viernes, 12 de marzo de 2021

Equidad

 10 ejemplos de discriminación de género

La discriminación de género es una de las problemáticas sociales que se ha extendido en todo el mundo y en muchos lugares persiste.

A la fecha el escepticismo de muchos se ha convertido en un nuevo obstáculo para alcanzar la equidad de género. Gran cantidad de personas cree que ya la hemos alcanzado porque en las empresas donde laboran existen mujeres líderes, compañeras que ganan el mismo sueldo que el resto y una ola de profesionistas que cada día ingresan al mundo laboral.

Si bien es cierto que se han logrado avances en el tema, esto no significa que la discriminación de género se haya erradicado o solo repercuta en ciertas áreas.

Para comprender el tema es necesario ir más allá de lo que se encuentra a simple vista, y en el caso de la discriminación de género, esta existe y se continúa perpetuando en diferentes partes del mundo.

El significado de la discriminación de género

La discriminación de género se conforma por todos aquellos estereotipos sobre lo que “deben ser” los hombres y las mujeres. Una ideología que ha permanecido por tantas generaciones que se ha naturalizado.

De acuerdo con el CONAPRED, están enraizadas en la sociedad e instituciones y moldean las conductas y reglas sociales de trato entre las personas. Esto significa que:

La discriminación hacia las mujeres no es aislada ni fortuita, sucede diariamente en todos los ámbitos y se refleja en patrones de trato desiguales, discriminatorios, generalizados y masivos.  

 discriminación de género

La discriminación de este tipo es estructural. Según datos del INEGI, tan solo en México, el 51.4% de la población históricamente ha sido víctima de exclusión: en la escuela, en el trabajo, en el hogar, en las calles, en la política, en los medios, en la academia y en las actividades científicas y tecnológicas, entre muchos otros espacios. En ese sentido, más de la mitad de la población del país
es o ha sido discriminada debido a su género.

Para que la discriminación de género sea más clara te compartimos algunos ejemplos que suceden alrededor del mundo que no han visto cambios o mejoras radicales.

10 ejemplos de discriminación de género

1. Brecha salarial de género

Según información de Borgen Project , los países en desarrollo y desarrollados se han enfrentado a este problema social, aunque en diversos grados. Las mujeres en los países desarrollados todavía enfrentan obstáculos sociales debido a la brecha salarial de género, un fenómeno que aún tardará 188 años en nivelarse, según el Foro Económico Mundial. Las mujeres también tienen menos responsabilidades y reciben menos recompensas por su trabajo.

 discriminación de género salarial

Uno de los caso más sonados fue el que vivió Martina Navratilova una de las campeonas de tenis, en comparación con Joe McEnroe, ahora exjugador de tenis estadounidense. Navratilova dijo que la BBC le pagó 10 veces menos que Joe McEnroe por sus intervenciones durante la retransmisión de Wimbledon en 2017.

Tal acusación fue confirmada cuando la cadena se vio obligada a hacer públicos sus datos de transparencia de salarios en la cadena. McEnroe ganó entre 150.000 libras y  199,999, mientras ellas solo ingresó 15.000 libras por un trabajo  similar.

2. Tener prohibido conducir

En muchas comunidades conservadoras de Arabia Saudita, las mujeres todavía se enfrentan a este importante baluarte social. A pesar de que no es una ley, a las mujeres todavía no se les permiten licencias y solo pueden ejercer el derecho a salir en público si van acompañadas de un acompañante.

La Primavera Árabe en 2011 resultó en una avalancha de mítines y protestas entre las mujeres. Aunque la sociedad se está volviendo más progresista, especialmente en lo que respecta a permitir que las mujeres contribuyan a la fuerza laboral, se necesitarán más reformas sociales para superar este obstáculo.

 discriminación de género mujeres no pueden conducir

De acuerdo con BBC, hace algunos años, un tribunal saudí condenó a diez latigazos a Shema, una de las mujeres que se atrevió a desafiar al reino y se puso al volante de un coche por las calles de la ciudad de Jeddah.

La sentencia contra Shema llegó dos días después de que la monarquía del rey Abdalá decidiera permitir la inclusión de mujeres en el Consejo de la Shura (un Parlamento consultivo sin poderes legislativos) y que participen en las elecciones municipales de dentro de cuatro años, tanto en calidad de votantes como candidatas, un tímido gesto de apertura.

Sin embargo, el camino para equiparar los derechos entre hombres y mujeres en el reino árabe es todavía largo y pedregoso. Arabia Saudí está gobernada por una monarquía con poderes absolutos y en ella rige una estricta interpretación de la sharía o ley islámica, que impone la segregación de sexos en espacios públicos.

3. Restricciones en la ropa

Con el pretexto de que las mujeres no deben “hacer alarde de su belleza”, las mujeres en muchas comunidades conservadoras tienen que usar el burka de cuerpo completo, junto con ropa holgada cuando están en público como una exégesis interpretativa de la Ley Sharia.

Muchos líderes mundiales, como la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, se han pronunciado en contra del tema, que está muy extendido en Arabia Saudita, Gambia, Sudán y Corea del Norte.

 discriminación de género burka

De acuerdo con el testimonio de una mujer siria que fue Policía de la moral del Estado Islámico, los castigos impuestos a las mujeres que no siguen los códigos de vestimenta son de 20 a 40 latigazos.

Su nombres es Dua, y confiesa haber propinado los castigos ella misma. También cuenta el caso de una mujer castigada por las florituras que tenía el diseño de su burka, prohibidas bajo el mando del grupo terrorista. “Cuando le dijeron que viniera, trató de escapar de su castigo. Así que su condena aumentó. Se suponía que iban a ser de 20 latigazos, pero como ella no venía la azoté 40 veces. Lloraba y gritaba, pero se supone que es una lección”, relata.

4. No tener permiso para viajar

En algunos casos extremos, a las mujeres no se les permite salir del país sin el consentimiento de sus maridos. Hasta los 40 años, las mujeres solteras deben pedir permiso a su padre. Por ejemplo, Niloufar Ardalan, Capitana y máxima figura de la Selección Iraní de Fútbol de Sala, no asistió al Campeonato Asiático en Malasia en 2015 ya que su esposo no le dio su autorización para tramitar un pasaporte.

 discriminación de género al viajar

Las mujeres iraníes deben entregar un documento firmado por sus maridos para solicitar un pasaporte. En el caso de Ardalan, su esposo se negó ya que el torneo coincidía con el primer día de clases de su hijo. “Desearía que las autoridades crearan medidas que permitan a las atletas mujeres defender sus derechos en este tipo de situaciones”, dijo Ardalan.

Ardalan, considerada una de las mejores futbolistas de Irán, comentó en una entrevista que su pasaporte expiró y al no tener el permiso de su esposo Mehdi Toutounchi, se quedó sin la oportunidad de viajar al certamen.

5. Asesinato por honor

Esta es una práctica deplorable que gira en torno a la firme idea de que las niñas tienen que defender el supuesto “prestigio” de sus familias y acatar las demandas patriarcales de la sociedad.

El asesinato por honor se atribuye en gran parte al sistema educativo deficiente y a la legislación gubernamental ineficaz entre las comunidades rurales.

 discriminación de género muerte por honor

Esto le sucedió a Qandeel Baloch, cuyo nombre real era Fauzia Azeem. Una joven que se volvió conocida por publicar fotografías, videos y comentarios provocativos en sus redes sociales.

La joven de 26 años fue asesinada por su hermano Waseem Ali en 2016 porque supuestamente había deshonrado a su familia por cómo se expresaba en las redes sociales.

6. Mutilación genital femenina

Este problema es frecuente en los países del África subsahariana, Egipto y otros países del sur de Asia debido a la falta de educación y conciencia sexual. La práctica se deriva de una ideología cultural fundamentalista que aún mantienen muchas comunidades tradicionales y se basa en garantizar la fidelidad de la niña antes del matrimonio.

Es uno de los más horribles ejemplos de discriminación de género y es una violación de los derechos humanos. Produce dolor intenso, dificultad para orinar y propagación de la infección.

 discriminación de género mutilación vaginal

Un caso de 2017 que ha causó polémica fue el de la doctora Jumana Nagarwala, quien fue acusada de efectuar mutilaciones genitales a dos niñas de Minnesota que viajaron a Michigan acompañadas de sus madres, el primer caso federal donde según los fiscales se cometieron “horribles actos de brutalidad”.

La doctora Jumana Nagarwala fue arrestada después de que las niñas de 7 años la identificaron como la persona que las mutiló en febrero en una clínica en los suburbios de Detroit, de acuerdo con el FBI. Según la fiscalía, Nagarwala había estado realizando las operaciones en niñas de entre seis y ocho años de edad por un período de 12 años.

7. Infanticidio femenino

Desafortunadamente, esta práctica es bastante frecuente entre las comunidades rurales de India, Pakistán y China. Por ejemplo, la política de un solo hijo de China ha contribuido a este problema.

Se cree que los niños impulsan la seguridad financiera de la familia, mientras que a las mujeres se las trata como cargas y, a menudo, se las considera sólo a las que tienen hijos y a las que se ocupan del hogar.

En algunas regiones, hay tan solo 300 niñas por cada 1000 niños. Beti Bachao, Beti Padhao (Save Girls, Teach Girls) en India, es una iniciativa de reforma social que está tomando medidas enérgicas en temas relacionados como el matrimonio infantil.

 discriminación de género infanticidio

Por ejemplo, el infanticidio de niñas en China es producto no sólo de las tradiciones sino de la política de control de la natalidad impuesta por el Gobierno chino, opera como una práctica terrorista de control sobre las mujeres para mantenerlas en su prescrito papel reproductivo, como las dadoras de hijas e hijos, señala la investigadora Sharon K. Hom.

En un artículo divulgado por ISIS Internacional, la investigadora apunta que en el infanticidio femenino no hay solamente un asesinato de otro, sino una aceptación del disminuido valor de la vida de las mujeres de sus hijas.

Trágicamente, estas dos muertes son advertencias de la dificultad para erradicar esta violencia de género en los ambientes doméstico, nacional y global.

8. Falta de derechos legales

Esta forma de discriminación de género es omnipresente en muchos países. Desde las leyes de custodia de menores y violación, este término amplio abarca muchos aspectos en los que las mujeres no reciben suficiente asesoramiento legal.

La violación conyugal no está tipificada como delito en muchos países y las denuncias presentadas ante la policía nunca se materializan.

En muchos países de Oriente Medio, las leyes de divorcio son muy débiles. Las pruebas a menudo no son admisibles en los tribunales y siempre se requieren testigos presenciales para que se consideren los casos.

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Un caso fue el que se presentó en Puerto Rico. En ese país una mujer agredida por su amante no está protegida por la ley para la prevención de la violencia doméstica porque no está casada con el hombre que la agredió.

Esa fue la decisión que tomó la Corte Suprema de la isla en marzo de 2011, al ratificar la decisión de una instancia judicial inferior sobre una mujer separada (pero no divorciada) que fue golpeada por su nueva pareja. El dictamen de la corte, como explicó el juez Erick Kolthoff Caraballo, ratifica que la ley para la prevención de la violencia doméstica no aplica dentro de “relaciones adúlteras”.

9. Acceso a la educación

Las mujeres constituyen más de dos tercios de los adultos analfabetos del mundo, y el acceso a la educación es un problema especialmente en Afganistán, donde los grupos que se oponen a la educación femenina atacan muchas escuelas.

Los derechos de las mujeres también se ven comprometidos debido a la limitada conciencia de a qué deberían tener derecho, lo que solo podría remediarse mediante un mayor acceso a la educación.

 discriminación de género educación

Según la BBC, en algunos países del mundo, se espera que las niñas trabajen generalmente en el hogar o cuidando de sus otros hermanos en lugar de ir a la escuela. Y muchas se casan siendo adolescentes, acabando con cualquier posibilidad de recibir una formación. Un ejemplo es lo que sucede en Haití, país en el cual menos de la mitad de las niñas terminan la escuela primaria.

10. Derechos de custodia

En algunos países, los tribunales otorgan automáticamente los derechos de custodia al padre y las mujeres se quedan sin ningún medio de apoyo financiero. Por ejemplo, en Bahrein, las leyes de familia no están sistematizadas, lo que permite a los jueces negar a las madres la custodia de sus hijos.

 discriminación de género custodia hijos

A la fecha cabe resaltar que el progreso para combatir la discriminación de género es notable. El impulso constante de organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, la Alianza Internacional de Mujeres, ONU Mujeres y otras organizaciones no gubernamentales locales ya han marcado una gran diferencia, sin embargo, hay aún muchas murallas construidas por la sociedad a derribar.

El trabajo constante y la participación femenina serán en gran medida herramientas eficaces para el desarrollo social a largo plazo y reducir la discriminación de género.

jueves, 11 de marzo de 2021

Memorias vivas

#8M o el grito que está cambiando la historia

En Ecuador se vivió un #8M diferente. La huelga más grande del mundo que reivindica la lucha de la mujer trabajadora ocurrió a escala nacional con el reclamo de las mujeres que demanda el cumplimiento de sus derechos garantizados en la Constitución, y denuncia la precarización laboral, el recrudecimiento de la violencia basada en género durante la pandemia, 

-”Cristina no lo creía, hasta que escuchó los latidos de su bebé en el eco. Sus ojitos brillaban, su corazón estaba calientito. Pero no le permitieron cumplir su sueño. El cuerpecito de ella se lo encontró amarrado las manos, boca abajo. Intentaron quemarla, pero la dejaron ahí, sola, con una soga”.

-Su grito hoy es en contra de la inoperancia y la indolencia…

-”¿A qué mujer de tu familia tienen que matar para que te importe la violencia de género? Eso le decimos al Gobierno, Fiscalía y Policía. Y aquí nos vamos a quedar gritando hasta que haya justicia”.

-Lilian, tía de Cristina, víctima de femicidio en Santo Domingo de los Tsáchilas el 8 de diciembre del 2020.

***

Los pasos de ‘July’ son firmes y retumban ante los ojos de las mujeres que la observan con ternura. Sus manos pequeñitas sostienen un cartel: “Somos nietas de las brujas que no pudieron quemar”, dice. Ella sonríe, emocionada, mientras su madre se arrodilla para dibujarle seis lunares morados alrededor de sus ojos curiosos que no dejan de ver a las cientos de mujeres que en Ecuador levantan su reclamo en contra de un sistema capitalista y patriarcal que asesina a una mujer cada 72 horas, que precariza su condición laboral, que revictimiza a las sobrevivientes de violencia sexual y obliga a niñas y adolescentes a ejercer una maternidad forzada, que ataca a las disidencias sexuales, a las mujeres racializadas, a las mujeres con discapacidad y que abandona a las personas privadas de la libertad.

A sus cinco años, ‘July’ se unió al hartazgo colectivo para luchar de la mano de su madre que, durante dos jornadas, el domingo 7 y lunes 8 de marzo del 2021, elevó el grito de las mujeres en resistencia, el grito de la revolución a escala nacional.

Eran las 10:15 y ‘July’ corría junto a su madre para unirse al bloque morado de ‘Mujeres en resistencia’, la primera movilización en conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se abrió paso en las calles de Quito el domingo 7 de marzo. “Si nuestras vidas no valen nada, nos declaramos en huelga. ¡Somos mujeres en resistencia!”, fue la principal consigna de la marcha que hermanó a más de 1 000 personas en el norte de la capital ecuatoriana.

Las mujeres proletarias -embanderadas con el rojo socialista-, las luchadoras por la despenalización del aborto y la erradicación de la violencia machista con pañuelos verdes -símbolo de la Marea Verde- en cuellos y manos y el morado en sus labios y pechos, las mujeres transgénero y personas no binarias con antifaces, pasamontañas y mascarillas que protagonizaron el bloque negro-lila se unieron frente al edificio de la Caja del Seguro del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para avanzar luego por la avenida 10 de Agosto hasta llegar a la plaza de Santo Domingo.

Entre abrazos, baile y consignas, la movilización se inició, mientras las tamboreras de Batuka Batumbá hacían retumbar sus instrumentos. Allí estaba Lola Parreño, socióloga e investigadora feminista, quien decidió unirse a la colectiva de resistencia musical para hacer memoria. “Siempre acompañamos el 8 de marzo porque nos parece que es una forma de hacer pública la demanda de nuestras luchas para que la vida de las mujeres sea digna. Exigimos que el aborto sea legal, seguro y gratuito para todas en Ecuador, que el Estado actúe frente a la violencia que ha sido más fuerte durante la pandemia. Como dice Ruth Montenegro, madre de Valentina Cosíos, una niña de 11 años, víctima de femicidio en junio del 2016: ‘Si no nos juntamos, nos vence la violencia y la muerte’. Así que encontrarnos y juntarnos es una estrategia contra esa misma violencia”, relató Lola.

El sol ardía en Quito, pero no hubo momento para frenar el paso o dar marcha atrás. No después de conocer que 873 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista desde el 1 de enero del 2014 hasta el lunes 8 de marzo del 2021. Según la Alianza para el Mapeo y Monitoreo de Feminicidios en Ecuador, que se encarga de desarrollar el registro, 118 mujeres fueron víctimas de femicidio durante el 2020, y 23 en lo que va del 2021. Entonces, el pedido de miles era claro y colectivo: la ejecución de la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, cuyo presupuesto fue reducido por el Gobierno de Lenín Moreno en un 84% y pasó de USD 5,4 millones a USD 876 862 en diciembre del 2019.

Los puños de Cristina Almeida se levantaban al ritmo de los tambores. Ella caminaba y sus compañeras la seguían y cantaban a su lado. Ella, sobreviviente de violencia y presidenta de la Fundación Nina Warmi, que acompaña a mujeres que han decidido quebrar el círculo de violencia y familias de víctimas de femicidio, se movilizó por sus ancestras y por las nuevas generaciones. “Estamos aquí para reivindicar los derechos de las mujeres con toda la fuerza, con todo el amor, pero a la vez, con todo el hartazgo, porque sucede que cada tres días una mujer es asesinada en manos de quien decía amarla. Pero también nos movilizamos a nombre de todas las mujeres que trabajan fuera de casa y que perciben un salario, y aquellas que están en casa ejerciendo labores de cuidado sin recibir remuneración por ello, pese a que es el trabajo que sostiene la vida y las familias. Marchamos por quienes viven en zonas rurales, por las trabajadoras sexuales, por nuestro derecho a la vida digna”, cuenta.

La exigencia de las mujeres llega desde el hartazgo porque la escalada de violencia se incrementa y la brutalidad es mayor. El 5 de marzo, el Puente Vivas Nos Queremos, en Cuenca, que se convirtió en un espacio de memoria y tributo a la vida de las mujeres víctimas de femicidio, fue atacado y destruido. “Putas feministas”, escribieron los grupos antiderechos y extendieron su agresión a la activista azuaya Liz Zhingri. Su respuesta fue la contundencia. “Escribo, pero ahora ya sin temblores, ya sin llorar, ya sin frío y sin miedo. Mis palabras, la alquimia. Mis palabras, la restitución”, dijo en un poderoso artículo publicado en La Barra Espaciadora.

La génesis histórica del 8 de marzo como hito de las mujeres se inició en la lucha y en las reivindicaciones de las trabajadoras. Ahora, las mujeres reclaman desde las entrañas de sus ancestras, los dolores y resiliencias de sus abuelas, de los saberes y sanación natural de sus brujas y la visibilización de sus causas está encauzada por el amor. En aquella movilización, que reunía diversos reclamos y organizaciones sociales, había mujeres artistas, cantoras, actrices y bailarinas. Había música y reivindicación. Había grito y no silencio, como aquel mandato sororo y acogedor que Mariela Condo plasma en su canción ‘Manila’, una composición de su abuela materna.

Sinchita shayari Manila / párate fuerte Manuelita /…Makasha nikpika Manila / Si te quiere pegar Manuelita / Rimasha nikpika Manila / Si te quiere insultar Manuelita / Jatari, jatari Manila/Levántate, levántate Manuelita… (Manila, Mariela Condo)

#8M
Junto al parque La Alamaeda, en Quito. Varias colectivas y organizaciones sociales marcharon el 7 y el 8 de marzo. Foto: Cobertura Feminista 2021.

En la plaza San Blas, del Centro Histórico de Quito, segunda parada de la marcha, las compañeras de Mujeres de Frente, una organización feminista y antipenitenciaria, levantaban sus carteles: “La cárcel no es justicia, la cárcel criminaliza la pobreza”, “Penalizar el aborto es penalizar la pobreza”, decían. Luego de la masacre registrada el 23 de febrero del 2020, que dejó 79 personas privadas de la libertad asesinadas en cuatro centros carcelarios, las mujeres también reclaman un cambio estructural para reducir los índices de pobreza. En el 8 de marzo se reclama no solo por la violencia, sino por la precarización laboral que deteriora la calidad de vida de las mujeres y que fortalece la brecha salarial aún más en tiempos de pandemia.

En el informe de la Encuesta Nacional Empleo, Desempleo y Subempleo, elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), se revelan datos alarmantes sobre las condiciones laborales de las mujeres, pese a que las cifras han sido cuestionadas por propios exfuncionarios que afirman que la situación es aún más grave. Según el INEC, apenas el 24,6% de mujeres que conforman la población económicamente activa en el país ejerce un empleo pleno. La tasa de desempleo abierto que enfrentan las mujeres es del 6,7%, mientras que para los hombres es del 3,7%. Para diciembre del 2020, el ingreso laboral promedio de un hombre con empleo fue de USD 309; mientras que para una mujer con empleo fue de USD 262. En el 2019, el ingreso laboral para las mujeres fue de USD 292,97, es decir que, luego de la pandemia, se registró una reducción del 12%.

Si la calidad de vida para las mujeres cisgénero es difícil, la situación se agudiza para las disidencias sexuales. Con un cartel lila en manos, la activista transfeminista Nua Fuentes salió a las calles para exigir trabajo digno para las mujeres trans en Ecuador. “Recordemos que no existen condiciones laborales adecuadas. La mayoría de mujeres trans tiene que dedicarse al trabajo sexual o trabajos informales porque no tienen inclusión laboral”, reclamó, indignada.

Odalys Cayambe, fundadora de la organización de mujeres trans Vivir Libre de Guayaquil, una voz combativa de la población trans, coincide con Nua y dice que es indispensable que se visibilicen las violencias ejercidas en contra de la población trans. “Necesitamos trabajar en políticas públicas reales. Las mujeres trans resistimos y aquí estamos, aunque nos violenten solo por ser trans y digan que no tenemos derechos. Gracias al feminismo estamos haciendo visible esta realidad que es la violencia que vivimos la población trans no binaria”, exige.

 Esto va por la niña de nueve años / Obligada a un embarazo porque la violó su hermano / Una niña sin derechos porque el clero considera que el aborto es peor de lo que le han hecho… (Ni una menos, Rebeca Lane)

#8M
En Cuenca, la concentración feminista adhirió a sus causas la exigencia de justicia para la activista Liz Zhingri, amenazada por grupos antiderechos el pasado viernes 5 de marzo, cuando también se registraron ataques en el puente Vivas nos queremos, un espacio memorial dedicado a las víctimas de la violencia machista en Ecuador. Varias colectivas y organizaciones sociales marcharon el 7 y el 8 de marzo en Ecuador. Foto: Cobertura Feminista 2021.

‘Verónica’ elevaba su consigna plasmada en un cartel: “Aborto libre”, decía, en lenguaje de señas. Es la exigencia de la Marea Verde que está cubriendo Latinoamérica y que ha llegado a Ecuador con fuerza. El Estado ecuatoriano y la Corte Constitucional se han matenido en silencio frente al vacío del acceso al aborto seguro, libre y gratuito en una nación en la que 14 niñas -menores de 15 años- quedan embarazadas cada día. Siete son obligadas a asumir una maternidad forzada -producto de una violación sexual- y siete tienen que recurrir a abortos inseguros.  

Ana Vera, directora ejecutiva del Centro de Protección y Promoción de Derechos Humanos Surkuna, dice que la despenalización del aborto es una lucha que debe permitir que las mujeres se reapropien de su cuerpo, de su vida, y que se reconozcan como sujetos con dignidad. Pero también es esencial hablar de los entornos de aquellas niñas, adolescentes y mujeres que han sido obligadas a ser madres y reconocer que una reparación para ellas es solo posible con sus voces, es decir, al devolverles la palabra.

Diana Herrera, vocera de la colectiva Creando Juntas, coincide con Ana y recuerda esa lucha por el acceso a la salud sexual durante la manifestación. “Ya tenemos cuatro demandas legales ingresadas a la Corte Constitucional para que se pronuncie y se dé celeridad. En un país justo, las niñas no son mamás”, demanda.

La violencia sexual sistemática se ha recrudecido en contra de las mujeres y aún más durante la pandemia. El 22 de febrero pasado, en Ecuador hubo conmoción luego de que se conociera el caso Querubín: siete niñas y adolescentes, una de ellas con discapacidad, fueron rescatadas en Puerto Quito después de haber sobrevivido años de ataques sexuales perpetrados por sus padres.

Si es que mañana muero / No le tengo miedo / Pues soy mujer y llevo / El dolor adentro / Soy mujer de lluvia / De sangre, en luna / De tierra, sal y duna / Con amor, sin duda (Nada, Lido Pimienta)

#8M
Varias colectivas y organizaciones sociales marcharon el 7 y el 8 de marzo en Ecuador. Foto: Cobertura Feminista 2021.

Los gritos estallaron cuando las mujeres llegaron a la plaza de Santo Domingo e intervinieron el monumento del mariscal Antonio José de Sucre. “Estado violador. ¡Vivas nos queremos”, se leía en la fachada, mientras ellas gritaban: “Señor, señora, no sea indiferente, nos matan y nos violan en la cara de la gente”. Se abrazaban, se tomaban de las manos y corrían para apoyarse. El movimiento feminista Aborto Libre Ecuador convirtió la canción tradicional Arroz con Leche en un himno que se cantaba entre el baile y la unión hilada por pañuelos verdes. Metros adelante, Zorroras Twerk, una colectiva de mujeres bailarinas, reivindicaba el cuerpo femenino moviendo su pelvis al ritmo de los géneros urbanos.

Astrid, una mujer afro, bailaba con fuerza mientras decía que “juntas somos poderosas”. Sonreía y abrazaba a sus compañeras. Esa es su lucha y su respuesta ante la violencia, en un país en el que 7 de cada 10 mujeres afro son violentadas. Las mujeres que hacen cultura en Ecuador también responden a la violencia con arte, pero también con entereza. La plataforma Mujeres por la Cultura llegó a la plaza para exigir la creación de políticas públicas y protocolos que creen espacios seguros, pero que, a la vez, evidencian que las mujeres artistas sufren violencia en el país.

El acto final fue un manifiesto poderoso que llamó a la unión. Diana tomó el micrófono y, acompañada de Cristina, dijo ante las más de 500 mujeres que las escuchaban. “Tejamos esta hermosa hermandad que nos lleva a la emancipación total. Si nuestras vidas no valen nada, nos declaramos en huelga. Somos mujeres en resistencia”, exclamó, mientras el llanto, la alegría y la indignación se tomaban la Plaza.

Somos la mitad del cielo y haremos una revolución / Romperemos todos esos grilletes de la explotación / Únete, únete compañera, únete mujer obrera, únete que todos juntos vamos a triunfar (Consigna de Luna Roja)

#8M
Varias colectivas y organizaciones sociales marcharon el 7 y el 8 de marzo en Ecuador. Foto: Cobertura Feminista 2021.
Fernando Montenegro, padre de Michelle Montenegro.

Fernando me hace imaginar lo que sería la vida sin mi padre. Él, que con su grito se planta ante el Estado cada día para exigir que encuentre a su hija Michelle Montenegro, joven docente y activista por los Derechos Humanos, desaparecida el 5 de junio del 2018, reclama no solo por ella, sino por todas y todos quienes un día salieron de casa y no volvieron. Me hace imaginar lo que sería mi silla vacía en casa. Elizabeth, madre de Juliana Campoverde, desaparecida y asesinada el 7 de julio del 2012 por Jonathan C., líder de la iglesia Oasis de Esperanza, recuerda a aquellas madres coraje que no se cansan, que convierten su dolor en una lucha que no acaba.

Ellos, junto a sus compañeros de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas de Ecuador (Asfadec), protagonizaron la movilización convocada por las organizaciones Luna Roja, Bloque Proletario, Comité de lucha contra la violencia desapariciones y feminicidios y Retumba La Prole, la tarde del lunes 8 de marzo del 2021, en Quito.

Contrario a la jornada del domingo 7, cuando el sol quemaba, en la Plaza del Teatro, en el Centro Histórico, la lluvia lo cubría todo el 8 de marzo. Pero el agua no detuvo la marcha en la que activistas de Luna Roja denunciaron una vez más los efectos violentos del “sistema capitalista, imperialista y patriarcal”, la inoperancia y falta de acceso a la justicia que viven las familias que buscan a sus hijos, hijas, padres, madres, amigos y amigas. Su reclamo se visibilizó en las voces que se escucharon hasta la Fiscalía General del Estado y el Arco de la Circasiana, en el norte de Quito. A la par, las lideresas indígenas y diversidades étnicas protagonizaron otra movilización que arrancó en el parque El Arbolito y llegó al Consejo Nacional Electoral.

“Un 8 de marzo por la mujer ambulante, por la mujer violentada, por la mujer trabajadora, por la mujer desempleada”, “De camino a casa quiero ser libre, no valiente”, “Nunca más tendrás la comodidad de mi silencio”, fueron varias de las consignas que se gritaron durante la marcha. Y se escuchaban en medio de un ambiente especial: el compañerismo se sentía en los tamboreros de Retumba La Prole, mientras los zanqueros caminaban y amenizaban la lucha de las madres de mujeres víctimas de femicidio en Ecuador.

Yanera Constante se protegía de la lluvia, pero su grito no cesaba, en cambio, se fortalecía. Caminaba de a poco, intentando que el cartel de búsqueda de su hija, Giovanna Pérez Constante, desaparecida el 4 de diciembre del 2010 en Ambato, no se mojara con el agua. Su voz forcejea contra el olvido y retumba en los espacios cuando habla de los sueños de su ‘Pepa’, como la llamaban sus familiares y amigos.

Han pasado casi 11 años desde que ‘Pepa’ ya no está en casa. La investigación del caso de Giovanna tiene 58 expedientes -100 hojas cada uno- y ha llegado a la mesa de 10 fiscales y 14 agentes policiales. Pero no hay avances; continúa en indagación previa, la primera fase del proceso legal. La denuncia de Yanera llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en mayo del 2020, aunque sin resultados. Pero Yanera no se cansa porque -asegura- buscar a su hija es buscar su propia vida.   

En Ecuador, según datos del Ministerio de Gobierno, la institución que debe encargarse de la búsqueda, existen 1 449 personas desaparecidas desde 1947 hasta el 25 de enero del 2021. Las familias que buscan a sus desaparecidos cuestionan esa cifra y dicen que se trata de un subregistro mal gestionado por el Estado. Pero, ¿quién piensa en esas 1 449 familias que viven el vacío?, cuestiona Lidia Rueda, presidenta de la Asfadec.

Si hay algo que caracteriza a los ‘rastreadores’ es su solidaridad. Son compañeros de lucha, pero, a la vez, amigos de aquellos que bromean para que el dolor pierda intensidad -aunque difícilmente se logra-, son hermanos y hermanas que se sostienen cuando las lágrimas no permiten hablar, cuando la indignación contra la desidia estatal desborda.

La movilización hizo una segunda parada en la Fiscalía General del Estado. Siluetas negras -con el nombre de madres y personas desaparecidas- cubrieron el “Ecuador ama la vida”, enclavado en la fachada de la Fiscalía, un acto simbólico para denunciar la falta de celeridad, sensibilidad y eficiencia en la investigación de femicidios y desapariciones.

Carmen Mugmal, madre de Brigith Tituaña, joven asesinada por su esposo y el padre de sus niños el 7 de abril del 2020, recordó frente a la Fiscalía que aún espera justicia, luego de que la audiencia de juzgamiento contra Wilmer Q. se suspendiera el 28 de enero del 2021. “El juez informó que tenía otras audiencias que atender y que estemos atentos a nuestros casilleros judiciales para revisar la notificación de la próxima audiencia”, relató.

Brigith era la menor de cuatro hijos y la bautizaron como ‘Sol’, el diminutivo de su segundo nombre, Solange. Carmen, quien dedicó su vida a laborar como trabajadora remunerada del hogar para que sus niños y niñas cultiven sus estudios y se forjen como seres humanos trabajadores, vio crecer a una mujer independiente, que se convirtió el sostén económico de su hogar.

La marcha llegó al Arco de la Circasiana pasadas las 18:00 y una bengala roja encendió las consignas de más de 200 personas que no dejaron de saltar mientras gritaban: “¡Nadie se cansa!, ¡nadie se cansa!, ¡nadie se cansa!”. Hubo rap y hip-hop de resistencia en las voces de mujeres quiteñas y guayaquileñas que fijaron un compromiso: la lucha es el camino.

Maribel Angulo, madre de Álvaro Nazareno, desaparecido el 14 de marzo del 2011 en el área de Emergencia del Hospital Eugenio Espejo, en el centro de Quito recordó que la falta de acción también es violencia y no dejó de levantar la memoria de su hijo. “Mi Álvaro era la perla de la familia y lo sigue siendo. Álvaro, mi grito por ti siempre será con amor, pero para el Estado será con rabia hasta encontrarte. Siempre estaré en las calles por él, por las mujeres y por las madres porque no podemos permitir que nos pisoteen. ¡Ya basta de tanta indolencia!”, reclamó, con la voz desgarrada.

El compromiso es uno solo: encender la mecha hasta que haya justicia.de acceso a la salud sexual y reproductiva, y la ausencia de presupuestos para la aplicación de políticas públicas que garanticen su vida.

martes, 9 de marzo de 2021

Generación Igualdad

Visualizar los datos: La representación de las mujeres en la sociedad

La participación plena y equitativa de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad es un derecho humano fundamental. Sin embargo, en todo el mundo, las mujeres y las niñas están considerablemente subrepresentadas: desde la política y el entretenimiento hasta los lugares de trabajo. 

Las siguientes visualizaciones analizan en mayor detalle este panorama con desequilibrio de género a lo largo del tiempo y revelan la lentitud del progreso. Arraigadas en las normas y tradiciones patriarcales, las consecuencias son de gran alcance e impactan negativamente en el bienestar personal, económico y futuro de las mujeres y las niñas, sus familias y la comunidad en general. 

Construir un futuro sostenible para todas y todos significa no dejar a nadie atrás. Las mujeres y las niñas son fundamentales para encontrar soluciones a los desafíos más importantes que enfrentamos en la actualidad y deben ser escuchadas, valoradas y celebradas por toda la sociedad, de modo tal que se vean reflejadas sus perspectivas y elecciones respecto de su futuro y del progreso de la humanidad.

¿Cuántas generaciones más son necesarias para que las mujeres y las niñas ejerzan sus derechos? Únete al movimiento Generación Igualdad para exigir que la igualdad de género sea una realidad en esta generación. Comparte este artículo hoy y usa los hashtags #GeneracionIgualdad, #IWD2020 y #CSW64.

 

Política 

La representación política de las mujeres en el mundo se ha duplicado en los últimos 25 años. Sin embargo, esto apenas representa una mujer de cada cuatro personas en los parlamentos, dejando más de tres cuartos de los escaños ocupados por hombres.

Las mujeres siguen estando considerablemente subrepresentadas en los puestos políticos más altos. En octubre de 2019, había sólo 10 mujeres Jefas de Estado y 13 mujeres Jefas de Gobierno en 22 países. En 1995, había cuatro Jefas de Estado y ocho Primeras Ministras en 12 países.

Fuente: Unión Interparlamentaria (datos al 1 de enero de 2020); Informe del Secretario General de las Naciones Unidas E/CN.6/2020/3

Trabajo

En junio de 2019, la lista Fortune 500 alcanzó un hito y registró la mayor cantidad de mujeres con el cargo de directoras generales. Si bien cada nueva mujer es una victoria, la suma total muestra un panorama preocupante: de las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos, menos del 7 % son mujeres.

Si se analiza la mano de obra en su conjunto, la brecha de género en la participación en el mercado laboral entre las personas adultas en edad de plenitud laboral (de 25 a 54 años) se ha estancado en los últimos 20 años. La mejor educación que reciben las mujeres no ha contribuido mucho a modificar la segregación ocupacional, que está profundamente arraigada en los países desarrollados y en desarrollo. Las mujeres siguen realizando una parte desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. En los países en desarrollo, esto incluye tareas arduas como la recolección de agua, cuya responsabilidad recae en las mujeres y niñas que habitan en el 80 % de los hogares sin acceso al agua.

 

Management

Fuente: Lista Fortune 500 (datos al 1 de junio de 2019); Catalyst; Informe del Secretario General de las Naciones Unidas E/CN.6/2020/3.

 

Cultura y ciencias

El Premio Nobel, que se otorga anualmente como reconocimiento de logros intelectuales y académicos, ha sido entregado a más de 900 personas durante el transcurso de su historia, desde 1901 hasta 2019. Sólo 53 de esas personas galardonadas han sido mujeres: 19 en las categorías de física, química y fisiología o medicina. Marie Curie se convirtió en la primera mujer galardonada con el Premio Nobel en 1903, cuando ella y su esposo recibieron juntos el Premio Nobel de Física. Ocho años después, se le otorgó a ella sola el Premio Nobel de Química, lo que la convirtió en la única mujer de la historia en ganar dos veces este Premio. Si bien las mujeres han formado parte de distintos descubrimientos científicos a lo largo de la historia, apenas un 30 % de quienes investigan en el mundo y un 35 % de los y las estudiantes de áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y/o matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) son mujeres.

 

Nobel

Fuente: Fundación Nobel (información a 2019); El progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: El panorama de género 2019, ONU Mujeres

 

Periodismo

El progreso está prácticamente detenido si se considera la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito de los medios de comunicación. Según el estudio más importante sobre la caracterización, participación y representación de mujeres en los medios de comunicación, que abarcó 20 años y 114 países, sólo el 24 % de las personas que se escuchan, leen o ven en la prensa escrita, la televisión o la radio son mujeres. También existe un techo de cristal para las periodistas mujeres en los artículos e informes de la prensa escrita y la televisión: al año 2015, sólo el 37 % de las historias son de autoría femenina, y esta cifra no ha cambiado en 10 años. Pese a la promesa de democratización de los medios digitales, la baja representación de las mujeres en los medios de comunicación tradicionales también se ve reflejada en los medios digitales: las mujeres son sólo un 26 % de las personas que redactan noticias y tuits periodísticos en Internet. Sólo un 4 % de los artículos periodísticos tradicionales y digitales desafían abiertamente los estereotipos de género. Entre otros factores, los estereotipos y la considerable subrepresentación de las mujeres en los medios tienen un papel crucial en la formación de actitudes dañinas, de falta de respeto y violencia contra las mujeres.

 

Journalism

Fuente: El Proyecto de Monitoreo Global de Medios (información a 2015); Informe del Secretario General de las Naciones Unidas E/CN.6/2020/3

 

Las mujeres en el entretenimiento

Al igual que otros medios de comunicación, el cine y la televisión influyen considerablemente en las percepciones y actitudes culturales respecto del género, y son fundamentales para modificar la narrativa de la agenda por la igualdad de género. Sin embargo, un análisis de películas famosas en 11 países reveló, por ejemplo, que el 31 % de los personajes con líneas de diálogo eran mujeres y que sólo el 23 % de las películas tenían una protagonista mujer, una cifra que se asemeja mucho al porcentaje de mujeres cineastas (21 %). 

La grave subrepresentación de las mujeres en la industria cinematográfica también es flagrante en los premios a las películas más aclamadas por la crítica: en los 92 años de historia que tienen los Premios Oscar, sólo cinco mujeres han sido nominadas en la categoría Mejor Director; de las cinco, sólo una ganó el premio (Kathryn Bigelow). Jane Campion, por su parte, sigue siendo la única mujer directora de cine que ganó el premio más importante y prestigioso del Festival de Cine de Cannes, la Palme d’or, en sus 72 años de historia. Las únicas otras mujeres que recibieron este galardón (en forma conjunta) fueron las actrices Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, junto con el director de la película, Abdellatif Kechiche. Si una imagen vale más que mil palabras, el mensaje vale por un millón: para cambiar las nociones estereotípicas de género y visibilizar las realidades de las mujeres, necesitamos más mujeres en el cine, tanto delante como detrás de la pantalla. 

 

Oscars

 

Cannes

Fuente: The Official Academy Awards® Database (información a 2020); Breve historia de la Palme, Festival de Cine de Cannes (información a 2019)

 

Las mujeres en el deporte

El deporte puede inspirar cambios y romper los estereotipos de género, y eso es lo que las mujeres están haciendo hace décadas: demostrar que son igual de capaces, resilientes y fuertes que los hombres, no sólo a nivel físico sino también estratégico, como líderes e innovadoras (consejo de la Generación Igualdad: mira el partido de tenis de Billie Jean King que cambió la historia, la “Batalla de los sexos”).

En la actualidad, las mujeres están mucho más visibilizadas que nunca en el deporte: se espera que, por primera vez en la historia, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tengan una representación equitativa de hombres y mujeres en competencia. A título comparativo, sólo 22 mujeres (un 2,2 %) de un total de 997 atletas compitieron en los Juegos Olímpicos de la era moderna, por primera vez, en 1900. Hombres y mujeres competirán en casi todas las categorías del deporte, con una excepción: la gimnasia rítmica y el nado sincronizado son eventos sólo de mujeres, mientras que la lucha grecorromana es un evento únicamente de hombres, aunque las mujeres pueden competir en lucha libre.

Pese al progreso, las mujeres siguen excluidas de ciertos deportes en algunas partes del mundo y se les paga mucho menos que a los hombres en sueldos y premios monetarios a nivel mundial. ONU Mujeres está trabajando para equilibrar la situación de las mujeres y niñas, por ejemplo, mediante alianzas con el Comité Olímpico Internacional y con Marta Vieira da Silva, Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres y mayor goleadora histórica de la Copa Mundial Femenina de la FIFA. 

 

Olympics

 

FIFA

Fuente: Comité Olímpico Internacional (información a 2020); FIFA (información a 2019)

 

Artes culinarias

Pese a que a las mujeres se les asignan roles estereotípicos en la cocina del hogar, los puestos más prestigiosos en la industria de los restaurantes les son relativamente ajenos a las chefs mujeres. Como se detalla en el documental A Fine Line, las mujeres suelen tener que superar situaciones de discriminación activa y sortear una cultura que no sólo glorifica la masculinidad, sino que también aprueba tácitamente el acoso. Las mujeres enfrentan desafíos muy grandes cuando ingresan al negocio de los restaurantes: horarios de trabajo extensos, impredecibles e inflexibles, políticas familiares y de cuidado poco amigables, y bajos salarios. Las cifras coinciden con la historia: en la actualidad, menos del 4 % de la totalidad de chefs con tres estrellas Michelin (la clasificación más alta que se puede obtener) que aparecen en la conocida guía de restaurantes son mujeres. 

 

Michelin

Fuente: Michelin (información al año 2019)


 

 


 

lunes, 8 de marzo de 2021

PENSAMIENTO FEMINISTA


#8 M día Internacional de la Mujer 

Para Integración Comunitaria ASINCO la Revista 1+ Uno Mujer , en el marco del día Internacional de la Mujer, importante realizar este homenaje  por toda las mujeres que nos han precedido en la búsqueda y lucha de la igualdad y la equidad  y darle gracias a nuestra Poeta y Escritora Eugenia Castaño Bohórquez en acompañarnos en darle Voz a las mujeres. 

HOMENAJE en nuestra sección Mujeres Doradas

#AmorPropio

  𝐋𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐦𝐩𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐞𝐥𝐢𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧 𝐫𝐞𝐝𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥𝐞𝐬: 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨 𝐨 𝐟𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐚 En la era de las...