Hay momentos que revelan más de una persona que años enteros de convivencia.
Uno de ellos ocurre cada vez que un feminicidio ocupa las noticias, las conversaciones y las redes sociales.
Porque mientras una mujer fue asesinada, desaparecida o violentada, hay hombres que reaccionan con empatía… pero también hay otros que:
— minimizan,
— justifican,
— se burlan,
— culpan a la víctima,
— se molestan porque “ya están exagerando”,
— o simplemente guardan silencio para no incomodar a otros hombres.
Y eso también comunica. Muchísimo.
Las reacciones frente a la violencia feminicida no son “opiniones aisladas”. Son ventanas que dejan ver valores, privilegios, miedos, violencias normalizadas y formas de entender la vida de las mujeres.
Por eso muchas mujeres aprenden a observar con atención:
Quién se indigna.
Quién se ríe.
Quién cambia el tema.
Quién defiende al agresor antes que a la víctima.
Quién escucha.
Quién acompaña.
Y quién considera que todo esto “no es para tanto”.
Porque cuando una sociedad normaliza la violencia contra las mujeres, aprender a leer esas señales también se vuelve una forma de autocuidado.
Y sí:
a veces esa información puede ser vital, literalmente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios