๐๐จ๐ฌ ๐ฉ๐ข๐๐๐ง ๐ช๐ฎ๐ ๐๐ฑ๐ฉ๐ฅ๐ข๐ช๐ฎ๐๐ฆ๐จ๐ฌ ๐ช๐ฎ๐ ๐ง๐จ ๐จ๐๐ข๐๐ฆ๐จ๐ฌ ๐ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ก๐จ๐ฆ๐๐ซ๐๐ฌ,
๐ฉ๐๐ซ๐จ ๐ง๐จ ๐ฅ๐๐ฌ ๐๐ฑ๐ข๐ ๐๐ง ๐ ๐๐ฅ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ช๐ฎ๐ ๐๐ฑ๐ฉ๐ฅ๐ข๐ช๐ฎ๐๐ง ๐ฉ๐จ๐ซ ๐ช๐ฎ๐́ ๐ง๐จ๐ฌ ๐ฆ๐๐ญ๐๐ง.
Esta es la doble vara de siempre:
Cuando hablamos, resistimos o nombramos lo que vivimos, nos llaman exageradas, locas o llenas de odio.
Pero cuando un hombre insulta, golpea, humilla o asesina, es “una tragedia aislada”.
Cuando decimos “ya basta”, nos llaman “odiadoras”.
Pero nadie cuestiona a los que nos violan, nos agreden, nos silencian o nos desaparecen.
El feminismo no es odio.
Es autodefensa.
Es resistencia ante una violencia que se ha vuelto paisaje.
Una violencia que se espera que aguantemos en silencio.
No tenemos que pedir permiso para existir sin miedo.
No tenemos que disculparnos por alzar la voz.
Y no tenemos que suavizar la rabia cuando lo que estรก en juego es nuestra vida.
Que quede claro:
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios