jueves, 27 de agosto de 2026

#EnfoqueDeIgualdada

 

“饾悇饾悑 饾悋饾悗饾悓饾悂饾悜饾悇 饾悑饾悑饾悇饾悊饾悁 饾悋饾悁饾悞饾悡饾悁 饾悆饾悗饾悕饾悆饾悇 饾悑饾悁 饾悓饾悢饾悏饾悇饾悜 饾悞饾悇 饾悑饾悗 饾悘饾悇饾悜饾悓饾悎饾悡饾悁”.
Parece una frase para “empoderar” a las mujeres, pero tiene una trampa enorme: termina responsabiliz谩ndolas tambi茅n de lo que hacen los hombres.
Si 茅l insiste: “¿por qu茅 ella se lo permiti贸?”
Si 茅l controla: “¿por qu茅 no puso l铆mites?”
Si 茅l enga帽a: “¿por qu茅 lo aguant贸?”
Si 茅l violenta: “¿por qu茅 no se fue antes?”
馃 ¿Y en qu茅 momento preguntamos por qu茅 脡L decidi贸 hacerlo?
Es como culpar al due帽o de una casa por un robo diciendo: “el ladr贸n entr贸 hasta donde se lo permitieron”. No. Quien cruz贸 el l铆mite tom贸 una decisi贸n y es responsable de ella.
Y esto tambi茅n infantiliza a los hombres: los presenta como seres sin autocontrol que necesitan que una mujer les ense帽e hasta d贸nde pueden llegar.
馃挏 饾悕饾悗.
Un hombre adulto puede comprender l铆mites.
Puede aceptar un “no”.
Puede gestionar el rechazo.
Puede controlar sus actos.
Y puede hacerse responsable de ellos.
La autonom铆a de las mujeres importa, pero la responsabilidad masculina tambi茅n.
馃摙 饾悕饾悗 饾悇饾悕饾悞饾悇饾悕̃饾悇饾悓饾悗饾悞 饾悁 饾悑饾悁饾悞 饾悓饾悢饾悏饾悇饾悜饾悇饾悞 饾悁 饾悅饾悗饾悕饾悡饾悜饾悗饾悑饾悁饾悜 饾悇饾悑 饾悅饾悗饾悓饾悘饾悗饾悜饾悡饾悁饾悓饾悎饾悇饾悕饾悡饾悗 饾悆饾悇 饾悑饾悗饾悞 饾悋饾悗饾悓饾悂饾悜饾悇饾悞. 饾悇饾悕饾悞饾悇饾悕̃饾悇饾悓饾悗饾悞 饾悁 饾悑饾悗饾悞 饾悋饾悗饾悓饾悂饾悜饾悇饾悞 饾悁 饾悋饾悁饾悅饾悇饾悜饾悞饾悇 饾悜饾悇饾悞饾悘饾悗饾悕饾悞饾悁饾悂饾悑饾悇饾悞 饾悆饾悇 饾悞饾悢饾悞 饾悘饾悜饾悗饾悘饾悎饾悁饾悞 饾悆饾悇饾悅饾悎饾悞饾悎饾悗饾悕饾悇饾悞.

mi茅rcoles, 26 de agosto de 2026

Crecer creyendo que…

 

Desde ni帽as aprendemos historias de amor que prometen finales felices: un pr铆ncipe azul que llegar谩 para salvarnos, un amor verdadero capaz de resolverlo todo o una “persona indicada” con quien seremos felices para siempre.

Pero crecer tambi茅n significa cuestionar esas ideas. El amor no deber铆a pedirnos renunciar a quienes somos, abandonar nuestros sue帽os ni aceptar aquello que nos hace da帽o. Una relaci贸n sana no se construye desde la dependencia, sino desde el respeto, la libertad, la confianza y la posibilidad de ser una misma.

Hoy podemos cambiar el cuento. No necesitamos que alguien llegue a completarnos: ya somos personas completas, con proyectos, capacidades y sue帽os propios.

Amar puede ser maravilloso, pero amarnos a nosotras mismas es el primer paso para construir v铆nculos m谩s libres, igualitarios y saludables.

Quiz谩s el verdadero final feliz no sea encontrar a nuestro pr铆ncipe azul, sino descubrir que podemos escribir nuestra propia historia.

martes, 25 de agosto de 2026

25 de agosto de 1954:

 


El 25 de agosto de 1954 qued贸 inscrito en la historia de Colombia como una fecha fundamental para los derechos pol铆ticos de las mujeres. Ese d铆a, la Asamblea Nacional Constituyente aprob贸 el Acto Legislativo No. 3 de 1954, mediante el cual se reconoci贸 a las mujeres el derecho a participar plenamente en la vida pol铆tica del pa铆s, incluyendo la posibilidad de elegir y ser elegidas.

La conquista fue el resultado de d茅cadas de luchas, debates y reivindicaciones de mujeres que se negaron a aceptar que la ciudadan铆a y las decisiones sobre el futuro del pa铆s fueran asuntos exclusivos de los hombres. El reconocimiento del sufragio femenino signific贸 romper una de las principales barreras que limitaban la participaci贸n de las colombianas en la democracia.

Sin embargo, el camino no termin贸 con la aprobaci贸n de la reforma. Tres a帽os despu茅s, en 1957, las mujeres colombianas acudieron por primera vez a las urnas en el plebiscito nacional. Aquella jornada represent贸 un momento hist贸rico: por primera vez, millones de colombianas pudieron ejercer formalmente su derecho al voto y convertirse en protagonistas directas de una decisi贸n nacional.

Una conquista que sigue vigente

Setenta y dos a帽os despu茅s de aquel reconocimiento, el voto femenino contin煤a siendo uno de los principales s铆mbolos de la lucha por la igualdad y la ciudadan铆a plena. Las mujeres han conquistado espacios en el Congreso, los gobiernos locales, las organizaciones sociales, las Juntas Administradoras Locales y numerosos escenarios de decisi贸n p煤blica.

No obstante, alcanzar la igualdad formal no significa que todas las barreras hayan desaparecido. La violencia pol铆tica, los estereotipos de g茅nero, las dificultades para acceder a espacios de poder y la desigual distribuci贸n de las oportunidades siguen afectando la participaci贸n de muchas mujeres.

Por eso, recordar el 25 de agosto no significa solamente mirar hacia el pasado. Tambi茅n implica preguntarnos por el presente y por la democracia que queremos construir.

En los territorios, las mujeres contin煤an demostrando que su liderazgo es indispensable. Desde las organizaciones comunitarias, los barrios, las instituciones y los escenarios de participaci贸n ciudadana, sus voces contribuyen a transformar las realidades locales y a defender derechos.

La historia del voto femenino nos recuerda que los derechos conquistados son fruto de la organizaci贸n y la perseverancia.


#EnfoqueDeIgualdada

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