabilidad porque confunde el diálogo con la debilidad.
Pero lo cierto es que la verdadera fortaleza está en saber escuchar sin sentirse atacado.
🔥 Como decía la abuela de la frase:
“Los hombres que no saben comunicarse creen que todo es una discusión”.
Y nosotras agregamos:
Los hombres que aprenden a comunicarse construyen relaciones más justas, libres y respetuosas.


jueves, 17 de septiembre de 2026

Respetar a las mujeres porque son personas

 

Hay ideas que parecen normales porque las hemos escuchado muchas veces. Una de ellas es la que enseña que los hombres deben respetar a las mujeres porque son sus madres, hijas, hermanas o parejas.

Pero el respeto no debería depender del vínculo que una mujer tenga con un hombre. Una mujer merece respeto porque es una persona, porque tiene dignidad, derechos, autonomía y una vida propia.

Desde la Revista 1+Uno Mujer creemos necesario revisar esas frases cotidianas que, aunque pueden parecer protectoras, terminan reduciendo a las mujeres a los roles familiares que desempeñan. Ser madre, hija, hermana o pareja no define el valor de una mujer ni determina el trato que merece.

Hablar de respeto también significa reconocer el derecho de cada mujer a tomar decisiones sobre su vida, a expresar sus opiniones, a transitar los espacios públicos y privados con seguridad, a trabajar, a estudiar, a participar, a amar, a crear y a construir su propio proyecto de vida.

La igualdad empieza también en la manera como educamos, conversamos y nos relacionamos. No se trata solamente de enseñar a los hombres a “respetar a las mujeres de su familia”, sino de construir relaciones sociales en las que ninguna mujer tenga que demostrar un vínculo para que sus derechos sean reconocidos.

En nuestros barrios, comunidades y territorios, transformar estas ideas también es una forma de prevenir las violencias basadas en género.

Destruyamos la idea. Cambiemos el mensaje: las mujeres no necesitan ser alguien para nosotros para merecer respeto. Son personas y, por eso, tienen derechos.

Revista 1+Uno Mujer – ASINCO
Palabras que abrazan, historias que transforman.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Mujeres en la ciencia

 

Apolinaria García, una vida dedicada a investigar una bacteria que puede causar cáncer gástrico

Durante casi tres décadas, la bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas chilena Apolinaria García Cancino ha estudiado una bacteria que puede permanecer durante años en el estómago sin producir síntomas evidentes: Helicobacter pylori. Su investigación, desarrollada desde la Universidad de Concepción, terminó convirtiéndose en un probiótico patentado que busca prevenir la infección por este microorganismo.

El trabajo de García es un ejemplo de cómo la investigación científica puede partir de una pregunta de laboratorio y, después de años de estudio, llegar a una solución con potencial impacto en la salud de la población.

Una bacteria silenciosa con consecuencias importantes

Helicobacter pylori es una bacteria capaz de colonizar la mucosa del estómago. Su presencia es muy frecuente: se estima que afecta aproximadamente al 70 % de la población chilena y cerca de la mitad de la población mundial. En muchas personas la infección puede pasar inadvertida, pero está asociada con enfermedades como gastritis, úlceras y, especialmente, con un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico.

Durante sus años de investigación, Apolinaria García también estudió la resistencia de H. pylori a los antibióticos. El aumento de la resistencia bacteriana planteó una pregunta fundamental: ¿era posible buscar una estrategia preventiva que actuara antes de que la bacteria lograra establecerse en el estómago?

La respuesta comenzó a construirse a través de los probióticos.

Una “bacteria buena” para enfrentar a una bacteria peligrosa

El equipo liderado por García identificó y estudió una cepa de Lactobacillus fermentum, denominada UCO-979C, con propiedades que le permiten enfrentar a H. pylori en el ambiente gástrico.

La investigación encontró que esta cepa puede dificultar la adhesión de H. pylori a la mucosa gástrica, un paso importante para que la infección se establezca. La estrategia no consiste en eliminar la bacteria mediante antibióticos, sino en actuar de manera preventiva sobre el proceso de colonización.

La línea de investigación tiene además antecedentes científicos de larga data. En 2009, García y su equipo publicaron un estudio sobre las propiedades probióticas de especies de Lactobacillus aisladas de biopsias gástricas de personas con y sin infección por H. pylori.

Ese recorrido muestra que detrás de un producto que llega al mercado existe un proceso mucho más extenso: observación, experimentación, análisis, publicaciones científicas, búsqueda de financiamiento, desarrollo tecnológico y validación.

De la universidad a una innovación patentada

El desarrollo de la cepa probiótica UCO-979C avanzó hasta obtener protección mediante patente en Chile. La Universidad de Concepción registra entre las patentes concedidas de García una relacionada con una cepa de Lactobacillus fermentum y su uso como probiótico por sus características frente a Helicobacter pylori.

La Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad de Concepción señala que la tecnología fue licenciada a empresas para su explotación comercial, permitiendo que el conocimiento generado en el laboratorio pudiera avanzar hacia un producto destinado a la población.

El producto llegó al mercado bajo distintas denominaciones comerciales. En entrevistas recientes, García ha explicado que uno de los principales logros de este proceso ha sido precisamente conseguir que una investigación desarrollada durante años en la universidad pueda convertirse en una alternativa preventiva disponible para las personas.

El 93 %: qué significa este resultado

Uno de los datos más difundidos sobre este desarrollo es una eficacia cercana al 93 % en la prevención de la infección por H. pylori observada en los estudios realizados con el probiótico. La cifra ha sido presentada por la propia investigadora al explicar los resultados del desarrollo.

Es importante precisar qué significa este resultado. El probiótico no es un tratamiento contra el cáncer ni reemplaza el diagnóstico o tratamiento médico de una infección por H. pylori. Su objetivo es prevenir la infección mediante la acción de una cepa probiótica que dificulta la adhesión de la bacteria a la mucosa gástrica.

La distinción es fundamental para comunicar ciencia con responsabilidad: prevenir un factor de riesgo no equivale a garantizar que una enfermedad nunca aparecerá.

Una científica que también abre caminos para otras mujeres

La historia de Apolinaria García no termina en el laboratorio. La investigadora también participa en actividades de divulgación científica y acercamiento de las niñas y jóvenes a las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

En sus intervenciones ha insistido en la importancia de que las niñas puedan imaginarse ocupando espacios dentro de la investigación y la innovación. Para ella, la curiosidad, la disciplina, el trabajo colaborativo y la capacidad de hacerse preguntas son parte esencial del camino científico.

Su propia trayectoria habla de perseverancia. En 2010, el terremoto y tsunami que afectaron a Chile destruyeron las cientos de miles de cepas de Helicobacter pylori que conservaba su laboratorio. El trabajo tuvo que comenzar nuevamente. Años después, su investigación logró convertirse en una innovación reconocida y patentada.

En 2025, el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile —INAPI— la reconoció como “Inventora del Año”, destacando su aporte al desarrollo del probiótico y a la innovación científica.

Ciencia hecha con paciencia, preguntas y propósito

La historia de Apolinaria García permite mirar la ciencia más allá del resultado final. Un probiótico que llega al mercado puede parecer, a primera vista, una innovación puntual. Detrás hay décadas de preguntas, experimentos, errores, publicaciones, colaboración entre disciplinas y búsqueda de recursos para sostener la investigación.

También hay una mujer que decidió dedicar buena parte de su vida profesional a comprender un microorganismo que no puede verse a simple vista, pero que afecta a millones de personas.

Su experiencia recuerda que la ciencia necesita tiempo y que las mujeres tienen un papel fundamental en ella. Cada laboratorio, cada investigación y cada pregunta también pueden convertirse en un espacio para transformar la vida de las comunidades.

Apolinaria García Cancino representa así una de esas historias que vale la pena contar: la de una científica latinoamericana que convirtió la curiosidad en investigación y la investigación en una innovación con potencial preventivo para la salud.

Para recordar

Helicobacter pylori: bacteria que coloniza el estómago y está asociada con gastritis, úlceras y un mayor riesgo de cáncer gástrico.

UCO-979C: Cepa de Lactobacillus fermentum estudiada por el equipo de Apolinaria García por su capacidad para dificultar la adhesión de H. pylori a la mucosa gástrica.

Apolinaria García Cancino: bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas, profesora titular del Departamento de Microbiología de la Universidad de Concepción y directora del Laboratorio de Patogenicidad Bacteriana.

Un mensaje para las nuevas generaciones: la ciencia también se construye cuando una niña se atreve a preguntar “¿por qué?” y decide buscar la respuesta.

martes, 15 de septiembre de 2026

#Política

 

La frase se atribuye popularmente a Hannah Arendt, aunque no aparece como cita literal verificable en sus obras. Funciona más bien como una síntesis contemporánea de algunas ideas centrales de su pensamiento.

La banalidad del mal: Arendt analizó cómo personas aparentemente normales pueden participar en actos atroces no necesariamente por odio fanático, sino también por obediencia, conformismo e incapacidad de pensar críticamente sobre lo que hacen.

La pérdida del juicio: Para Arendt, uno de los grandes peligros políticos aparece cuando las personas dejan de distinguir por sí mismas entre verdad y mentira, justicia e injusticia.

La irreflexión: En su análisis de Adolf Eichmann, puso el foco en la incapacidad de pensar desde el punto de vista de otros y de cuestionar las órdenes, normas y discursos que se presentan como normales.

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