“ππ ππππππ πππππ πππππ πππππ ππ πππππ ππ ππ πππππππ”.
Parece una frase para “empoderar” a las mujeres, pero tiene una trampa enorme: termina responsabilizΓ‘ndolas tambiΓ©n de lo que hacen los hombres.
Si Γ©l insiste: “¿por quΓ© ella se lo permitiΓ³?”
Si Γ©l controla: “¿por quΓ© no puso lΓmites?”
Si Γ©l engaΓ±a: “¿por quΓ© lo aguantΓ³?”
Si Γ©l violenta: “¿por quΓ© no se fue antes?”
Es como culpar al dueΓ±o de una casa por un robo diciendo: “el ladrΓ³n entrΓ³ hasta donde se lo permitieron”. No. Quien cruzΓ³ el lΓmite tomΓ³ una decisiΓ³n y es responsable de ella.
Y esto tambiΓ©n infantiliza a los hombres: los presenta como seres sin autocontrol que necesitan que una mujer les enseΓ±e hasta dΓ³nde pueden llegar.
Un hombre adulto puede comprender lΓmites.
Puede aceptar un “no”.
Puede gestionar el rechazo.
Puede controlar sus actos.
Y puede hacerse responsable de ellos.
La autonomΓa de las mujeres importa, pero la responsabilidad masculina tambiΓ©n.
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