El trabajo invisible que sostiene el mundo: una deuda histórica con las mujeres
“El mundo se sostiene en trabajo gratis: las mujeres hacen el 76,2% de los cuidados no remunerados”. Esta cifra, presentada por la Organización Internacional del Trabajo en 2024, no solo revela una desigualdad estructural: expone una realidad profundamente normalizada que atraviesa la vida cotidiana de millones de mujeres en Colombia y el mundo.
Hablar de cuidados es hablar de sostener la vida. Cocinar, limpiar, cuidar a niñas, niños, personas mayores o enfermas, gestionar el hogar, acompañar emocionalmente… son tareas esenciales para el funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, estas labores han sido históricamente invisibilizadas, desvalorizadas y, sobre todo, no remuneradas.
La carga desigual del cuidado
El dato es contundente: más de tres cuartas partes del trabajo de cuidados recaen sobre las mujeres. Esto no es casualidad, sino el resultado de una construcción social que ha asignado roles de género de manera desigual, limitando las oportunidades de las mujeres en ámbitos como la educación, el empleo y la participación política.
El tiempo dedicado al cuidado no remunerado implica, muchas veces, jornadas dobles o triples. Mientras los sistemas económicos contabilizan la productividad en términos monetarios, ignoran el aporte silencioso que sostiene la vida diaria.
Lo que no se nombra, no se transforma.
Desde la Revista 1+Uno Mujer, insistimos en la necesidad de nombrar el trabajo de cuidado como trabajo. Reconocerlo es el primer paso para redistribuirlo y garantizar condiciones más justas.
Esto implica avanzar hacia políticas públicas que promuevan sistemas de cuidado, corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad, el mercado y los hogares, así como cambios culturales que cuestionen la idea de que cuidar es una obligación natural de las mujeres.
Hacia una sociedad que cuide y reconozca
Visibilizar esta realidad no es solo una tarea estadística: es un acto político. Significa poner en el centro la vida, el bienestar y la dignidad. Significa entender que sin cuidados no hay economía, no hay desarrollo, no hay futuro.
La cifra del 76,2% no puede ser solo un dato más. Debe ser un llamado urgente a transformar las estructuras que sostienen la desigualdad.
Porque si el mundo se sostiene en el trabajo invisible de las mujeres,
también debe transformarse para reconocerlo, redistribuirlo y dignificarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios