Durante años nos han repetido una frase que parece un elogio:
“Eres madre y padre a la vez”.
Pero si lo pensamos con calma…
eso no es un reconocimiento, es una forma elegante de normalizar el abandono.
Porque cuando una mujer tiene que hacerlo todo sola —criar, cuidar, trabajar, educar, sostener emocionalmente— no es porque tenga “superpoderes”.
Es porque alguien decidió no asumir su responsabilidad.
Y a ese abandono muchas veces la sociedad lo disfraza de destino, de sacrificio o incluso de virtud.
Pero hay que decirlo claro:
No es heroísmo.
Es explotación emocional y social.
Cuando un hombre puede procrear y desaparecer sin consecuencias, mientras una mujer carga con todo, no estamos hablando de amor ni de familia.
Estamos hablando de privilegio masculino.
Y cuestionarlo no es atacar a los hombres.
Es algo mucho más simple y más justo:
exigir corresponsabilidad.
Porque criar no debería ser una condena para una sola persona.
Y porque ningún sistema que normaliza el abandono masculino puede llamarse justo.
La maternidad no debería significar hacerlo todo sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos sus comentarios