๐๐จ ๐๐ฌ ๐ซ๐๐๐๐ฅ๐๐ข́๐. ๐๐ฌ ๐๐ข๐ ๐ง๐ข๐๐๐.
Nos enseรฑaron a temer la soledad mรกs que a soportar el desprecio.
A pensar que una mujer con carรกcter es “difรญcil”, mientras que una mujer sumisa es “valiosa”.
Nos educaron para complacer antes que para imponer lรญmites.
Para ser elegidas, antes que para elegir.
Pero hay algo profundamente transformador en decidir que preferimos estar solas que mal acompaรฑadas.
Que nuestra voz, nuestras decisiones y nuestro bienestar no estรกn en venta a cambio de aceptaciรณn o compaรฑรญa.
๐๐๐ซ ๐ฎ๐ง๐ ๐ฆ๐ฎ๐ฃ๐๐ซ ๐๐จ๐ง ๐๐๐ซ๐́๐๐ญ๐๐ซ ๐ง๐จ ๐ญ๐ ๐ก๐๐๐ ๐ฆ๐๐ง๐จ๐ฌ ๐๐ฆ๐จ๐ซ๐จ๐ฌ๐.
๐๐ ๐ก๐๐๐ ๐ฅ๐ข๐๐ซ๐.
Y esa libertad se sostiene cada vez que eliges no aguantar lo que te duele solo por no estar sola.
Porque la soledad tambiรฉn puede ser refugio, camino y poder.
Y porque nunca estamos solas del todo cuando caminamos con nosotras mismas.
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