𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗿í𝗲𝗻 𝗽𝗲𝗼𝗿.
𝗘𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗹𝗮𝘀 𝗷𝘂𝘇𝗴𝗮 𝗺á𝘀.
Cuando un hombre grita, abandona, trabaja de más o cuida a sus hijas e hijos, suele recibir aplausos, excusas o reconocimiento.
Cuando una mujer hace exactamente lo mismo, recibe culpa, sospecha y castigo social.
Eso no es casualidad.
Eso es machismo estructural.
El mismo acto cambia de nombre según el género:
• Autoridad vs. histeria
• Proveedor vs. egoísta
• Héroe vs. obligación
Este doble rasero no busca proteger a la infancia.
Busca controlar a las mujeres, vigilar sus decisiones y recordarles que, hagan lo que hagan, siempre serán evaluadas con mayor dureza.
Es dejar de castigar a las mujeres por existir fuera del molde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios