lunes, 30 de marzo de 2026

Enfoque de Igualdad

 

Hay una idea muy romantizada que se repite mucho:
“Ámame sin importar lo que pase.”
Suena bonito.
Suena profundo.
Pero casi nunca se cuestiona.
Porque amar no es aguantar todo.
No es sostener sola.
No es quedarse… aunque duela.
El problema no es el amor.
El problema es cuando se pide amor incondicional,
pero no se ofrece responsabilidad, respeto ni reciprocidad.
Eso no es amor.
Es comodidad.
Es querer recibir sin hacerse cargo.
Y ahí es donde muchas mujeres terminan cargando con todo:
emociones, cuidados, problemas…
mientras del otro lado solo hay exigencia.
Por eso hay que decirlo claro:
El amor no se prueba soportando.
El amor se construye.
Con acuerdos.
Con límites.
Con responsabilidad compartida.
Porque nadie está aquí para amar…
a costa de sí misma.

domingo, 29 de marzo de 2026

#EnfoquedeIgualdad

 

Todavía hay algo que se sigue diciendo como si fuera normal:
“Él ayuda con los niños”.
¿Ayuda?
¿Desde cuándo cuidar, criar, alimentar, acompañar…
es una ayuda?
No.
Es responsabilidad.
Porque cuando un padre cuida, no está “apoyando”.
Está haciendo lo que le corresponde.
El problema no es la palabra.
Es lo que revela.
Que seguimos viendo la crianza como tarea principal de las mujeres…
y todo lo que haga un hombre, como extra.
Por eso hay que cambiar la forma en que lo nombramos.
Porque lo que no se nombra bien,
se sigue entendiendo mal.
No es ayuda.
se llama paternidad.
Y cuando se ejerce de verdad,
No se aplaude como algo excepcional.

Se reconoce como lo básico.

viernes, 27 de marzo de 2026

Mujeres con ciencia

 

A pesar de los esfuerzos institucionales para reducir las desigualdades de género, la segregación en el mercado laboral sigue siendo un factor clave de la brecha salarial de género. En España, por ejemplo, menos del 20 % de las personas que trabajan en programación informática y analistas de software son mujeres, mientras que los hombres representan solo alrededor del 5 % del profesorado de educación infantil.

martes, 24 de marzo de 2026

Comunicado


El reciente comunicado de Caracol Televisión abre más preguntas de las que responde. En un texto breve y cuidadosamente redactado, el canal confirma la terminación del vínculo laboral con dos periodistas, Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas, en medio de denuncias de acoso que, aunque no se detallan, ya han generado una profunda preocupación en la opinión pública.

Lo que está en juego aquí no es solo una decisión administrativa o contractual. Es un asunto estructural: cómo las grandes organizaciones mediáticas enfrentan las denuncias de violencia y acoso dentro de sus propios entornos laborales. El comunicado insiste en términos como “respeto”, “confidencialidad” e “independencia”, pero evita profundizar en los hechos, en las medidas concretas de protección a las posibles víctimas o en los mecanismos de investigación.

Ese silencio institucional, aunque jurídicamente comprensible, resulta insuficiente en un contexto social donde las violencias basadas en género y poder han dejado de ser toleradas. Hoy, más que nunca, la ciudadanía exige claridad, acciones contundentes y garantías reales para quienes denuncian.

No es un tema menor que se trate de figuras públicas. Los medios de comunicación no solo informan: también construyen referentes, narrativas y confianza social. Cuando surgen denuncias en su interior, la respuesta no puede limitarse a decisiones internas sin mayor explicación. La transparencia no es opcional; es parte del compromiso ético con la audiencia.

Además, el comunicado reconoce algo clave: “a quienes han alzado la voz… sabemos que hacerlo no es fácil”. Esta frase, aunque breve, evidencia una realidad contundente: denunciar implica riesgos, miedo y muchas veces revictimización. Por eso, no basta con escuchar; es necesario garantizar procesos seguros, acompañamiento efectivo y resultados verificables.

Este no es momento de callar. Es momento de preguntar:

  • ¿Qué protocolos se activaron?
  • ¿Qué garantías tienen las personas denunciantes?
  • ¿Qué cambios estructurales se implementarán para evitar que estas situaciones se repitan?

El país no solo observa lo que ocurrió, sino cómo se responde. Y en esa respuesta se mide el verdadero compromiso con la dignidad, la justicia y la transformación de las culturas laborales.

Porque cuando se trata de acoso, el silencio nunca es neutral. Siempre favorece a alguien. Y hoy, Colombia está exigiendo que sea la verdad la que tenga la última palabra.

lunes, 23 de marzo de 2026

Enfoque de Igualdad

 

𝗘𝗟 𝗣𝗘𝗦𝗢 𝗡𝗢 𝗘𝗦 𝗦𝗜𝗡𝗢́𝗡𝗜𝗠𝗢 𝗗𝗘 𝗦𝗔𝗟𝗨𝗗
Nos enseñaron a mirar el cuerpo como si fuera un examen.
Como si el número en la báscula definiera cuánto vales… o qué tan “bien” estás.
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝘀𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱, 𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹.
Control sobre los cuerpos de las mujeres.
Control disfrazado de “preocupación”.
Violencia normalizada en comentarios, diagnósticos y miradas.
¿Cuántas veces te han hecho sentir que tu cuerpo está mal?
¿Cuántas veces te han reducido a un número?
𝗟𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝘃𝗲, 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗽𝗲𝘀𝗮, 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮.
Se vive, se cuida, se construye desde el respeto.
Porque sí:
Hay cuerpos grandes saludables.
Hay cuerpos delgados enfermos.
Y hay una sociedad obsesionada con opinar sobre cuerpos que no le pertenecen.
𝗘𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘁𝘂 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼.
Es la violencia que lo vigila, lo mide y lo juzga.
Hoy recordamos algo básico, pero incómodo para muchos:
𝗧𝘂 𝗰𝘂𝗲𝗿𝗽𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝘂́𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼.
𝗬 𝘁𝘂 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗮́𝗰𝘂𝗹𝗼.

Crédito de imagen:
Liberal Jane Illustration

domingo, 22 de marzo de 2026

𝐄𝐧𝐟𝐨𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐈𝐠𝐮𝐚𝐥𝐝𝐚𝐝 𝐀.𝐂.

 

¿Cuántas veces has escuchado esto?
“Es que elegiste mal.”
Y con esa frase…
te cargan todo el peso.
Como si amar fuera un examen.
Como si confiar fuera un error.
Como si todo dependiera solo de ti.
Pero hay algo que casi nunca se dice:
𝐧𝐨 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐬𝐞 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐚 𝐝𝐞 “𝐞𝐥𝐞𝐠𝐢𝐫 𝐦𝐚𝐥”.
También existe alguien que decidió
𝐧𝐨 𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐛𝐢𝐞𝐧,
𝐧𝐨 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐫,
𝐧𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐬𝐞 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐨.
Y eso no es tu responsabilidad.
Porque el problema no es que tú hayas sentido.
El problema es que alguien
𝐧𝐨 𝐬𝐮𝐩𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐚 𝐥𝐚 𝐚𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐚𝐦𝐨𝐫.
Deja de explicarte.
Deja de justificar.
Deja de culparte.
𝐝𝐞𝐣𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐫 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐝𝐞𝐧.
Porque amar no debería doler así.

Y entender eso…
también es empezar a liberarte.

viernes, 20 de marzo de 2026

#Igualdad

 El trabajo invisible que sostiene el mundo: una deuda histórica con las mujeres

“El mundo se sostiene en trabajo gratis: las mujeres hacen el 76,2% de los cuidados no remunerados”. Esta cifra, presentada por la Organización Internacional del Trabajo en 2024, no solo revela una desigualdad estructural: expone una realidad profundamente normalizada que atraviesa la vida cotidiana de millones de mujeres en Colombia y el mundo.

Hablar de cuidados es hablar de sostener la vida. Cocinar, limpiar, cuidar a niñas, niños, personas mayores o enfermas, gestionar el hogar, acompañar emocionalmente… son tareas esenciales para el funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, estas labores han sido históricamente invisibilizadas, desvalorizadas y, sobre todo, no remuneradas.

La carga desigual del cuidado

El dato es contundente: más de tres cuartas partes del trabajo de cuidados recaen sobre las mujeres. Esto no es casualidad, sino el resultado de una construcción social que ha asignado roles de género de manera desigual, limitando las oportunidades de las mujeres en ámbitos como la educación, el empleo y la participación política.

El tiempo dedicado al cuidado no remunerado implica, muchas veces, jornadas dobles o triples. Mientras los sistemas económicos contabilizan la productividad en términos monetarios, ignoran el aporte silencioso que sostiene la vida diaria.

Lo que no se nombra, no se transforma.

Desde la Revista 1+Uno Mujer, insistimos en la necesidad de nombrar el trabajo de cuidado como trabajo. Reconocerlo es el primer paso para redistribuirlo y garantizar condiciones más justas.

Esto implica avanzar hacia políticas públicas que promuevan sistemas de cuidado, corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad, el mercado y los hogares, así como cambios culturales que cuestionen la idea de que cuidar es una obligación natural de las mujeres.

Hacia una sociedad que cuide y reconozca

Visibilizar esta realidad no es solo una tarea estadística: es un acto político. Significa poner en el centro la vida, el bienestar y la dignidad. Significa entender que sin cuidados no hay economía, no hay desarrollo, no hay futuro.

La cifra del 76,2% no puede ser solo un dato más. Debe ser un llamado urgente a transformar las estructuras que sostienen la desigualdad.

Porque si el mundo se sostiene en el trabajo invisible de las mujeres,
también debe transformarse para reconocerlo, redistribuirlo y dignificarlo.

martes, 17 de marzo de 2026

 

Primer encuentro de la Red Nacional de Casas Refugio 2026
Un espacio de intercambio de experiencias y fortalecimiento del trabajo que realizan las Casas Refugio en el país.
En este encuentro virtual contaremos con:
✨ Presentación de la experiencia de la Casa Refugio del departamento de Nariño.
✨ Socialización de la Resolución 860 del Ministerio de Igualdad y Equidad sobre medidas de emergencia para mujeres en riesgo de feminicidio y para las familias y personas dependientes de las víctimas.
📅Jueves 19 de marzo de 2026
🕒 3:00 p.m. a 5:00 p.m.
🔗 Link de inscripción: En código QR.

lunes, 16 de marzo de 2026

“Eres madre y padre a la vez”.

 

Durante años nos han repetido una frase que parece un elogio:
“Eres madre y padre a la vez”.
Pero si lo pensamos con calma…
eso no es un reconocimiento, es una forma elegante de normalizar el abandono.
Porque cuando una mujer tiene que hacerlo todo sola —criar, cuidar, trabajar, educar, sostener emocionalmente— no es porque tenga “superpoderes”.
Es porque alguien decidió no asumir su responsabilidad.
Y a ese abandono muchas veces la sociedad lo disfraza de destino, de sacrificio o incluso de virtud.
Pero hay que decirlo claro:
No es heroísmo.
Es explotación emocional y social.
Cuando un hombre puede procrear y desaparecer sin consecuencias, mientras una mujer carga con todo, no estamos hablando de amor ni de familia.
Estamos hablando de privilegio masculino.
Y cuestionarlo no es atacar a los hombres.
Es algo mucho más simple y más justo:
exigir corresponsabilidad.
Porque criar no debería ser una condena para una sola persona.
Y porque ningún sistema que normaliza el abandono masculino puede llamarse justo.
La maternidad no debería significar hacerlo todo sola.


domingo, 15 de marzo de 2026

#Igualdad

 

Y todo empezó porque un presidente de EEUU fue exhibido como p3d0f1lo y enojado, comenzó la guerra en todo el mundo. La guerra no justifica la violencia sexual.

sábado, 14 de marzo de 2026

Feminismo

𝐃𝐄𝐓𝐑𝐀𝐒 𝐃𝐄 𝐓𝐎𝐃𝐎 𝐆𝐑𝐀𝐍 𝐄𝐃𝐔𝐂𝐀𝐓𝐈𝐎́𝐍 𝐅𝐄𝐌𝐈𝐍𝐈𝐒𝐓𝐀. 𝐔𝐍𝐀 𝐄𝐃𝐔𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐅𝐄𝐌𝐈𝐍𝐈𝐒𝐓𝐀

Durante muchos años se repitió una frase que decía:
“Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”.
Pero casi siempre se decía como si esa mujer tuviera que quedarse atrás, en silencio, cuidando, apoyando, sosteniendo… sin reconocimiento.
El feminismo cambia esa mirada.
Nos recuerda algo muy sencillo:
los hombres que respetan a las mujeres no nacen así, se educan así.
Un hombre que:
no se burla de las mujeres,
no cree que mandar es cosa de hombres,
comparte los cuidados,
escucha, respeta y aprende…
casi siempre creció con una educación que le enseñó igualdad.
Y eso tiene nombre:
𝐞𝐝𝐮𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐟𝐞𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚.
No se trata de odiar a los hombres.
Se trata de educar a los hombres para que no necesiten sentirse superiores.
Porque la verdad es muy simple:
𝐄𝐥 𝐟𝐞𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐢𝐥𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬.
𝐋𝐨𝐬 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐦𝐞𝐣𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬.
Y cuando eso pasa,
no hay mujeres detrás.
Caminamos al lado.

viernes, 13 de marzo de 2026

Denuncia ciudadana

Denuncia ciudadana

Desde la Revista 1+Uno Mujer, Medio de Comunicación Comunitario, hacemos pública nuestra preocupación frente a una presunta vulneración de derechos que afecta al Colectivo de Mujeres Cuidadoras de Servihuerta en la localidad de Usaquén.

Este proceso organizativo, integrado mayoritariamente por mujeres, muchas de ellas mujeres mayores, ha construido durante años un espacio de agroecología urbana, cuidado comunitario, tejido social y acompañamiento entre mujeres en la Servihuerta ubicada en el CDC Simón Bolívar.

Sin embargo, el colectivo ha denunciado situaciones que podrían constituir afectaciones a derechos fundamentales como:

El derecho a la participación ciudadana
La autonomía organizativa de los procesos comunitarios
El derecho de las mujeres a una vida libre de violencias
El derecho a una comunicación institucional clara y respetuosa

Según lo expuesto por las integrantes del colectivo en el documento “Manifiesto y peticiones Servihuerta”, se han presentado decisiones institucionales unilaterales sobre el uso del espacio, insumos, herramientas, cultivos y horarios, sin procesos adecuados de concertación con quienes han sostenido este proceso comunitario durante años.

Estas situaciones no solo desconocen la trayectoria de un proceso organizativo liderado por mujeres, sino que también afectan un espacio que ha sido clave para el cuidado emocional, la solidaridad y la autonomía de sus integrantes.

📢 Ante esta situación, el Colectivo de Mujeres Cuidadoras de Servihuerta ha convocado a una mesa de trabajo interinstitucional para buscar soluciones y garantizar el respeto de sus derechos.

Desde Revista 1+Uno Mujer reiteramos la importancia de escuchar a las mujeres organizadas del territorio, respetar sus procesos comunitarios y garantizar el diálogo institucional con enfoque de derechos.

Porque defender los espacios comunitarios de las mujeres es defender la democracia y el tejido social en nuestros territorios.


 

miércoles, 11 de marzo de 2026

#8M

 


No tenemos que caernos bien para reconocernos el derecho a vivir.
Hay mujeres con las que no coincidimos.
Mujeres que piensan distinto.
Mujeres con historias, posturas o decisiones que quizá nunca compartiríamos.
Pero hay algo que no está en debate:
𝗦𝘂 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝘃𝗶𝘃𝗮𝘀.
Porque el problema nunca ha sido si una mujer te agrada o no.
El problema es un sistema donde ser mujer sigue siendo un factor de riesgo.
Donde cada día hay mujeres que no regresan a casa.
Donde hay mujeres que son silenciadas por la violencia.
Donde la vida de muchas sigue siendo tratada como desechable.
Por eso el 8M no se trata de simpatía.
Se trata de 𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮, 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱.
Podemos no compartir la vida.
Podemos no compartir ideas.
Pero algo sí debemos compartir como sociedad:
𝗘𝗹 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗼𝗺𝗶𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗶𝗻𝗴𝘂𝗻𝗮 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗿𝗶́𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗮𝗿𝗿𝗲𝗯𝗮𝘁𝗮𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮.
Porque incluso cuando no las queremos en nuestra vida…
𝗟𝗔𝗦 𝗤𝗨𝗘𝗥𝗘𝗠𝗢𝗦 𝗖𝗢𝗡 𝗩𝗜𝗗𝗔.

lunes, 9 de marzo de 2026

Las mujeres en la Cultura.

                   

Las mujeres en la cultura: participación, brechas y desafíos en el sector cultural colombiano

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes presentó una caracterización basada en los datos registrados en la plataforma Soy Cultura, con el propósito de visibilizar la participación de las mujeres en el sector cultural del país y abrir un espacio de reflexión sobre sus condiciones, oportunidades y desafíos.

Los datos permiten comprender mejor el papel que desempeñan las mujeres dentro del ecosistema cultural colombiano y, al mismo tiempo, evidencian las desigualdades estructurales que aún persisten en términos de ingresos, seguridad social y acceso a condiciones laborales dignas.

La participación de las mujeres en el sector cultural

Según la información recopilada, en Soy Cultura se registran 240.918 agentes culturales, de los cuales 110.685 son mujeres, lo que representa aproximadamente el 46% del total.

Este dato muestra una participación significativa de las mujeres dentro del campo cultural, aunque todavía ligeramente por debajo de la paridad.

Además, el registro también reconoce la diversidad de identidades dentro del sector cultural:

  • 286 personas se reconocen como mujeres trans.

  • 12,1% de las mujeres se identifican como negras o afrodescendientes.

  • 7,8% como indígenas.

  • 0,7% como palenqueras o raizales.

  • 0,1% como gitanas.

  • 2,7% de las mujeres registradas indicaron tener algún tipo de discapacidad.

Estos datos evidencian que el sector cultural es también un espacio de diversidad social, étnica y territorial.

Distribución territorial de las mujeres en la cultura

El registro de mujeres en el sector cultural se concentra principalmente en zonas urbanas.

De acuerdo con la caracterización:

  • 79,5% de las mujeres registradas viven en áreas urbanas

  • 19,2% en zonas rurales

  • 1,2% no reportó información.

Además, ocho de cada diez mujeres registradas viven en Bogotá y departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Nariño y Valle del Cauca, territorios que concentran cerca del 50% del total de registros.

Esta concentración evidencia las desigualdades territoriales en el acceso a oportunidades culturales y en los procesos de registro y formalización del trabajo cultural.

Ciclo de vida: mujeres jóvenes y adultas lideran el sector

La participación femenina dentro del sector cultural se concentra principalmente en las etapas productivas de la vida:

  • Adultez (29–59 años): 48,6%

  • Juventud (18–28 años): 42,5%

  • Personas mayores (60+): 8,5%

Estos datos muestran que el sector cultural cuenta con una presencia significativa de mujeres jóvenes y adultas que desarrollan procesos creativos, pedagógicos, artísticos y comunitarios en distintos territorios.

Las ocupaciones culturales más frecuentes

Las mujeres participan en múltiples áreas del campo cultural. Entre las diez ocupaciones más frecuentes se destacan:

  1. Gestora cultural (13,6%)

  2. Instructora, formadora o docente de las artes (9,2%)

  3. Bailarina (4,53%)

  4. Actriz (3,69%)

  5. Cantante (2,78%)

  6. Bailarina de danzas tradicionales y folclóricas (2,26%)

  7. Artista audiovisual (2,19%)

  8. Intérprete de instrumento musical (1,89%)

  9. Pintora (1,68%)

  10. Investigadora (1,61%)

Estos datos muestran que el liderazgo femenino no solo se expresa en la creación artística, sino también en procesos de gestión, formación e investigación cultural, fundamentales para el sostenimiento del sector.

Educación: alta formación, pero con desigualdades

El análisis del nivel educativo revela que una gran parte de las mujeres del sector cultural cuenta con educación formal (74,4%), mientras que

  • 15,9% no responde o no reporta información.

  • 4,3% corresponde a formación informal.

  • 2,5% indica no tener formación.

Esto sugiere que el campo cultural colombiano cuenta con una base importante de mujeres con formación académica y profesional.

Sin embargo, esta formación no se traduce necesariamente en mejores condiciones económicas.

Brechas de ingresos en el sector cultural

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la brecha de ingresos entre hombres y mujeres, presente en todos los niveles de educación formal.

El informe señala que:

En todos los niveles educativos, los ingresos de las mujeres son inferiores a los de los hombres.

Esta desigualdad se explica, en parte, por una mayor proporción de mujeres sin ingresos dentro del sector cultural, lo que evidencia las dificultades de sostenibilidad económica para muchas trabajadoras del arte y la cultura.

Mujeres que trabajan en cultura sin recibir ingresos

El análisis también muestra que existe un porcentaje importante de mujeres que desarrollan actividades culturales sin recibir remuneración económica.

En varios niveles educativos, el porcentaje de mujeres sin ingresos es significativamente mayor que el de los hombres, lo que refleja dinámicas de precarización laboral y de trabajo cultural no remunerado.

Seguridad social: una deuda histórica con las trabajadoras culturales

Las cifras relacionadas con la seguridad social evidencian una situación preocupante.

Salud

En el sistema de salud:

  • 45,11% se encuentra en régimen subsidiado.

  • 37,37% en régimen contributivo

  • 11,77% no tiene afiliación

  • Otros porcentajes corresponden a regímenes especiales o no respuesta

Esto significa que casi la mitad de las mujeres del sector cultural dependen del régimen subsidiado, lo que refleja condiciones laborales inestables o ingresos irregulares.

Pensiones

La situación es aún más crítica en materia pensional:

  • 47,04% de las mujeres no cotiza al sistema de pensiones

  • 21,68% está en fondos privados.

  • 17,54% en Colpensiones

  • 13,76% no responde.

Esto indica que casi la mitad de las mujeres del sector cultural no tiene protección para la vejez, una realidad asociada a la informalidad laboral que caracteriza a gran parte del trabajo cultural.

Cultura, desigualdad y resistencia

La caracterización de Las mujeres en la cultura no solo permite dimensionar la presencia femenina en el sector, sino también evidenciar las brechas estructurales que atraviesan el trabajo artístico y cultural en Colombia.

Las mujeres son gestoras, creadoras, maestras, investigadoras y portadoras de saberes. Sostienen procesos culturales en barrios, comunidades, escuelas y territorios rurales. Sin embargo, muchas de ellas lo hacen en condiciones de precariedad laboral, informalidad y desigualdad económica.

Reconocer su aporte es fundamental, pero también lo es avanzar hacia políticas públicas culturales con enfoque de género, que garanticen mejores condiciones laborales, acceso a seguridad social y oportunidades reales de sostenibilidad para quienes hacen posible la vida cultural del país.

Porque detrás de cada proceso artístico, de cada danza, de cada canción y de cada espacio cultural comunitario, hay mujeres que crean, enseñan, organizan y transforman el territorio.

#Enfoquedeigualdadac

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