Hay ideas que parecen normales porque las hemos escuchado muchas veces. Una de ellas es la que enseña que los hombres deben respetar a las mujeres porque son sus madres, hijas, hermanas o parejas.
Pero el respeto no debería depender del vínculo que una mujer tenga con un hombre. Una mujer merece respeto porque es una persona, porque tiene dignidad, derechos, autonomía y una vida propia.
Desde la Revista 1+Uno Mujer creemos necesario revisar esas frases cotidianas que, aunque pueden parecer protectoras, terminan reduciendo a las mujeres a los roles familiares que desempeñan. Ser madre, hija, hermana o pareja no define el valor de una mujer ni determina el trato que merece.
Hablar de respeto también significa reconocer el derecho de cada mujer a tomar decisiones sobre su vida, a expresar sus opiniones, a transitar los espacios públicos y privados con seguridad, a trabajar, a estudiar, a participar, a amar, a crear y a construir su propio proyecto de vida.
La igualdad empieza también en la manera como educamos, conversamos y nos relacionamos. No se trata solamente de enseñar a los hombres a “respetar a las mujeres de su familia”, sino de construir relaciones sociales en las que ninguna mujer tenga que demostrar un vínculo para que sus derechos sean reconocidos.
En nuestros barrios, comunidades y territorios, transformar estas ideas también es una forma de prevenir las violencias basadas en género.
Destruyamos la idea. Cambiemos el mensaje: las mujeres no necesitan ser alguien para nosotros para merecer respeto. Son personas y, por eso, tienen derechos.
Revista 1+Uno Mujer – ASINCO
Palabras que abrazan, historias que transforman.
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