¿Hasta dónde llega la responsabilidad de una mujer por la conducta de un hombre?
Es una idea curiosa.
Cuando un hombre es un buen padre, el mérito suele ser suyo.
Pero cuando es un mal padre, abandona, descuida o se desentiende de sus hijos, de pronto la conversación cambia y la culpa termina recayendo en la mujer que lo eligió.
Como si la responsabilidad masculina desapareciera en el momento en que resulta incómoda.
Claro que elegir pareja implica riesgos y errores. Nadie puede ver el futuro.
Pero una cosa es equivocarse al confiar en alguien.
Y otra muy distinta es la decisión consciente de no cumplir con las responsabilidades que se tienen como padre.
Porque los hombres no son niños.
Son adultos capaces de tomar decisiones, asumir compromisos y responder por sus actos.
Una sociedad madura debería ser capaz de distinguir entre un error de elección y una decisión de abandono.
De lo contrario, cada vez que un hombre falle en sus responsabilidades, siempre habrá una mujer cargando con la culpa que le corresponde a él.
Y eso no es hablar de responsabilidad.
Es una forma muy sofisticada de evitarla
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