lunes, 10 de agosto de 2026

La solidaridad nos sostiene

La solidaridad nos sostiene: mujeres que se cuidan y acompañan después del sismo

El fuerte sismo registrado este 10 de agosto nos recordó, por unos segundos, lo frágiles que podemos sentirnos. También nos mostró algo esencial: cuando nos cuidamos, nos escuchamos y permanecemos juntas, las comunidades tienen más fuerza para enfrentar los momentos difíciles.

Hoy muchas mujeres seguramente abrazaron a sus hijas e hijos, llamaron a sus madres, preguntaron por sus amigas, buscaron a sus vecinas o simplemente necesitaron escuchar una voz conocida que dijera: “¿Estás bien?”

Un terremoto no solo mueve edificios. También altera nuestras certezas. Durante unos segundos, las preocupaciones cotidianas quedan suspendidas y aparece lo fundamental: la vida, las personas que amamos y la necesidad de saber que quienes están cerca también están a salvo.

Entre mujeres, cuidarnos también es una forma de resistencia.

Las mujeres conocemos el valor de las redes de apoyo. Muchas veces somos quienes llamamos primero, quienes preguntamos por una vecina que vive sola, quienes organizamos una ayuda, acompañamos a una familia o estamos pendientes de niñas, niños, personas mayores y quienes necesitan mayor protección.

En una emergencia, esa capacidad cotidiana de cuidar adquiere una importancia especial.

La sororidad no significa que tengamos todas las respuestas. Significa que no dejamos solas a otras mujeres cuando atraviesan un momento difícil.

Por eso, hoy podemos empezar por algo sencillo: preguntar cómo están nuestras amigas, vecinas, familiares y compañeras. Escuchar. Acompañar. Compartir información confiable. Identificar quién puede necesitar ayuda y, sobre todo, evitar que el miedo se convierta en aislamiento.

La solidaridad también necesita información responsable.

En las horas posteriores a un sismo circulan fotografías, videos, audios y mensajes que pueden no corresponder al lugar o al momento del evento. Compartir información sin verificar puede generar angustia y dificultar la atención de quienes realmente necesitan ayuda.

La UNGRD recomienda consultar las orientaciones oficiales para prepararse y actuar antes, durante y después de un sismo.

Desde ASINCO invitamos a nuestra comunidad a:

  • Preguntar cómo están las mujeres cercanas, especialmente aquellas que viven solas o pueden requerir apoyo.
  • Escuchar y acompañar sin minimizar el miedo o la angustia que pueda producir un evento de esta naturaleza.
  • Apoyar iniciativas locales de ayuda cuando sean verificables y estén coordinadas con las autoridades u organizaciones responsables.
  • Compartir únicamente información confirmada por fuentes oficiales.
  • Mantener la calma y seguir las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo.
  • Revisar con nuestras familias las rutas de evacuación y puntos de encuentro.

Hoy también damos gracias por la vida.

La imagen que acompaña esta reflexión recoge un sentimiento que muchas personas experimentaron durante el sismo: en cuestión de segundos recordamos aquello que verdaderamente importa.

No se trata de romantizar el desastre ni de desconocer el dolor de quienes pudieron resultar afectados. Se trata de reconocer que, frente a la incertidumbre, el cuidado entre personas puede convertirse en una fuerza colectiva.

A las mujeres de Chocó y de los demás territorios que pudieron sentir con fuerza este movimiento, nuestro abrazo solidario. A quienes hoy están preocupadas por sus familias, amigas y comunidades, les recordamos que pedir ayuda también es una forma de cuidarse.

Y a quienes desde Bogotá y Usaquén preguntan qué pueden hacer: empiecen por sus redes cercanas. Pregunten. Escuchen. Acompañen. Verifiquen.

Porque cuando una mujer sostiene a otra, no solo está ofreciendo compañía. Está fortaleciendo una red.

Hoy más que nunca, la solidaridad nos sostiene.

ASINCO – Comunicación, participación y comunidad.

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𝐄𝐧𝐚𝐦𝐨𝐫𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐭𝐢 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐞𝐠𝐨í𝐬𝐦𝐨. 𝐄𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚.

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