๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐. ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐.
Hay hombres que dicen:
—”¿Para quรฉ mandas tu ubicaciรณn?”
—”¿Por quรฉ finges hablar por telรฉfono?”
—”¿De verdad revisas el asiento de atrรกs del coche?”
Y muchas mujeres responden exactamente igual:
—“Porque una vez…”
Y detrรกs de ese “una vez” suele haber una historia que ninguna habrรญa querido vivir.
Habรญa dos personas que cruzaban un bosque.
Una caminaba silbando.
La otra observaba cada ruido, cada sombra y cada camino alterno.
La primera pensรณ:
—“Quรฉ exagerada.”
Hasta que la segunda respondiรณ:
—“La diferencia es que tรบ vienes de paseo. Yo aprendรญ a sobrevivir aquรญ.”
๐๐๐ ๐๐ ๐๐ ๐๐๐
๐๐๐๐๐๐๐.
Cuando una mujer comparte sus medidas de seguridad, rara vez recibe una carcajada de otra mujer.
Recibe una nueva recomendaciรณn.
Porque donde algunos ven paranoia…
๐จ๐ญ๐ซ๐๐ฌ ๐ซ๐๐๐จ๐ง๐จ๐๐๐ง ๐๐ฑ๐ฉ๐๐ซ๐ข๐๐ง๐๐ข๐.
Resulta curioso.
Si alguien instala una alarma en su casa, todos dicen que es prevenciรณn.
Si usa cinturรณn de seguridad, dicen que es responsabilidad.
Si compra un seguro para su automรณvil, dicen que es prudencia.
Pero cuando una mujer desarrolla estrategias para volver viva a casa…
Entonces aparecen quienes preguntan si no estarรก exagerando.
๐๐ฎ๐́ ๐๐จ́๐ฆ๐จ๐๐จ ๐๐ฌ ๐ฅ๐ฅ๐๐ฆ๐๐ซ “๐๐ฑ๐๐ ๐๐ซ๐๐๐ข๐จ́๐ง” ๐ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ ๐ฎ๐ง๐ ๐ง๐ฎ๐ง๐๐ ๐ก๐ ๐ญ๐๐ง๐ข๐๐จ ๐ช๐ฎ๐ ๐ฏ๐ข๐ฏ๐ข๐ซ.
El privilegio mรกs silencioso no es caminar mรกs rรกpido.
Es caminar sin tener que pensar quiรฉn viene detrรกs.
๐ ๐ช๐ฎ๐ข๐ณ๐́ ๐๐ฅ ๐๐ข́๐ ๐ช๐ฎ๐ ๐ฅ๐๐ฌ ๐ฆ๐ฎ๐ฃ๐๐ซ๐๐ฌ ๐๐๐ฃ๐๐ง ๐๐ ๐๐จ๐ฆ๐ฉ๐๐ซ๐ญ๐ข๐ซ ๐ญ๐ซ๐ฎ๐๐จ๐ฌ ๐ฉ๐๐ซ๐ ๐ฌ๐จ๐๐ซ๐๐ฏ๐ข๐ฏ๐ข๐ซ, ๐ฌ๐๐ซ๐́ ๐ฉ๐จ๐ซ๐ช๐ฎ๐ ๐ฉ๐จ๐ซ ๐๐ข๐ง ๐ง๐จ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ง๐๐๐๐ฌ๐ข๐ญ๐๐ง.
Hasta entonces…
๐๐จ ๐ฌ๐ ๐ซ๐ข́๐๐ฌ ๐๐ ๐ฌ๐ฎ๐ฌ ๐ฉ๐ซ๐๐๐๐ฎ๐๐ข๐จ๐ง๐๐ฌ. ๐๐ซ๐๐ ๐ฎ́๐ง๐ญ๐๐ญ๐ ๐ฉ๐จ๐ซ ๐ช๐ฎ๐́ ๐ญ๐ฎ๐ฏ๐ข๐๐ซ๐จ๐ง ๐ช๐ฎ๐ ๐๐ฉ๐ซ๐๐ง๐๐๐ซ๐ฅ๐๐ฌ. 