2 de julio: una fecha para recordar, reparar y transformar
Bogotá conmemora el Día Distrital de Lucha contra los Ataques con Agentes Químicos poniendo en el centro la voz de las sobrevivientes
Hay heridas que trascienden la piel. Los ataques con agentes químicos dejan cicatrices visibles, pero también profundas marcas emocionales, sociales y económicas que pueden acompañar a las mujeres durante toda su vida. Por eso, cada 2 de julio, Bogotá conmemora el Día Distrital de Lucha contra los Ataques con Agentes Químicos, una fecha que invita a la sociedad a rechazar esta forma extrema de violencia basada en género y a reafirmar el compromiso con la prevención, la justicia y la reparación integral.
Más que una conmemoración, esta jornada representa un llamado colectivo a reconocer la valentía de quienes han sobrevivido a estas agresiones y a fortalecer las acciones institucionales para garantizar que ninguna mujer tenga que enfrentar sola las consecuencias de este delito.
Las sobrevivientes, protagonistas de la conmemoración
En el marco de esta fecha, la Secretaría Distrital de la Mujer realizará el próximo 4 de julio, a las 9:00 de la mañana, un encuentro en la Casa de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres de Teusaquillo, donde las protagonistas serán precisamente las mujeres sobrevivientes.
La jornada, organizada junto con las fundaciones del Quemado y Alexandra y Sergio Rada, busca ofrecer un espacio seguro para compartir experiencias, fortalecer redes de apoyo y reconocer los procesos de resiliencia que muchas mujeres han construido después de vivir una de las expresiones más crueles de la violencia.
El encuentro incluirá un círculo de mujeres, actividades de musicoterapia, orientación sobre la oferta institucional y la entrega de insumos para el cuidado dermatológico, entendiendo que la recuperación no solo implica la atención médica, sino también el acompañamiento emocional, jurídico y comunitario.
Una respuesta que debe ser integral.
Durante 2026, la Secretaría Distrital de la Mujer ha atendido 39 casos relacionados con ataques con agentes químicos a través de su Estrategia contra la Trata de Personas y los Ataques con Agentes Químicos.
Cada caso representa una historia distinta y requiere respuestas específicas. Por ello, la atención incluye orientación preventiva, articulación con las entidades competentes para gestionar el riesgo, activación de rutas institucionales y acceso a servicios sociojurídicos y psicosociales, buscando responder de manera integral a las necesidades de cada mujer.
Paralelamente, el Distrito continúa fortaleciendo la formación de servidoras, servidores públicos y contratistas para mejorar la capacidad institucional frente a esta modalidad de violencia y garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de cualquier forma de agresión.
Una violencia que impulsó cambios en Colombia
Los ataques con agentes químicos marcaron profundamente la historia reciente del país y llevaron a la sociedad colombiana a exigir respuestas más contundentes.
Como resultado de esta movilización, en 2016 fue aprobada la Ley Natalia Ponce de León (Ley 1773 de 2016), que convirtió las lesiones ocasionadas con agentes químicos en un delito autónomo, incrementó las penas para los agresores y fortaleció las medidas de atención para las personas sobrevivientes.
Esta legislación complementó normas anteriores, como la Ley 1639 de 2013 y el Decreto 1033 de 2014, orientadas a controlar la comercialización y distribución de sustancias corrosivas como una medida preventiva.
Una problemática que trasciende fronteras
Aunque Colombia ha avanzado en materia normativa, los ataques con agentes químicos siguen siendo una realidad en diferentes regiones del mundo. Países como India, Bangladesh, Pakistán, Reino Unido y Colombia han documentado casos donde esta violencia ha sido utilizada como mecanismo de control, castigo o retaliación contra las mujeres.
Más allá de las lesiones físicas, estas agresiones afectan proyectos de vida, relaciones familiares, oportunidades laborales y la salud mental de quienes las sobreviven. Por ello, la respuesta no puede limitarse al ámbito judicial; también requiere acompañamiento psicológico, inclusión social, acceso a oportunidades y una transformación cultural que elimine las raíces de la violencia machista.
Una sociedad que acompaña y no revictimiza
Desde ASINCO y la Revista 1+Uno Mujer nos unimos a esta conmemoración reafirmando que ninguna mujer debe ser definida por la violencia que sufrió, sino por la fuerza con la que reconstruye su historia y por el derecho inalienable a vivir con dignidad.
Hablar de los ataques con agentes químicos también implica promover la prevención, fortalecer las redes de apoyo y combatir la indiferencia. La reparación comienza cuando la sociedad escucha, cree en las sobrevivientes y actúa para que estos hechos no vuelvan a repetirse.
Porque ninguna cicatriz debería ser el resultado del odio o del control sobre la vida de una mujer. Construir una ciudad libre de violencias es una responsabilidad compartida que exige compromiso institucional, solidaridad ciudadana y una firme defensa de los derechos humanos.
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