domingo, 9 de agosto de 2026

Romper el ciclo: entre mujeres también podemos construir otras formas de relacionarnos

 


La violencia y la discriminación contra las mujeres no ocurren únicamente en espacios donde predominan los hombres. También pueden aparecer entre mujeres cuando reproducimos juicios, estereotipos, señalamientos o formas de competencia que históricamente han limitado nuestra libertad y nuestra posibilidad de reconocernos como iguales.

Una mujer que cuestiona la apariencia de otra, que descalifica sus decisiones, que juzga su maternidad, su manera de vestir, su edad, su vida afectiva o sus aspiraciones puede estar reproduciendo patrones aprendidos en una sociedad que durante generaciones ha establecido cómo debería comportarse una mujer. Reconocerlo no significa trasladar a las mujeres la responsabilidad por el machismo. Significa identificar aquellos comportamientos cotidianos que podemos transformar.

De la competencia al reconocimiento

La idea de que las mujeres deben competir entre sí tiene raíces profundas. Se nos ha enseñado, de distintas maneras, que existe un modelo limitado de éxito, belleza, reconocimiento o aceptación al que solo algunas pueden acceder. Cuando ese mensaje se interioriza, la otra mujer puede aparecer como una rival en lugar de como una aliada.

Romper ese esquema implica cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos quién es más bonita, más exitosa, más joven, más preparada o más reconocida, podemos preguntarnos qué condiciones necesitamos para que todas podamos ejercer nuestros derechos y desarrollar nuestros proyectos de vida.

Esto no significa que las mujeres debamos pensar igual ni que desaparezcan los desacuerdos. La sororidad tampoco consiste en aceptar cualquier comportamiento por el hecho de que provenga de otra mujer. Se trata de construir relaciones basadas en el respeto, la autonomía, la solidaridad y la capacidad de tramitar las diferencias sin recurrir a la humillación o la violencia.

El problema es estructural

Hablar de estas prácticas exige una precisión importante: el machismo no existe porque las mujeres “nos castiguemos” entre nosotras. Las desigualdades de género responden a estructuras sociales, económicas, culturales e institucionales que han otorgado históricamente mayores oportunidades, autoridad y poder a los hombres.

Por eso, la frase de la imagen puede entenderse como una invitación a revisar una dimensión cotidiana del problema, no como una explicación completa de su origen.

La transformación también pasa por cuestionar aquello que hemos aprendido y que, a veces sin intención, reproducimos. Implica dejar de normalizar comentarios que ridiculizan, comparaciones que enfrentan, rumores que destruyen reputaciones o juicios que buscan controlar la vida de otras mujeres.

No somos trofeos ni pecado

La segunda parte del mensaje de la pieza gráfica resulta especialmente significativa: “No somos trofeos ni pecado, somos mujeres con historias, deseos y derechos”.

Detrás de esta afirmación hay una reivindicación fundamental: las mujeres no deben ser valoradas a partir de categorías impuestas desde afuera. Cada una tiene una historia particular, decisiones propias, capacidades, contradicciones, sueños y proyectos.

Reconocer esa diversidad también significa comprender que no existe una única manera de ser mujer. Hay mujeres jóvenes y mayores, madres y no madres, trabajadoras, cuidadoras, artistas, lideresas comunitarias, estudiantes, emprendedoras, profesionales, campesinas, deportistas y mujeres que construyen su proyecto de vida lejos de los modelos tradicionales.

Todas tienen derecho a vivir libres de violencias y discriminaciones.

Romper el ciclo empieza en lo cotidiano

El cambio no siempre comienza con grandes discursos. Puede empezar cuando dejamos de juzgar el cuerpo de otra mujer, cuando defendemos a una compañera frente a una situación de acoso, cuando escuchamos sin descalificar, cuando reconocemos el trabajo de otra, cuando compartimos una oportunidad en lugar de competir por ella o cuando decidimos no participar en una conversación que busca destruir la dignidad de alguien.

También comienza cuando educamos a niñas y niños para relacionarse desde la igualdad y cuando creamos espacios comunitarios donde las mujeres puedan encontrarse, organizarse, expresarse y tomar decisiones.

Romper el ciclo no significa que las mujeres tengamos que ser perfectas ni estar siempre de acuerdo. Significa aprender a relacionarnos sin reproducir violencias y entender que el avance de una mujer no tiene por qué significar el retroceso de otra.

Desde Revista 1 + Uno Mujer proponemos mantener abierta esta conversación. Porque defender los derechos de las mujeres también implica revisar nuestras prácticas, reconocer las diferencias y construir redes donde la crítica no destruya, donde la diversidad no sea motivo de exclusión y donde ninguna mujer tenga que disminuir a otra para ocupar su propio lugar.

No somos trofeos. No somos pecado. Somos mujeres con historias, deseos, voces y derechos.

sábado, 8 de agosto de 2026

jueves, 6 de agosto de 2026

#Feminismo

 

Lo contrario del feminismo es la ignorancia.
👉🏼 Es ignorancia creer que el feminismo busca la superioridad de las mujeres, cuando en realidad lucha por la igualdad de derechos, oportunidades y una vida libre de violencias.
👉🏼 Es ignorancia repetir mitos sin conocer la historia, negar las desigualdades que millones de mujeres siguen enfrentando o burlarse de una lucha que ha hecho posibles derechos que hoy parecen obvios: votar, estudiar, trabajar, administrar bienes, denunciar la violencia o participar en política.
🧐💡👉🏼 El feminismo no le quita derechos a nadie. Cuestiona los privilegios, combate las injusticias y propone una sociedad más libre y más justa para todas las personas.
🧐💡👉🏼 Por eso, cuando alguien dice que el feminismo es el problema, vale la pena recordar que el verdadero obstáculo siempre ha sido la desinformación.
🤷🏽‍♀️ Lo contrario del feminismo es la ignorancia.


martes, 4 de agosto de 2026

Recorrido por el sector del comercio de Usaquén




Como parte de las acciones del Plan Local de Seguridad para las Mujeres, la Alcaldía Local de Usaquén y la Secretaría Distrital de la Mujer desarrollaron una jornada pedagógica de prevención de las violencias basadas en género en el sector de la Plaza Fundacional de Usaquén. La actividad, realizada durante la tarde, recorrió establecimientos comerciales y restaurantes con el propósito de acercar información clave sobre las rutas de atención y fortalecer la capacidad de respuesta de quienes trabajan y visitan este reconocido espacio de la localidad, con el equipo de la Línea Púrpura. el equipo de Mujer y la Universidad Nacional 

La jornada contó con la participación de la secretaria distrital de la Mujer, Laura Tami Leal, y del alcalde local de Usaquén, Daniel Hernando Ortiz Quintero, quienes acompañaron el recorrido e hicieron un llamado a fortalecer la prevención de las violencias contra las mujeres desde el compromiso ciudadano y la corresponsabilidad de los diferentes sectores.

Durante la intervención, los equipos institucionales dialogaron con administradores, comerciantes y trabajadores de restaurantes y otros establecimientos del entorno de la Plaza Fundacional. Allí explicaron cómo identificar situaciones de violencia, de qué manera brindar una primera orientación a las víctimas, cuáles son las rutas institucionales de atención y qué entidades pueden brindar acompañamiento cuando una mujer ha sido violentada o cuando una persona presencia un caso de violencia.

Además de la socialización, se entregó material informativo para que los establecimientos mantengan visibles las líneas de atención y la información de contacto de las entidades competentes. La estrategia busca que estos espacios cotidianos se conviertan en puntos de orientación, facilitando el acceso oportuno a los servicios de protección y atención para mujeres que enfrenten cualquier tipo de violencia.

Esta acción hace parte de una estrategia territorial que busca fortalecer la prevención, la detección temprana y la articulación institucional en la localidad, promoviendo que la comunidad conozca sus derechos y sepa cómo actuar frente a situaciones de riesgo. El mensaje central de la jornada fue claro: en Usaquén, cada paso cuenta para prevenir las violencias contra las mujeres, y la participación de comerciantes, trabajadores y ciudadanía es fundamental para construir entornos más seguros y libres de violencias.

domingo, 2 de agosto de 2026

#PaternidadActiva


𝐋𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐭𝐞𝐫𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐡𝐞𝐫𝐞𝐝𝐚𝐧, 𝐬𝐞 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧.
Un árbol no da frutos distintos a las raíces que lo alimentan. Si una planta crece sin agua, no basta con culpar a sus hojas cuando se marchitan: primero hay que preguntarse quién dejó de regarla.
Durante décadas se ha exigido a las madres que formen personas respetuosas, empáticas y responsables, mientras a muchos padres se les ha permitido ser espectadores de la crianza. Luego, cuando aparecen hombres incapaces de expresar afecto, asumir responsabilidades o relacionarse en igualdad, la sociedad señala a “los jóvenes de ahora”, pero rara vez cuestiona el modelo de masculinidad que les enseñó que cuidar, escuchar y criar eran cosas de mujeres.
𝗟𝗮 𝗽𝗮𝘁𝗲𝗿𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗼: 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝘀𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱. Y una sociedad que normaliza padres ausentes no puede sorprenderse cuando cosecha adultos que nunca aprendieron a cuidar.
Porque criar también es transformar el futuro. 💜

Romper el ciclo: entre mujeres también podemos construir otras formas de relacionarnos

  La violencia y la discriminación contra las mujeres no ocurren únicamente en espacios donde predominan los hombres. También pueden aparece...