lunes, 22 de junio de 2026

Nuestra memoria

 

La memoria no se borra: mujeres, democracia y el derecho a la historia

Por la Revista 1+Uno Mujer – ASINCO Integración Comunitaria

Las elecciones pasan. Los gobiernos cambian. Las agendas políticas se transforman. Sin embargo, hay principios que deben permanecer inalterables en cualquier democracia: el respeto por los derechos humanos, la participación ciudadana, la libertad de expresión y el reconocimiento de la memoria colectiva como patrimonio de los pueblos.

Hoy, desde los movimientos de mujeres, organizaciones sociales, medios comunitarios y defensoras de derechos humanos, observamos con atención y preocupación algunos debates que surgen en distintos lugares del mundo sobre el control de la memoria, el acceso al conocimiento y la preservación de los relatos históricos. Más allá de las fronteras, estas discusiones nos recuerdan una verdad fundamental: una sociedad que pierde sus huellas documentales y culturales corre el riesgo de perder también una parte de su identidad.

Las mujeres conocen bien ese peligro. Durante siglos, sus aportes fueron invisibilizados en los relatos oficiales. Muchas científicas, artistas, lideresas, maestras, campesinas, escritoras y defensoras de derechos quedaron fuera de los libros de historia. Sus voces fueron silenciadas no porque no existieran, sino porque no fueron consideradas dignas de ser registradas.

Por eso, cada documento conservado, cada fotografía resguardada, cada testimonio grabado y cada publicación comunitaria representa mucho más que un simple archivo. Constituye una evidencia de existencia, resistencia y transformación social.

En los últimos años, la inteligencia artificial ha abierto posibilidades extraordinarias para la conservación, digitalización y difusión del conocimiento. Escanear documentos históricos puede facilitar el acceso de millones de personas a materiales antes inaccesibles. Sin embargo, la digitalización no debe entenderse como un reemplazo automático de los bienes materiales que conforman nuestro patrimonio documental.

Los libros, archivos, periódicos, revistas, cartas y documentos originales poseen un valor histórico, cultural y simbólico que trasciende la información contenida en sus páginas. Son objetos que testimonian épocas, contextos y procesos sociales. Destruirlos significaría perder una parte irremplazable de nuestra memoria colectiva.

La historia de las mujeres demuestra que cuando desaparecen los archivos, también desaparecen las posibilidades de reconstruir luchas, identificar liderazgos y reconocer conquistas. El derecho al voto, el acceso a la educación, la participación política, los derechos sexuales y reproductivos y la lucha contra las violencias basadas en género son logros que conocemos gracias a que existen documentos, investigaciones, fotografías y registros que dan cuenta de esos procesos.

Por ello, la defensa de la memoria es también una defensa de los derechos de las mujeres.

Las democracias sólidas necesitan ciudadanía informada. Necesitan archivos abiertos, bibliotecas vivas, medios de comunicación libres y organizaciones sociales capaces de preservar y transmitir conocimiento entre generaciones. La memoria no es un lujo académico; es una herramienta para comprender el presente y construir el futuro.

Desde ASINCO Integración Comunitaria y la Revista 1+Uno Mujer reafirmamos nuestro compromiso con la preservación de las historias de las mujeres, con la defensa de los derechos conquistados y con la construcción de espacios donde las nuevas generaciones puedan conocer el camino recorrido por quienes las precedieron.

Seguiremos alzando la voz, tejiendo alianzas y construyendo propuestas para que ninguna mujer vea limitados sus derechos, su participación o su libertad.

Porque cuando una sociedad protege su memoria, protege también su democracia.

Y porque las huellas de las mujeres no pertenecen al olvido: pertenecen a la historia, al patrimonio cultural y al futuro que seguimos construyendo juntas. ✊🏽💜

Revista 1+Uno Mujer – ASINCO Integración Comunitaria
Memoria, participación y derechos para una sociedad más justa e igualitaria.

domingo, 21 de junio de 2026

sábado, 20 de junio de 2026

Ellas... en la Ciencia

 


La astrónoma Mary R. Calvert (1884-1974) nació un 20 de junio.

Su especialidad fue la astrofotografía y la computación.

Comenzó a trabajar como asistente de su tío, el astrónomo Edward Emerson Barnard (1857–1923) en el Yerkes Observatory.

Cuando Barnard falleció, quedó a cargo de la colección fotográfica del observatorio y completó –junto al astrónomo Edwin B. Frost (1866-1935)– el trabajo comenzado por su tío A Photographic Atlas of Selected Regions of the Milky Way (1927).

Más información

Edición realizada por Marta Macho Stadler

viernes, 19 de junio de 2026

Enfoque de Igualdad

 

Katia Itzel García ha sido trascendental en el impulso de las mujeres en el arbitraje del futbol mexicano.

La también licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública hizo historia el 9 de marzo de 2024 como la segunda mujer en dirigir un juego de la Liga Mexicana, luego de que lo hiciera Virginia Tovar en 2004.

miércoles, 17 de junio de 2026

#Enfoquedeigualdadac

 

𝐇𝐚𝐲 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐢𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐨𝐜𝐨 𝐬𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐮𝐭𝐞.
Algunos hombres dicen que no quieren usar condón.
Rechazan la vasectomía.
Critican el derecho al aborto.
Se niegan a pagar pensión alimenticia.
Pero al mismo tiempo exigen libertad sexual sin límites y sin responsabilidades.
No quieren asumir las consecuencias antes.
No quieren asumirlas durante.
Y tampoco quieren asumirlas después.
La conversación no debería girar únicamente alrededor de quién tiene derechos sobre su cuerpo.
También debería hablar de quién está dispuesto a asumir responsabilidades sobre sus decisiones.
Porque la libertad sexual no significa ausencia de consecuencias.
Significa ejercer la sexualidad de manera libre, informada, consensuada y responsable.
𝐍𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐜𝐥𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐧𝐨𝐦𝐢́𝐚 𝐬𝐢 𝐫𝐞𝐜𝐡𝐚𝐳𝐚𝐬 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬.
La corresponsabilidad no es un castigo.
Es el precio justo de la igualdad.
Y mientras las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las consecuencias físicas, económicas y sociales de la reproducción, la verdadera conversación sigue pendiente.
𝐄𝐥 𝐩𝐥𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨.
𝐋𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧.
💜

martes, 16 de junio de 2026

Enfoque de género

 

El Congreso aprobó en último debate la Ley Jineth Bedoya, una iniciativa que establece capacitaciones obligatorias en violencias basadas en género para funcionarios públicos y que busca prevenir la revictimización de mujeres víctimas de violencia.

Ley Jineth Bedoya: un paso histórico contra la revictimización de las mujeres en Colombia

El Senado de la República aprobó en último debate la denominada Ley Jineth Bedoya, una iniciativa que busca transformar la atención que reciben las mujeres y niñas víctimas de violencias basadas en género cuando acuden a las instituciones del Estado. El proyecto, que obtuvo 52 votos a favor y uno en contra, quedó a la espera de la sanción presidencial para convertirse oficialmente en ley.

La norma nace como respuesta a una realidad que miles de mujeres enfrentan en Colombia: la revictimización institucional. Con frecuencia, quienes denuncian hechos de violencia deben repetir una y otra vez su historia, enfrentarse a cuestionamientos sobre su comportamiento o encontrarse con funcionarios que minimizan la gravedad de las agresiones sufridas.

La ley establece que servidores públicos, contratistas y particulares que ejerzan funciones públicas relacionadas con la atención de casos de violencia de género deberán recibir capacitaciones obligatorias, periódicas y evaluables. Estas formaciones buscarán fortalecer el conocimiento sobre derechos humanos, enfoque de género, atención integral a víctimas y prevención de prácticas discriminatorias dentro de las instituciones.

Además de la capacitación, la iniciativa contempla mecanismos de seguimiento y evaluación para verificar que los conocimientos adquiridos se traduzcan en una atención más humana, respetuosa y efectiva para las víctimas.

Durante la plenaria, la periodista y defensora de derechos humanos Jineth Bedoya Lima, quien inspiró la ley tras años de lucha contra las violencias sexuales y la impunidad, afirmó que esta norma representa una herramienta para proteger la vida de mujeres y niñas en todo el país.

La aprobación de la ley ocurre en un contexto preocupante. Según cifras reportadas por la Fiscalía General de la Nación durante 2025, se registraron 121 feminicidios, 30 transfeminicidios, 15.785 casos de violencia intrafamiliar y 16.947 casos de violencia sexual, evidenciando la urgencia de fortalecer las respuestas institucionales frente a estas violencias.

Más que una reforma administrativa, la Ley Jineth Bedoya busca promover un cambio cultural dentro del Estado: que las víctimas encuentren apoyo, protección y justicia, y no nuevas formas de violencia cuando deciden denunciar. Su implementación representa un avance significativo en la garantía de los derechos de las mujeres y en la construcción de instituciones más sensibles, capacitadas y comprometidas con la equidad de género.

¿Por qué es importante?

  • Reconoce la revictimización como una barrera para el acceso a la justicia.
  • Obliga a capacitar a quienes atienden casos de violencia de género.
  • Busca mejorar la calidad de la atención institucional.
  • Fortalece la protección de los derechos de mujeres, niñas y personas diversas.
  • Contribuye a prevenir la violencia institucional y la discriminación.

La futura entrada en vigor de esta ley constituye una victoria para los movimientos de mujeres, organizaciones defensoras de derechos humanos y víctimas que durante años han exigido una atención digna, especializada y libre de prejuicios.



Nuestra memoria

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