❞๐๐๐ฌ๐ญ๐ซ๐ฎ๐ฒ๐๐ฆ๐จ๐ฌ ๐ฅ๐ ๐ข๐๐๐ ๐๐ ๐ช๐ฎ๐ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ก๐จ๐ฆ๐๐ซ๐๐ฌ ๐๐๐๐๐ง ๐ซ๐๐ฌ๐ฉ๐๐ญ๐๐ซ ๐ ๐ฅ๐๐ฌ ๐ฆ๐ฎ๐ฃ๐๐ซ๐๐ฌ ๐ฉ๐จ๐ซ ๐ฌ๐๐ซ ๐ฌ๐ฎ๐ฌ ๐ก๐ข๐ฃ๐๐ฌ, ๐ฆ๐๐๐ซ๐๐ฌ ๐จ ๐ก๐๐ซ๐ฆ๐๐ง๐๐ฌ. ๐๐๐๐จ๐ซ๐๐๐ฆ๐จ๐ฌ ๐ฅ๐ ๐ข๐๐๐ ๐๐ ๐ช๐ฎ๐ ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ก๐จ๐ฆ๐๐ซ๐๐ฌ ๐๐๐๐๐ง ๐ซ๐๐ฌ๐ฉ๐๐ญ๐๐ซ ๐ ๐ฅ๐๐ฌ ๐ฆ๐ฎ๐ฃ๐๐ซ๐๐ฌ ๐ฉ๐จ๐ซ๐ช๐ฎ๐ ๐ฌ๐จ๐ง ๐๐๐๐๐๐๐๐.❞
Esta frase nos lleva a cuestionar las bases de un respeto que se ha condicionado a roles familiares y nos insta a avanzar hacia un respeto incondicional, basado en nuestra humanidad compartida.
No debemos ser valoradas solo por los vรญnculos que tenemos con los hombres en nuestras vidas, sino por quienes somos: personas con derechos, dignidad y valor.
¿Cรณmo podemos en nuestro dรญa a dรญa contribuir a esta transformaciรณn de pensamiento?
¿Quรฉ acciones pequeรฑas o grandes pueden ayudarnos a construir una sociedad donde el respeto no dependa de estereotipos ni roles asignados?
¡Construyamos juntas y juntos un mundo mรกs justo y equitativo!
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