La violencia no siempre llega con escándalo. 
A veces llega con frases que parecen normales.
“Te lo digo por tu bien.”
“Yo sé lo que te conviene.”
“Sin mí no vas a poder.”
“Estás loca.”
“Nadie te va a querer como yo.”
Y poco a poco, sin que te des cuenta, te vas apagando.
Este Día Naranja no hablamos solo de golpes.
Hablamos de control, manipulación, culpa, aislamiento, miedo y silencios aprendidos. 

Porque reconocer la violencia también es prevención.
Y nombrarla puede ser el primer acto de libertad.
No estás exagerando.
No estás loca.
No estás sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios