Apolinaria García, una vida dedicada a investigar una bacteria que puede causar cáncer gástrico
Durante casi tres décadas, la bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas chilena Apolinaria García Cancino ha estudiado una bacteria que puede permanecer durante años en el estómago sin producir síntomas evidentes: Helicobacter pylori. Su investigación, desarrollada desde la Universidad de Concepción, terminó convirtiéndose en un probiótico patentado que busca prevenir la infección por este microorganismo.
El trabajo de García es un ejemplo de cómo la investigación científica puede partir de una pregunta de laboratorio y, después de años de estudio, llegar a una solución con potencial impacto en la salud de la población.
Una bacteria silenciosa con consecuencias importantes
Helicobacter pylori es una bacteria capaz de colonizar la mucosa del estómago. Su presencia es muy frecuente: se estima que afecta aproximadamente al 70 % de la población chilena y cerca de la mitad de la población mundial. En muchas personas la infección puede pasar inadvertida, pero está asociada con enfermedades como gastritis, úlceras y, especialmente, con un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
Durante sus años de investigación, Apolinaria García también estudió la resistencia de H. pylori a los antibióticos. El aumento de la resistencia bacteriana planteó una pregunta fundamental: ¿era posible buscar una estrategia preventiva que actuara antes de que la bacteria lograra establecerse en el estómago?
La respuesta comenzó a construirse a través de los probióticos.
Una “bacteria buena” para enfrentar a una bacteria peligrosa
El equipo liderado por García identificó y estudió una cepa de Lactobacillus fermentum, denominada UCO-979C, con propiedades que le permiten enfrentar a H. pylori en el ambiente gástrico.
La investigación encontró que esta cepa puede dificultar la adhesión de H. pylori a la mucosa gástrica, un paso importante para que la infección se establezca. La estrategia no consiste en eliminar la bacteria mediante antibióticos, sino en actuar de manera preventiva sobre el proceso de colonización.
La línea de investigación tiene además antecedentes científicos de larga data. En 2009, García y su equipo publicaron un estudio sobre las propiedades probióticas de especies de Lactobacillus aisladas de biopsias gástricas de personas con y sin infección por H. pylori.
Ese recorrido muestra que detrás de un producto que llega al mercado existe un proceso mucho más extenso: observación, experimentación, análisis, publicaciones científicas, búsqueda de financiamiento, desarrollo tecnológico y validación.
De la universidad a una innovación patentada
El desarrollo de la cepa probiótica UCO-979C avanzó hasta obtener protección mediante patente en Chile. La Universidad de Concepción registra entre las patentes concedidas de García una relacionada con una cepa de Lactobacillus fermentum y su uso como probiótico por sus características frente a Helicobacter pylori.
La Oficina de Transferencia y Licenciamiento de la Universidad de Concepción señala que la tecnología fue licenciada a empresas para su explotación comercial, permitiendo que el conocimiento generado en el laboratorio pudiera avanzar hacia un producto destinado a la población.
El producto llegó al mercado bajo distintas denominaciones comerciales. En entrevistas recientes, García ha explicado que uno de los principales logros de este proceso ha sido precisamente conseguir que una investigación desarrollada durante años en la universidad pueda convertirse en una alternativa preventiva disponible para las personas.
El 93 %: qué significa este resultado
Uno de los datos más difundidos sobre este desarrollo es una eficacia cercana al 93 % en la prevención de la infección por H. pylori observada en los estudios realizados con el probiótico. La cifra ha sido presentada por la propia investigadora al explicar los resultados del desarrollo.
Es importante precisar qué significa este resultado. El probiótico no es un tratamiento contra el cáncer ni reemplaza el diagnóstico o tratamiento médico de una infección por H. pylori. Su objetivo es prevenir la infección mediante la acción de una cepa probiótica que dificulta la adhesión de la bacteria a la mucosa gástrica.
La distinción es fundamental para comunicar ciencia con responsabilidad: prevenir un factor de riesgo no equivale a garantizar que una enfermedad nunca aparecerá.
Una científica que también abre caminos para otras mujeres
La historia de Apolinaria García no termina en el laboratorio. La investigadora también participa en actividades de divulgación científica y acercamiento de las niñas y jóvenes a las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
En sus intervenciones ha insistido en la importancia de que las niñas puedan imaginarse ocupando espacios dentro de la investigación y la innovación. Para ella, la curiosidad, la disciplina, el trabajo colaborativo y la capacidad de hacerse preguntas son parte esencial del camino científico.
Su propia trayectoria habla de perseverancia. En 2010, el terremoto y tsunami que afectaron a Chile destruyeron las cientos de miles de cepas de Helicobacter pylori que conservaba su laboratorio. El trabajo tuvo que comenzar nuevamente. Años después, su investigación logró convertirse en una innovación reconocida y patentada.
En 2025, el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile —INAPI— la reconoció como “Inventora del Año”, destacando su aporte al desarrollo del probiótico y a la innovación científica.
Ciencia hecha con paciencia, preguntas y propósito
La historia de Apolinaria García permite mirar la ciencia más allá del resultado final. Un probiótico que llega al mercado puede parecer, a primera vista, una innovación puntual. Detrás hay décadas de preguntas, experimentos, errores, publicaciones, colaboración entre disciplinas y búsqueda de recursos para sostener la investigación.
También hay una mujer que decidió dedicar buena parte de su vida profesional a comprender un microorganismo que no puede verse a simple vista, pero que afecta a millones de personas.
Su experiencia recuerda que la ciencia necesita tiempo y que las mujeres tienen un papel fundamental en ella. Cada laboratorio, cada investigación y cada pregunta también pueden convertirse en un espacio para transformar la vida de las comunidades.
Apolinaria García Cancino representa así una de esas historias que vale la pena contar: la de una científica latinoamericana que convirtió la curiosidad en investigación y la investigación en una innovación con potencial preventivo para la salud.
Para recordar
Helicobacter pylori: bacteria que coloniza el estómago y está asociada con gastritis, úlceras y un mayor riesgo de cáncer gástrico.
UCO-979C: Cepa de Lactobacillus fermentum estudiada por el equipo de Apolinaria García por su capacidad para dificultar la adhesión de H. pylori a la mucosa gástrica.
Apolinaria García Cancino: bioquímica y doctora en Ciencias Biológicas, profesora titular del Departamento de Microbiología de la Universidad de Concepción y directora del Laboratorio de Patogenicidad Bacteriana.
Un mensaje para las nuevas generaciones: la ciencia también se construye cuando una niña se atreve a preguntar “¿por qué?” y decide buscar la respuesta.