martes, 7 de julio de 2026

El fenómeno 'tradwives': entre la cocina, las redes y la política de derecha

 

Tradwives: el regreso del machismo con filtro de Instagram

Entre recetas caseras, vestidos vintage y videos de "la esposa perfecta", una nueva tendencia digital conquista a miles de jóvenes. Pero detrás de su estética cuidada, especialistas advierten que revive estereotipos que el movimiento de mujeres ha cuestionado durante décadas.

Por Revista 1+Uno Mujer

Las redes sociales tienen la capacidad de convertir cualquier estilo de vida en una tendencia. Hoy basta un video de pocos segundos para acumular millones de reproducciones y posicionar una idea como aspiracional. Así ha ocurrido con el fenómeno de las tradwives (traditional wives o "esposas tradicionales"), una corriente de creadoras de contenido que promueve el regreso a los roles tradicionales de género: mujeres dedicadas exclusivamente al hogar, la crianza y el cuidado del esposo.

A simple vista, el contenido parece inofensivo: desayunos preparados desde cero, pan recién horneado, vestidos inspirados en los años cincuenta y hogares impecables. Sin embargo, organizaciones feministas y especialistas en estudios de género advierten que detrás de esta estética se esconde un mensaje mucho más profundo: la idealización de la obediencia femenina, la dependencia económica y la renuncia a la autonomía como sinónimo de felicidad.

No se trata de cuestionar a las mujeres que deciden dedicarse al cuidado de sus familias. El problema aparece cuando esa elección individual se presenta como el único modelo válido de feminidad y cuando el feminismo es señalado como el responsable de los problemas sociales actuales.

Una narrativa que seduce a las nuevas generaciones

El auge de las tradwives coincide con un crecimiento de contenidos antifeministas en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, donde los algoritmos privilegian mensajes emocionales, polémicos y altamente compartibles.

Investigaciones recientes muestran que una parte de los hombres jóvenes manifiesta posiciones más conservadoras frente a la igualdad de género que generaciones anteriores, mientras proliferan comunidades digitales conocidas como la "manosfera", donde se cuestionan los avances de los derechos de las mujeres y se promueven modelos tradicionales de masculinidad.

La escritora Júlia Salander, en su más reciente libro sobre feminismo, sostiene que el machismo no ha desaparecido: ha aprendido a hablar el lenguaje de las redes sociales. Ya no siempre aparece mediante discursos abiertamente discriminatorios, sino envuelto en mensajes sobre "feminidad", "energía femenina", "vida tranquila" o "volver a los valores de antes".

¿Qué significa esto para Colombia?

Aunque la tendencia nació principalmente en Estados Unidos y Europa, sus contenidos llegan diariamente a miles de jóvenes colombianas.

El contexto nacional demuestra que la igualdad aún está lejos de alcanzarse.

El estudio "Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia", elaborado por ONU Mujeres y el DANE, evidencia que las mujeres continúan enfrentando mayores niveles de pobreza, menor autonomía económica, una distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, así como barreras para acceder a espacios de liderazgo y toma de decisiones.

Esto significa que promover la dependencia económica como un ideal romántico puede reforzar desigualdades que muchas mujeres todavía viven en la práctica.

A ello se suma que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y ONU Mujeres, América Latina necesita acelerar las transformaciones para alcanzar la igualdad sustantiva. Los organismos advierten que persisten importantes brechas en autonomía económica, participación política, acceso a tecnologías y protección frente a las violencias basadas en género.

Bogotá: jóvenes conectadas, pero también expuestas

En Bogotá, donde miles de adolescentes y jóvenes pasan varias horas al día en redes sociales, estas narrativas pueden tener un impacto significativo en la construcción de su identidad.

Especialistas en comunicación digital explican que el riesgo no está únicamente en consumir este contenido, sino en hacerlo sin herramientas para analizar críticamente los mensajes que transmite.

Cuando una adolescente observa repetidamente que "la mujer ideal" es aquella que obedece, no cuestiona, depende económicamente de su pareja y encuentra su realización exclusivamente en el hogar, ese mensaje termina normalizándose, aunque aparezca envuelto en imágenes estéticamente atractivas.

La propia CEPAL ha advertido que el mundo digital debe convertirse en un espacio para ampliar derechos y no para reproducir estereotipos, insistiendo en la necesidad de cerrar las brechas digitales de género y combatir las violencias y discriminaciones que también ocurren en internet.

Elegir libremente también es un derecho

El feminismo no propone un único proyecto de vida para las mujeres.

Defiende precisamente lo contrario: que cada mujer pueda decidir libremente si quiere desarrollar una carrera profesional, emprender, dedicarse al arte, a la ciencia, a la política, a la maternidad, al cuidado del hogar o combinar distintos caminos, sin imposiciones sociales ni económicas.

La igualdad no consiste en decirles a todas cómo deben vivir. Consiste en garantizar que ninguna tenga que renunciar a sus derechos, su autonomía o sus oportunidades para ser aceptada.

Educar para navegar con pensamiento crítico

Las nuevas formas del machismo ya no siempre se presentan mediante prohibiciones o discursos agresivos. En muchos casos llegan envueltas en imágenes perfectas, lenguaje amable y promesas de bienestar.

Por eso, uno de los mayores desafíos para las familias, las instituciones educativas, los medios comunitarios y la sociedad es fortalecer el pensamiento crítico de niñas, adolescentes y jóvenes frente a los contenidos que consumen diariamente.

En una época donde los algoritmos moldean opiniones y comportamientos, la educación en igualdad, la alfabetización digital y el acceso a información basada en evidencia son herramientas indispensables para construir relaciones más justas y democráticas.

Porque los derechos de las mujeres no son una moda pasajera ni una tendencia en redes sociales. Son el resultado de décadas de lucha por una sociedad en la que cada mujer pueda decidir su futuro con libertad, dignidad y autonomía.

lunes, 6 de julio de 2026

#EnfoqueDeIgualdad

 

𝗟𝗔𝗦 𝗣𝗔𝗟𝗔𝗕𝗥𝗔𝗦 𝗧𝗔𝗠𝗕𝗜𝗘́𝗡 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗧𝗥𝗨𝗬𝗘𝗡 𝗥𝗘𝗔𝗟𝗜𝗗𝗔𝗗𝗘𝗦.

Cuando escuchamos “ama de casa”, muchas personas imaginan limpieza, cocina y labores domésticas. Pero pocas piensan en todo lo que realmente sucede ahí: enseñar valores, acompañar el crecimiento, cuidar, contener, educar, escuchar, resolver conflictos y formar personas.
Por eso resulta interesante que en Dubái se propusiera sustituir ese término por “Formadora de generaciones”. Más allá de si el nombre es perfecto o no, la reflexión de fondo merece nuestra atención.
Porque durante siglos el trabajo de cuidados ha sido tratado como si no fuera trabajo. Como si criar, educar y sostener emocionalmente a una familia fuera una obligación “natural” de las mujeres y no una labor con un enorme valor social.
Nombrar también es reconocer.
Pero el reconocimiento no debe quedarse en un discurso bonito. Debe traducirse en corresponsabilidad. Valorar la maternidad no significa romantizar el sacrificio eterno ni asumir que cuidar es una tarea exclusivamente femenina.
Una sociedad verdaderamente igualitaria no solo reconoce el papel de las madres. También entiende que la crianza y los cuidados deben compartirse. Porque las nuevas generaciones no se forman únicamente con amor; también necesitan tiempo, apoyo, respeto y oportunidades.
Cambiar una palabra no transforma el mundo. Pero a veces cambia la manera en que empezamos a mirarlo.

domingo, 5 de julio de 2026

#Enfoquedeigualdada

 

𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐨𝐥𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨. 𝐄𝐬 𝐥𝐚 𝐩𝐞́𝐫𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐨𝐥.
Durante mucho tiempo se les enseñó a muchas mujeres que callar era una virtud, que aguantar era una prueba de amor y que ceder era la única forma de conservar una relación.
Hoy muchas decidieron romper con esa idea.
Aprendieron a poner límites, a decir “no”, a exigir respeto y a marcharse cuando el costo de quedarse era su propia dignidad.
Y entonces apareció el mismo discurso de siempre:
“Las mujeres ya no son como antes.”
Claro que no.
𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐢́𝐚𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝, 𝐞𝐥 𝐚𝐩𝐨𝐲𝐨 𝐨 𝐥𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐭𝐚𝐝 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐫𝐬𝐞.
No cambió el valor de las mujeres.
𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨́ 𝐬𝐮 𝐝𝐢𝐬𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐭𝐨𝐥𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐨𝐥𝐞𝐫𝐚𝐛𝐥𝐞.
Y cuando alguien se enoja porque ya no puede controlar, manipular o imponer sus reglas, quizá el problema nunca fue el cambio de las mujeres.
𝐄𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐜𝐫𝐞𝐢́𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨.
Porque una relación sana no se sostiene con la obediencia.
𝐒𝐞 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨.

sábado, 4 de julio de 2026

Relaciones Sanas

 


𝐄𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐚𝐜𝐚𝐛𝐚 𝐝𝐞 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞. 𝐒𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐫.
Cuando pensamos en una relación que termina, solemos imaginar una gran traición o una pelea definitiva.
Pero muchas veces no fue eso.
Fue dejar de preguntar cómo estuvo el día.
Fue dejar de escuchar.
Fue creer que la otra persona siempre iba a estar ahí.
Fue dar por hecho el cariño.
Hay un detalle del que casi no hablamos.
La indiferencia también es una forma de violencia cuando se usa para castigar, controlar o hacer sentir a la otra persona que no importa.
Ignorar, minimizar emociones, dejar de mostrar afecto como forma de castigo o tratar con frialdad constante desgasta cualquier vínculo.
Y no, el amor no se mantiene solo.
Necesita tiempo.
Necesita reciprocidad.
Necesita cuidado.
Porque una relación no florece por lo mucho que se dice “te amo”.
Florece por lo mucho que se demuestra.
𝐄𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐦𝐢𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐦𝐞𝐬𝐚𝐬.
𝐒𝐞 𝐦𝐢𝐝𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐨𝐬 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐢́𝐚𝐬.


jueves, 2 de julio de 2026

No más

 

2 de julio: una fecha para recordar, reparar y transformar


Bogotá conmemora el Día Distrital de Lucha contra los Ataques con Agentes Químicos poniendo en el centro la voz de las sobrevivientes

Hay heridas que trascienden la piel. Los ataques con agentes químicos dejan cicatrices visibles, pero también profundas marcas emocionales, sociales y económicas que pueden acompañar a las mujeres durante toda su vida. Por eso, cada 2 de julio, Bogotá conmemora el Día Distrital de Lucha contra los Ataques con Agentes Químicos, una fecha que invita a la sociedad a rechazar esta forma extrema de violencia basada en género y a reafirmar el compromiso con la prevención, la justicia y la reparación integral.

Más que una conmemoración, esta jornada representa un llamado colectivo a reconocer la valentía de quienes han sobrevivido a estas agresiones y a fortalecer las acciones institucionales para garantizar que ninguna mujer tenga que enfrentar sola las consecuencias de este delito.

Las sobrevivientes, protagonistas de la conmemoración

En el marco de esta fecha, la Secretaría Distrital de la Mujer realizará el próximo 4 de julio, a las 9:00 de la mañana, un encuentro en la Casa de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres de Teusaquillo, donde las protagonistas serán precisamente las mujeres sobrevivientes.

La jornada, organizada junto con las fundaciones del Quemado y Alexandra y Sergio Rada, busca ofrecer un espacio seguro para compartir experiencias, fortalecer redes de apoyo y reconocer los procesos de resiliencia que muchas mujeres han construido después de vivir una de las expresiones más crueles de la violencia.

El encuentro incluirá un círculo de mujeres, actividades de musicoterapia, orientación sobre la oferta institucional y la entrega de insumos para el cuidado dermatológico, entendiendo que la recuperación no solo implica la atención médica, sino también el acompañamiento emocional, jurídico y comunitario.

Una respuesta que debe ser integral.

Durante 2026, la Secretaría Distrital de la Mujer ha atendido 39 casos relacionados con ataques con agentes químicos a través de su Estrategia contra la Trata de Personas y los Ataques con Agentes Químicos.

Cada caso representa una historia distinta y requiere respuestas específicas. Por ello, la atención incluye orientación preventiva, articulación con las entidades competentes para gestionar el riesgo, activación de rutas institucionales y acceso a servicios sociojurídicos y psicosociales, buscando responder de manera integral a las necesidades de cada mujer.

Paralelamente, el Distrito continúa fortaleciendo la formación de servidoras, servidores públicos y contratistas para mejorar la capacidad institucional frente a esta modalidad de violencia y garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de cualquier forma de agresión.

Una violencia que impulsó cambios en Colombia

Los ataques con agentes químicos marcaron profundamente la historia reciente del país y llevaron a la sociedad colombiana a exigir respuestas más contundentes.

Como resultado de esta movilización, en 2016 fue aprobada la Ley Natalia Ponce de León (Ley 1773 de 2016), que convirtió las lesiones ocasionadas con agentes químicos en un delito autónomo, incrementó las penas para los agresores y fortaleció las medidas de atención para las personas sobrevivientes.

Esta legislación complementó normas anteriores, como la Ley 1639 de 2013 y el Decreto 1033 de 2014, orientadas a controlar la comercialización y distribución de sustancias corrosivas como una medida preventiva.

Una problemática que trasciende fronteras

Aunque Colombia ha avanzado en materia normativa, los ataques con agentes químicos siguen siendo una realidad en diferentes regiones del mundo. Países como India, Bangladesh, Pakistán, Reino Unido y Colombia han documentado casos donde esta violencia ha sido utilizada como mecanismo de control, castigo o retaliación contra las mujeres.

Más allá de las lesiones físicas, estas agresiones afectan proyectos de vida, relaciones familiares, oportunidades laborales y la salud mental de quienes las sobreviven. Por ello, la respuesta no puede limitarse al ámbito judicial; también requiere acompañamiento psicológico, inclusión social, acceso a oportunidades y una transformación cultural que elimine las raíces de la violencia machista.

Una sociedad que acompaña y no revictimiza

Desde ASINCO y la Revista 1+Uno Mujer nos unimos a esta conmemoración reafirmando que ninguna mujer debe ser definida por la violencia que sufrió, sino por la fuerza con la que reconstruye su historia y por el derecho inalienable a vivir con dignidad.

Hablar de los ataques con agentes químicos también implica promover la prevención, fortalecer las redes de apoyo y combatir la indiferencia. La reparación comienza cuando la sociedad escucha, cree en las sobrevivientes y actúa para que estos hechos no vuelvan a repetirse.

Porque ninguna cicatriz debería ser el resultado del odio o del control sobre la vida de una mujer. Construir una ciudad libre de violencias es una responsabilidad compartida que exige compromiso institucional, solidaridad ciudadana y una firme defensa de los derechos humanos.

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