domingo, 27 de octubre de 2019

Familias que inspiran


"Un regalo de cumpleaños


La inspiración que produce el amor por la familia, fue lo que plasmó mi esposo en el cuadro que me regaló hace unos años cuando todavía teníamos a mi perro Jock y mis hijas estaban más pequeñas.

Fue mi regalo de cumpleaños y me enterneció el hecho de saber que fue hecho por él mismo. Una pintura de Renoir 1878 "Retrato de Madame Charpentier con niños, cuyo original Dios nos dio la oportunidad de ver en el Museo Metropolitano de arte de Nueva York, unos años después."
Expresa Yolanda Esquivel reconocida publicista acerca de una experiencia personal pero absolutamente enriquecedora y que da a conocer mediante su obra un acto bello de parte de un amante esposo y padre además de artista.

Pierre Auguste Renoir, pintor francés quién refleja en sus obras la candidez del alma femenina, la máxima expresión de pureza, la feminidad en máxima expresión, una combinación de colores llenos de luz y da la sensación de optimismo.

Algunas de sus obras son:

Baile de Bougival 1883, museo de bellas artes de Boston.

Dos hermanas en la terraza 1881 Instituto de arte de Chicago.

Young Girls at the piano, 1892. Museo de Orsay Francia

El columpio 1876 en el Museo de Orsay



Realmente estas obras pueden lograr un impacto fuerte en un espectador y como es el caso del artista quien ve reflejada su vida en una obra de dos siglos atrás, recreandola con su contexto social.

Más padres, más esposos en más hogares, con toda su potencialidad masculina, sus habilidades humanas, expresando la ternura, el afecto a través de sus actos y sus manos.


Eugenia Castaño Bohórquez
Escritora y poeta colombiana

sábado, 26 de octubre de 2019

Mujer en los Medios


Agencias publicitarias y mediáticas: ¿Qué pasa con las mujeres?




Imagen de Gerd Altmann
A 29 años de la declaración del 14 de septiembre como Día Latinoamericano de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación, la argentina Miriam Bobadilla, integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, conjuga en esta reflexión, grandes cambios en las tecnologías, los formatos mediáticos y publicitarios y sus consumos, con las tradicionales formas de construir los mensajes de esta industria, que aún no cuenta con paridad en las redacciones, ni transversalización de género en coberturas informativas y publicitarias.
Columnista invitada: Miriam Bobadilla
En el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1990, se decretó el Día Latinoamericano de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación en analogía con la fecha en que comenzó a emitirse el programa radial «Viva María», producido y conducido por la periodista Mara Régia Di Perna en Brasil, que se mantuvo al aire durante diez años, desde 1980, teniendo como temática central las problemáticas de género y los derechos de las mujeres.
La fecha insta a los medios de comunicación y publicitarios a proyectar a través de las noticias y publicidades, una imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones, y sobre todo, a mostrarla en su diversidad cultural, étnica, social y económica, acorde a los avances logrados.
La conmemoración de la fecha nos hace pensar en un primer acercamiento que podría posicionarnos en una mirada apocalíptica y decir que nada ha cambiado, ya que sólo se emiten noticias androcéntricas y todo sigue igual desde la primera transmisión que les dio creación. Incluso, se podría considerar que lo único que han hecho desde la industria cultural y publicitaria, es mejorar la calidad de la transmisión, ahora no solo podemos contar con imágenes en alta definición, sino que también accedemos a emisiones de diversos programas las 24 horas, con posibilidad de compra de múltiples productos.
Otro acercamiento, nos permitiría considerar el estado de la situación actual desde una mirada íntegra, decir que se ha mejorado el acceso a la información a nivel mundial y aunque los formatos son casi iguales a los de sus comienzos, hay algunas producciones interesantes entre el multifacético y variado entretenimiento.
Desde una mirada feminista, la visión considera distintos aspectos que por un lado permite saber cuál es el estado del arte tanto en la producción televisiva como en la de las agencias de publicidad, y al mismo tiempo ver cuáles han sido los cambios que han plasmado estas dos esferas de producción de sentido.
Es cierto que los medios de comunicación han crecido tanto en el horario de cobertura de información, entretenimiento y ofertas de programación, como también ha ido cambiando la sociedad y los consumos con el correr de los años. Aunque los equipos de televisión de alta gama permiten hoy contar con imágenes de alta fidelidad, podríamos preguntarnos ¿existe un tratamiento amplio e inclusivo en los distintos programas que ofrece el formato televisivo?, ¿es posible imaginarlo, o, es un sueño utópico?, ¿hay publicidad que deje de lado la misoginia, el machismo y los mensajes estereotipados, y elaboren spots inclusivos e igualitarios?
Preguntas que todavía no tienen una respuesta única y, menos aún, unificada, pero lo que podemos observar es la actualidad del sector, el cual es preocupante, ya que el hecho de que en la región latinoamericana exista una mayor concentración de los medios de comunicación que construyen una versión única y hegemónica de los hechos, que no tolera disidencias, cuestionamientos ni voces opositoras, elabora un entramado de discursos que se repiten en las distintas empresas tanto de información como de elaboración de publicidades. Lo anterior, profundiza la desigualdad por sexo/género al perpetuar los estereotipos y al mismo tiempo acentúa una mayor precarización laboral, que afecta particularmente a las mujeres.
La falta de apoyo económico o de subsidios acelera la desaparición de pequeños emprendimientos periodísticos, esto se concreta en aquellas voces que son vitales para la construcción de ciudadanía y que son también fuentes de trabajo que se pierden. Aunque existen medios de comunicación autogestionados, los mismos profundizan la pésima situación laboral para quienes ejercen periodismo recayendo en tareas multitasking al no poder contar con un esponsoreo constante en sus arcas, ni un sueldo digno a fin de mes que les permita abocarse de lleno y en forma exclusiva a su labor.
Los espacios formativos profesionales de periodismo y comunicación, siguen en falta al no contar con programas que contengan materiales y producciones académicas feministas. Aunque comienzan a aparecer tibiamente algunos seminarios de formación optativos en algunas universidades, que tratan la temática de los feminismos y las disidencias sexuales. Posibilidad que antaño era impensado e incluso inimaginable.
Las agencias de publicidad también carecen de una formación con lentes violetas, y su personal sigue manteniendo organigramas masculinizados, no están ajenos a los comentarios en las redes sociales y las críticas que pueden recibir en otros espacios de comunicación y comenzaron a prestar más atención al proceso de recepción social que tienen sus producciones. Por dar un ejemplo, consultados recientemente sobre el color azul de las toallitas femeninas, directivos de las agencias publicitarias respondieron que el color rojo impresiona al público y por ello no lo utilizan, lo que hace preguntarnos: ¿por qué las películas de acción o de deportes de contacto muestran la sangre tal cual es –roja- y el producto dirigido a las mujeres las posiciona como hijas de los Pitufos o personajes Ávatar?, ¿por qué los primeros mantienen su color ‘natural’ y el flujo menstrual al ser tabú hay que ‘romantizarlo’ usando otra gama de colores?
Tanto el movimiento #NiUnaMenos en Argentina y en la región de Latinoamérica, como el #MeToo en Estados Unidos lograron un fuerte impacto y una masiva repercusión en el mundo, que puso en el debate mediático temas como: tratamiento de las noticias, tipo de imágenes que se emiten, aborto, paridad, feminicidio, brecha salarial, disidencias sexuales, entre otros. Todo ello nos hace pensar que se necesita más paridad de género en las redacciones, puestos de trabajos que permitan cumplir todas las funciones en todas las aéreas, fin de la brecha salarial, acceso a puestos de decisión y sobre todo más periodistas feministas en todos los medios.
Contar con editoras de género en algunos diarios, tanto norteamericanos como españoles y argentinos es un avance, pero todavía falta mucho por trabajar. Es importante que la tarea periodística lleve a cabo un enfoque de derechos y genere incidencias para colocar temas de género en las coberturas mediáticas de manera transversal.
Muchos de estos logros fueron posibles gracias al trabajo conjunto y sororo de las mujeres, y teniendo en cuenta que somos la mitad de la población mundial, sería justo pensar que esto puede reflejarse tanto en los medios de comunicación como en las producciones publicitarias.
A pesar de estos avances, todavía estamos lejos de vivir en una sociedad igualitaria: una comunicación feminista, con perspectiva de género y publicidades que muestren imágenes diversas y que rompan estereotipos y sentidos comunes patriarcales.
Sabemos que más temprano que tarde lo lograremos, como fruto del trabajo y del esfuerzo del movimiento de mujeres en general y del feminismo en particular, que hace años milita esta agenda potenciada con la aparición del periodismo con perspectiva de género, hace ya más de una década.
Miriam Bobadilla, es Co-Coordinadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, con Postgrado de Género y Comunicación – Instituto Internacional de Periodismo José Martí – Cuba. También es Co-conductora del programa Punto G: Periodismo y Género en radio SATSAID.

viernes, 25 de octubre de 2019

Reflexión



La importancia de reflexionar sobre nuestras masculinidades








Ilustración de Agustina Olivera. Tomada del portal lavaca.org
Oscar Quintero Ramírez, doctor en Sociología y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, expone los riesgos que implica para la sociedad y para los hombres mismos, la masculinidad tradicional y a su vez reconoce las iniciativas que han emprendido algunos hombres para transformarla.
Columnista invitado: Oscar Quintero Ramírez.
Vivimos en una sociedad que define la posición esperada de las mujeres y de los hombres en el mundo, en donde hay patrones de relacionamiento que nos han sido inculcados desde la infancia, en la familia, en la escuela, a través de los medios de comunicación, en las universidades, en la religión, a través del idioma, en fin… todos los asuntos de la vida están atravesados por lo que se conoce como las relaciones de género.
Estas relaciones de género se fundamentan en la idea de que hombres y mujeres son diferentes por naturaleza, pero que estas diferencias significan además una posición de dominación y de privilegio para los primeros y una de sumisión y subordinación para las segundas. Esto se complementa con construcciones históricas, y culturalmente situadas, de lo que se espera sea un hombre y una mujer. Es a lo que se le conoce más comúnmente como la «masculinidad» y la «feminidad». Así pues, en nuestro contexto más cercano se espera que un «buen hombre» es aquel que «cumple con sus responsabilidades» como padre o como hijo, por lo general esas responsabilidades están más asociadas con el ejercicio de una actividad económica por medio de la cual se provea al hogar de recursos económicos o materiales para su supervivencia.
La masculinidad hegemónica espera entonces de los hombres que sean «buenos proveedores», y este es un rol que ha tenido más o menos aceptación de acuerdo con distintas configuraciones regionales en nuestro país. En un lenguaje más coloquial, significa que el hombre es el «jefe de la casa», incluso cuando no cumpla con lo establecido por la masculinidad imperante. Aunque sea la mujer quien asume la tarea de proveer, él sigue teniendo el estatus de «jefe del hogar» .
Porque ser el jefe de la casa da ciertos privilegios, como por ejemplo no preocuparse por cosas engorrosas como el aseo de la casa, el cuidado y alimentación de los hijos y, sobre todo, de eso tan mundano que puede ser dar cariño a los demás. Poder sentarse a tomar cerveza y ver el partido de fútbol «sin ser molestado», mientras la señora, muy juiciosa ella, lava la loza, la ropa y ayudar con las tareas de sus hijos. Bajo esta idea hegemónica de la masculinidad las emociones y todo lo que suene a «sentimentalismo» es asunto de los débiles, de las mujeres y de los niños, no es una cosa de «hombres».
Podrán decir en este punto algunas personas que eso ha cambiado y que las cosas ya no son como solían ser. Sí eso es así, ¡enhorabuena!, pero la verdad es que esta afirmación es en parte cierta y en parte incorrecta. Es cierto que muchos hombres hemos empezado a cuestionarnos eso de la masculinidad como una forma normativa de ser personas en el mundo. Muchas de las veces, estos cuestionamientos obedecen a historias personales en donde esa masculinidad nos ha hecho daño a nosotros mismos, y a las personas más queridas… Porque uno de los mitos que hay que desbaratar es que «si no duele, no es amor». Y ese mito se reproduce una y otra vez en canciones populares, en telenovelas, en realities de televisión y en películas románticas; hasta en redes sociales vemos cómo se reproducen esas relaciones de género. 
Las cosas no necesariamente han cambiado como creemos. A nivel mundial, los hombres presentamos las tasas más altas de accidentalidad vial. ¿Pero porqué sucede esto si luego no se supone que los hombres somos «mejores choferes» que las mujeres? Según la Organización Mundial de la Salud, unas tres cuartas partes (73%) de todas las defunciones por accidentes de tránsito afectan a hombres menores de 25 años, que tienen tres veces más probabilidades de morir en un accidente de tránsito que las mujeres jóvenes. El exceso de velocidad, el consumo de alcohol y drogas y la no utilización de cascos, cinturones de seguridad y sistemas de sujeción para niños son los factores de riesgo más importantes. Detrás de esas cifras está la masculinidad hegemónica: el ser un «berraco» por correr más y llegar primero, el «no dejarse» de los demás, en fin… ser todo un machito en las carreteras.
Los ejemplos de cómo la masculinidad hegemónica afecta nuestra vida cotidiana pueden ser innumerables. Es por ello que es urgente que cada vez sean muchos más los hombres que empecemos a cuestionar esas normas y modelos, esas obligaciones y esos pesos muertos que nos impiden ser no sólo «mejores hombres», sino seres humanos verdaderamente libres y plenos. Los caminos para llevar a cabo esto pueden ser diversos y complementarios, ya sea desde el trabajo académico sobre las masculinidades (para entenderlas y descifrarlas), por medio de la intervención con hombres a nivel institucional, desde organizaciones no gubernamentales o simplemente con el combo de amigos que se sientan a reflexionar y a hacer cambios en sus vidas cotidianas.
En todo caso, el propósito es simple y complejo a la vez: buscar nuevas formas de habitar el mundo, de ser otro tipo de hombres sin que el ser hombre signifique la reproducción sistemática de relaciones jerárquicas; el poder encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra corporeidad, con nuestra emotividad, con toda una diversidad de sensibilidades que ayuden a conciliarnos con nuestro femenino interno y con lo femenino afuera. Esto significa entonces entablar otro tipo de relaciones con los demás, con la otredad en un sentido amplio. Casi pudiéramos ver la realidad multicolor y no a blanco y negro, que serían lo masculino/femenino tradicional y patriarcal, para que finalmente podamos romper con esa premisa sociológica clásica según la cual «el dominante es dominado por su propia dominación» y nos hagamos agentes sociales activos y comprometidos por la lucha contra las desigualdades y las discriminaciones de género, por mejores condiciones de vida para todas las mujeres.
Oscar Alejandro Quintero Ramírez es sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, obtuvo una maestría en Geografía social y un doctorado en Sociología en la Universidad Rennes 2, Francia. Es investigador del Grupo Interdisciplinario de Estudios de Género (GIEG) y sus proyectos han girado en torno a las problemáticas de desigualdades sociales, especialmente en la educación y en la juventud, con perspectiva de género y enfoque interseccional (grupos étnicos y clase social). Sus últimos trabajos han tratado el asunto de las desigualdades de género y diversidad sexual en la educación superior, violencias sexistas en las universidades y los procesos de intervención institucional para superar las violencias y las discriminaciones. 


En la actualidad es profesor asistente del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (oaquinteror@unal.edu.co), en donde además se desempeñó como Secretario Técnico del Observatorio de Asuntos de Género entre el 2017 y el 2018.

jueves, 24 de octubre de 2019

Agenda




Péter Szil Psicoterapeuta y feminista
“Los hombres tienen que hacerse disidentes del patriarcado”

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El psicoterapeuta y activista feminista Péter Szil trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres y para erradicar la violencia patriarcal desde hace décadas. Nacido en Budapest en 1951, vivió en Suecia, y ahora reside en el Estado español. Fue uno de los iniciadores de la red de grupos profeministas de hombres autocríticos con su rol en el país nórdico. Esta semana visita Euskal Herria para hablar sobre ‘Hombres, pornografía y prostitución’ en distintas escuelas de empoderamiento. Mañana estará en Arrasate (Jokin Zaitegi) y el viernes en Hernani 
¿Que relación hay entre pornografía y prostitución?
-La pornografía es la propaganda de la prostitución. Pocas personas conocen la etimología de la palabra pornografía. Está formada por la combinación de dos palabras griegas ‘graphéin’, la descripción de algo; y ‘porné’, que era el nombre que se daba a la categoría más baja de prostitutas en la antigua Grecia y que hoy correspondería a las nigerianas en la Casa de Campo de Madrid. La prostitución tiene a unos seres humanos a disposición de otros, y la pornografía establece la ideología y la enseñanza de la práctica que después se realiza en la prostitución. Su función es la misma: crear objetos sexuales para satisfacer las fantasías de las, entre comillas, necesidades sexuales de unos sujetos siempre invisibles.
-Sujetos invisibles. Tú también resaltas la importancia y la necesidad de poner el foco en el putero.
-Absolutamente. La prostitución no parte de la oferta, sino de la demanda. No comienza con la idea de una mujer de vender su  cuerpo. Es una institución del patriarcado como dominación masculina básica sexualizada. La prostitución se sirve de dos fuentes: la pornografía, que es el instrumento para crear, mantener y aumentar la demanda, y la trata, que es el suministro de la materia prima para la industria del sexo.
“En la pornografía en Internet el morbo y violencia de la pornografía van en aumento constante”
-El consumo de la pornografía ha aumentado de forma exponencial por su acceso libre en Internet.
-La pornografía es un producto que, como cualquier otro, hay que vender constantemente y tiene que presentar nuevas fórmulas. De la pornografía en forma de revistas o películas hemos pasado a la pornografía en Internet y ahí se ha producido un aumento numérico y un cambio cualitativo: el morbo y violencia de la pornografía van en aumento constante. Es la fórmula para seguir elevando el interés y la demanda, y hace un tremendo daño, no sólo a las personas que la consumen, sino también a las mujeres, a las que se les exige que cumplan con las fantasías de la pornografía. Supone, por tanto, una fuente de desigualdad y, además, favorece la falta de higiene sexual y seguridad reproductiva: en la pornografía apenas se usan preservativos, ninguna mujer queda embarazada…

Dificultades para relacionarse con mujeres reales

-¿De qué forma influye la pornografía en las relaciones afectivo-sexuales heterosexuales?
-Es preocupante cómo elementos que se introducen en la pornografía al poco tiempo aparecen en la práctica sexual de hombres, entre comillas, educados en la pornografía y que conciben su concepto del sexo a través de ella. Esos hombres tienen dificultades para establecer relaciones con mujeres reales. Una mujer real, para mí, es aquélla que posee su propia sexualidad. Si la base es la pornografía, no hay posibilidad de establecer relaciones de igualdad y se abre de par en par la puerta a la prostitución, donde sí se satisfacen todas las ideas y prácticas que vienen de la pornografía.
“La adicción a la pornografía está cambiando y dañando la estructura cerebral de muchos jóvenes”
-Se está alertando de que el acceso a la pornografía se produce a edades cada vez más tempranas, en la niñez. Como psicoterapeuta, ¿qué efectos produce en esas mentes inmaduras ese consumo prematuro?
-Como psicoterapeuta y de pareja, y de problemas sexuales, puedo decir que lo que produce es una total inhabilidad para tener relaciones afectivo-sexuales negociadas. Ahí ya entra mi faceta de activista por la igualdad. Se les introduce justo las ideas contrarias a las que queremos para la sociedad: la igualdad, la sexualidad consensuada y en condiciones de igualdad. Los neurólogos están viendo que los constantes ‘zapping’ de imágenes pornográficas y la adicción que eso provoca está cambiando y dañando la estructura cerebral de muchos jóvenes. Los sexólogos, por su parte, están denunciando que, en un número cada vez mayor de chicos,  aparecen muy pronto, a veces incluso antes de su iniciación sexual, disfunciones eréctiles por el uso de la pornografía para masturbarse. La pornografía supone, a su vez, un daño enorme para las chicas.

Chicas chantajeadas por sus chicos

-¿En qué las daña?
-Hace 20 años, las estadísticas ya decían que más de la mitad de las chicas perdían su virginidad, no en actos sexuales que deseaban, sino chantajeadas por sus chicos. Esta situación va en aumento. Las amenazan con irse con otras o con acudir al prostíbulo. Una de mis fuentes para darme cuenta del daño que la pornografía hace, no es la misma pornografía, sino informes médicos que alertan del número cada vez mayor de fisuras anales que aparecen en chicas jóvenes o de infecciones vaginales que vienen del contacto con bacterias del ano, ello porque en esas modas que la pornografía introduce está el sexo anal con pase continuado a la vagina y de allá al ano en vueltas constantes. En las urgencias de los hospitales, aparecen casos de mujeres con paros cardíacos porque los chicos practican lo que ven en la pornografía de estrangular a las mujeres, ya que esto supuestamente produce una contracción en la vagina que hace más placentera la penetración.
“La Policía danesa vio que, cuando en la pornografía se introduce un nuevo morbo, la violencia sexual tienen que ver con esa moda”
-Es decir, que hay una relación directa también entre pornografía y violencia sexual.
-Cuando empecé a estudiar este tema a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, en Escandinavia, donde había habido un auge de la pornografía, se dieron cuenta del tremendo daño que produce a nivel social. Por eso, Suecia ha podido ser precursora en la legislación sobre la prostitución que persigue a los puteros y descriminaliza a las personas prostituidas. La Policía danesa, a principios de los años 90, informó de que, cuando en la pornografía se introduce un nuevo morbo, al cabo de meses, los casos de violencia sexual tienen que ver con esas nuevas modas. De la fantasía sobre la mujer ninfómana a la que le encanta tener un pene en cada uno de sus orificios, llegamos al ‘caso de la manada’, que no hicieron otra cosa que poner en escena una película pornográfica, y de ahí hemos ido a los genitales afeitados para dar una apariencia más infantil a las mujeres, a golpes en los culos y en los senos sabiendo que pueden causar en éstos abscesos tumorales, y a la estrangulación y al sexo anal. No sabemos cuál será el próximo morbo.

Humanizar y feminizar la sexualidad

-Apelas a la mayoría silenciosa de hombres que callan ante el fenómeno de la prostitución y sugieres que eso la está legitimando. ¿Qué debería hacer esa mayoría silenciosa?
-En las charlas que estoy dando ahora, lo que hay es siempre mayoría de mujeres, cuando de lo que hablamos no es un problema de las mujeres, sino de los hombres, igual que la violencia doméstica y en las parejas es también un problema de los hombres. En la base de la prostitución y de la demanda, hay un concepto de sexualidad masculino que comparten la vasta mayoría de los hombres que han sido educados para ser hombres y que considera la sexualidad masculina como un impulso biológico irrefrenable y mecánico, en lugar de ser el impulso cultural e histórico que en realidad es. En la práctica, se traduce en una cosa tan fea como que, si a un hombre se le ‘empina’, tiene que ‘meterla’ cuanto antes en algún hueco. Lo que haría falta es un reflexión profunda entre los hombres de ese concepto de sexualidad para humanizarlo y feminizarlo.
“La inmensa mayoría de hombres con problemas sexuales no tienen orgasmos, tienen eyaculaciones”
-¿Y los hombres qué ventaja se supone que obtendrán de esto?
– Yo digo que, en primer lugar, es un tema ético. Si, por la desigualdad, una parte de la población está desempoderada y tiene que ganar poderío, eso quiere decir que la otra parte tiene que desempoderarse, perder privilegios y comodidad. En cualquier tema de igualdad, lo que los hombres ganan es que por la noche cuando se miran al espejo pueden decir que han sido buenas personas. En el terreno sexual, sin embargo, hay mucho que ganar. He tratado muchos problemas sexuales masculinos y la inmensa mayoría de hombres no tienen orgasmos, tienen eyaculaciones. Los hombres tienen que ejecutar algo que se supone que se espera de ellos: que tengan erecciones inmediatas y durareras, que satisfagan a mujeres con el contacto vaginal… Y no hace falta leer a Shere Hite para saber que las mujeres disfrutan más con otras cosas. Los hombres, en lugar de seres que fluyen con otra persona en la sexualidad, tienen que ser atletas sexuales.
-¿Cuál es tu postura sobre la regulación de la prostitución como un trabajo?
-Mi postura es claramente abolicionista. Pienso que legalizando o regulando la prostitución, lo que se legaliza es la actividad comercial, la trata y la actividad de los proxenetas y puteros. Si queremos defender los derechos de las personas prostituidas, tenemos que preservar su dignidad y su humanidad. Recomiendo leer el libro ‘El ser y la mercancía’, de Kajsa Ekis Ekman. Es una periodista de investigación sueca que ha puesto en evidencia cómo la industria del sexo ha inventado la figura de la trabajadora sexual y, para ello, ha hecho un discurso dirigido a diferentes grupos: a las feministas vendiéndoles que la prostitución es empoderamiento de las mujeres; a los sindicatos, diciéndoles que son derechos laborales; a las organizaciones de derechos humanos, que se trata del derecho a las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Una vez más, se invisibiliza a las personas que hacen que exista la prostitución: los puteros.
“En prostitución es absurdo hablar del derecho de las mujeres sobre su cuerpo, cuando esos cuerpos son objetos, no sujetos activos”
-¿Los puteros, los proxenetas y las redes que los sostienen no?
-No es que quiera disminuir el papel de los proxenetas, pero éstos son los mediadores que ejercen la violencia que es la prostitución. El putero delega en el sistema prostitucional la violencia que de otro modo tendría que ejercer él. El putero delega ese trabajo sucio en el sistema prostitucional, en los proxenetas que ejecutan la trata para que él ejerza la violencia sexual, porque es violación ejecutar un acto sexual con una persona que no lo desea. Tengo respeto por los individuos que dicen que consideran la prostitución un trabajo pero, cuando hablamos de la prostitución, es absurdo hablar del derecho de las mujeres sobre su cuerpo, cuando esos cuerpos son objetos, no sujetos activos. En realidad, se oculta que de lo que hablamos es del derecho de los puteros a tener a su disposición a otros cuerpos. La pregunta entonces es si podemos tener un sociedad donde una parte de la población tiene que estar a disposición de otra parte y si queremos llamar trabajo a algo que en todos los demás oficios está prohibido: el acoso sexual, por decir un eufemismo.

“Hay que abdicar de los privilegios”

-Trabajas con hombres en la deconstrucción de la masculinidad. ¿Que es lo más difícil?
-Vender la idea de que su ganancia va a ser sólo ética. Soy muy escéptico con el lema de que todos ganamos con la igualdad. Con la igualdad, de momento, ganarían las mujeres, y los hombres perderían. Pero el feudalismo desapareció, no por las rebeliones de los siervos, sino porque terratenientes bien informados sabían que no se podía modernizar la sociedad teniendo ese sistema. La esclavitud desapareció porque hombres blancos se dieron cuenta de que en una sociedad moderna no se podía mantener ese sistema e incluso ganaron una guerra civil contra quienes querían mantener la esclavitud. Por eso digo que lo que hay que hacer no es renovar la masculinidad. La meta final del feminismo es que no haya géneros, que haya sólo seres humanos, y el mero concepto de masculinidad como algo diferenciado de otro invento que es la feminidad no tiene sentido. Así que no hay renovar la masculinidad, sino que hay que abdicar de los privilegios.
-¿Qué tipo de hombres suelen ser más receptivos a ese discurso?
-Pienso que podemos tener efecto en jóvenes con cierta cultura que luchan, por ejemplo, contra la xenofobia y por los derechos del tercer mundo. A esos se les dice que eso mismo que reclaman vale para las mujeres. El otro gran problema es que lo que mantiene a los hombres en la masculinidad es la presión de otros hombres. Los hombres tienen que hacerse disidentes del patriarcado con todo lo que eso conlleva de persecución y dificultades. Que los hombres entren en la crianza, en lo doméstico, no garantiza la igualdad. La desigualdad es mucho más que eso. Pensando en la huelga del 8 marzo, estoy esperando a que los hombres se pongan en huelga en su empresa para demandar que desaparezca la brecha salarial.

miércoles, 23 de octubre de 2019

En tiempo electoral, aprendido más en las clases de Histori

Elvia Carrillo Puerto, ‘La monja roja’ que logró el derecho al voto femenino en México

Consiguió ser la primera diputada electa en el Congreso de Yucatán y consagró su vida a la lucha social y política en favor de las mujeres

Elvia Carrillo Puerto
Se celebra el 139 aniversario del nacimiento de Elvia Carrillo Puerto
Elvia Carrillo Puerto fue una líder feminista en toda la extensión de la palabra. Su lucha y su activismo social le valieron el mote de ‘La monja roja del Mayab’, ya que consagró su vida a lograr el sufragio femenino, la emancipación de la mujer y sus derechos en México. Destacó, por encima de sus cualidades como maestra y poeta, por su discurso en favor del control de la natalidad, la libertad sexual, el divorcio y contra lo que consideraba la opresión religiosa de la época.
Apenas con 6 años, cuando comenzaba a ir al colegio con sus hermanos, y al que iban también los hijos de los obreros del lugar que hablaban hablan la lengua maya entre sí, Elvia se percató de la desigualdad entre las clases sociales, lo que sin duda despertó su conciencia crítica.Desde muy joven Elvia Carrillo Puerto anhelo ser independiente, ilustrarse y llevar una vida distinta de la de las mujeres de la época, y lo consiguió porque fue pionera en casi todo y hasta considerada la chispa de la revolución posterior. Nació en Motul, Yucatán, el 6 de diciembre de 1878. En una familia numerosa Elvia siempre estuvo muy cerca de su hermano Felipe mientras él vivió, aunque destacó por sí misma en la lucha social. Felipe sintió como propios los problemas de los indígenas y se metió en política, llegando a gobernador de su estado y realizando una vasta obra en poco tiempo.
Elvia Carrillo Puerto fue alumna de la poetisa Rita Cetina Gutiérrez, que había fundado la primera escuela secundaria para mujeres del estado de Yucatán y, posteriormente, la primera organización feminista: la Siempreviva. En ella aprendió nociones de igualdad de género y gracias a su influencia estudió textos escritos por grandes teóricas de los derechos de la mujer como Mary Wollstonecraft, Flora Tristán y Victoria Woodhull.
Desde niña Elvia destacó por su inteligencia, su astucia y también su singular belleza. Siempre sensible ante las problemáticas sociales, se fue convirtiendo en revolucionaria por convencimiento a pesar de pertenecer a una familia de las consideradas pudientes en aquella época.
Un sacerdote anarquista español llamado Serafín García también ejerció una influencia importante, tanto en ella como en su hermano Felipe, a través de la lectura y la conversación, al advertir en ellos inteligencia y sensibilidad para defender a los desprotegidos. Tal era el bagaje cultural de Elvia Carrillo Puerto que en la adolescencia, en lugar de conversaciones con los compañeros de su edad, prefería los libros y la música.
Tan adelantada fue Elvia Carrillo a su tiempo que vio el matrimonio como una salida, una vía hacia su independencia y se casó con un maestro de Motul natal a los 13 años de edad. Tuvo un hijo, pero enviudó diez años después. Solo gracias a la mediación de su antigua maestra de escuela la aún demasiado joven Elvia para enfrentarse a un mundo machista consiguió el permiso para impartir clases de mecanografía, trabajo con el que logró, además de la remuneración económica, cierta sensación de independencia también desconocida para la mayoría de mujeres hasta entonces.
Su hermano Felipe Carrillo Puerto siguió influyendo en ella al conseguirle una traducción en maya de la Constitución mexicana de 1857 que Elvia se encargó de leer a sus alumnas para que fueran adquiriendo conciencia de sus derechos. Su colaboración a partir de ahí fue estrecha, ya que en 1907 Felipe empieza a publicar el periódico ‘El heraldo de Motul’ y ella le ayuda en la redacción y corrección de artículos.
En 1910, con solo 29 años, Elvia Carrillo Puerto participa en la llamada rebelión de Valladolid originada por el Plan de Dzelkoop, que llamó al pueblo yucateco a levantarse en armas contra la tiranía de Olegario Molina y el gobernador de Yucatán, Enrique Muñoz Arístegui. Aquel movimiento fue bautizado después como “la primera chispa de la Revolución Mexicana”.
A mediados de 1912 Elvia Carrillo organiza la primera Liga Feminista Campesina en la que se discute la propiedad de la tierra, se plantea que las jornadas de trabajo deben ser de 8 horas, que hay que liberar a los indígenas de trabajos esclavos, educar a las mujeres para tener los hijos que decidan... La joven activista también propone en ese foro crear escuelas rurales en todo el territorio de esa entidad federativa.
Durante el gobierno del general Salvador Alvarado en Yucatán, de 1915 a 1918, siguió organizando grupos feministas y participó activamente en la organización y fundación del Partido Socialista Obrero de Yucatán, que más tarde sería el Partido Socialista del Sureste. En 1918 se celebra en Motul el Primer Congreso Obrero de Yucatán organizado por el Partido Socialista del Sureste, en el que Elvia Carrillo Puerto incorporó el punto de “Aceptación de la mujer obrera en las Ligas de Resistencia”. Este fue el leit motiv de su vida, luchar por la liberación de la mujer a través de su actividad social y política en las 51 Ligas de Resistencia que logró organizar.
Como uña y carne con su hermano Felipe, lo apoyó en el puesto de gobernador del estado de Yucatán en todas las tareas que hacían referencia a la mujer, la niñez, la familia y la educación. Tras el asesinato de su hermano por los militares, en enero de 1924, Elvia continuó siendo diputada durante un tiempo, hasta que las amenazas de muerte de sus adversarios en Yucatán la hicieron dejar el cargo y marcharse a la Ciudad de México, en donde fue protegida por el presidente Álvaro Obregón, primero, y después por su sucesor, Plutarco Elías Calles, y donde continuó con su particular lucha en favor de las mujeres.
Entre 1930 y 1934 se realizaron tres congresos de mujeres obreras y campesinas en la capital mexicana y ella fue la principal responsable de reunir a las delegadas. En el Congreso de 1931 es donde surge la idea de crear una organización exclusiva para exigir el sufragio femenino.
Ni siquiera durante la presidencia en México del general Lázaro Cárdenas Del Río (1934-1940), caracterizada por avances políticos y sociales importantes, los esfuerzos de Elvia Carrillo Puerto por lograr el sufragio para las mujeres se vieron recompensado y redujo su activismo social a partir de ese momento.
Sin embargo, en 1947, ya bajo la presidencia de Miguel Alemán Valdés, se dio un paso adelante y se aprobó el derecho de voto de la mujer en las elecciones municipales en México. Años más tarde, en 1952, la Cámara de Diputados reconoció a Elvia Carrillo Puerto como Veterana de la Revolución Mexicana y le concedió la Medalla de Honor al Mérito Revolucionario.
Elvia Carrillo Puerto recuperó su lucha y, finalmente, se vio recompensada durante mandato presidencial de Adolfo Ruiz Cortines, cuando en 1953 fue modificado el artículo 34 de la Constitución para otorgar la igualdad de derechos políticos a las mujeres mexicanas, incluyéndose por tanto su derecho al sufragio.
Hoy Google recuerda a la activista social e impulsora de los derechos de la mujer en México dedicándole su doodle en el día en que se cumple el 139 aniversario de su nacimiento. La ilustradora de la Ciudad de México Hilda Palafox es la creadora de la ilustración que honra su activismo y en el que la representa tirando de la mano de otras mujeres, pancarta en mano y subiendo la escalera de la igualdad.
Elvia Carrillo Puerto murió en la Ciudad de México el 15 de abril de 1968 con 89 años de edad y sus restos se encuentran en el cementerio general de Mérida.
Recordada por su lucha encendida en favor de los derechos de las mujeres, principalmente las indígenas, campesinas mayas y las obreras mexicanas, en octubre del 2013 la Cámara de senadores de México anunció la concesión de un reconocimiento a la memoria de Elvia Carrillo Puerto por su labor de “defensa, protección, ejercicio e investigación de los derechos humanos de las mujeres y de la igualdad de género en México”.

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