lunes, 19 de enero de 2026

La injusticia

 Y más temprano que tarde, te toca...

La pandemia nos debió dejar bastante claro que algo que sucede en el lugar "más lejano" del planeta, puede recorrerlo rápidamente y alcanzarnos para cambiar la cotidianidad en nuestra vida.
Por eso, si permaneces en apatía ante las injusticias, ellas llegarán a ti también.
Rita Segato, en Contra-Pedagogías de la Crueldad, dice que los sucesos de injusticia en el mundo son un performance que nos va nublando la empatía, y normalizando la crueldad.
Las pedagogías de la crueldad son todo lo que convierta la vida en un objeto y nos nuble la empatía y la convicción de que podemos cambiar el rumbo de los acontecimientos. Que podemos y debemos hacer frente a las injusticias, y que el poder de lo colectivo en favor de la dignidad es imprescindible.
¡O despertamos colectivamente, o nos dan en la cabeza por separado!

domingo, 18 de enero de 2026

#AmorConsciente

 


Esta frase es una de las ideas más repetidas y a veces más idealizadas sobre el amor. Lejos de concebirlo como un destino predeterminado o un hallazgo fortuito, el mensaje invita a pensarlo como un proceso consciente, cotidiano y colectivo.

El amor, en esta perspectiva, no es un acto instantáneo ni un golpe de suerte, sino una construcción que se sostiene en el tiempo a través del diálogo, el cuidado mutuo, el respeto y la responsabilidad afectiva. Implica decisiones, aprendizajes y, sobre todo, la voluntad de crecer junto a otras personas sin perder la autonomía ni la dignidad.

En un contexto social que suele romantizar el “amor perfecto” y las relaciones idealizadas, esta reflexión propone una mirada más realista y emancipadora: amar también es trabajo emocional, es escucha, es reconocer límites y construir acuerdos. No se trata de encontrar a alguien que lo complete todo, sino de crear vínculos sanos donde el amor se haga, se cuide y se transforme día a día.

jueves, 15 de enero de 2026

💜 #CuidadoColectivo

 

En un país marcado por la violencia y la desigualdad, sostener la vida también duele.
Sentir no es debilidad: es ética del cuidado, es humanidad y es resistencia colectiva.

miércoles, 14 de enero de 2026

La mujer que “no hace nada en la casa”: una escultura sobre el peso invisible del cuidado

 

La imagen que acompaña esta nota muestra una escultura tan contundente como reveladora: una mujer avanza con dificultad mientras carga sobre su espalda una montaña de objetos del hogar. Electrodomésticos, utensilios y cargas materiales se amontonan sobre su cuerpo, al tiempo que sus hijos se aferran a ella sin soltarla. No hay dramatismo exagerado; hay realidad.

Esta obra representa el peso silencioso del trabajo doméstico y de cuidado, ese que históricamente ha sido asignado a las mujeres y que, pese a sostener la vida cotidiana, continúa siendo invisibilizado, desvalorizado y, muchas veces, naturalizado.

La escultura interpela directamente una frase repetida durante generaciones: “Ella no hace nada en la casa”. Una afirmación que niega jornadas interminables de limpieza, alimentación, crianza, acompañamiento emocional, organización y sostén del hogar. Tareas que no figuran en estadísticas económicas, pero sin las cuales la sociedad simplemente no funciona.

Los niños que se aferran a la mujer no representan una carga negativa, sino la continuidad de un mandato heredado: el cuidado como responsabilidad casi exclusiva de las mujeres, transmitido de generación en generación sin cuestionamiento estructural. La obra nos obliga a preguntarnos quién cuida a quienes cuidan y a qué costo físico, emocional y mental se sostiene ese rol.

Más que una crítica, esta escultura es un homenaje. Un reconocimiento a millones de mujeres cuyo trabajo cotidiano ha sido históricamente subestimado. Mujeres que “no hacen nada en casa”, según el discurso machista, pero que en realidad lo sostienen todo: la vida, el bienestar, la reproducción social y el equilibrio emocional de familias enteras.

Mirar esta imagen es también una invitación a repensar la corresponsabilidad, a redistribuir las tareas de cuidado y a reconocer que el trabajo doméstico es trabajo. Nombrarlo, valorarlo y compartirlo no es un favor: es una deuda histórica.

Porque cuando el cuidado se invisibiliza, pesa. Y cuando se reconoce, transforma.

martes, 13 de enero de 2026

#DíaMundialDeLaLuchaContraLaDepresión

Día Mundial de la Lucha contra la Depresión 

Reconocer, acompañar y actuar desde una mirada de género.

Cada año, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión nos convoca a hablar de una realidad que, aunque frecuente, sigue siendo silenciada. La depresión no es una debilidad ni una falla personal: es una condición de salud mental que atraviesa contextos sociales, económicos, culturales y de género.

Hablar de depresión es un acto político y comunitario. Reconocerla es el primer paso para romper estigmas y construir entornos más humanos, empáticos y solidarios.

La depresión y el enfoque de género

La depresión no afecta a todas las personas de la misma manera. Desde una mirada de género, es fundamental reconocer que:

  • Las mujeres enfrentan mayores cargas de cuidado no remunerado, violencia de género, desigualdad económica y presiones sociales que inciden directamente en su salud mental. Muchas viven la depresión en silencio, priorizando a otros antes que a sí mismas.

  • Los hombres, por mandatos culturales de masculinidad, suelen tener mayores dificultades para expresar tristeza, miedo o vulnerabilidad, lo que retrasa la búsqueda de ayuda.

  • Personas diversas, especialmente quienes enfrentan discriminación por identidad u orientación, viven mayores riesgos de afectación emocional debido a la exclusión social y la violencia simbólica o directa.

Por ello, abordar la depresión sin enfoque de género es desconocer las condiciones estructurales que la producen y profundizan.

Reconocer para cuidar: señales que no deben ignorarse

La depresión puede manifestarse de múltiples formas. Algunas señales de alerta incluyen:

  • Tristeza persistente o sensación de vacío.

  • Cansancio extremo o falta de energía.

  • Pérdida de interés por actividades cotidianas.

  • Aislamiento social.

  • Cambios en el sueño o el apetito.

  • Sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.

Reconocer estas señales en nosotras, nosotros y en quienes nos rodean es un acto de cuidado colectivo, no de juicio.

¿Cómo debemos actuar como sociedad y comunidad?

La lucha contra la depresión no es solo individual; es profundamente comunitaria. Algunas acciones clave son:

  • Escuchar sin minimizar: evitar frases como “anímate” o “todo pasa”, y ofrecer una escucha empática y respetuosa.

  • Nombrar la salud mental en espacios comunitarios, educativos y culturales como un derecho, no como un tabú.

  • Promover redes de apoyo entre mujeres, jóvenes, personas mayores y diversidades, donde hablar sea seguro.

  • Exigir políticas públicas que garanticen acceso oportuno a atención en salud mental con enfoque diferencial y territorial.

Reconocer también es sanar.

Reconocer a quienes acompañan procesos de salud mental —lideresas comunitarias, cuidadoras, profesionales, redes barriales— es parte de la lucha. Su labor sostiene vidas, teje confianza y construye esperanza en medio de contextos adversos.

También es necesario reconocer el valor de quien decide pedir ayuda. Hablar de lo que duele es un acto de valentía.

Buscar apoyo es un derecho, no un privilegio

Ante la depresión, buscar apoyo profesional y comunitario es fundamental. Existen servicios de salud, líneas de atención emocional y organizaciones comunitarias que acompañan de manera confidencial y respetuosa. Acudir a ellas no significa estar “mal”, sino ejercer el derecho a cuidarse.

Si una persona se siente sobrepasada, es importante no enfrentar la situación en soledad y acudir a redes cercanas o servicios especializados disponibles en su territorio.

Un compromiso colectivo

En este Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, reafirmamos que la salud mental importa, que el género sí importa y que la vida digna se construye con cuidado, escucha y corresponsabilidad.

Hablar salva. Acompañar transforma. Reconocer dignifica.

Enfoque De Igualdad