jueves, 10 de octubre de 2019

Literatura


Literatura y feminismo: es momento de nosotras



Por Selene Mazón
Es momento de que la voz masculina, que dominó durante siglos, guarde silencio, pero sobre todo de que escuche. Es momento de salir a las calles, a gritar, a exigir, a pintar paredes, a denunciar. No es venganza, es hartazgo, son ganas de visibilizar y destruir los hilos de una narrativa que pesa: la de los ganadores y las perdedoras. Es momento de sumarse a la guerra que nunca buscamos pero que es necesario pelear porque, como dice Virgine Despentes en su potente Teoría de King Kong, se trata de una batalla en la que todos perdemos. Es momento, como diría la autora nigeriana Chimamanda Ngozi, de dejar atrás los estereotipos alrededor de la construcción feminista. Es el momento de apoderarse de la conversación y convertirnos en dueñas y constructoras de una nueva narrativa.
Parte importante de esa nueva construcción está en el trabajo de estas escritoras hispanas que desmenuzan el momento histórico a través de sus plumas. Porque tanto aquí en México, como en Chile, en Argentina o en Ecuador, las mujeres seguimos atravesadas por discursos paralizantes. Estas son las ideas de seis mujeres que abrazan el feminismo a través de las letras.

Cristina Morales

(España, 1985)
Retrato: Marc Ilibre Roig
* * *“Hay quienes piensan que estamos llegando a un cambio de paradigma de la apreciación de las mujeres, pero otras pensamos que se trata de una moda. Desgraciadamente, el mercado, aliado con el estado, se ocupa de cooptar movimientos emancipadores, llámense feministas o ecologistas o cualquier otro, para su beneficio.”
Es momento de conversar, pero sobre todo de debatir. No tenemos todas las respuestas, pero son necesarias las preguntas. Es momento de repensar y evolucionar nuestras concepciones de género. Es momento de rabia, pero también de esperanza. Es momento de hablar, para nunca callar más.
Aquí están las ideas de seis mujeres que se abrazan en el feminismo a partir de sus letras.

Cristina Morales (1985, España)

“Soy defensora de la invisibilización”.

Obra:La merienda de las niñas, 2008; Los combatientes, 2013; Malas palabras, 2015; Terroristas modernos, 2017 y Lectura fácil, 2018.
¿Cómo fue tu primer contacto con el feminismo?Se trató de todo un proceso, pero sí recuerdo que uno de los episodios más reveladores ocurrió en Barcelona, en 2014. María Galindo fue a dar una charla en un museo de Barcelona y salí con lágrimas en los ojos, llena de revelaciones, de significados para mí hasta entonces ocultos, de resignificación de relaciones para mí naturalizadas y llamadas con su nombre y apellido. También puedo referir charlas con amigas, eso coincide mucho con mi etapa en Barcelona —llegué a esa ciudad cuando tenía 27 años— que es una ciudad en donde me politizo bastante en torno a un pensamiento libertario y anarquista. Hasta ese momento mi proceso de politización era bastante intuitivo, libertad sexual entendiéndolo como esquema de reproducción machista.
¿Cómo calificarías el momento que atraviesa el feminismo?Particularmente en el mercado literario, el hecho de que haya más mujeres publicadas no significa que haya un avance feminista. Hay quienes piensan que estamos llegando a un cambio de paradigma de la apreciación de las mujeres, pero otras pensamos que se trata de una moda. Desgraciadamente, el mercado, aliado con el estado, se ocupa de cooptar movimientos emancipadores, llámense feministas o ecologistas o cualquier otro, para su beneficio. Al menos lo que se refiere al mundo literario español, éste responde a los intereses del mercado editorial, de vender libros. No existe el feminismo de estado, no es emancipador ni interseccional. Es una lucha cooptada, instrumentalizada y por tanto neutralizada. Hay que buscar nuestros espacios en vez de esperar que el foro sea creado por otros.
¿Cómo aprovechar este momento para una transformación más radical?Diría que no hay que explotarlo para la visibilización, soy más bien defensora de la invisibilización. Es decir, que las acciones de una facción política no sean las visibles, sino las invisibles. Una buena amiga que me ha politizado en el feminismo me decía que hay que tirar la piedra y esconder la mano para poder tirar la piedra otra vez, si no te la cortan. En mi caso, no es nada cómoda la posición de verse como parte de una “generación” o siendo la “voz” de algo o alguien. Sólo hablo por mí. No me parece cómodo que unas cuantas estemos arriba de un pedestal, porque al estarlo proyectamos una sombra. Hay que renunciar a los privilegios.
¿Cuál sería el escenario transformador que te gustaría ver?Hay una frase de María Galindo que decía: no hay libertad política si no hay libertad sexual. Entiendo que en un lugar ideal, si nos ponemos en esa fantasía, sería aquél en el que reconocemos nuestro deseo, que no es únicamente sexual, en todos los planos de la vida. Más allá de la pulsión sexual que determinan las estructuras de poder, una situación ideal sería que nosotras como mujeres podamos ser capaces de identificar nuestro deseo no mediatizado por los deseos del varón; sino que lo digamos, lo reconozcamos, lo ideemos, lo potenciemos y lo llevemos a término.
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miércoles, 9 de octubre de 2019

Mujeres Cantadoras

La resistencia de las mujeres cantadoras del bullerengue

Ceferina Banquez es una de las últimas voces de la tradición afro del caribe colombiano

Ceferina Banquez, cantadora del caribe colombiano.
Ceferina Banquez, cantadora del caribe colombiano. MARÍA FERNANDA CARRILLO
Ceferina Banquez lleva 72 años sintiendo el bullerengue. Lo lleva en la sangre porque nació en familia de cantadoras del caribe colombiano. A los nueve años hizo su primera composición sin saber leer ni escribir. Ella compone en la cabeza. “Yo me levanto pensando en algo y me van saliendo los versos”, dice un día antes de presentarse en el festival de música Colombia al parque, en Bogotá. “Yo represento a la tradición de cantadoras del caribe, aunque cada vez seamos menos”. No cree que el legado se mantenga, no ve niñas soñando con ser cantadoras. “Ahora crecen escuchando reguetón, no les gusta esto", apunta.
Ceferina Banquez.
Ceferina Banquez. 
Ceferina Banquez es una de las ocho millones de víctimas del conflicto en Colombia. Su nombre figura en la abultada lista de desplazados por la violencia. “Nos tocó irnos para que no nos mataran”. Los paramilitares la obligaron a agarrar a sus seis hijos y salir corriendo de Montes de María.
Encontró un trabajo en un pueblo a unas horas de su casa y se dedicó por varios años a recoger pepas de corozo. No cantaba en público porque se había cansado de hacerlo gratis y necesitaba dinero para levantar a sus hijos. Su primer esposo murió y del segundo se separó porque le prohibía que estuviera en fiestas, cantando. "Me decía que las cantadoras siempre terminaban enamoradas del tamborero, no le gustaba que yo estuviera en esos bailes". Ella prefirió quedarse con el bullerengue. “Yo sabía que esto me iba a hacer feliz para siempre, él tal vez no”, afirma convencida. Desde el 2010 de vez en cuando abandona sus jornadas en los sembrados de maíz, yuca, plátano y ñame para subirse a un escenario. La primera vez fue en el emblemático teatro Heredia de Cartagena. “La música me hizo olvidar el pasado, fue como volver a empezar”, dice.
Perdió la cuenta de las personas de su entorno que fueron asesinadas por la violencia paramilitar que se ensañó con el caribe. Sus letras son un lamento a lo que vivió su pueblo. Su canto es memoria. A comienzos de agosto su nombre apareció en varios periódicos mexicanos porque fue la protagonista del documental Cantadora: memoria de vida y muerte en Colombia, producido por la UNAM. Ceferina es una de las mujeres que personifica la resistencia de los pueblos afro y la importancia de la mujer en la construcción de memoria. Estuvo en México para hablar de su raza, de la marca que dejó la guerra y de cómo trata de sanar el dolor a través de su voz.
Pasaron varios años antes de poder regresar a su pueblo. A veces dudo si podría volverlo a hacer. Tuvo que esperar a que el grupo armado que lo tenía tomado entregara las armas para volver a recorrer los caminos en donde nacieron sus primeras composiciones. “Tenía que regresar al origen, a la tierra en donde nací”. Su voz representa una parte de la historia del país. La diosa del bullerengue, Petrona Martínez, más de una vez ha destacado la versatilidad de sus letras. Ceferina Banquez fue nombrada reina del Festival de bullerengue de Maríalabaja en el año 2009 y es considerada una maestra. Habla del bullerengue sentao, el chalupiao y el fandango. “Una cantadora tradicional se reconoce si maneja esos tres tonos”, explica. Agradece haber podido volver a su tierra y descansa cuando piensa que ni la violencia ni la imposición machista que le prohibía cantar, la detuvieron. Ha grabado dos discos y es invitada frecuente a festivales folclóricos. “Esto era lo que yo quería. A mí el bullerengue se me metió cuando era niña y nunca se me salió”.

martes, 8 de octubre de 2019

Mujer y Medio Ambiente

Las mujeres son la clave para lograr un mundo sin hambre ni pobreza

“Alcanzar la igualdad de género y empoderar a las mujeres no sólo es lo correcto, sino que es un ingrediente fundamental en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y la malnutrición”, aseguró hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.


Al intervenir en un evento de alto nivel coorganizado por la FAO, la Comisión Europea y la Presidencia eslovaca de la Unión Europea, en colaboración con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y ONU-Mujeres, Graziano da Silva añadió que “las mujeres son la columna vertebral de nuestra labor en la agricultura”, indicando que suponen el 45 por ciento de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo, porcentaje que alcanza el 60 por ciento en algunas zonas de África y Asia.
Estas cifras subrayan la importancia de garantizar que las mujeres rurales cuenten con igualdad de oportunidades, según el Director General de la FAO
“Todo es cuestión de oportunidades. Las evidencias demuestran –dijo- que cuando las mujeres cuentan con oportunidades, los rendimientos en sus explotaciones aumentan y también sus ingresos. Los recursos naturales se gestionan mejor. Mejora la nutrición. Y los medios de subsistencia están más protegidos”.
Por este motivo las mujeres rurales son actores clave en el esfuerzo para lograr todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero especialmente el ODS2, liberando al mundo del hambre y la malnutrición”, explicó Graziano da Silva

Hambre Cero: imposible sin contar con las mujeres

El Comisario europeo de Cooperación Internacional y Desarrollo, Neven Mimica, señaló a los participantes del evento que: “a menudo se dice que si educas a una mujer, educas a toda una generación. Lo mismo ocurre cuando empoderamos a las mujeres en cualquier ámbito, no sólo con el acceso al conocimiento, sino también a los recursos, la igualdad de oportunidades y dándoles voz”.
Sin embargo, las estadísticas actuales sugieren que el mundo no está alcanzando este objetivo, según Mimica.
“Sabemos –dijo-que los rendimientos agrícolas aumentarían en casi un tercio si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres. Como resultado, habría hasta 150 millones menos de personas hambrientas en el mundo. Y sabemos que los niños tienen perspectivas de futuro mucho mejores cuando sus madres están sanas, y cuentan con recursos económicos y formación. Especialmente durante los primeros mil días de la vida del niño”.
“Si queremos de verdad poner fin a la pobreza y al hambre de una vez por todas, necesitamos ampliar todos nuestro apoyo a las mujeres de las zonas rurales. Como forma de invertir en las familias, en nuestras comunidades, en nuestras sociedades y en el futuro de nuestro planeta”, dijo el Comisario de la UE.

Cerrar la brecha de género

Gabriela Matecná, ministra de Agricultura y Desarrollo Rural de Eslovaquia y actual Presidenta del Consejo de la Unión Europea, señaló por su parte que “la brecha de género impone costes significativos a la sociedad, en términos de pérdidas de producción agrícola, seguridad alimentaria y crecimiento económico”.
Aunque casi la mitad de la mano de obra agrícola del mundo es femenina, señaló, las mujeres poseen menos del 20 por ciento de las tierras de cultivo. Al mismo tiempo, el 60 por ciento de las personas que padecen hambre crónica en el planeta son mujeres o niñas.
Sin embargo, “cuando las mujeres se ven plenamente involucradas, los beneficios pueden verse inmediatamente: las familias están más sanas y mejor alimentadas; sus ingresos, ahorros e inversiones se incrementan. Y lo que es cierto de las familias, también lo es para las comunidades y, a largo plazo, para el país entero”, añadió Matecná.

Trabajar juntos hacia un objetivo común

En el evento de hoy en la sede de la FAO participaron también representantes de otras organizaciones de la ONU, que pusieron énfasis en la importancia de erradicar la desigualdad de género y empoderar a las mujeres con información, capacitación, tenencia y acceso justo a los recursos y a los servicios de apoyo agrícola, nutricional y a la salud.
“Cuando se invierte en un hombre, se invierte en un individuo. Cuando se invierte en una mujer, se invierte en una comunidad”, afirmó el Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze.
“Estamos viendo una y otra vez que la igualdad de género abre las puertas para que comunidades enteras fortalezcan su seguridad alimentaria y nutricional y mejoren su bienestar social y económico”, dijo, añadiendo que “empoderar a las mujeres rurales es en realidad empoderar a la humanidad”.
“Sólo facultando a las campesinas podemos aprovechar el potencial de los sistemas alimentarios globales. Apoyarles es esencial para crear resiliencia, lograr empresas más sólidas y progresar en la seguridad alimentaria a largo plazo “, señaló en su intervención Denise Brown, Directora de Emergencias del PMA.
Por su parte, la Directora de Programas de ONU-Mujeres, Maria Noel Vaeza, recordó que eliminar las brechas de género en la agricultura “puede proporcionar múltiples dividendos para el desarrollo, incluyendo la igualdad de género para las mujeres rurales, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza, una mejor gestión del clima y sociedades en paz.”

Datos clave

• En los países en desarrollo, las mujeres representan el 45% de la mano de obra agrícola: desde un 20% en América Latina hasta el 60% en zonas de África y Asia.
• En los países en desarrollo de África y la región de Asia y el Pacífico, las mujeres suelen trabajar entre 12-13 horas más que los hombres por semana.
• En todas las regiones, las mujeres son menos propensas que los hombres a poseer o controlar la tierra, y sus parcelas suelen ser de peor calidad. Menos del 20% de los propietarios de tierras en el mundo son mujeres.
• Si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, el número de personas hambrientas en el mundo podría reducirse hasta en 150 millones, gracias a los aumentos de productividad.
• Las mujeres reinvierten hasta el 90% de sus ganancias en sus hogares, dinero que se destina a nutrición, alimentos, atención médica, escuela y actividades generadoras de ingresos, ayudando a romper el ciclo de la pobreza intergeneracional. Ecoportal.net
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lunes, 7 de octubre de 2019

Medio Ambiente en la historia

La científica que predijo hace 164 años el cambio climático... y no pudo presentar en público su trabajo por ser mujer

Eunice Newrton Foote nació en Connecticut en 1819. Fue científica y una luchadora por los derechos de las mujeres (Carlyn Inverson, NOAA.)
Eunice Newrton Foote nació en Connecticut en 1819. Fue científica y una luchadora por los derechos de las mujeres (Carlyn Inverson, NOAA.)

Ese día de agosto de 1856, la lámpara incandescente y el teléfono (versión del italiano Antonio Meucci) eran casi recién nacidos, a la bicicleta le faltaba un lustro –lo mismo que al dirigible–, y bastante más el termómetro clínico, la máquina de escribir, el automóvil, la Coca Cola… ¡y la pastilla de jabón!
Pero ese día, una mujer, Eunice Newton Foote, norteamericana de Connecticut, nacida en 1819, se animó –se atrevió– a presentar una investigación ante la Academia Americana de Ciencias y Artes: “Circunstancias que afectan al calor de los rayos del sol”.
Para llegar a esa hipótesis usó tres campanas de vidrio de 76 centímetros de largo. La primera, llena de vapor de agua. La segunda, de dióxido de carbono (CO2). La última, de aire. Las expuso al sol, y comprobó de que modo el calor solar modificaba el contenido de las campanas.
Suenen trompetas: según lo sucedido en la segunda…, descubrió el drama –la tragedia, en verdad–, del cambio climático y el calentamiento global.
Sin embargo, no pudo (no le permitieron) subir al estrado y advertirle a la humanidad la lenta pero inexorable catástrofe que se abatiría sobre el planeta. ¿¡Una mujer en ese ámbito sagrado y dominado por hombres!? Anatema…
Y mucho más si predecía, como una bruja o un ente demoníaco, la contaminación del aire, el aumento de temperatura en los océanos, el deshielo de los glaciares, la muerte de especies, y la avalancha de basura generada por los humanos…
No tuvo otra salida que acepar que su trabajo fuera expuesto por un hombre: el profesor norteamericano Joseph Henry. Sus palabras antes de empezar:
–La ciencia no es de ningún país ni tiene sexo. La esfera de la mujer no sólo abarca lo bello y lo útil, sino lo verdadero.
Pero el físico irlandés John Tyndall, que unos años después publicó un trabajo similar –con mínimas modificaciones–, ignoró el hallazgo de Eunice. Con total desfachatez, dijo: –Hasta hoy no existía un experimento similar.
El 11 de septiembre de 2019, a 163 años del aquel episodio, un grupo de mujeres encabezado por Mary Robinson, presidenta de Irlanda, lanzó un comunicado que es también un claro acto de justicia: “El movimiento climático no puede tener éxito sin un incremento del liderazgo de las mujeres en el mundo. Mujeres y niñas ya están liderando audazmente la justicia climática, abordando la crisis de manera que cure, en lugar de profundizar, las injusticias sistémicas. Sin embargo, esas voces, a menudo, están poco representadas, y sus esfuerzos no son suficientemente respaldados. Es el momento de reconocer la sabiduría y el liderazgo de estas mujeres”.
Un largo camino… Recién el 19 de julio de 1848, en Seneca Falls, Nueva York, ante trescientas almas –hombres y mujeres–, fue aprobada y celebrada la Declaración de Sentimientos: texto fundacional del feminismo como movimiento social, inspirado en luminosa base: la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.
La
La "Declaración de Sentimientos" de la Convención de mujeres de Seneca Falls de 1848 que lleva la firma de Eunice Newton
Derecho de antiguas raíces: las primeras protestas de mujeres contra la esclavitud. No es casual que en esa declaración se lea: “La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones perpetradas por el hombre contra la mujer, con el objetivo directo de establecer una tiranía absoluta sobre ella”.
Entre los firmantes estaban Eunice Newton y su marido, el matemático y abogado Elisha Foote, y comisionado de la Oficina de Patentes entre 1866 y 1869: tres años y un lugar que les abrieron las puertas para patentar algunos de sus inventos: el relleno de suela de botas y zapatos (sic), una cosechadora, una secadora y una máquina para encuadernar…
Al parecer, Eunice apoyó su investigación en el clima del período cálido del Devónico tardío y el comienzo del Carbonífero, 360 millones de años antes. Algo que había sospechado dos décadas antes el médico y filopaleontólogo francés Adolphe Theodore Brongniart.
Ambos coincidieron en asegurar que –según la vegetación fósil de ese período– la atmósfera tenía un altísimo contenido de dióxido de carbono.
A pesar del vacío sufrido por Eunice al intentar presentar su hipótesis, un mes después, en una columna de la publicación Scientific American titulada “Scientific Ladies”, alguien escribió: “Algunos no sólo han mantenido, sino incluso expresado, la idea de que las mujeres no poseen la fortaleza mental para dedicarse a la investigación científica. Debido a la naturaleza de las obligaciones femeninas, pocas de ellas han tenido el esparcimiento o la oportunidad de dedicarse a la ciencia de manera experimental, pero las que han tenido el gusto y la oportunidad de hacerlo han demostrado tanto poder y habilidad como el hombre”.
Pionera del Efecto Invernadero, Eunice murió en 1888, a sus 69 años. Elisha, seis años antes.
Tuvieron dos hijas: Mary y Augusta. La primera, artista y escritora, llegó a presidenta de la Asociación para el Sufragio Femenino, de Misuri. Su hermana escribió el libro The Sea at Ebb Tide (El Mar y la Marea Menguante): estudio de los organismos que hay en las playas norteamericanas.
En la misma senda que su madre.







sábado, 5 de octubre de 2019

COSAS BONITAS

Un artista convierte a abuelas gallegas en superheroínas en murales gigantes

"No te sorprendas si ves en Galicia a una octogenaria podando un frutal"

  • Co
EMILIO SÁNCHEZ HIDALGO 

La N-550 es la carretera que cruza Galicia de norte a sur. Empieza en A Coruña, pasa por Santiago, Pontevedra, Vigo y termina en Tuy, la frontera con Portugal. Joseba Muruzábal, más conocido como Yoseba MP, artista gallego de 33 años, la ha atravesado muchas veces. "A ambos lados de esa carretera puedes ver a señoras faenando, sachando en la huerta, segando hierba, cargando bolsas... Todas vestidas con el mandilón a cuadros", dice a Verne por correo electrónico. Este coruñés lleva más de un año pintando a esas mujeres en fachadas de edificios gallegos. Las muestra como lo que son, superheroínas.
Estos murales se enmarcan en Fenómenos do rural, una serie que arrancó en forma de cuadros para la Feria del Cocido de Lalín (Pontevedra). "El tema de esa exposición gira en torno al cocido, un plato típico gallego. Partiendo de eso se me ocurrió cambiar el concepto de las Meigas gallegas (brujas). Pero para una mirada educada en la ciencia ficción es mucho más natural que una señora que pela una patata en el aire sea un jedi de Star Wars que una bruja", dice Muruzábal.
Cortesía de Joseba Muruzábal
Poco después, los cuadros dejaron paso a los murales gigantes: "Pinté mi primer mural en octubre del 2016 en el festival Desordes creativas". Los organizadores de este encuentro de arte urbano le animaron a pintar "en grande". Son murales de hasta 15 metros de altura. Pero, ¿por qué mujeres gallegas como si tuvieran poderes? "Creo que la Galicia rural es un sitio atípico. El minifundio y la economía de subsistencia son algunas de las causas. No te sorprendas si ves a una octogenaria podando un frutal o carreteando leña por el arcén de la carretera".
"En la Galicia rural, las casas definen los bordes de las carreteras, una fila india de construcciones que te llevan de pueblo en pueblo. Se cultiva durante todo el año, un trabajo de casa para el que la jubilación no existe. Para la mayoría de estas señoras, el trabajo en la huerta es para toda la vida, lo que las hace fuertes y resistentes. Una vida acostumbrada al trabajo hace que lo que antes fue necesidad y obligación ahora sea el mejor de los deportes. ¿Cómo no van a ser superabuelas si lo siguen haciendo?", dice Muruzábal.
El artista consigue convencer a las abuelas que ha pintado a través de sus nietos, amigos que tiene por toda Galicia. Es el caso de A greleira de 50 pies en Ordes (A Coruña). Lola, de 91 años, posa para Muruzábal vendiendo grelos y versionando la película El ataque de la mujer de 50 pies (1958): "La ruta del grelo es un tramo de carretera antes de entrar en Ordes, donde las mujeres venden sus grelos en pequeños puestos cerca de la carretera o en la puerta de sus casas".
Cortesía de Joseba Muruzábal
"Una vez conozco a la modelo y veo su casa, busco la magia. A veces hago una relación con la tradición del sitio donde estoy pintando y en otras, el poder está vinculado directamente a las actitudes de la modelo", indica. El mural de Maruja va por el segundo camino: "Una mujer haciendo levitar un pollo y asándolo a base de ondas de calor que le salen de los ojos". Esta obra de arte se encuentra en Santiago de Compostela.
Cortesía de Joseba Muruzábal
En Cambre, pueblo de Muruzábal, está el mural de Luisa, que a sus 83 años es A cortesa de Cambre, a muller acrobata. "Es la abuela de una excompañera de clase. Lo que hoy es el salón-cocina-comedor de su casa, fue el bar O Novo. Lo abrió con el dinero acumulado tras años de trabajo en Inglaterra. Llegar con dinero para hacer una casa o montar un negocio es un clásico de nuestra tierra. En la terraza tenía casi tantas bombonas de butano como gallinas. Me la imaginé circense bajando la cuesta de su casa encima de una bombona de butano y con otra en la mano", dice el artista.
Cortesía de Joseba Muruzábal
Muruzábal hace fotos a sus modelos antes de pintarlas en fachadas de edificios. Tiene que conocerlas para saber sus poderes. En Fina de Carballo (A Coruña) está A muller nitromón, donde Elisa (84 años) sujeta una patata gigante como si fuera Obélix con un menhir. "Hablamos de la huerta y me dijo en Galicia no crecían bien las cosas hasta que llegó el químico. De toda la charla me quedé con la palabra nitromón (un abono químico). El resultado es un juego entre Obélix y una mujer que hace que sus patatas sean del tamaño de menhires", dice.
Cortesía de Joseba Muruzábal
Muxía (A Coruña) es "tierra de rocas, muchas olas e ideal para el percebe". Allí está el miral de Claudina, de 79 años, que "fue al percebe desde los 15 hasta los 65. Más de una vez casi se la lleva el mar. La pinté varias veces en una secuencia saltando de roca en roca como una ninja. El mural está en la lonja", explica Muruzábal sobre A ninja Claudina e raspa dourada.
Cortesía de Joseba Muruzábal
En As Pontes (A Coruña) encontramos A Carmen da depuradora, Lady Falcon. "Es la más mayor de todas. 95 años de buen humor. Su marido trabajaba en la casa de la depuradora de agua. Lleva más de dos décadas de viuda viviendo sola y de forma autosuficiente. Me autoinvité a comer en su casa cuando terminé el mural. No me dejó levantarme de la mesa. Todo lo hacía ella, despacio pero con ritmo. Me limité a escuchar la historia de su vida comiendo su tortilla", comenta el artista gallego.
Carmen posa ante su mural con el artista Joseba Muruzábal
Asegura que las modelos suelen reaccionar antes los murales "con un susto bueno". Y quedan sustos por dar: en mayo pintará otro mural en Zas, un pueblo costero de A Coruña. Lo más seguro es que la modelo también lleve el babi, "el uniforme de trabajo autonómico que ya es un elemento iconográfico de nuestra tierra". Es el uniforme de las superheroínas gallegas.

#Concepto

  ¿"Las mujeres provocan los problemas"? ¿"Ella se lo buscó por cómo vestía"? Detrás de este tipo de frases hay un denom...