Mujeres que deciden: Bogotá avanza hacia una administración más paritaria
La participación de las mujeres en los cargos de decisión de la Administración Distrital alcanza el 53,8 %, el registro más alto reportado para Bogotá. El resultado representa un avance significativo, pero también plantea el desafío de sostener la paridad en todos los sectores y convertirla en una práctica permanente de gobierno.
Bogotá registra un nuevo máximo en la participación de las mujeres en los espacios donde se toman decisiones sobre las políticas públicas, los presupuestos y las prioridades de la ciudad. Según el informe, las mujeres deciden y dirigen. Informe sobre la paridad de género y el cumplimiento de la Ley 2424 de 2024 en Bogotá, elaborado por el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género (OMEG), Ellas ocupan el 53,8 % de los cargos de decisión en las 18 entidades del nivel central de la Administración Distrital.
El dato adquiere especial relevancia porque no se trata únicamente de una representación numérica. Estar en los cargos decisorios significa participar directamente en las discusiones y decisiones que determinan buena parte de la vida cotidiana de millones de personas en Bogotá.
De las 18 entidades analizadas, 11 cuentan con una participación de mujeres superior al 50 % en los cargos de decisión. Además, diez de las 18 entidades del nivel central están encabezadas actualmente por mujeres.
Un avance que supera registros anteriores
El informe muestra una tendencia positiva en el tiempo. Aunque la participación de las mujeres se ha mantenido por encima del 50 % durante los últimos años, el 53,8 % registrado en la medición más reciente supera el 53,3 % de 2020 y el 51,8 % de 2022.
La cifra confirma que Bogotá ha construido avances importantes en materia de participación femenina en la administración pública. Sin embargo, el comportamiento no es homogéneo y existen diferencias entre sectores que merecen atención.
Educación, Seguridad y Ambiente, por ejemplo, habían alcanzado la paridad en 2024, pero en 2025 volvieron a ubicarse por debajo del 50 %. En contraste, los sectores de Cultura y Gobierno superaron este umbral en el balance más reciente.
Estos movimientos muestran que alcanzar la paridad no significa que el resultado esté garantizado. La participación puede aumentar o disminuir de un periodo a otro y requiere políticas institucionales que permitan consolidar los avances.
La mirada más amplia mantiene la paridad.
Cuando el análisis incorpora al Concejo de Bogotá y a los organismos de control, la participación de las mujeres en el conjunto de la Administración Distrital se ubica en 50,5 %.
Esta cifra permite hablar de una composición paritaria en términos generales, pero también invita a mirar qué ocurre dentro de cada entidad y sector. Una ciudad puede cumplir el umbral global y, al mismo tiempo, mantener brechas en determinados espacios de poder.
La discusión sobre paridad, por eso, va más allá de establecer cuántas mujeres ocupan un cargo. También implica preguntarse en qué niveles de decisión están, cuáles son sus responsabilidades y qué posibilidades tienen de incidir efectivamente en las decisiones públicas.
Una conquista respaldada por normas
Bogotá cuenta desde 2015 con un referente distrital para el seguimiento de la participación de las mujeres en cargos decisorios. El Acuerdo Distrital 623 de 2015 incorporó la paridad de género como parte del análisis de estos espacios en la ciudad.
A nivel nacional, la Ley 2424 de 2024 estableció que al menos el 50 % de los cargos de máximo y otros niveles decisorios del poder público deben ser desempeñados por mujeres.
El informe del OMEG permite observar cómo estos principios se reflejan en la estructura actual de la Administración Distrital y aporta elementos para evaluar los avances, pero también las brechas que todavía permanecen.
Decidir también es transformar.
Para las mujeres, acceder a los espacios de decisión pública significa ocupar lugares desde los cuales es posible incidir en asuntos que durante décadas fueron definidos mayoritariamente por hombres.
Presupuestos, movilidad, educación, seguridad, cultura, ambiente, desarrollo económico y políticas sociales son asuntos que afectan de manera diferenciada a mujeres y hombres. Por ello, la presencia de mujeres en los espacios donde se definen estas políticas contribuye a incorporar otras experiencias, necesidades y perspectivas en la gestión pública.
La paridad no debería entenderse como una cifra que debe alcanzarse únicamente para cumplir una norma. Es, sobre todo, una condición para que las mujeres puedan ejercer plenamente su derecho a participar en las decisiones que afectan sus vidas y sus territorios.
Para Bogotá, el 53,8 % constituye un avance histórico. El siguiente desafío será evitar que la paridad dependa de momentos o administraciones particulares y lograr que se consolide como una condición estable en todos los sectores de la gestión pública.
Desde las localidades, donde las decisiones institucionales se encuentran con las necesidades concretas de los barrios y comunidades, este debate también tiene un significado especial: cuando las mujeres participan en igualdad de condiciones, cambian las preguntas que se hacen desde el poder y se amplían las posibilidades de construir una ciudad más incluyente.
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