domingo, 31 de mayo de 2026

Prevención de violencias

 

Cuando la violencia se disfraza de afecto: educar para relaciones basadas en el respeto

La imagen nos presenta un mensaje contundente: Nunca le digas a una niña que cuando un niño es rudo con ella, es porque ella le gusta. No le enseñes que el abuso es signo de amor.” Esta frase cuestiona una idea profundamente arraigada en muchas culturas y generaciones: la creencia de que las agresiones, burlas o malos tratos pueden interpretarse como muestras de cariño.

Aunque suele expresarse como una frase inocente o una forma de restar importancia a ciertos comportamientos infantiles, este mensaje tiene implicaciones que van mucho más allá del patio de recreo. Enseñar a niñas y niños que la rudeza es una expresión de afecto puede contribuir a normalizar relaciones desiguales y violentas en etapas posteriores de la vida.

Las palabras que educan

Desde la infancia, las personas construyen su comprensión sobre el amor, la amistad y el respeto a partir de los mensajes que reciben en casa, la escuela y la comunidad. Cuando una niña escucha repetidamente que debe tolerar empujones, insultos o agresiones porque alguien “la quiere”, puede aprender a minimizar conductas que vulneran sus derechos y bienestar emocional.

Del mismo modo, los niños pueden recibir el mensaje equivocado de que la agresividad es una forma válida de expresar interés o afecto, dificultando el desarrollo de habilidades de comunicación basadas en la empatía y el respeto.

Romper con los estereotipos

Durante décadas, expresiones como “si te molesta es porque le gustas” o “los niños son así” han sido utilizadas para justificar comportamientos que merecen ser cuestionados. Estas ideas refuerzan estereotipos de género que presentan a los hombres como naturalmente agresivos y a las mujeres como responsables de soportar esas conductas.

La construcción de relaciones sanas exige desmontar estas creencias y promover modelos donde el cariño se manifieste a través del respeto, la escucha, la solidaridad y el reconocimiento mutuo.

La importancia de la educación emocional

La educación emocional es una herramienta fundamental para prevenir las violencias. Enseñar a niñas, niños y adolescentes a identificar sus emociones, expresar sus sentimientos de manera adecuada y respetar los límites de otras personas contribuye a la construcción de entornos más seguros.

También es importante que aprendan a reconocer señales de maltrato y comprendan que nadie tiene derecho a hacerles sentir miedo, humillación o dolor en nombre del amor o la amistad.

Un compromiso de familias, escuelas y comunidades

La prevención de las violencias no es responsabilidad exclusiva de las familias ni de las instituciones educativas. Es una tarea colectiva que involucra a toda la sociedad.

Cada vez que una persona adulta corrige estos mensajes y explica que el afecto no debe causar daño, está contribuyendo a formar generaciones más conscientes y respetuosas. Cada conversación sobre igualdad, consentimiento y buen trato ayuda a construir relaciones más saludables.

Amor es respeto

El amor no se demuestra mediante el control, la agresión o la humillación. El amor se expresa a través del cuidado, la confianza y el reconocimiento de la dignidad de la otra persona.

La reflexión que plantea esta imagen invita a revisar aquellas frases que hemos normalizado durante años y a preguntarnos qué valores estamos transmitiendo a las nuevas generaciones. Educar en el respeto significa enseñar que ninguna forma de violencia debe confundirse con cariño y que todas las personas merecen relaciones libres de maltrato.

Porque el amor verdadero nunca duele, nunca humilla y nunca agrede. El amor respeta.

 Revista 1+Uno Mujer – Promoviendo una cultura de igualdad, respeto y prevención de las violencias desde la infancia.

sábado, 30 de mayo de 2026

𝐀 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐧𝐬𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬… 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐳.

 

𝐀 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐧𝐨 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐧𝐬𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬… 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐳.
Hay plantas que parecen débiles porque no florecen.
Pero cuando las cambias de una maceta sin tierra, sin agua y sin sol… de pronto florecen.
La planta no era el problema.
El entorno sí.
Con las personas pasa algo parecido.
A veces creemos que somos demasiado sensibles, demasiado intensas, demasiado desconfiadas o demasiado serias.
Pero luego llegamos a un lugar donde no tenemos que defendernos todo el tiempo.
Y entonces descubrimos algo importante:
Nunca fuimos difíciles.
Estábamos cansadas.
Cansadas de explicar lo que sentimos.
Cansadas de justificar nuestros límites.
Cansadas de convivir con personas que confundían nuestra bondad con obligación y nuestra paciencia con permiso.
𝐇𝐚𝐲 𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐧 𝐦𝐚́𝐬 𝐩𝐞𝐪𝐮𝐞𝐧̃𝐚.
𝐘 𝐡𝐚𝐲 𝐞𝐧𝐭𝐨𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐞𝐧 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫.
La diferencia no siempre está en tu fuerza.
A veces está en dejar de vivir donde tienes que sobrevivir para empezar a vivir donde puedes respirar.
Porque una persona que se siente segura no necesita estar a la defensiva todo el tiempo.
Y una persona que se siente querida no necesita demostrar constantemente que merece amor.
Quizá la pregunta no es:
”¿Qué me pasa?”
Quizá la pregunta es:
”¿El lugar donde estoy saca lo mejor de mí o me obliga a sobrevivir?”
Hay relaciones, amistades, trabajos e incluso familias que te consumen como una vela.
Y hay otras que te permiten brillar como el sol.

La diferencia cambia una vida entera.

viernes, 29 de mayo de 2026

𝐒𝐞𝐫 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞. 𝐄𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫.

 

𝐒𝐞𝐫 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞.
𝐄𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫.

Estar cuando hay fiebre.
Cuando faltan útiles.
Cuando hay miedo.
Cuando toca cuidar, escuchar, alimentar y acompañar.

Porque la ausencia también educa.
También deja heridas.
También construye memorias.

Y aunque muchas veces se romantiza al “papá que volvió”, pocas veces se habla del daño emocional que deja crecer sintiendo que alguien eligió no estar.

Hay hombres que creen que ser padre es mandar dinero de vez en cuando o subir una foto el Día del Padre.

Pero la crianza no se sostiene con discursos.
Se sostiene con presencia, responsabilidad y amor cotidiano.

Y sí, un día los hijos crecen.
Y muchas veces no se alejan por maldad.
Se alejan porque aprendieron a vivir sin quien nunca estuvo.

Las y 𝐋𝐨𝐬 𝐡𝐢𝐣𝐨𝐬 𝐧𝐨 𝐨𝐥𝐯𝐢𝐝𝐚𝐧 𝐥𝐚 𝐚𝐮𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.
𝐀𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧 𝐚 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫𝐥𝐚.

Y mientras muchas madres sostienen solas hogares enteros, todavía hay quien llama “ayuda” a lo que debería ser corresponsabilidad básica

jueves, 28 de mayo de 2026

Igualdad

  #AmorPropio


A veces no confundimos amor con intensidad…
Confundimos carencia con costumbre.

Nos enseñaron que el amor “de verdad” debía doler, ser complicado, hacernos esperar, aguantar migajas emocionales y celebrar pequeños esfuerzos como si fueran actos heroicos.

Pero una relación sana no se construye desde la incertidumbre permanente.
Se construye desde la reciprocidad, la responsabilidad afectiva y el cuidado mutuo.

💜 Si alguien pudo hacerte sentir tanto entregando tan poco, imagina lo que podrías vivir con alguien que sí sepa amar bonito, sin juegos y sin medias tintas.

Porque el amor no debería agotarte para demostrar que es real.

🌿 Merecemos vínculos donde no tengamos que mendigar atención, claridad o respeto.
🌿 Merecemos amores completos, no versiones incompletas disfrazadas de “intensidad”.
🌿 Merecemos paz, no ansiedad romantizada.

 #AmorPropio

miércoles, 27 de mayo de 2026

Enfoque de Igualdad

 𝐍𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐚𝐦𝐚́𝐬𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐨


Y después se sorprenden cuando están agotadas, rebasadas o emocionalmente cansadas.
La crianza no debería recaer en una sola persona.
No es “instinto femenino”.
Es tiempo, desgaste, paciencia, dinero, salud mental y trabajo invisible todos los días.
Mientras muchas mujeres cargan con la escuela, la comida, las tareas, las citas médicas, las emociones y el cuidado diario… todavía hay quien les exige hacerlo “sin quejarse”.
𝐄𝐬𝐨 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐚𝐦𝐨𝐫.
𝐄𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥 𝐧𝐨𝐫𝐦𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐝𝐚.
Hablar de esto no es “atacar a las familias”.
Es dejar de romantizar el cansancio de millones de mujeres.
Porque criar también debería significar:
✔ corresponsabilidad
✔ presencia
✔ cuidados compartidos
✔ salud emocional
✔ redes de apoyo
𝐋𝐚 𝐜𝐫𝐢𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐮𝐦𝐢𝐫 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐦𝐮𝐣𝐞𝐫𝐞𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐬𝐢𝐠𝐚 𝐟𝐮𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐧𝐝𝐨.

Enfoque de Igualdad

martes, 26 de mayo de 2026

Revista 1+Uno Mujer Edición 69 mes de mayo

 


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Revista 1+Uno Mujer – Edición 69 | Mayo 2026

Territorios que resisten: mujeres, memoria, comunicación y cultura viva

Mayo nos reúne alrededor de las historias que nacen en los barrios, en las organizaciones comunitarias, en las voces de las mujeres y en las luchas colectivas que sostienen la vida cotidiana. En esta nueva edición de la Revista 1+Uno Mujer queremos reconocer a quienes, desde el trabajo invisible, la comunicación comunitaria, el arte, la cultura y el cuidado, continúan construyendo territorios más humanos, solidarios y dignos.

Esta edición especial aborda fechas significativas del mes de mayo desde una mirada feminista, comunitaria y de derechos humanos. Reflexionamos sobre la Diversidad Cultural, la Afrocolombianidad, las familias, el cuidado colectivo y la defensa de la vida en nuestros territorios.

Encontrarán artículos dedicados al papel de las mujeres que sostienen el tejido social desde el cuidado y la organización comunitaria; una mirada al trabajo no remunerado y la salud emocional de miles de madres y cuidadoras; así como historias de resistencia y memoria popular que emergen desde sectores como La Mariposa, donde la comunidad continúa apostándole a la solidaridad y la cultura viva.

La violencia no siempre llega con escándalo

 

La violencia no siempre llega con escándalo. 📣
A veces llega con frases que parecen normales.
“Te lo digo por tu bien.”
“Yo sé lo que te conviene.”
“Sin mí no vas a poder.”
“Estás loca.”
“Nadie te va a querer como yo.”
Y poco a poco, sin que te des cuenta, te vas apagando.
Este Día Naranja no hablamos solo de golpes.
Hablamos de control, manipulación, culpa, aislamiento, miedo y silencios aprendidos. ✊🏻🧡
Porque reconocer la violencia también es prevención.

Y nombrarla puede ser el primer acto de libertad.
No estás exagerando.
No estás loca.
No estás sola.

lunes, 25 de mayo de 2026

Enfoque De Igualdad

 

Hay momentos que revelan más de una persona que años enteros de convivencia.
Uno de ellos ocurre cada vez que un feminicidio ocupa las noticias, las conversaciones y las redes sociales.
Porque mientras una mujer fue asesinada, desaparecida o violentada, hay hombres que reaccionan con empatía… pero también hay otros que:
— minimizan,
— justifican,
— se burlan,
— culpan a la víctima,
— se molestan porque “ya están exagerando”,
— o simplemente guardan silencio para no incomodar a otros hombres.
Y eso también comunica. Muchísimo.
Las reacciones frente a la violencia feminicida no son “opiniones aisladas”. Son ventanas que dejan ver valores, privilegios, miedos, violencias normalizadas y formas de entender la vida de las mujeres.
Por eso muchas mujeres aprenden a observar con atención:
Quién se indigna.
Quién se ríe.
Quién cambia el tema.
Quién defiende al agresor antes que a la víctima.
Quién escucha.
Quién acompaña.
Y quién considera que todo esto “no es para tanto”.
Porque cuando una sociedad normaliza la violencia contra las mujeres, aprender a leer esas señales también se vuelve una forma de autocuidado.
💜 Escuchar cómo alguien habla de un feminicidio puede decirte mucho sobre cómo entiende el dolor, la dignidad y la vida de las mujeres.
Y sí:
a veces esa información puede ser vital, literalmente.
✊🏽 La igualdad también consiste en dejar de ser cómplices del silencio, la burla y la indiferencia.


domingo, 24 de mayo de 2026

Igualdad

 

Las mujeres en Colombia estudian más, se gradúan más… y aun así encuentran más obstáculos para trabajar y crecer profesionalmente.
Un país que forma ese talento y luego no lo aprovecha, no está llegando a su mejor versión.

Soluciones para ellas, avance para Colombia. 🇨🇴
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viernes, 22 de mayo de 2026

Prostitución como violencia estructural:

 

De la “prostitución como trabajo” a la prostitución como violencia estructural: el debate jurídico que reabre la justicia colombiana

La reciente sentencia SP287-2026 de la Corte Suprema de Justicia volvió a encender uno de los debates más complejos y sensibles dentro del derecho, el feminismo y los derechos humanos en Colombia: ¿la prostitución debe entenderse como trabajo o como una forma de explotación y violencia estructural?

La decisión de la Sala de Casación Penal marca un giro importante al señalar que la prostitución no puede ser considerada una actividad laboral ordinaria y que quienes pagan por acceso sexual no son “clientes”, sino explotadores sexuales directos o prostituyentes. Este fallo contrasta y, al mismo tiempo, dialoga con decisiones anteriores de la Corte Constitucional, especialmente con la Sentencia SU062 de 2019, que abordó el ejercicio de actividades de intermediación para la prostitución y los derechos al trabajo e igualdad.

Comprender ambas decisiones permite dimensionar cómo ha evolucionado el debate jurídico colombiano alrededor de la prostitución, las garantías laborales y los derechos humanos de las mujeres.

La Sentencia SU062/19: trabajo, igualdad y protección frente a la discriminación

La Sentencia SU062/19 de la Corte Constitucional analizó el caso de un establecimiento donde se prestaban servicios sexuales y que fue cerrado por una autoridad municipal.

En ese momento, la Corte Constitucional estudió si el cierre vulneraba derechos fundamentales como:

  • el derecho al trabajo;
  • la igualdad;
  • el libre desarrollo de la personalidad;
  • y el debido proceso.

La Corte reconoció que las personas que ejercen prostitución suelen enfrentar condiciones históricas de discriminación, exclusión social y estigmatización. Por ello, sostuvo que el Estado no podía adoptar medidas arbitrarias que profundizaran su vulnerabilidad.

Uno de los elementos más relevantes de esa sentencia fue que la Corte diferenció entre:

  • la prostitución ejercida voluntariamente por personas adultas;
  • y la explotación sexual, la trata de personas o la prostitución forzada.

En ese contexto, el alto tribunal afirmó que, aunque la prostitución genera tensiones éticas y sociales, quienes la ejercen no pierden sus derechos fundamentales ni pueden ser perseguidas o discriminadas por esa condición.

La decisión también estableció que las autoridades locales no podían cerrar establecimientos de forma arbitraria ni utilizar argumentos morales o prejuicios para restringir actividades económicas relacionadas con servicios sexuales de adultos.

El contexto jurídico de la SU062/19

La SU062/19 se produjo en un momento en que la jurisprudencia constitucional colombiana venía consolidando una línea de protección hacia personas en situación de prostitución, especialmente frente a:

  • abusos policiales;
  • violencia institucional;
  • discriminación laboral;
  • exclusión en acceso a salud y seguridad social.

En decisiones previas, la Corte Constitucional incluso había reconocido la existencia de ciertas garantías laborales mínimas para mujeres que trabajaban en establecimientos nocturnos vinculados a la prostitución, particularmente cuando existían relaciones de subordinación económica.

La lógica constitucional dominante era que, aun en contextos problemáticos, el Estado debía proteger derechos fundamentales y evitar mayores escenarios de precarización.

La SP287-2026: un cambio de paradigma

La nueva sentencia SP287-2026 de la Corte Suprema de Justicia introduce una perspectiva distinta, mucho más cercana a enfoques abolicionistas y de derechos humanos con perspectiva de género.

Mientras la SU062/19 se enfocó en proteger derechos fundamentales de personas que ejercían prostitución frente a actuaciones arbitrarias del Estado, la SP287-2026 pone el foco en:

  • las estructuras de explotación;
  • la desigualdad económica;
  • la violencia patriarcal;
  • y la cosificación de los cuerpos.

La Sala Penal sostiene que no puede normalizarse el acceso sexual mediado por dinero como si se tratara de una simple relación comercial. Según el fallo, la prostitución se desarrolla dentro de sistemas de dominación que afectan principalmente a mujeres, niñas y adolescentes.

Además, la Corte Suprema cuestiona el lenguaje neutral que históricamente ha legitimado el mercado sexual. De allí que elimine expresiones como “cliente” o “consumidor” y adopte categorías que evidencian la relación de explotación existente.

¿Contradicción o evolución jurídica?

Aunque ambas sentencias parecen ubicarse en orillas distintas, también pueden leerse como parte de una evolución compleja del derecho colombiano.

La SU062/19 buscó evitar la revictimización y proteger derechos fundamentales inmediatos de personas en situación de prostitución.

La SP287-2026, por su parte, amplía la discusión hacia una crítica estructural del sistema prostituyente y cuestiona si realmente puede existir consentimiento libre en contextos atravesados por:

  • pobreza;
  • violencia;
  • desigualdad de género;
  • desplazamiento;
  • exclusión social;
  • y falta de oportunidades.

En otras palabras, una sentencia se concentra en la protección inmediata de derechos y la otra en las raíces estructurales de la explotación sexual.

El debate feminista y social sigue abierto

Las decisiones judiciales reflejan también las tensiones existentes dentro del movimiento feminista y de derechos humanos.

Por un lado, existen sectores que defienden el reconocimiento de derechos laborales y garantías para mujeres que ejercen prostitución, argumentando que la criminalización aumenta la vulnerabilidad y la violencia institucional.

Por otro, movimientos abolicionistas sostienen que la prostitución nunca puede separarse de relaciones históricas de desigualdad y violencia patriarcal, y que presentarla como “trabajo” normaliza la mercantilización de los cuerpos femeninos.

La SP287-2026 fortalece claramente esta segunda postura y podría influir en futuras reformas legales y políticas públicas en Colombia.

Más allá de los tribunales

El debate no termina en las cortes. Las decisiones judiciales evidencian la urgencia de políticas públicas integrales que garanticen:

  • educación;
  • empleo digno;
  • acceso a vivienda;
  • autonomía económica;
  • protección frente a las violencias de género;
  • atención psicosocial;
  • y oportunidades reales para mujeres en contextos de vulnerabilidad.

Hablar de prostitución en Colombia implica hablar también de desigualdad, exclusión, racismo, conflicto armado, migración y pobreza.

Hoy, la justicia colombiana atraviesa un momento decisivo: mientras algunas sentencias buscan proteger derechos en contextos de prostitución, otras cuestionan profundamente la legitimidad misma de un sistema que convierte la vulnerabilidad humana en mercancía.

jueves, 21 de mayo de 2026

No es loca es víctima

“Acompañar a las mujeres desde la psicoterapia implica una responsabilidad ética de contemplar la existencia de un sistema patriarcal que intenta a cada momento invalidar y justificar las violencias que se ejercen contra las mujeres y niñas. Urge acompañar desde la mirada feminista. “
La “loca esa”: una construcción para encubrir la violencia
La “loca esa” no existe.
Es un personaje.
Un personaje construido desde la narrativa del agresor y sostenido por una cultura que necesita deslegitimar a las mujeres para poder justificar la violencia que se ejerce contra ellas.
La “loca esa” es un recurso.
Un mecanismo.
Un mito funcional del sistema patriarcal para normalizar la violencia contra las mujeres, ocultar sus efectos psicológicos y desplazar la responsabilidad de quien agrede hacia quien sobrevive.
A la “loca esa” se le nombra como inestable, exagerada, conflictiva, desregulada.
Se le estigmatiza socialmente sin contexto.
Se le juzga sin escucharla.
Su historia no es la suya: es la que el agresor narra, la que sus aliados replican y la que muchas veces la sociedad valida sin cuestionar.
Mientras tanto, él queda intacto.
A él no se le puede “arruinar” la reputación.
A ella sí.
“Ella se lo buscó”
“Ella exagera”
“Ella miente”
¿Quién?
La “loca esa”.
Desde la psicología del trauma, esto no es casual.
Como plantea Judith Herman, el trauma no solo ocurre en el evento violento, sino también en la respuesta social que recibe la víctima. Cuando el entorno niega, minimiza o distorsiona lo vivido, el daño se profundiza.
Por eso, lo que muchas veces se etiqueta como “inestabilidad emocional” no es otra cosa que la manifestación de un trauma complejo: una respuesta adaptativa frente a experiencias prolongadas de violencia, control y vulneración.
La “loca esa” es, en realidad:
Una mujer a la que le fracturaron la sensación de seguridad.
Una mujer que vivió experiencias de vulneración corporal y nadie quiso nombrarlas.
Una mujer a la que le difundieron su contenido íntimo como forma de castigo y control.
Una mujer a la que le arrebataron a sus hijos como mecanismo de violencia.
Una mujer que fue criminalizada por defenderse.
Una mujer que fue traicionada en espacios de confianza y a quien no le creyeron porque habló “tarde”.
Una mujer aislada, endeudada, sin red de apoyo.
Una trabajadora empujada a renunciar tras vivir violencia sistemática en su entorno laboral.
Una mujer desacreditada públicamente para silenciarla.
La “loca esa” no está fuera de la norma.
Es el resultado de ella.
Es una víctima de violencia psicológica, económica y sexual que desarrolló trauma complejo en un entorno que, en lugar de reparar, profundiza el daño.
Nombrarla como “loca” no solo es injusto.
Es funcional.
Funcional para sostener el pacto de silencio.
Funcional para proteger a los agresores.
Funcional para evitar que miremos la violencia de frente.
Por eso, desde una práctica feminista, nuestra tarea no es “regular” a la “loca esa”.
Es desmantelar la narrativa que la produce.
Porque la “loca esa” puede ser cualquiera de nosotras.
Y mientras sigamos sosteniendo discursos misóginos que la ridiculizan, lo único que hacemos es reforzar el sistema que después nos silencia.



💜 Todas las mujeres, todas las voces.

   Todas las mujeres, todas las voces. Si eres mujer migrante o refugiada y vives en Bogotá, te invitamos a participar en este diálogo ciuda...