¡Wey! Pobrecito Roberto Gómez Bolaños…
Su esposa lo esperaba en casa con 6 criaturas, la presión de sostener el hogar, la costura del traje del Chapulín y la renuncia diaria a sus propios sueños.
Pero claro, él se sentía solo… incomprendido…
Y terminó con la “otra”, porque ella “sí lo escuchaba” (¡pues cómo no! si no tenía seis bocas que alimentar ni uniformes que planchar).” Eva del metal.
Nos quiere vender como “romance trágico” lo que en realidad fue abandono, egoísmo y una romantización de la infidelidad con guion propio.
La mujer que cría, sostiene, se parte en mil… y aun así es la que “no entiende”, “no inspira”, “no escucha”.
Y el hombre que se va con la que sí.
Pero no lo olvidemos: sin esa “vieja” que aguantó todo, no habría existido ni Chapulín, ni traje rojo, ni gloria.
Solo un señor más con ego grande y cero autocrítica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios