Una mujer no está “incompleta” por no tener pareja.
No necesita que un hombre llegue a darle valor, rumbo, protección o sentido a su vida.
𝗟𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗲𝗱𝗮𝗱: 𝗲𝘀 𝗹𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱.
Durante generaciones se nos enseñó que “realizarse” significaba casarse, formar una familia y construir la vida alrededor de alguien más. Hoy sabemos que existen muchas formas legítimas de vivir, amar, acompañarse y ser felices.
𝗧𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗷𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗲𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶ó𝗻.
𝗡𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿í𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗼𝗯𝗹𝗶𝗴𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝘀𝗲 “𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮”.
Y quizá por eso esta frase sigue incomodando: porque recuerda algo muy sencillo.
𝗨𝗻𝗮 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿 𝗻𝗼 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗰𝗲𝗿𝗹𝗲 𝗮 𝗻𝗮𝗱𝗶𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗰𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗮 𝘀í 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮.
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