Habรญa una vez un jardรญn donde todas las flores regalaban su agua a las demรกs. Dรญa tras dรญa, seguรญan dando hasta que comenzaron a marchitarse.
Entonces alguien les preguntรณ:
¿Quiรฉn las riega a ustedes?
Guardaron silencio.
Durante siglos, a muchas mujeres se les enseรฑรณ que amar era vaciarse: cuidar primero, sostener primero, perdonar primero, sacrificarse primero. Como si el amor propio fuera un lujo y no una necesidad.
Pero una fuente seca no puede dar agua.
๐๐ฅ ๐๐ฆ๐จ๐ซ ๐ฉ๐ซ๐จ๐ฉ๐ข๐จ ๐ง๐จ ๐๐ฌ ๐๐ฅ ๐๐ข๐ง ๐๐๐ฅ ๐๐ฆ๐จ๐ซ ๐ก๐๐๐ข๐ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐๐๐ฆรก๐ฌ; ๐๐ฌ ๐ฌ๐ฎ ๐ฉ๐ฎ๐ง๐ญ๐จ ๐๐ ๐ฉ๐๐ซ๐ญ๐ข๐๐.
Una mujer que se elige a sรญ misma pone lรญmites, deja relaciones que la daรฑan, deja de pedir permiso para existir y comprende que su valor no depende de ser deseada, sino de ser libre.
๐ต๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐
๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐ ๐ ๐๐๐
๐๐. ๐บ๐ ๐๐๐๐๐ ๐
๐ ๐๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐
๐ ๐๐ ๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐.
Porque quien aprende a elegirse ya no busca quien la complete; busca quien camine a su lado en igualdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios