lunes, 30 de marzo de 2026

Enfoque de Igualdad

 

Hay una idea muy romantizada que se repite mucho:
“Ámame sin importar lo que pase.”
Suena bonito.
Suena profundo.
Pero casi nunca se cuestiona.
Porque amar no es aguantar todo.
No es sostener sola.
No es quedarse… aunque duela.
El problema no es el amor.
El problema es cuando se pide amor incondicional,
pero no se ofrece responsabilidad, respeto ni reciprocidad.
Eso no es amor.
Es comodidad.
Es querer recibir sin hacerse cargo.
Y ahí es donde muchas mujeres terminan cargando con todo:
emociones, cuidados, problemas…
mientras del otro lado solo hay exigencia.
Por eso hay que decirlo claro:
El amor no se prueba soportando.
El amor se construye.
Con acuerdos.
Con límites.
Con responsabilidad compartida.
Porque nadie está aquí para amar…
a costa de sí misma.

domingo, 29 de marzo de 2026

#EnfoquedeIgualdad

 

Todavía hay algo que se sigue diciendo como si fuera normal:
“Él ayuda con los niños”.
¿Ayuda?
¿Desde cuándo cuidar, criar, alimentar, acompañar…
es una ayuda?
No.
Es responsabilidad.
Porque cuando un padre cuida, no está “apoyando”.
Está haciendo lo que le corresponde.
El problema no es la palabra.
Es lo que revela.
Que seguimos viendo la crianza como tarea principal de las mujeres…
y todo lo que haga un hombre, como extra.
Por eso hay que cambiar la forma en que lo nombramos.
Porque lo que no se nombra bien,
se sigue entendiendo mal.
No es ayuda.
se llama paternidad.
Y cuando se ejerce de verdad,
No se aplaude como algo excepcional.

Se reconoce como lo básico.

viernes, 27 de marzo de 2026

Mujeres con ciencia

 

A pesar de los esfuerzos institucionales para reducir las desigualdades de género, la segregación en el mercado laboral sigue siendo un factor clave de la brecha salarial de género. En España, por ejemplo, menos del 20 % de las personas que trabajan en programación informática y analistas de software son mujeres, mientras que los hombres representan solo alrededor del 5 % del profesorado de educación infantil.

martes, 24 de marzo de 2026

Comunicado


El reciente comunicado de Caracol Televisión abre más preguntas de las que responde. En un texto breve y cuidadosamente redactado, el canal confirma la terminación del vínculo laboral con dos periodistas, Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, en medio de denuncias de acoso que, aunque no se detallan, ya han generado una profunda preocupación en la opinión pública.

Lo que está en juego aquí no es solo una decisión administrativa o contractual. Es un asunto estructural: cómo las grandes organizaciones mediáticas enfrentan las denuncias de violencia y acoso dentro de sus propios entornos laborales. El comunicado insiste en términos como “respeto”, “confidencialidad” e “independencia”, pero evita profundizar en los hechos, en las medidas concretas de protección a las posibles víctimas o en los mecanismos de investigación.

Ese silencio institucional, aunque jurídicamente comprensible, resulta insuficiente en un contexto social donde las violencias basadas en género y poder han dejado de ser toleradas. Hoy, más que nunca, la ciudadanía exige claridad, acciones contundentes y garantías reales para quienes denuncian.

No es un tema menor que se trate de figuras públicas. Los medios de comunicación no solo informan: también construyen referentes, narrativas y confianza social. Cuando surgen denuncias en su interior, la respuesta no puede limitarse a decisiones internas sin mayor explicación. La transparencia no es opcional; es parte del compromiso ético con la audiencia.

Además, el comunicado reconoce algo clave: “a quienes han alzado la voz… sabemos que hacerlo no es fácil”. Esta frase, aunque breve, evidencia una realidad contundente: denunciar implica riesgos, miedo y muchas veces revictimización. Por eso, no basta con escuchar; es necesario garantizar procesos seguros, acompañamiento efectivo y resultados verificables.

Este no es momento de callar. Es momento de preguntar:

  • ¿Qué protocolos se activaron?
  • ¿Qué garantías tienen las personas denunciantes?
  • ¿Qué cambios estructurales se implementarán para evitar que estas situaciones se repitan?

El país no solo observa lo que ocurrió, sino cómo se responde. Y en esa respuesta se mide el verdadero compromiso con la dignidad, la justicia y la transformación de las culturas laborales.

Porque cuando se trata de acoso, el silencio nunca es neutral. Siempre favorece a alguien. Y hoy, Colombia está exigiendo que sea la verdad la que tenga la última palabra.

Enfoque de Igualdad

  Hay una idea muy romantizada que se repite mucho: “Ámame sin importar lo que pase.” Suena bonito. Suena profundo. Pero casi nunca se cuest...