viernes, 12 de febrero de 2021

#MujeresqueInspiran

 

Loongkoonan

La artista aborigen australiana Loongkoonan comenzó a pintar a los 95 años, en la foto exhibiendo su trabajo a los 105 años Y ahora tiene 110 años y sigue pintando. Increíble

Es una  y artista aborigen australiana del pueblo Nyikina de la región central occidental de Kimberley en Australia Occidental. Nació en Mount Anderson, cerca del río Fitzroy . Sus padres trabajaban en estaciones de ganado y, a medida que crecía, Loongkoonan siguió sus pasos, pastoreando ovejas y cocinando en campos de ganado. Más tarde montó a caballo y reunió ganado.

Durante la temporada de lluvias, Loongkoonan seguiría a su pueblo a sus lugares de origen, donde llevaríaan a cabo ritos ceremoniales y se dedicarían a la recolección de bush food, medicinas y el preciado 'limmiri' ( cera de triodia ).

En 2005, Loongkoonan comenzó a pintar a través del taller de artes Manambarra Aboriginal Artists en Derby, Australia Occidental. Sus representaciones brillantes del bush tucker recibieron aclamación inmediata, siendo exhibida en todos los estados y territorios de Australia. Su trabajo ha influido para inspirar a una nueva generación de artistas de Nyikina, incluida Peggy Wassi.

jueves, 11 de febrero de 2021

Hoy celebramos

 

Día Internacional de la Mujer y

 

la Niña en la Ciencia

11 de febrero


La igualdad de género ha sido siempre un tema importante para nosotras. La igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y todas las niñas, especialmente las racializadas y las más vulnerables, contribuirán decisivamente no solo al desarrollo económico del mundo, sino también al progreso respecto a la lucha contra las pandemias, actuales y venideras.

El 11 de febrero de cada año, se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia proclamado por la ONU en el año 2015. El objetivo principal de este día tan especial, es lograr una mayor participación e inclusión de las mujeres y las niñas en el mundo de la ciencia y la tecnología y de esta manera romper con la brecha de géneros.

Actualmente, en algunos países del mundo, existe una lucha de géneros, donde todavía a la mujer se le niega la participación en disciplinas como la tecnología, las ciencias o las matemáticas, sólo por enumerar algunas.

Por esta razón, este día fue decretado, para darle voz y un lugar, a las mujeres y a las niñas en todo el planeta y que tengan un rol protagonista en ciertas áreas de la ciencia, que resultan esenciales para el desarrollo humano.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Inclusión

 El lenguaje inclusivo: ¿cuestión de gramática o de ética?

imagen pluma firmas


    PAULI  NA RIVERO WEBER

                                                                               

Amigos y amigas”, “amigues”, “amigx” y la peor: “amig@s”: ¿Cómo pronunciar eso? Propongo: amigs: una palabra hermosa e incluyente. Pero… ¿es necesario el lenguaje inclusivo, esto es: hablar de manera que la mujer se sienta incluida? En castellano y en muchos otros idiomas, al hablar en plural, se emplea el masculino: debemos entender que, en ello, va incluido el género femenino. 
El problema es que las palabras, como bien lo dijo Heidegger, no son vainas que envuelvan un significado. Al nombrar, el lenguaje da su ser a las cosas, no nombra; crea. El lenguaje es dador del ser. ¿Qué? A ver, aterricemos esa metafísica: si no existe la palabra “acoso”, ¿existe el acoso? Si no hay una palabra que designe ese acto, ese acto ni existe ni se ve: es simplemente parte de la normalidad aceptada como tal, que no hace falta nombrar.

Por mucho tiempo, en la vida pública la mujer ni fue visible, ni existió: era un mundo de hombres. La mujer, encerrada en casa, no era parte relevante de la vida ni hacía mucha falta nombrarla. No olvidemos que venimos de una tradición para la cual todas las cosas, animales, hombres, mujeres, niños y niñas de una casa, eran pertenencia del Paterfamilias. Él tenía el derecho de vida o más bien, de muerte: podía matar esclavas, esclavos, hijos, hijas, o incluso a su esposa. “La familia” designaba al conjunto de los bienes del Paterfamilias: su patrimonio. De esa manera, el lenguaje se adaptó a nombrar en sus leyes, en el comercio y en la vida diaria, al Paterfamilias como “él" o “ellos”. No se hablaba de ella o ellas: no hacía falta. Muy recientemente, la mujer comenzó a formar parte del mundo que por siglos le fue vedado. Pero encontró que el lenguaje no hablaba de ella, sino de ellos. Ahora se nos presentan dos posibles caminos: incluir en el lenguaje a la mujer, o hacer como si no pasara nada y asumir que “todos” quiere decir todas; “hombres” quiere decir también mujeres, y “niños” incluye a las niñas. Para muchas personas esta última salida es la más sencilla y no hace falta más. De hecho, la ultraconservadora Academia de la Lengua ha tenido una portavoz que ha afirmado eso: Concepción Company ha dicho que lo gramaticalmente correcto es hablar en masculino tal y como lo ha hecho la sacrosanta sociedad por siglos y tal y como lo hace la ultra sacrosanta tradición. Pero para suerte de las mujeres el lenguaje se crea y transforma en la calle, no en los diccionarios: ellos solo recogen los usos que el lenguaje ha tenido en su devenir. En nuestra lengua esa labor la ha realizado de manera magistral, solamente Joan Corominas, quien por cierto rechazó su sillón en la Real Academia Española. Y por supuesto: María Moliner permanece para orientarnos sobre el significado de las palabras: lo demás, no hace falta. 

Lo que sí hace mucha falta es analizar el fenómeno mismo del lenguaje no incluyente y examinar sus consecuencias. Vayamos, como recomendaba el buen Husserl ¡a las cosas mismas! Para ello presento este fragmento biográfico de Rose Genser, que deja ver en una vivencia infantil, la magnitud del problema del lenguaje: Tendría yo unos tres años cuando mis hermanos mayores comenzaron a ir al kínder. Como yo quedaba desconsolada al quedarme sola, mamá habló con la profesora y ella aceptó mi ingreso. El kínder del pueblo consistía en un enorme salón en donde estudiábamos las niñas y los niños desde mi corta edad, hasta sexto de primaria. Jovita, pedagoga nata, a mediodía nos dejaba correr en el pasto, jugar con sus gatos y acariciar los pececitos de la fuente. Al concluir el descanso, decía: “Niñas: al salón” y ahí íbamos las niñas. Cuando ya nos encontrábamos en nuestros lugares, llamaba a “sus caballitos locos”; los niños, que según decía, nos atropellaban y por eso tomaba esa precaución. […] Cuando cumplí cinco años ingresé a una escuela enorme, con muchos salones. Al finalizar el primer recreo una mujer tocó una campana y dijo “Niñooooos, al salón”. Me quedé pensando porqué ahí pasaban primero ellos… y eran tantos, que decidí sentarme a esperar. De pronto me encontré completamente sola en el inmenso patio de cemento, cuando vi frente a mí la mujer de la campana. Poniendo sus brazos detrás de su cuerpo se inclinó hacia mí y dijo: “¿Se puede saber qué está usted haciendo aquí, señorita?” Le expliqué que estaba viendo las cintas de colores pintadas en el patio, porque en mi otra escuela no había cintas sino pasto. Le dije que Jovita tenía dos gatos, una fuente con pececitos y que su hijo se llamaba Abelardo y era muy alto y muy bueno; él jugaba a quitarnos los zapatos para colgarlos de los árboles, y luego nos cargaba para ayudarnos a recuperarlos. Pero Abelardo murió y Jovita se quedó muy sola. El gesto de la mujer cambió. Se sentó junto a mí y me preguntó si estaba triste por haber cambiado de escuela. Cosa curiosa: no me había dado cuenta de que en verdad estaba muy, muy triste. Me quedé callada para no llorar y tomé valor moviendo los pies uno hacia adelante y otro hacia atrás, como si no pasara nada. Extrañaba el olor de Jovita, sus arrugas empolvadas con maquillaje que olía a rosas, su boca siempre pintada, su cabello recogido, sus ojos negros… Entonces la mujer me preguntó porqué no había entrado al salón. Yo le respondí: “Porque no han llamado a las niñas” Ella rio y me dijo: “Pero ¿qué no escuchaste mi campana? ¿No grité lo suficientemente fuerte?” Pero tú, le dije, llamaste a los niños, no a las niñas. Hubo entonces un silencio extraño y creí haber dicho algo incorrecto, lo cual me ayudó a olvidar las ganas de llorar. Algo en mi respuesta inquietó a esa mujer. Nunca sabré si fue mi natural tuteo o el reclamo por su inadecuado uso del lenguaje. Ella se levantó con un suspiro, con suavidad me empujó con su mano en mi espalda y dijo: ya es hora de que vayas a tu salón. Nunca volví a encontrar a alguien que, como Jovita, nombrara a las niñas y a los niños. Basta que esté presente un hombre para que mujeres no seamos nombradas: no existimos. ¿No cree usted que ya es hora de nombrarnos? 

A las mujeres, no a las cosas. Las ollas son ollas y no ollos: los coches son coches y no cochas. Pero las mujeres somos humanas: no humanos. Las mujeres merecemos el mismo estatus, dignidad y nombramiento que cualquier hombre. No hace falta incluir en el lenguaje al hombre: “colega” no requiere “colego”, porque los hombres no han vivido el problema genérico de la invisibilidad. El hombre no requiere ser visto ni incluido: lo es y lo ha sido por siglos. Dice Adela Zamudio: Una mujer superior en elecciones no vota, pero vota el pillo peor. Permitidme que me asombre: con tal que aprenda a firmar, puede votar un idiota, por ser hombre. Millones de mujeres filósofas, científicas o poetas, no existieron por no haber nacido hombres.

Si la exclusión no fuera sistemática y real, si no apoyara la violencia y abuso aun sin pretenderlo, quizá podríamos pasar por alto el lenguaje. Pero no es el caso: el lenguaje no inclusivo, le da el espaldarazo a esa exclusión. Aquí estamos hablando de ética: no de gramática. De modo que tomémonos nuestro tiempo y escribamos: ellas y ellos; niñas y niños; mujeres y hombres. Créame que vale la pena dejar de apuntalar la invisibilidad de la mujer y cualquier forma de ser y hablar que coadyuve a la violencia. El bien y el mal son más importantes que cualquier regla gramatical.

 https://www.milenio.com/opinion/paulina-rivero-weber/el-desafio-del-pensar/el-lenguaje-inclusivo-cuestion-de-gramatica-o-de-etica?fbclid=IwAR3SNqYyBx_FIFgL6BPlJRtWQbV9DkFKYIOFYgxj22wLniv70-LKZaS4YoE

martes, 9 de febrero de 2021

 

Mujeres periodistas: la conquista de un espacio tradicionalmente masculino

Por: comunicaciones

Dos tercios de 977 mujeres periodistas entrevistadas afirmaron haber sido víctimas de intimidaciones, amenazas o abusos relacionados con su actividad profesional. 

Aunque el 9 de febrero de 1971 se fundó el “Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá”, primer periódico de Bogotá, solamente hasta la segunda mitad del siglo XX las mujeres asumieron el oficio periodístico como una opción profesional.

Emilia Pardo Umaña es reconocida como la primera mujer periodista en Colombia. Nació en Bogotá en 1907 y transgredió espacios que para su época estaban reservados sólo para hombres: muy joven ingresó como redactora de la página social del periódico El Espectador y se convirtió en una respetada columnista de opinión; participó en la junta fundadora del Círculo de Periodistas de Bogotá; fue redactora de El Tiempo, medio en el que escribió sus columnas hasta su muerte el 18 de diciembre de 1961. 

Soledad Acosta de Samper y Ofelia Uribe Durán también hicieron parte de las pioneras del periodismo. Soledad es uno de los personajes más notables de la cultura colombiana durante la segunda mitad del siglo XIX, fue precursora del feminismo y durante 35 años fundó revistas y periódicos, entre ellas la revista quincenal “La Mujer”, que inicio su publicación en 1878. Ofelia por su parte, fue periodista, maestra, política y feminista sufragista.

Elvira Mendoza, Lucy Nieto de Samper, Gloria Valencia de Castaño, María Teresa Herrán, Flor Romero, Gloria Pachón de Galán, fueron otras de las mujeres que lograron incursionar en el periodismo en una época en la que era un ámbito masculino. Casi todas se caracterizaban por tener un pensamiento liberal, en momentos en que la sociedad le exigía a la mujer llevar una forma de vida tradicional, limitándola al espacio de lo privado y a la familia, no era permitido salir a la vida pública y manifestar sus opiniones libremente

A pesar que cada vez son más las mujeres en el mundo del periodismo, el informe Global sobre el Estatus de las Mujeres en los Medios de Comunicación, publicado en 2014 por la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios (Global Report on the Status of Women in the News Media, International Women’s Media Foundation, IWMF reveló como muchas mujeres prefieren guardar silencio acerca de las violencias y los riesgos a los que se enfrentan en el ejercicio de una profesión que sigue siendo mayoritariamente masculina.

En los resultados del informe se encontró que dos tercios de las 977 mujeres periodistas entrevistadas afirmaron haber sido víctimas de intimidaciones, amenazas o abusos relacionados con su actividad profesional. En una tercera parte de los casos, el responsable era su jefe. Casi la mitad de las mujeres periodistas se enfrentaron al acoso sexual, y más de una quinta parte, a la violencia física.

En Colombia las cifras no son distintas, en una encuesta realizada en el 2017 por la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) el 40 por ciento de las periodistas consultadas señalaron que han sentido un trato diferencial por parte de sus jefes, compañeros o incluso por las fuentes de información, por el solo hecho de ser mujeres; reconocen que han sufrido algún tipo de acoso y discriminación en las salas de redacción hacia ellas y afirman que existe un trato diferencial en materia de género, que se refleja por ejemplo, en la asignación para el cubrimiento de ciertas fuentes por su condición de ser mujer, asumiendo que pueden obtener más información y tener tratos preferenciales basados en su aspecto físico.

Estos aspectos señalan que las violencias contra las mujeres periodistas se manifiestan de distintas formas, no obstante no son el único aspecto que deben enfrentar. Los cargos directivos ocupados por las mujeres dentro de los medios de comunicación siguen siendo muy pocos, así como el cubrimiento de temas considerados tradicionalmente masculinos como política, orden público, judiciales y editoriales.

Desde la Secretaría Distrital de la Mujer reconocemos el gran aporte de las mujeres periodistas en la construcción de nuevos imaginarios que las representen como ciudadanas con igualdad de derechos y oportunidades y en la importancia de su labor para la transformación de una comunicación que deja de lado la reproducción de estereotipos de género que propician violencias contra las mujeres.

¡FELIZ DÍA A TODAS LAS MUJERES PERIODISTAS! 




lunes, 8 de febrero de 2021

Reflexión



...Entonces empecé a cuestionar(me), inicié el camino de los feminismos y entendí no sólo desde la razón 🧠 sino desde mi cuepa 🚺 desde mi corazona 💜 lo importante que es mirar(me), hablar(me), sentir(me), pensar(me) y actuar en violeta y día a día deconstruirme... En este andar he coincidido con maravillosas mujeres que me han enriquecido y acompañado, muchas de ellas están leyendo este post pero muchas otras no, ni siquiera saben que existo! están en diversas partes del 🌎 y ¡no se imaginan cómo han tocado mi vida!... ¡Mil gracias a TODAS por ello!
Abrazo diamantina y violeta 💜💜💜💜

domingo, 7 de febrero de 2021

Mujeres

 Yolima Arellano· 

A sus 22 años, Amanda Gorman se convirtió en la poeta más joven en actuar en una investidura presidencial y con sus palabras conmovió al público. Hoy es portada en la revista @TIME y un ejemplo para las mujeres jóvenes. https://t.co/YyolAFUVAa
@onumujeresmx



sábado, 6 de febrero de 2021

Mujeres en la Historia

 Las mujeres tuvieron un papel activo en el arte rupestre

Un estudio multidisciplinar de universidades españolas y británicas ofrece evidencias de que estas representaciones artísticas no fueron solo obra de hombres

Un arqueólogo observa las pinturas rupestres de la gruta de Los Machos.FRANCISCO MARTÍNEZ-SEVILLA

Uno de los grandes interrogantes del arte rupestre (el que se realizó, aproximadamente, entre 40.000 y 2.500 años de antigüedad) —y que siempre levanta airadas respuestas— ha sido resuelto por un grupo de investigadores de las universidades de Alcalá de Henares, Granada, Autónoma de Barcelona y Durham (Reino Unido). ¿Este tipo de arte pictórico era solo de factura masculina o también las mujeres participaron en él? El estudio Who painted that? The Authorship of Schematic Rock Art at the Los Machos Rockshelter in Southern Iberia (¿Quién pintó eso? La autoría de arte esquemático en el refugio rocoso de Los Machos, en el sur de Iberia) ofrece, por primera vez una respuesta científica: con una probabilidad del 80%, las representaciones son obra tanto de hombres como de mujeres.

La investigación de los expertos en arqueología, geología y antropología Francisco Martínez-Sevilla, Meritxell Arqués, Xavier Jordana, Assumpció Malgosa, José Antonio Lozano Rodríguez, Margarita Sánchez Romero, Kate Sharpe y Javier Carrasco Rus, acaba de ser publicada en la revista científica Antiquity. “La cuestión de la autoría despierta un gran interés entre los investigadores y plantea uno de los mayores desafíos para la investigación científica. Determinar el sexo y la edad del autor o autores nos permite definir con mayor precisión el contexto social en el que se realizó y si fue creado como un acto individual o como parte de un acontecimiento colectivo”, se lee en el artículo.

El resultado obtenido por los investigadores españoles y británicos demuestra “por primera vez que individuos de uno y otro sexo, incluidos adultos y subadultos, participaron en esta actividad, desafiando supuestos de autoría masculina que no se han abordado científicamente con anterioridad”. La investigación respalda así las conclusiones del libro Museos arqueológicos y género: Educando en igualdad (Universidad Autónoma de Madrid, 2017), que recoge el testimonio de más de una veintena de profesoras, investigadoras, académicas y catedráticas de Historia y Arqueología en el que muestran su completo rechazo a la “visión antropocéntrica”.

Para llegar a la conclusión de que las pinturas rupestres pueden ser obra tanto de mujeres como de hombres, los expertos estudiaron el abrigo rocoso de Los Machos, en Zújar (Granada), donde identificaron dos huellas dactilares “personales, excepcionales, únicas y dejadas por uno o dos autores” sobre unas pinturas de arte esquemático, una de las tres categorías, junto al levantino y el macroesquemático, que componen el arte rupestre en la península Ibérica.

El refugio Los Machos se encuentra en la vertiente oriental del Cerro de Jabalcón, a unos 1.335 metros de altura. Cuenta con una abertura orientada al este en un muro de piedra caliza de unos 100 metros de altura. La gruta es poco profunda, de unos 17 metros de ancho.

Arriba, panel de arte esquemático de Los Machos y, abajo, el panel procesado digitalmente.
Arriba, panel de arte esquemático de Los Machos y, abajo, el panel procesado digitalmente.FRANCISCO MARTÍNEZ-SEVILLA

El panel pintado se encuentra en lo más profundo del abrigo y sobre la parte superior. Como está orientado al este y el viento y la lluvia predominantes provienen del oeste, no ha estado expuesto a erosión eólica ni a la disolución de los de carbonatos por agua. “El panel”, afirma el estudio, “está casi completamente conservado”.

Los especialistas fotografiaron digitalmente las dos huellas halladas y analizaron la anchura de las crestas dactilares. Para determinar la edad y el sexo de las personas que las dejaron, se compararon estas medidas con el de 546 dactilares del dedo índice de la mano derecha de individuos juveniles y adultos españoles actuales (304 mujeres y 242 varones). Del análisis se concluye claramente que correspondían a dos individuos diferentes: un hombre adulto, de 36 años, y una mujer (al 80%) o, en todo caso, un joven o adolescente.

Francisco Martínez-Sevilla, del Área de Prehistoria de la Universidad de Alcalá, señala que “la investigación sobre la autoría, utilizando la metodología aplicada servirá para desvelar las complejas dimensiones sociales que se pueden detectar en otros sitios con arte rupestre en el mundo”.

Como escribió Lourdes Prados, catedrática de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, en el libro que desató la polémica hace tres años, “no hay que idealizar el pasado a través del discurso expositivo, ni de inventarnos relatos para que aparezcan mujeres, se trata de dotar de contenido aquellos ámbitos donde la investigación arqueológica nos indica que ellas desarrollaron sus actividades y que, obviamente, varían según las épocas y culturas”.

El nuevo estudio multidisciplinar —firmado por cuatro científicos y cuatro científicas— lo confirma, por primera vez.

Sin querer queriendo… romantizamos la desigualdad emocional.

¡Wey! Pobrecito Roberto Gómez Bolaños… Su esposa lo esperaba en casa con 6 criaturas, la presión de sostener el hogar, la costura del traje ...