miércoles, 26 de agosto de 2026

Crecer creyendo que…

 

Desde niñas aprendemos historias de amor que prometen finales felices: un príncipe azul que llegará para salvarnos, un amor verdadero capaz de resolverlo todo o una “persona indicada” con quien seremos felices para siempre.

Pero crecer también significa cuestionar esas ideas. El amor no debería pedirnos renunciar a quienes somos, abandonar nuestros sueños ni aceptar aquello que nos hace daño. Una relación sana no se construye desde la dependencia, sino desde el respeto, la libertad, la confianza y la posibilidad de ser una misma.

Hoy podemos cambiar el cuento. No necesitamos que alguien llegue a completarnos: ya somos personas completas, con proyectos, capacidades y sueños propios.

Amar puede ser maravilloso, pero amarnos a nosotras mismas es el primer paso para construir vínculos más libres, igualitarios y saludables.

Quizás el verdadero final feliz no sea encontrar a nuestro príncipe azul, sino descubrir que podemos escribir nuestra propia historia.

martes, 25 de agosto de 2026

25 de agosto de 1954:

 


El 25 de agosto de 1954 quedó inscrito en la historia de Colombia como una fecha fundamental para los derechos políticos de las mujeres. Ese día, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó el Acto Legislativo No. 3 de 1954, mediante el cual se reconoció a las mujeres el derecho a participar plenamente en la vida política del país, incluyendo la posibilidad de elegir y ser elegidas.

La conquista fue el resultado de décadas de luchas, debates y reivindicaciones de mujeres que se negaron a aceptar que la ciudadanía y las decisiones sobre el futuro del país fueran asuntos exclusivos de los hombres. El reconocimiento del sufragio femenino significó romper una de las principales barreras que limitaban la participación de las colombianas en la democracia.

Sin embargo, el camino no terminó con la aprobación de la reforma. Tres años después, en 1957, las mujeres colombianas acudieron por primera vez a las urnas en el plebiscito nacional. Aquella jornada representó un momento histórico: por primera vez, millones de colombianas pudieron ejercer formalmente su derecho al voto y convertirse en protagonistas directas de una decisión nacional.

Una conquista que sigue vigente

Setenta y dos años después de aquel reconocimiento, el voto femenino continúa siendo uno de los principales símbolos de la lucha por la igualdad y la ciudadanía plena. Las mujeres han conquistado espacios en el Congreso, los gobiernos locales, las organizaciones sociales, las Juntas Administradoras Locales y numerosos escenarios de decisión pública.

No obstante, alcanzar la igualdad formal no significa que todas las barreras hayan desaparecido. La violencia política, los estereotipos de género, las dificultades para acceder a espacios de poder y la desigual distribución de las oportunidades siguen afectando la participación de muchas mujeres.

Por eso, recordar el 25 de agosto no significa solamente mirar hacia el pasado. También implica preguntarnos por el presente y por la democracia que queremos construir.

En los territorios, las mujeres continúan demostrando que su liderazgo es indispensable. Desde las organizaciones comunitarias, los barrios, las instituciones y los escenarios de participación ciudadana, sus voces contribuyen a transformar las realidades locales y a defender derechos.

La historia del voto femenino nos recuerda que los derechos conquistados son fruto de la organización y la perseverancia.


Crecer creyendo que…

  Desde niñas aprendemos historias de amor que prometen finales felices: un príncipe azul que llegará para salvarnos, un amor verdadero capa...