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Durante aรฑos nos han dicho que empatizar es “ponerse en los zapatos del otro”.
Pero esa frase se queda corta cuando no todas las personas caminan con las mismas condiciones, cargas y obstรกculos.
La verdadera empatรญa implica entender que:
• No todas partimos del mismo punto.
• No todas tenemos el mismo margen de error.
• No todas caminamos sobre un piso firme y seguro.
Desde el feminismo, la empatรญa no es lรกstima ni condescendencia.
Es reconocer las desigualdades estructurales que atraviesan la vida de las mujeres: el trabajo de cuidados no remunerado, la violencia normalizada, la precarizaciรณn, la carga mental y emocional que histรณricamente se nos impuso como “natural”.
๐ ๐๐ฆ๐ฉ๐๐ญ๐ข́๐ ๐๐ฌ ๐๐ฌ๐๐ฎ๐๐ก๐๐ซ ๐ฌ๐ข๐ง ๐๐ฎ๐๐ฌ๐ญ๐ข๐จ๐ง๐๐ซ, ๐๐ซ๐๐๐ซ ๐ฌ๐ข๐ง ๐๐๐ฌ๐๐๐ฅ๐ข๐๐ข๐๐๐ซ ๐ฒ ๐๐๐ญ๐ฎ๐๐ซ ๐ฌ๐ข๐ง ๐ฆ๐ข๐ง๐ข๐ฆ๐ข๐ณ๐๐ซ.
Porque no se trata de “imaginar cรณmo serรญa estar en su lugar”,
sino de aceptar que su camino no se parece al tuyo
y que la justicia empieza cuando dejamos de medir a todas las personas con la misma vara.
La empatรญa real incomoda, cuestiona privilegios y exige cambios.
Todo lo demรกs es solo una frase bonita.
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