𝗡𝗢 𝗘𝗦 𝗟𝗢𝗖𝗨𝗥𝗔, 𝗘𝗦 𝗔𝗨𝗧𝗢𝗡𝗢𝗠Í𝗔 

Cuando una mujer pone límites,
no está exagerando.
Está ejerciendo poder sobre su propia vida.
Cuando una mujer cuestiona,
no está “peleando”.
Está pensando.
Cuando una mujer no se somete,
no está “loca”.
Está despierta.
Lo preocupante no es la mujer fuerte.
Lo preocupante es el hombre que necesita llamarla “loca”
para no confrontar su propia inseguridad.
𝗟𝗹𝗮𝗺𝗮𝗿 𝗹𝗼𝗰𝗮 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲
𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹.
Es gaslighting.
Es violencia simbólica.
Es miedo disfrazado de opinión.
𝗨𝗻 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗲𝗺𝗲 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘁𝗲.
𝗟𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗲𝘁𝗮.
Y si tu voz incomoda,
si tu independencia molesta,
si tu autonomía descoloca…
𝗦𝗶𝗴𝘂𝗲. 
Porque no estamos aquí para ser cómodas.
Estamos aquí para ser libres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios