1 + Uno Mujer
miércoles, 15 de abril de 2026
#Enfoquedeigualdadac
martes, 14 de abril de 2026
Avances Normativos
Un año después: avances normativos, deudas institucionales
A un año de la entrada en vigencia de la ley que busca regular la violencia contra las mujeres en la política en Colombia, persisten preocupantes vacíos en su implementación. Así lo advierte El Espectador, al señalar que varios de los protocolos que debían ser ajustados en el Congreso aún no han sido actualizados conforme a lo establecido por la normativa.
La ley representa un paso importante en el reconocimiento de una problemática estructural: la violencia política de género, que limita la participación efectiva de las mujeres en escenarios de toma de decisión. Sin embargo, la distancia entre la formulación normativa y su ejecución práctica sigue siendo evidente.
Entre los principales puntos críticos se encuentran la falta de actualización de protocolos institucionales, la débil articulación entre entidades y la ausencia de mecanismos claros de seguimiento y sanción. Estas falencias no solo ralentizan la aplicación de la ley, sino que también envían un mensaje contradictorio frente al compromiso del Estado con la garantía de los derechos políticos de las mujeres.
Organizaciones sociales, lideresas y observatorios han emitido alertas sobre el riesgo de que la ley se convierta en un instrumento simbólico si no se fortalecen los mecanismos de implementación. La persistencia de agresiones —que van desde el acoso verbal hasta la violencia digital y la exclusión sistemática— evidencia que el problema no es únicamente jurídico, sino también cultural e institucional.
Este panorama plantea un reto urgente: pasar del papel a la acción. La efectividad de la ley dependerá de la voluntad política, la asignación de recursos y la presión de la ciudadanía organizada para exigir su cumplimiento.
En un contexto donde la participación de las mujeres es clave para la democracia, garantizar entornos políticos libres de violencia no es opcional: es una condición indispensable para la equidad y la justicia social.
lunes, 13 de abril de 2026
domingo, 12 de abril de 2026
𝐄𝐧𝐟𝐨𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐈𝐠𝐮𝐚𝐥𝐝𝐚𝐝
sábado, 11 de abril de 2026
Bici Rodada: Juntanza Sorora
Usaquén se moviliza en bicicleta por los derechos de las mujeres y contra el acoso callejero.
La actividad, que propone recorrer el territorio desde el encuentro y la sororidad, no solo invita a pedalear, sino también a reflexionar sobre las violencias que enfrentan las mujeres en el espacio público. A través de talleres artísticos, actividades pedagógicas y espacios de diálogo, se busca fortalecer el conocimiento de los derechos y promover acciones concretas para la prevención del acoso callejero.
El punto de partida será la Parroquia San Wenceslao, desde donde las y los participantes se desplazarán hacia la plazoleta La Mariposa, convirtiendo el trayecto en un acto simbólico de apropiación del territorio. La jornada también incluirá un “tendedero” de experiencias y un compartir solidario, elementos que refuerzan el carácter comunitario del encuentro.
Además, la iniciativa contará con la participación de diversas entidades distritales, como la Secretaría Distrital de la Mujer, la Secretaría de Movilidad, la Subred Norte y BibloRed, quienes ofrecerán una feria de servicios orientada a brindar información, atención y acompañamiento a la ciudadanía.
Esta articulación institucional y comunitaria evidencia que la transformación cultural frente a las violencias de género requiere acciones colectivas sostenidas. La Bici Rodada: Juntanza Sorora se posiciona así como un ejercicio de ciudadanía activa, donde el cuerpo, el territorio y la memoria se entrelazan para reivindicar el derecho de las mujeres a transitar libres y seguras en Bogotá.
Más que una actividad puntual, esta jornada representa un llamado a la corresponsabilidad social: reconocer el problema, habitar el espacio público desde el respeto y construir, en conjunto, una ciudad libre de acoso.
viernes, 10 de abril de 2026
Conquista
Liliana Villarreal: la colombiana detrás de un regreso histórico desde la Luna
El 10 de abril de 2026 quedó registrado como una fecha clave para la exploración espacial contemporánea. Ese día, el mundo siguió con expectativa el regreso a la Tierra de la tripulación de la misión Artemis II, un hito que marcó el retorno de seres humanos a las cercanías de la Luna después de más de medio siglo.
En medio de este acontecimiento global, un nombre colombiano comenzó a resonar con fuerza: Liliana Daza, una profesional clave en las operaciones que hicieron posible el exitoso retorno de los astronautas.
Una misión histórica y de alto riesgo
La misión Artemis II, liderada por la NASA, no solo representó un avance científico, sino también un desafío técnico de enorme complejidad. Durante diez días, la tripulación orbitó la Luna y viajó más lejos que cualquier ser humano en la historia reciente.
El momento más crítico fue el regreso: la cápsula Orion ingresó a la atmósfera terrestre a velocidades superiores a los 38.000 km/h, soportando temperaturas cercanas a los 2.500 °C antes de amerizar con éxito en el océano Pacífico.
Este proceso, altamente automatizado pero cuidadosamente monitoreado, requería una coordinación milimétrica entre equipos en tierra, ingenieros y especialistas en recuperación.
El papel de una colombiana en la operación
Es en este punto donde la participación de Liliana Daza cobra especial relevancia. Villarreal hizo parte del equipo responsable de coordinar el retorno seguro de los tripulantes, una fase considerada la más peligrosa de toda la misión.
Su labor estuvo asociada a los protocolos de seguimiento, logística y recuperación, elementos esenciales para garantizar que la cápsula no solo sobreviviera a la reentrada, sino que los astronautas fueran rescatados en condiciones óptimas.
Este tipo de responsabilidades exige un alto nivel de especialización en ingeniería aeroespacial, sistemas de navegación y gestión de misiones, posicionando a Villarreal como una figura destacada dentro de la comunidad científica internacional.
Colombia en la nueva era espacial
La presencia de talento colombiano en proyectos de esta magnitud no es un hecho menor. En un contexto donde la exploración espacial vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global, historias como la de Liliana Daza evidencian cómo profesionales del país están participando activamente en escenarios de alta tecnología e innovación.
Más allá del logro individual, su participación simboliza una apertura de oportunidades para nuevas generaciones interesadas en la ciencia, la ingeniería y la exploración del espacio.
Un regreso que mira hacia el futuro
El exitoso retorno de Artemis II no es un punto final, sino el inicio de una nueva etapa. La NASA proyecta futuras misiones con el objetivo de establecer presencia humana permanente en la Luna en los próximos años.
En ese camino, el trabajo de equipos diversos y globales donde ya figuran profesionales colombianos como Liliana Villarreal, será determinante.
Su historia no solo acompaña un hito científico, sino que también amplía el horizonte de lo posible: desde Colombia, también se está llegando a la Luna.
jueves, 9 de abril de 2026
NoEsAmorSiDuele
𝐒𝐢 𝐭𝐞 𝐝𝐮𝐞𝐥𝐞 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐚𝐦𝐨𝐫.
#Enfoquedeigualdadac
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