¿Cuántas veces hemos visto a hombres que, en lugar de escuchar, reaccionan con enojo?
No porque la conversación sea un pleito, sino porque nadie les enseñó a comunicarse desde la empatía.
Comunicar es escuchar, dialogar y construir acuerdos.
El machismo teme la vulnerabilidad porque confunde el diálogo con la debilidad.
Pero lo cierto es que la verdadera fortaleza está en saber escuchar sin sentirse atacado.
“Los hombres que no saben comunicarse creen que todo es una discusión”.
Y nosotras agregamos:
Los hombres que aprenden a comunicarse construyen relaciones más justas, libres y respetuosas.
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