El 14 de abril de 1986 fallecía en París la filósofa feminista Simone de Beauvoir: "Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia."
Simone de Beauvoir nació en París el 9 de enero de 1908 y murió en la misma ciudad el 14 de abril de 1986. Es una de las mujeres más destacadas del siglo XX. Fue una escritora, filósofa y profesora defensora de los derechos humanos en general, y de los derechos de la mujer en particular.
Simone de Beauvoir fue una filósofa, profesora y escritora francesa. Fue una luchadora por la igualdad de derechos de la mujer. Escribió novelas, ensayos, biografías y monografías sobre temas políticos,
El feminismo no sólo es un movimiento social, es una corriente de pensamiento que ha dejado además una amplia cantidad de bibliografía tanto académica como literaria. Con el fin de contribuir al trabajo de docentes, procesos de investigación, y a la formación de todas aquellas personas que quieran aprender sobre feminismo; Estudios de Género en América Latina ha decidido compilar un listado de libros que compartirá a continuación.
Este compilado también obedece al momento histórico que está viviendo la humanidad, en el cual gracias a la pandemia de coronavirus, muchas personas están aisladas en casa. Para ellos y ellas nuestro saludo solidario y nuestros deseos de que este contenido les pueda ayudar a sobrellevar mejor la cuarentena.
Invitamos así mismo a que se comparta esta publicación entre los contactos ya que de esta manera se facilitará que muchas más personas puedan tener acceso a material que les facilite su estadía en casa.
Estos son los libros recomendados:
1. Crítica del Pensamiento Amoroso, Mary Luz Esteban, descárgalo dando click aquí
2. Calibán y la Bruja, Mujeres, Cuerpo y acumulación Originaria, Silvia Federici, descárgalo dando click aquí
3. Lo Romántico es Político, Coral Herrera Gómez, descárgalo dando click aquí
4. Claves feministas para la Negociación en el Amor, Marcela Lagarde, descárgalo dando click aquí
5. Feminismo para No Feministas, Rosario Hernández Catalán, descárgalo dando click aquí
6. Feminismo para Principiantes, Nuria Varela, descárgalo dando click aquí
Con mayores cargas domésticas, los niños estudiando desde casa y la tasa de desempleo más alta de la historia para ellas, las mujeres se han llevado la carga más pesada de una crisis que dejó en evidencia la desigualdad.
rabajadoras domésticas, amas de casa, miembros del sector salud, desempleadas, jóvenes sin trabajo ni estudio, mujeres rurales y madres independientes son algunas de las caras de las mujeres que han tenido que soportar la doble carga que les ha dejado la pandemia. Son también parte del cerca de un millón de mujeres que han perdido su trabajo durante la crisis, a quienes les ha tocado sortear sus vidas laborales con sus hijos en casa o con personas a cargo y que, además, han tenido que asumir mayores responsabilidades de cuidado por cuenta del covid-19.
Entre los efectos colaterales de la crisis se ha registrado un aumento del desempleo femenino y se ha incrementado el número de mujeres que dejan de buscar trabajo para dedicarse a las tareas del hogar. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la brecha laboral de género se agudizó en 2020, pues entre enero y diciembre la tasa de desocupación para ellas fue de 20,4%, mientras que para ellos fue de 12,7%.
La decisión de dejar de buscar trabajo para quedarse en oficios del hogar se ve reflejada en que, según datos del Dane, solo en diciembre hubo un aumento de 945.000 personas que entraron a la inactividad o dejaron de buscar trabajo, de las cuales 607.000 son mujeres.
Juan Daniel Oviedo, director del Dane, explica que “la sobrecarga de cuidado doméstico que genera el cierre de la presencialidad en el sistema educativo, las dificultades de tercerización de cuidado doméstico por condiciones sanitarias de confinamiento, o la reducción de los ingresos está detrás de este detrimento del indicador de los inactivos en la fuerza laboral”.
Y es que por temor a un pico de contagios, los colegios en todo el país se cerraron desde marzo y solo hasta este año las instituciones educativas oficiales se abrirán de forma presencial, lo que podría liberar la carga para las madres que han tenido que renunciar a sus actividades para acompañar a sus hijos con las responsabilidades académicas. Sin embargo, los colegios privados tienen la libertad de elegir si vuelven o no a la presencialidad, y con qué condiciones.
Fotos: María Camila González
Jeimmy Katherine Becerra tiene que trabajar al menos 12 o 13 horas diarias en las labores de la finca.
Para la economista Cecilia López, la imposibilidad de que los niños vuelvan a las aulas ha incidido de forma negativa en la situación de las mujeres. “Por ejemplo, frente a un hombre o a una mujer que están en teletrabajo, si los niños necesitan algo, llaman a la mamá y no al papá. Esto ha bajado la productividad, pero al mismo tiempo rompió esa barrera que ha impedido que el trabajo remunerado se considere productivo. La educación, que estaba en el mercado y en el Estado, ahora está en el hogar”, dice.
Las últimas en recuperar el empleo
Además de las nuevas responsabilidades domésticas derivadas de los cierres de los colegios, a las mujeres también les ha pegado más fuerte la pérdida de empleo, pues los sectores que más se han visto damnificados por las restricciones han sido los que contratan en una buena parte a trabajadoras.
Ese fue el caso de las industrias manufactureras, de comercio, alojamiento y restaurantes, e incluso educación, salud y administración pública, sectores en los que se perdieron 1,8 millones de puestos de trabajo entre enero y noviembre, según datos del Dane. Eso explica, entre otras cosas, que el aumento de la tasa de desempleo para las mujeres haya crecido 7 puntos porcentuales, y el de los hombres 4,7 puntos porcentuales en ese periodo.
El trabajo de cuidado remunerado
La pérdida de más de 1 millón de puestos de trabajo para las mujeres y, en consecuencia, de sus ingresos también ha llevado a que éstas tengan que asumir cargas domésticas que antes no tenían, pues podían tercerizar esas labores, como reveló el Dane en un informe conjunto con el departamento de economía de la Universidad Javeriana, publicado en octubre de 2020.
Ese panorama tiene como efecto secundario la pérdida de empleos de las trabajadoras domésticas, que normalmente son personas de condiciones de vulnerabilidad. “Una parte significativa de la pérdida de empleos de mujeres se concentra en las actividades de cuidado remunerado. De los 2,5 millones de empleos femeninos que se perdieron en el segundo trimestre de 2020, en comparación con el mismo periodo de 2019, cerca de un millón de puestos de trabajo son del sector de cuidado remunerado”, dice el reporte.
Pulso social del DANE
¿Quién asume el cuidado?
Para López, quien promovió la ley para incluir las tareas de cuidado en las cuentas nacionales, ese desbalance en el desempleo y las sobrecargas para las mujeres, que son más de la mitad de la población colombiana, puede dejar una cicatriz en el mediano y largo plazo para el cierre de brechas de género.
“Hay que hacer algo urgente y por eso propongo que saquemos al cuidado del hogar, para que sea el mercado y el Estado mismo el que se encargue de esto. Es decir, que las tareas domésticas, de cocinar o de cuidado ya no sean asumidas por las mujeres que se quedan en la casa, sino por personas calificadas para eso y quitándole la obligación que se le ha dejado a las mujeres”, plantea la economista.
Además de López, varios expertos han llamado la atención sobre la necesidad urgente de que se piensen en medidas para impulsar el empleo femenino y reducir las cargas domésticas en el proceso de recuperación del país.
Pese a eso, el plan de reactivación que lanzó el Gobierno nacional, llamado ‘Compromiso por Colombia’, y que busca crear al menos 2 millones de empleos en los próximos años entre directos e indirectos, está concentrado en sectores que contratan tradicionalmente a hombres, como es el caso de la construcción, la infraestructura y el transporte.
Ante la incógnita de las medidas que tomará el Gobierno para mitigar el impacto de la pandemia en las cargas y el empleo femenino, teniendo en cuenta que el plan de reactivación beneficiaría en mayor proporción a los hombres, Gheidy Gallo, consejera presidencial para la equidad de la Mujer explica que ya se han lanzado algunas estrategias transversales para impulsar la equidad para ellas.
“En esencia de lo que hace la directiva presidencial, es que todas las entidades del Gobierno tienen la instrucción de trabajar en programas y estrategias que garanticen tres cosas: mantener el empleo femenino, que la generación de nuevos empleos haya una participación de las mujeres y promover el emprendimiento”, manifestó Gallo.
Ante la posibilidad de que el plan de reactivación no impulse en gran medida el empleo femenino, la tarea que queda pendiente es la de devolver a los niños a los colegios para que las mujeres puedan dedicar su tiempo a otras actividades y sacar de lo privado las tareas del hogar. “Tenemos que demostrar que el cuidado no es obligación de las mujeres y que los que lo deben asumir es el mismo mercado y el Estado”, concluye López.
Trabajo de grado de la beca Google, Ami y Universidad Jorge Tadeo Lozano de la especialización en periodismo digital.
Estrella chilena Mon
Laferte reivindica el feminismo en sus canciones pese al “rechazo”
La cantautora
chilena Mon Laferte dice que ser feminista le ha costado el rechazo de una
parte de su público, pero reafirma su convicción en “Seis”, su nuevo álbum, que
incluye temas como “La Mujer” y está inspirado en el estilo de la cantante de
rancheras Chavela Vargas.
"Es medio difícil hoy decir 'soy feminista', la gente le tiene miedo, causa un rechazo", comentó a Mon Lafert en su más reciente entrevista. (Foto Prensa Libre: FB Mon Laferte)
“Es
medio difícil hoy decir ‘soy feminista’, la gente le tiene miedo, causa un
rechazo”, comentó a la AFP la cantautora Mon Laferte, en una entrevista por
videollamada con motivo del lanzamiento de su más reciente trabajo. Seis es
su nuevo álbum que incluye la canción Mujer,
inspirada en el estilo de la cantante de rancheras Chavela Vargas.
La intérprete cuenta que
ese activismo le ha generado duras críticas de sus propios seguidores en redes
sociales, con comentarios que dicen: “Me gustabas antes, cuando no eras
feminista”.
“No entiendo qué tiene que ver, que quiera que todos seamos
iguales, defender mis derechos como mujer y que no quiera que estén matando a
otras mujeres”, cuestionó.
Sin embargo, la bandera del feminismo -en auge en varios países de Latinoamérica- también le ha hecho ganar numerosos adeptos y amantes de su música.
Como parte de su activismo, Laferte llegó a desfilar con el torso desnudo en la alfombra roja de los Latin Grammy en 2019, y le envió al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el mensaje de que el movimiento feminista es “la revolución de este siglo”.
“Son tantos años de silencio de nosotras, porque creíamos que teníamos que estar en silencio, que hoy las protagonistas estamos siendo definitivamente las mujeres”,
Otras figuras femeninas, como la fallecida Chavela Vargas, también inspiraron parte de este álbum en el que sobresalen los sonidos de la música regional mexicana.
Motivada por el espíritu aguerrido de Vargas (1919-2012), quien brilló en un género originalmente dominado por hombres, Laferte grabó dos canciones junto al astro Alejandro Fernández y la Arrolladora Banda El Limón.
“Cuando llegué a México (…) veía los videos (de música banda) en los canales de música, y eran un montón de tipos, no sé cuántos, como veinte o más”, recordó la artista, de 37 años.
“Seis” está compuesto por 14 temas y fue grabado el año pasado en la casa de la compositora en Tepoztlán, México, durante el confinamiento por el covid-19.
Fue coproducido por Laferte, el mexicano Manú Jalil y el chileno Sebastián Aracena.
Nació en Villarreal (Castellón) en 1980. Se licenció en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia y en el año 2002 recibió la beca Promoe para completar sus estudios en la Universidad Católica de Santiago de Chile.
En 2006 se mudó a Nueva York con una beca de Creación Artística y estudió en la NYU. Sus estudios fueron mayoritariamente de pintura al óleo y grabados (calcográfico, xilográfico, litográfico), pero a partir de 2009 decidió centrar su carrera en la ilustración, donde perfeccionó la técnica de pintura al óleo y el grabado.
Además de colaborar en periódicos y revistas como el Diari Ara, El País, Eldiario.es, Kireei, Calle 20, Ling, ESCAC, RACC y Caràcters, también ha colaborado en la escenografía de la obra musical T’estimo, ets perfecte, ja et canviaré de la directora Elisenda Roca.
Durante la Década del 2000, Bonet fue profesora de literatura en un instituto y fundó un taller en el Barrio del Carmen de Valencia, donde impartía clases de pintura. Su entrada en el mundo de la ilustración en 2009 fue casual, en un momento en que necesitaba comunicar de una manera más rápida de lo que le permitía la pintura.
Cartel 25 de Noviembre
Contra la violencia hacia las mujeres (2015)
Su popularidad estalló en 2013, cuando realizó un cartel para un festival de cortometrajes en Valencia. Se editaron 3.000 copias que eran arrancadas por la gente, ya que se lo quería llevar a sus casas. Aquel mismo año publicó su primer trabajo como autora, “Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End”, el primero de una seria de proyectos donde se combinaría la ilustración con la narrativa escrita, y que sería un éxito de ventas. Del libro se hizo una exposición itinerante, inaugurada en Las Naves de Valencia. En este momento se refugia en Chile, donde evoluciona hacia una línea más lenta y pausada, a la vez que su narrativa se impregna de una mayor conciencia feminista. En el 2015 ilustra la campaña mundial de la Cooperación Española dedicada al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
En 2016 publica “La Sed”, obra que supuso un cambio gráfico en su obra, por el uso del grafito líquido. Este cambio gráfico supuso una vuelta a sus orígenes como pintora, con una paleta más oscura y la vuelta de la pintura al óleo, así como el uso del aguafuerte.
La Sed (2016)
Con esta obra, Bonet se declara públicamente feminista, una lucha que a lo largo de su carrera defenderá en repetidas ocasiones. La obra de Paula Bonet y su discurso siempre ha estado del lado del feminismo. En junio de 2018, fue insultada repetidamente después de denunciar públicamente a través de redes sociales la puesta en libertad de La Manada.
Durante la primera mitad de la década de 2010, predominan los retratos, mayoritariamente de rostros femeninos con mejillas teñidas de rojo, color presente en toda su obra. Asimismo, utiliza la figura de la mujer para explorar el mundo interior de las personas, combinando también caras con paisajes o animales. Estos retratos, definidos como rostros idealizados o ninfas comparten un gran parecido con la autora.
Su obra más reciente es «La anguila», que aborda la palabra y también la imagen. La anguila es dos trabajos homónimos que exploran lo mismo desde diferentes frentes: la literatura (Anagrama, 2021) y la pintura (Sala La Nau, Universitat de València, 2021).
Eugenia Tenenbaum: "Las mujeres artistas existían, pero no nos han hablado de ellas"
La joven divulgadora ha centrado sus esfuerzos en la investigación de la Historia del Arte con perspectiva de Género, una mirada que asegura no haber encontrado durante su formación.
Eugenia Tenenbaum.E.T.
Escuchar a Eugenia es como abrir un libro lleno de historias. Habla con calma, pero es categórica. Dice que es algo tímida, pero cuando habla sobre su pasión suena rotunda e inapelable. A sus 25 años, compagina su último año universitario con una insaciable sed de ampliar sus conocimientos sobre la Historia del Arte con perspectiva de Género y una comunidad que roza los 60.000 seguidores en Instagram donde comparte información y reflexiones producto de largas horas de investigación.
Para quienes quieran dar respuesta a la pregunta que se ha quedado en el aire: ¿qué es la perspectiva de Género? "Es una corriente revisionista que se puede aplicar a cualquier disciplina, y que intenta demostrar los vacíos y fallas que tienen los discursos hegemónicos y el espacio desde el que se ejercen. El objetivo es, a través de esa visibilidad de las ausencias, introducir esos sesgos de género que han tenido que ver con el desarrollo de la historia de las mujeres y su acceso o contribuciones a determinadas disciplinas", explica la joven, a quien le gustaría poder compaginar la divulgación con la docencia y la investigación freelance el día de mañana.
Aunque asegura que volvería a cursar la carrera de Historia del Arte una y mil veces y agradece las herramientas y metodologías de investigación que le ha aportado, en su mente no está formar parte de la Academia ni limitarse los conocimientos que ha podido adquirir. Porque en esta formación reglada no ha dado respuesta la pregunta a la que lleva tiempo dando vueltas y fue el detonante de lo que hoy ha construido: ¿Dónde están las mujeres artistas?
"¿Cómo puede ser que un autor del siglo XVI incluyese a mujeres en su obra y uno del siglo XX no contase con ninguna?"
"No fue hasta tercero de carrera cuando una profesora nos habló por primera vez sobre mujeres artistas. Ahí fue donde mi cabeza hizo 'click'. La gente cree que las mujeres artistas no existieron porque no se habla de ello, pero sí lo hicieron. Al principio pecamos de buenismo y pensamos que la desaparición se debe a una serie de catastróficas desdichas. Pero, cuando investigas, te das cuenta de que ha sido un sistema estructural muy bien definido para mantener a las mujeres relegadas", arranca Eugenia.
"Todo se legitima a partir del siglo XIX, cuando surgen las academias y el racionalismo está en auge. Porque, ¿cómo puede ser que un hombre del siglo XVI, considerado uno de los primeros historiadores del arte como lo fue Giorgio Vasari publicase en 1550 un libro recogiendo las vidas de grandes artistas e incluyese a mujeres de su contemporaneidad, y Ernst Gombrich, cuyo manual de Historia del Arte publicado en el siglo XX y considerado un marco referencial de esta disciplina no introdujese a ninguna? Justo cuando más mujeres tienen acceso al ejercicio de las artes y comenzaban los movimientos de liberación femenina tanto europeos como americanos y la primera ola de feminismo se levantaba en Europa y pedía el sufragio. Esta invisibilización no ha sido sino una forma de impedir que las mujeres supieran lo que otras estaban haciendo, porque eso ponía en tela de juicio las instituciones masculinas", sentencia.
"Aunque solo sea por lógica, si hemos sido siempre el 50% o más de la población, ¿cómo es posible que no hayamos existido? Es imposible a nivel estadístico. Porque solo somos una minoría cultural, no hemos sido una minoría poblacional. Por lo tanto, tenemos que haber hecho algo en la Historia", expone.
Un baño en la Historia del Arte con perspectiva de Género
Frida Kahlo, retratada por su amante Nickolas Muray.Nickolas Muray.
Además de, en un sentido hedonista, para satisfacer el goce visual, el Arte y su Historia, según Eugenia, "nos sirven para entender pasado y presente, a pesar de estar, como todas las Humanidades, muy denostada", se lamenta. Sin embargo, el Arte sirve y ha servido para educar, para entretener, para aprender y para someter.
"Si atendemos al desarrollo iconográfico de los pecados capitales, vemos que la lujuria está representada por una mujer con los cabellos largos, detalle que siempre ha simbolizado un componente sexual femenino. O la vanidad, que se representa como una mujer mirándose al espejo, cuando, en realidad, a las mujeres se nos ha enseñado a ser vanidosas porque se ha reducido nuestra identidad a nuestra belleza. En la religión vemos la contraposición de la mujer mala, Eva, y la buena, la Vírgen María, y los valores que cada una representa.
Durante la peste negra, en la que prácticamente murió un tercio de la población europea, la Vírgen María con la tipología de la misericordia apareció como símbolo de esperanza, extendiendo su manto y acogiendo bajo el a la humanidad para no quebrar la fe y sosegar esa necesidad de llegar al paraíso y no caer en los infiernos. A día de hoy,vemos a las mujeres posando en las revistas y eso bebe directamente de la Venus de Urbino y Rosalía reproduce la iconografía goyesca cuando se sitúa en una cama con los brazos en alto en uno de sus videoclips.
Y en el confinamiento consumimos arte en todas sus formas: música, películas, museos que pusieron a disposición un montón de catálogos de obras y exposiciones virtuales... Todo esto es Historia del Arte porque la Historia del Arte es lo que configura nuestro imaginario colectivo y lo impregna todo. Tenemos que entender que es algo relevante en nuestras vidas, no solo a nivel histórico, sino también a nivel de ocio y diversión", defiende la joven.
"La Historia del Arte configura nuestro imaginario colectivo y lo impregna todo, desde la iconografía de los pecados capitales hasta Rosalía y sus guiños a la iconografía goyesca"
Hablemos de Frida Kahlo, que se ha convertido en un icono pop en el siglo XXI y su rostro aparece en camisetas, tote bags y fondos de pantalla. Pero, ¿qué se sabe de ella más allá de la frase 'Pies para qué os quiero si tengo alas para volar? "Cuando nos acercamos al pasado desde la perspectiva del presente, tenemos que ir con muchísimo cuidado, porque pueden producirse malversaciones. Pasa un poco con el caso de Frida Kahlo", continúa la divulgadora. "Hay que entender el contexto histórico y hay que tener en cuenta también que no todos los referentes femeninos son feministas, ni tienen por qué serlo", prosigue. "La pintura mexicana del siglo XIX y la primera mitad del XX era muy política, muy comunista, de corte marxista y a favor de la lucha de clases, que era lo que atravesaba México en ese momento. Y Frida era una persona muy leída que, lejos de lo que se conoce, no solo tiene autorretratos. Si bien ella denunció la violencia de género en varios cuadros, como el de 'Unos cuantos piquetitos', un caso de violencia de género muy sonado en el que el agresor explicó que solo había dado '20 piquetitos' a su pareja, a quien le dio 20 puñaladas, la causa de Frida Kahlo estaba más asociada a la lucha de clases. Y no pasa nada porque no sea un referente feminista, porque no necesitamos que lo sea. Con tal de que sea un referente femenino, tal y como están las cosas, nos basta", declara.
"No todos los referentes femeninos son feministas, ni tienen por qué serlo"
Además, Eugenia ha repetido en numerosas ocasiones que separar la vida y la obra de un artista no es posible, pero que al hacer una lectura en clave biográfica de ello hay que tener mucho cuidado. "Porque al acercarte a la Historia del Arte desde el Periodismo, hay quien alimenta el sensacionalismo y el morbo. Ha pasado con Artemisia Gentileschi, por ejemplo, a quien se le han dedicado artículos que ya ni siquiera mencionan su nombre en el titular, sino que arrancan con un 'La artista barroca que fue violada cuando tenía 17 años'. Y no entiendo que los mismos periodistas que le dedican estos artículos a Artemisia Gentileschi no le dediquen otros a Picasso en vez de como genio, como del gran misógino, maltratador y triturador de mujeres que era. O de Rodin no solo como el gran escultor, sino como el adúltero que destrozó emocionalmente a Camille Claudel. O de Jackson Pollock no como el generador del expresionismo abstracto, sino como un alcohólico cuya frágil masculinidad le impedía entender que su mujer, Lee Krasner, también era una artista que se dedicaba a ello. Y cuando algo únicamente pasa con las mujeres, significa que sigue habiendo una doble moral que combatir. Porque no es justo que no conozcamos a Artemisia como la gran pintora y visionaria que era, sino como a una pobre mujer a la que violaron. Y, al final, las mujeres terminan reducidas al dolor que sufrieron o al daño que les fue infligido. Debemos dejar de aplaudir el trauma de las mujeres, porque eso no es lo más importante que han hecho".
"Debemos dejar de aplaudir el trauma de las mujeres, porque eso no es lo más importante"
El reto de democratizar el conocimiento
Además de los contenidos que ofrece de forma gratuita a través de Instagram, la investigadora también ha puesto a disposición de su público desde verano un curso introductorio sobre la Historia del Arte con perspectiva de Género disponible en varios formatos y está preparando un taller sobre la mujer en España durante el siglo XIX.
Para compensar el tiempo, el capital y el esfuerzo que requiere acercar este contenido a los usuarios y no perder de vista un modelo de divulgación democrático que facilite el acceso a cualquiera que esté interesado en él independientemente de su clase social o situación socioeconómica, Eugenia ha activado una cuenta en la plataforma de micromecenazgo Patreon. "Permite a las creadoras de contenido obtener una remuneración económica que, a nivel individual, es bastante simbólica. Por ejemplo, yo cuento con dos niveles, uno de tres euros al mes y otra de cinco. A cambio de esa contribución ofrezco, en el nivel uno, una obra de arte analizada con perspectiva de género, que puede ser tanto una obra cumbre de la Historia del Arte como otra que es, quizás, menos conocida; en el nivel dos, además de esa obra, información sobre una mujer artista, tanto a través de su vida como de sus obras", explica.
Cada uno de los niveles lleva el nombre de dos mujeres que forman parte de la Historia del Arte: Catharina van Hemessen, la primera persona en autorretratarse ejerciendo el oficio de la pintura y Clara Peeters, una bodegonista de gran relevancia en todo el territorio de Flandes y el arte flamenco. "Fueron dos de las primeras artistas de las que tuve conocimiento y me parecía bonito dedicarles este lugar", confiesa.
"En España tenemos muy interiorizada la cultura de la gratuidad: solo pagamos el acceso a internet y podemos disfrutar de contenido gratuito en las redes sociales"
Su idea, dice, es seguir ofreciendo más niveles de mecenazgo conforme vaya preparando material. "Me planteé esta opción porque en España tenemos muy interiorizada la cultura de la gratuidad: solo pagamos el acceso a internet y en todas las redes sociales disfrutamos de un montón de información. Esa información no se genera de manera gratuita, sobre todo cuando son formas de mirar tan reaccionarias y subversivas como la perspectiva de Género en la que todo es formación extraoficial. Tienes que invertir en formaciones, en libros, tiempo y energía en generar todos esos contenidos. Y esto es una forma de sufragar todos los gastos derivados de esa formación, de maquetación de historias y posts, y de toda esa adquisición, de conocimiento o capital intelectual que ponemos a disposición del público", razona.
El daño de la educación racista y sus consecuencias
Foto de: golubovy.
Primavera de 2010, 15 años, segunda evaluación. Yo siempre solía sentarme en la primera o segunda fila, pese a no tener amigxs en mi clase. Una clase que, a diario, se mofaba de mi pelo, con un apodo que me ridiculizaba allá donde pasaba. Desde cartas anónimas riéndose de mí a insultos racistas, se podría decir que el instituto hasta ese curso, 3º de la ESO (secundaria obligatoria del sistema educativo español), no fue mi mejor época, pero resistía como podía: unas nuevas amigas que había hecho, evadirme en la música e intentar pasar desapercibida. Hasta que un profesor, concretamente el de Lengua y Literatura de ese año académico decidió en lugar de llamarme por mi nombre, decirme ese apodo que tanta ansiedad me generaba delante de toda la clase. Ahí empezó todo. Dejé de estudiar, total, ¿para qué? Comencé a odiar mi pelo como nunca antes había hecho. Hasta ese momento me lo escondía en moños, coletas o con diademas grandes. Desde entonces, solo quería alisármelo, hacer desaparecer cualquier rasgo de burla: mis raíces afrodescendientes. Sin referentes ni cercanos ni lejanos fue mi caída libre y en picado. Y es que quizás que el profesor pasara esa línea significaba la legitimación para que cualquiera tenga la potestad de reírse de mí, ya que es él quien tenía la autoridad en clase para mandar callar, para poder luchar contra el bullying racista que sufría, pero todo lo contrario, eligió el otro bando.
No es fácil ser una adolescente afrodescendiente en una ciudad de provincias del centro de España, pero es más difícil aún que en el espacio donde deberías sentirte segurx, un espacio de enseñanza, no solo estés y te sientas solx, sino que hasta los profesores te recuerden que estás solx en esto.
Ese mismo verano, no recuerdo cuántas, pero me quedaron asignaturas, pero no mucha gente sabe que yo era la primera que quería repetir de curso, ya que en un año académico por detrás estaban las únicas amigas que tenía y que cuando sucedió ese episodio racista del profesor, mientras lloraba entre el cambio de clase, eran quienes me abrazaron. Repetir, hizo que los profesores tuvieran excusa para abandonarme a la deriva hasta que llegué a bachiller cuando comencé a escuchar “cómo has cambiado”, por sacar buenas notas. Yo no cambié, siempre me gustó leer y estudiar, lo que no me gustaba es ir a estudiar a un sitio donde me acosaban y sentía ansiedad, por eso repetí, no por ser “mala estudiante”. También, en este periodo estival, viajé a Estados Unidos, para estar con mi tía paterna que es afroespañola, por aquel, entonces vivía en San Antonio, Texas. Yo le conté todo, ella me entendió. Le pedí que me llevara a una peluquería para alisarme el pelo, pese a que ella no quería, acabó cediendo. Recuerdo el salón y el peinado: le llevé una foto de una revista para mujeres afroamericanas en la que salía Nicki Minaj con el pelo liso y flequillo. Así me lo pusieron. Llegó la “vuelta al cole”, regresé al instituto y los comentarios seguían ahí, mi color de piel no había cambiado. Así estuve hasta los 20 años, cuando comencé la universidad y conocí al colectivo EFAE, un colectivo afrofeminista de Madrid. Volví a mi pelo natural y empecé un proceso que aún no se ha completado que es amar mi cuerpo y mi identidad.