A modo de conmemoración al mes del año que se viste de morado, hacemos una breve recopilación de historias inspiradoras de mujeres que puedes ver
Hoy es el mejor día para inspirarte y ver alguna de estas películas feministas que retomamos de la plataforma por streaming para conmemorar la lucha que realizan miles de mujeres en todas las latitudes del planeta por un mundo más equitativo para todos. Pero lo es también para disfrutar el resto de este mes o en cualquier otro momento que te apetezca, porque esta lucha no puede limitarse a un solo día o mes del año.
Con un catálogo tan amplio y una oferta creciente no siempre es fácil así que te proponemos estas películas feministas que narran la travesía de mujeres fuertes y decididas que construyen su propio camino sin pedir permiso a nadie. Son todas de contextos muy diferentes, así que podrás encontrar una propuesta ideal para ti y gozar un par de horas con cada una de estas protagonistas. Las enlistamos a continuación.
‘Lionheart’
‘Lionheart’ se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto.
Abrimos esta selección con una joya oculta hecha película: ‘Lionheart’ la primera de la plataforma producida en Nigeria y la cual fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto en 2018. Adaeze Obiagu (Genevieve Nnaji) es una joven mujer que debe hacerse cargo de la empresa que opera su padre, ya que él no se encuentra bien de salud. Ella deberá plantar cara y hacer frente a un mundo dominado por hombres.
Christine McPherson (Saoirse Ronan) es una estudiante de 17 años que se encuentra en su último año de preparatoria antes de ir a la universidad en Sacramento, California. Esta joven con inclinaciones artísticas que se hace llamar a sí misma como ‘Lady Bird’ deberá enfrentar las trabas que supone buscar su propio camino en el mundo y definirse fuera de la sombra protectora familiar.
‘Ladies First’
Esta película habla sobre la vida de la atleta Deepika Kumari.
Deepika Kumari es una atleta originaria de la India que logro traspasar las dificultades impuestas por el lugar en el que nació, entre la pobreza y la desigualdad de género en su país, para convertirse en la mejor arquera del mundo a los 18 años. Actualmente ocupa el puesto número 9 a nivel mundial.
Diana, princesa de las Amazonas (Gal Gadot) nació y creció en una isla paradisiaca, entrenada para ser una gran guerrera. Un día un piloto estadounidense sufre un accidente y se estrella a las orillas de la isla donde vive Diana y le cuenta sobre un gran problema que se está propagando en el mundo exterior. Diana deja su hogar convencida de que puede detener esta amenaza. Es entonces cuando descubre sus verdaderos poderes y la misión que debía cumplir.
Enola Holmes (Millie Bobby Brown) es la hermana adolescente Sherlock Holmes, quien debe embarcase en una aventura para descubrir el paradero de su madre cuando un buen día desaparece sin dar anuncio. La joven deberá hacer uso de todos sus recursos, mismos que ha aprendido de su progenitora, para dar con su paradero y librarse de ir a un internado para mujeres.
Enola Holmes (Millie Bobby Brown) es la hermana adolescente Sherlock Holmes, quien debe embarcase en una aventura para descubrir el paradero de su madre cuando un buen día desaparece sin dar anuncio. La joven deberá hacer uso de todos sus recursos, mismos que ha aprendido de su progenitora, para dar con su paradero y librarse de ir a un internado para mujeres.
‘A la conquista del congreso’
El camino para que cuatro mujeres fueran congresistas en Estados Unidos.
Catalogada como película documental por la plataforma, ‘A la conquista del congreso’ acompaña a cuatro mujeres demócratas en su trayectoria para convertirse en congresistas de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Alexandria Ocasio-Cortez, Paula Jean Swearengin, Amy Vilela y Cori Bush deciden presentarse alas elecciones municipales en una causa histórica que tendría resultados que pocos pudieron predecir.
‘Mary Shelly’
Elle Fanning da vida a la escritora Mery Shelly en esta película de Netflix.
Mary Wollstonecraft Godwin (Elle Fanning) es una joven extrovertida que se enamora perdidamente del poeta Percy Shelly, un hombre con ideas adelantadas a su tiempo, a los 18 años. Cuando su familia se entera y lo prohíbe, ambos deciden escapar a una casa en Suiza, donde la joven concibe y escribe Frankestein, una de las novelas más relevantes de la historia. Como entonces las escritoras no tenían un futuro en la literatura, Marry Shelly deberá forjar su propia identidad.
‘Elisa y Marcela’
Elisa y Marcela son dos mujeres que se aman pero deben vivir su amor en secreto.
Elisa y Marcela son dos grandes amigas que trabajan en una escuela en 1855. Con el tiempo su relación de amistad evoluciona a una relación amorosa que deben vivir en secreto. A pesar de las dificultades impuestas por sus padres y la sociedad por estar juntas,Elisa decide adoptar una identidad masculina para poder casarse con la mujer que ama.
Ahí lo tienes. Sumado a esta selección, en la plataforma podrás una amplia selección de series y documentales con mujeres protagonistas: ‘Feministas, ¿qué estaban pensando?’, ‘Period. En Of sentence’, y ‘Las tres muertes de Marisela Escobedo’. En ficción no te puedes perder las series: ‘Una mujer hecha a sí misma’, ‘Poco ortodoxa’ o ‘Gambito de Dama’.
Nemonte Nenquimo: "No esperen que sólo los pueblos indígenas defendamos la Amazonía, es una lucha de todos"
Nemonte Nenquimo lleva en su nombre las estrellas y en su voz la firmeza de un mensaje urgente: su "casa" no está en venta.
Ella no "mata con lanza", como hacía su abuelo, a los invasores de su territorio —unas 180.000 hectáreas de bosques húmedo-tropicales en la Región Amazónica ecuatoriana— pero está dispuesta a gritar su mensaje tan alto como haga falta para lograr su objetivo: "Que se nos respete", dice casi en una exclamación.
La líder waorani lideró una campaña indígena que resultó en un dictamen de la Corte Constitucional de Ecuador para proteger 500.000 hectáreas de selva amazónica contra la extracción petrolera. Su lucha la llevó a ser reconocida por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.
30 de noviembre, Nenquimo recibió uno de los seis premios internacionales que la Fundación Goldman* otorga cada año a defensores del medio ambiente (los llamados "Nobel" de la protección ambiental) por "haber sentado un precedente legal para los derechos indígenas en Ecuador".
Ella considera ese reconocimiento "una lucha colectiva" y asegura que los waoranis —que hasta hace unos 60 años vivieron aislados— "vamos a seguir protegiendo nuestro territorio".
"Lo que defendemos es la vida y el planeta", le dice a BBC Mundo. "Y me gustaría que el mundo asumiera también su parte en esta lucha. No esperen que sólo los pueblos indígenas sigamos haciéndolo. Necesitamos que luchen con nosotros para proteger la Amazonía. Si nos unimos todos, podemos cambiar el futuro de nuestras generaciones".
La líder waorani habló con BBC Mundo sobre cómo lidera esa lucha.
¿Qué inspiró tu lucha por defender los derechos de los pueblos indígenas?
Aprendí muchas historias de mi abuelo que solía escuchar cuando tenía como 5 años. Mi abuelo era un defensor de su territorio. Lo protegía. No dejaba que entraran invasores, incluso aunque fueran de otra etnia indígena, los mataba con [su] lanza. A mí me gustaba conocer esas historias de los guerreros waorani.
También aprendí mucho de mi padre. Él nació en la selva y no entró en contacto con el resto del mundo hasta hace 50 años. Gracias a él, desde pequeña, aprendí las realidades sobre mis raíces, sobre el lugar del que vengo —y sobre cómo los guerreros waorani han luchado durante miles de años (y lo siguen haciendo ahora).
Todo eso me hizo darme cuenta de que yo tenía que continuar con ese legado, defender nuestro pueblo por nuestros hijos, por su futuro.
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Vamos a trabajar en nuestra propia ley y en exigir que se garanticen nuestros derechos".
El gobierno sólo ve intereses. Nosotros, el pueblo waorani, tenemos muchos recursos que quieren extraer. Quieren saquear nuestro territorio. Por eso organicé esta lucha, que es una lucha para defender la vida.
Gracias al conocimiento de los ancestros, de nuestros abuelos —vivos y muertos— sabemos que la selva nos ha dado la vida y es nuestra casa. Todo lo que hacemos es también una defensa por el bien del planeta, que los humanos estamos destrozando con el cambio climático.
Si no hacemos algo ahora no dejaremos nada para las futuras generaciones.
A tus 33 años, te has convertido en una de las líderes medioambientales más reconocidas del mundo. Una de las 100 personas más influyentes de la revista Time, una "defensora de su comunidad que nunca se rinde", según el actor (y ambientalista) Leonardo Di Caprio. ¿Cuándo empezaste a ser una líder?
Empecé a ser líder cuando tenía 23 años, primero al frente de las mujeres waoranis, liderando a 400 mujeres para defender valores importantes de nuestro territorio, haciendo artesanías y protegiendo nuestro idioma (la lengua wao, o wao terero). Luego empecé a visitar pueblos donde viven etnias de otras nacionalidades.
El primer impacto fue el contacto con las petroleras, que han causado un daño enorme.
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En la cultura wao, las mujeres somos líderes, dice Nenquimo.
Fundé la Alianza Ceibo, una organización conformada por cuatro nacionalidades del norte de la Amazonía (siona, a'i Kofan, siekopai y waorani) para defender a nuestras comunidades y a nuestra selva. Estar unidos nos dio mucha fuerza y coraje.
Fue un trabajo duro, pero todo el pueblo unido colaboró —abuelos, jóvenes, niños, mujeres, hombres—y logramos mapear nuestro territorio [un proyecto de mapeo comunitario en el que se trazaron más de 500.000 hectáreas de territorio waorani, abarcando 16 comunidades].
Luego fui elegida presidenta de la organización Waorani de Pastaza (el Consejo de Coordinación de la Nacionalidad Waorani de Pastaza, Conconawep) y seguí con la lucha.
Ha sido una lucha larga, pero la Madre Tierra nos necesita.
¿Cómo influye en esa lucha ser una mujer indígena?
Es cierto que muchas veces las mujeres son invisibles para la sociedad. En muchos países, las mujeres quieren ser líderes pero no les dejan, no les dan la oportunidad. Pero para mí ser una mujer indígena es una fortaleza.
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"Nuestro territorio no está en venta", dice Nenquimo.
En nuestra cultura waorani las mujeres siempre han sido líderes. Su voz es fuerte y es escuchada.
A mí me fortalece trabajar con las mujeres. Las mujeres siempre nos preocupamos por la vida, por nuestros hijos, por la calidad en el hogar. Las mujeres somos como la Madre Tierra porque damos la vida, así como la Tierra da agua a las plantas y a los animales, nosotras parimos a nuestros hijos con un sufrimiento que nos da fuerza.
Yo identifico ser mujer waorani con la sabiduría, con el conocimiento ancestral, con la vida.
Además, eres madre...
Sí, y mi hija de 5 años también me ha dado mucha fortaleza.
Todo lo que hago, toda esta lucha, es por mi hija, para que pueda vivir en la selva muy libremente, sin extracción (petrolera), sin contaminación, sin enfermedad. Para que pueda tener una selva y un bosque lindo lleno de animales, de frutales, de plantas medicinales... lleno de comida y de vida. Y yo lucho por eso, por la vida.
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Nemonte Nenquimo lleva más de una década ejerciendo como líder waorani.
Todos los seres humanos que viven en este planeta deberían hacer algo para luchar por la vida, para combatir el cambio climático, y no solo esperar que los "pobres" indígenas sigamos protestando y luchando.
Más bien, deberíamos unir fuerzas. Es la única manera de hacer algo para salvar la vida en este planeta.
Los waoranis están en primera línea en la lucha contra el cambio climático, pero son una comunidad desconocida para muchos. Como mujer waorani, ¿qué mensaje te gustaría transmitir al resto del mundo?
Me gustaría mandar este mensaje de mi comunidad al mundo occidental: que dejen de consumir tanta gasolina y tanto plástico porque lo que ellos consumen contamina y destruye nuestra vida en la selva. Viven en un sistema de consumir, consumir y consumir. Deberían vivir con más tranquilidad, más humildad y más corazón. Consumir alimentos saludables en lugar comida con químicos que les enferman a ellos y al planeta. Proteger y limpiar el aire. Cuidar la Tierra.
Sobre todo a las madres y a los padres les diría que eduquen a sus hijos sobre cómo cuidar el planeta que nos da la vida porque lo están matando. Y eso va a perjudicar a todos los seres humanos, no sólo a nosotros.
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Nemonte Nenquimo tiene una hija de 5 años.
¿Y a los gobiernos?
Yo siempre digo que el gobierno debe respetar. Sin embargo, sigue vulnerando y violando los derechos de la vida, de la naturaleza, de los pueblos indígenas. Queremos proteger nuestros ríos, nuestra selva, nuestros animales... que el gobierno destruye a favor de sus intereses.
Lo único que exigimos como pueblos indígenas es que se nos respete. No queremos más explotación, no queremos más destrucción de nuestra vida y de nuestra "casa". Queremos que se respete lo que decidimos sobre lo que pasa en nuestro territorio.
Y también queremos que el gobierno respete nuestra autodeterminación, nuestra gobernanza y nuestra visión. El gobierno no respeta nada de eso.
Ayudaste a traer el caso waorani a los tribunales y lideraste una demanda contra el gobierno ecuatoriano por violar el derecho de los waorani a la consulta previa libre e informada y a la autodeterminación. En abril del 2019, los tribunales de Ecuador dictaminaron a favor de los waorani. Fue una victoria sin precedentes...
Sí. Y recuerdo las lágrimas en mis ojos. Recuerdo llorar de alegría, de emoción. Ese fallo judicial significaba que nuestros hijos iban a vivir sanos y que los íbamos a seguir protegiendo.
Pero ahora se ha convertido en un ejemplo bien clarito de cómo aún no se nos respeta. El gobierno nos tendió una trampa porque sigue negándose a darnos voz, a consultarnos. Eso es lo más peligroso.
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El 26 de abril de 2019 fue un día feliz para Nenquimo: lograron que un tribunal en Ecuador fallara a su favor.
Si el gobierno quiere hacer una consulta, tiene que incluir a todas las nacionalidades en ese diálogo. El gobierno ecuatoriano nos hizo caer en un engaño y no lo vamos a permitir más. El gobierno tiene que escuchar y respetar nuestra decisión, nuestra visión.
Muchas veces, aquí en Ecuador, el gobierno toma solito sus decisiones, que escribe sobre la mesa sin presencia de los pueblos indígenas, tanto waoranis como de otras nacionalidades. Nosotros somos amazónicos, pero entendemos cómo se toman las decisiones políticas. Sin embargo, el gobierno sigue adelante sin consultarnos, vulnerando nuestros derechos.
Esa "ley de consulta" que está permitiendo el gobierno puede terminar por destruir nuestra selva. Por eso los pueblos indígenas de todas las nacionalidades vamos a unir nuestras fuerzas para luchar contra eso. Vamos a trabajar en nuestra propia ley y en exigir que se garanticen nuestros derechos.
El lema de tu campaña es "Nuestra selva no está en venta". ¿Cuánto crees que falta para quitar el cartel de "se vende"?
Es un proceso largo. No es fácil con los intereses y los poderes del gobierno. Pero seguimos trabajando, uniéndonos y fortaleciéndonos día a día.
Nuestro territorio no está en venta, es nuestra "casa". Y nosotros no vamos a permitir que vengan a patearla y destruirla. La Amazonía es lo único que nos queda. Ya hay petroleras causando impactos y daños ambientales a comunidades waoranis. ¿Cómo nos hemos beneficiado? ¿Qué cambios positivos ha habido? ¡No hay nada! La gente y los animales están contaminados, se están muriendo.
El gobierno nos ha engañado al permitir que las petroleras entren en territorio waorani. Lo mismo pasa con la sanidad y la educación. Hasta ahora, no hemos sido atendidos por los doctores como deberíamos.
Por eso te puedo decir que sé que no va a ser un reto fácil, aunque sé que al final lo lograremos.
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Nemonte Nenquimo tiene 33 años.
Hablas de falta de atención médica, ¿cómo está afectando la pandemia en este contexto?
Todas las nacionalidades que viven en el Amazonía se han visto afectadas por la pandemia. Nos hemos contagiado, nos hemos enfermado y ha dificultado nuestra lucha. Pero además en estos tiempos de pandemia hemos sido totalmente abandonados por parte del gobierno, tanto en salud como en educación.
Ahorita nosotros, como líderes, estamos trabajando con nuestra gente para recuperarnos y seguir adelante. No vamos a esperar que ninguna presidencia o república, nacional o internacional, venga a salvarnos. La única salvación va a ser cuando los gobiernos nos respeten.
Mientras no nos respeten, los pueblos indígenas seguiremos muriendo, como está ocurriendo ahora por el cambio climático y por las explotaciones petroleras. O nos respetan o moriremos. No hay más que decir.
Mujeres visibles en la preservación del medio ambiente colombiano
Por: Redacción BIBO
En Colombia, miles de mujeres trabajan por preservar sus ecosistemas e impulsan estrategias, desde diversos sectores, para frenar los efectos del cambio climático. Estas son algunas de las mujeres que han trabajado por el ambiente del país y, junto a ellas, en el mundo hay miles de lideresas afros, indígenas y campesinas que luchan día a día por esta causa.
En marzo de 2004, luego de que la dirección de Parques Nacionales Naturales estuviese al mando de Juan Carlos Riascos, Julia Miranda asumió el cargo. “Esto no me puede estar pasando a mí, es como un sueño (…) ¡Los Parques Nacionales me han robado el corazón!”, recuerda Julia para el libro Mujeres que cuidan la naturaleza. Desde ese marzo, Julia se convirtió en la protectora de los Parques Nacionales, que equivalen al 12 % del territorio nacional. (Lea: Mujeres a la cabeza de los temas ambientales de Colombia)
Durante los 16 años que cuidó las áreas protegidas, se declararon ocho nuevas reservas y se duplicó el tamaño de Chiribiquete, siendo el parque nacional más grande del país. Confiesa que nunca se ha sentido cuestionada por ser mujer durante sus años como directora. “Hay muchas mujeres aquí, es un trabajo duro que implica estar fuera de la casa mucho tiempo: las jefas de los parques y de terreno sí que la tienen difícil”, añade a la publicación.
Como Julia, son muchas las mujeres que están detrás de una transformación sostenible y la preservación de los ecosistemas del país. Y aunque es cierto que cada vez más sus voces, experiencias y necesidades son escuchadas en la toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente y la gestión de recursos naturales, aún falta mucho para garantizar su plena participación en estos espacios. En Colombia, poco a poco, se ha ido abriendo el panorama. En el Ministerio de Ambiente, por ejemplo, el 50 % de las personas que están a cabeza de los equipos son mujeres.
Miles de mujeres trabajan por preservar sus ecosistemas e impulsan estrategias, desde diversos sectores, para frenar los efectos del cambio climático. Estas son algunas de las mujeres que han trabajado por el ambiente del país y, junto a ellas, en el mundo hay miles de lideresas afros, indígenas y campesinas que luchan día a día por esta causa. Estas son sus historias.
Matilde Ceravolo: “Para mí, trabajar en Colombia ha sido un lujo”
Matilde Ceravolo, jefa adjunta de cooperación de la UE en Colombia / Natalia Pedraza
“Tenía ocho años cuando, en el aeropuerto de Bruselas, vi un panda blanco con negro, era gigante. Ese animal llamó mi atención. Mi papá nos explicó a mi hermana y a mí que era el logo de WWF, una ONG ambientalista. Luego nos inscribió a la organización y recibíamos un periódico en el que nos fueron explicando más temas, como las especies en peligro”, recuerda Matilde. Desde ese momento, trató de abanderar las causas ambientales.
En el colegio comenzó a vender unos sellos —los que se usaban para enviar correos postales— de una colección que traía las especies de los animales en peligro de extinción. El dinero que recaudaba era para conseguir fondos para WWF. A la recolecta de fondos se sumó la consciencia ambiental, que siempre fue inculcada en su casa. “Mi mamá siempre nos educó así. Conocíamos la importancia de los ecosistemas y cómo separar los residuos”, dice. (Puede leer: Las mujeres visibles en la defensa del medio ambiente)
Estudió Economía para el Desarrollo y Cooperación Internacional, una carrera que le abrió las puertas en la Unión Europea. Allí ha podido desempeñarse en diferentes roles, pero siempre, resalta, muy enfocados en temas de derechos humanos y gestión de conflictos. Hace cuatro años, cuando llegó a ser la jefa adjunta de cooperación de la UE en Colombia, empezó de nuevo en los temas ambientales.
“En Colombia se me juntaron mis dos pasiones: la profesional y la que tenía desde pequeña por la conservación. Colombia me ha abierto los ojos. Ha sido una labor enriquecedora; la gente es comprometida e innovadora en buscar soluciones para hacer funcionar las cosas de forma sostenible”, señala. Lo que más ha disfrutado en estos cuatro años es poder recorrer paisajes como el Parque Nacional Macuira, en La Guajira, y dialogar con las comunidades.
Jimena Puyana: su amor por las aves la llevó a ser ecóloga
Jimena Puyana, gerente nacional de Desarrollo Sostenible del PNUD. / Natalia Pedraza
“De pequeña, me la pasaba con mis primos y mis hermanos durante las vacaciones en la casa de mis abuelos. Una casa rural en Nariño, rodeada de montañas, de árboles, con pájaros. Ahí comienza una sensibilidad especial por la naturaleza, por el aire libre. Además, mi hermano es un caminante de alta montaña muy bueno y siempre acampábamos. Y mi papá siempre tuvo trabajos relacionados con el desarrollo rural”, cuenta Jimena.
Y aunque siempre tuvo una conexión cercana con la naturaleza, decidió irse a los 16 años a estudiar Economía en Bogotá. Entre los números y las clases de economía se coló una materia que le llamó la atención: economía ambiental, una clase en la que pudo ampliar su interés por el manejo de recursos naturales. “Sentía que me faltaba profundizar un poco más y entender más. No era suficiente lo que estaba aprendiendo como economista ambiental y decidí empezar a ser guardaparque voluntaria”, añade.
En sus vacaciones, Jimena se dedicaba a ser guardaparque. Uno de sus viajes fue a Planada, una reserva en Nariño. En la expedición conoció a un grupo de investigadores que trabajaba en el análisis de aves, en entender su biología y biogeografía. “Me fascinó. En mis tiempos libres siempre me iba con ornitólogos a aprender de ellos. Empecé a estudiar Ecología y seguí en Economía”, señala. Su tema de estudio siempre fueron las aves.
Empezó a trabajar en el Instituto Humboldt en temas de áreas protegidas, mientras era voluntaria en asociaciones ornitológicas. Y, durante su maestría, en Inglaterra, encontró un enlace para poder inscribirse a la ONU. La entrevista la hizo en Colombia y, desde entonces, trabaja de gerente nacional de Desarrollo Sostenible del PNUD, donde lidera diversos proyectos ambientales, como la adaptación de La Mojana al cambio climático. (Le puede interesar: Las mujeres mojaneras, lideresas en la adaptación al cambio climático)
Carolina Jarro, es la protectora de la biodiversidad y los parques nacionales de Colombia
Carolina Jarro, subdirectora de gestión y manejo de áreas protegidas de Parques Nacionales Naturales. / Natalia Pedraza
“Nací en Nobsa, Boyacá. Una tierra que me permitía tener un contacto permanente con las montañas, los ríos y el campo. Un ambiente que me llevó a interesarme por los temas ambientales. A eso, se le sumó que mi papá siempre estuvo cercano a temas de conservación. Una mezcla que me fue marcando”, asegura Carolina. Motivada por esa pasión, entró a estudiar Biología en la Universidad Nacional.
Durante sus estudios, comprendió que le gustaba más todo lo que estuviese relacionado con la conservación de los ecosistemas y entendió que la Ecología era una carrera más afín a sus gustos. Trabajó en temas ambientales en el SENA, donde lideró la gestión de un proyecto para empezar a mejorar el manejo de una cuenca hidrográfica. También estuvo en iniciativas de reforestación y restauración de áreas afectadas. (Podría leer: Mujeres y niñas, las más afectadas por la degradación del medio ambiente en Colombia)
Mientras estudiaba su licenciatura, el amor por la Biología Marina seguía latente. En cuarto semestre se inscribió en esta carrera. Cuando estaba haciendo su tesis, Nataly, su sobrina, iba al patio a buscar cualquier animal para que su tía lo estudiara. Elizabeth y su gran amiga de la universidad, quien falleció en un accidente, le compraron botas de caucho y una tabla como la que usaban en sus estudios. En la actualidad Nataly es bióloga marina.
En 1993, con la creación del Ministerio de Ambiente, comenzaron a operar las Corporaciones Autónomas Regionales. En 1995 Elizabeth pasó a ser la coordinadora de la oficina de Coralina en Providencia, la autoridad ambiental del archipiélago. “Así inicié con el activismo. Cuando empezaron a sonar los megaproyectos, nos capacitaron en todos los mecanismos de acción ciudadana. Así fue como se creó el Parque Nacional McBean Lagoon”, añade. (Lea también: Campesinas y campesinos que cuidan los bosques en Caquetá)
Consiguió que se reconociera a San Andrés, Providencia y Santa Catalina como el área marina protegida más grande del Caribe y detuvo, con aliados estratégicos, la explotación de petróleo en la Reserva de Biosfera Seaflower; la Unesco la premió por su gestión al frente de esta reserva. En 2016 se convirtió en embajadora de Colombia en Kenia y ahora, tras el devastador paso del huracán Iota, regresó a su isla para emprender proyectos de restauración.
Tras su paso por el SENA, Carolina conformó el equipo del Jardín Botánico de Bogotá, donde coordinó la línea de restauración y conservación. “En un trabajo en el Distrito, fui directora de control y seguimiento ambiental; un cargo que me permitió conocer más de cerca cómo funciona la ciudad, los ecosistemas grises, entender un poco más la dinámica productiva y los actores que afectan la atmósfera y el medio ambiente humano”, dice.
Ahora es la subdirectora de gestión y manejo de áreas protegidas de Parques Nacionales Naturales, una entidad a la que regresó en 2010. Desde allí contribuyó en la declaración de cuatro nuevas áreas protegidas y amplió el área de protección del santuario de Malpelo. También aceleró, ordenó y promovió el sistema de registro de zonas protegidas desde la sociedad civil. Así, Carolina se ha transformado en la guardiana de las áreas protegidas del país.
Elizabeth Taylor se convirtió en la guardiana de San Andrés y Providencia
Elizabeth Taylor, exdirectora de Coralina. / Natalia Pedraza
“Nacer en una pequeña isla, en la mitad del océano, es un privilegio que no todas las personas tienen. Fui afortunada al nacer en Providencia, rodeada de mar, de corales, de manglares. Desde niña, el mar era lo que más me apasionaba. Hacía cualquier cosa por aprender a nadar o estar dentro del mar. Me sorprendía ver la vida dentro de él”, recuerda Elizabeth. Al terminar el colegio, se fue a Bogotá a estudiar una licenciatura en Física y Matemática.
Mientras estudiaba su licenciatura, el amor por la Biología Marina seguía latente. En cuarto semestre se inscribió en esta carrera. Cuando estaba haciendo su tesis, Nataly, su sobrina, iba al patio a buscar cualquier animal para que su tía lo estudiara. Elizabeth y su gran amiga de la universidad, quien falleció en un accidente, le compraron botas de caucho y una tabla como la que usaban en sus estudios. En la actualidad Nataly es bióloga marina.
En 1993, con la creación del Ministerio de Ambiente, comenzaron a operar las Corporaciones Autónomas Regionales. En 1995 Elizabeth pasó a ser la coordinadora de la oficina de Coralina en Providencia, la autoridad ambiental del archipiélago. “Así inicié con el activismo. Cuando empezaron a sonar los megaproyectos, nos capacitaron en todos los mecanismos de acción ciudadana. Así fue como se creó el Parque Nacional McBean Lagoon”, añade. (Lea también: Campesinas y campesinos que cuidan los bosques en Caquetá)
Consiguió que se reconociera a San Andrés, Providencia y Santa Catalina como el área marina protegida más grande del Caribe y detuvo, con aliados estratégicos, la explotación de petróleo en la Reserva de Biosfera Seaflower; la Unesco la premió por su gestión al frente de esta reserva. En 2016 se convirtió en embajadora de Colombia en Kenia y ahora, tras el devastador paso del huracán Iota, regresó a su isla para emprender proyectos de restauración.