Allyson Felix ya era una de las atletas más importantes del mundo cuando quedó embarazada.
Pero en lugar de recibir respaldo, enfrentó algo que millones de mujeres conocen demasiado bien: la maternidad convertida en una supuesta desventaja laboral.
Nike pretendía reducir considerablemente las condiciones de su patrocinio durante su embarazo.
Mientras tanto, Felix atravesaba una situación mucho más seria: sufrió complicaciones que obligaron a realizarle una cesárea de emergencia y su hija pasó semanas en cuidados intensivos neonatales.
Y aun así, regresó.
Pero quizá su victoria más importante ocurrió fuera de la pista.
Felix dejó Nike, levantó públicamente la voz sobre la falta de protección para las atletas embarazadas y después creó Saysh, su propia marca.
Y transformó aquella idea de que una mujer debía simplemente aceptar “su lugar” en un mensaje mucho más poderoso:
Su lugar era competitivo.
Su lugar era ser madre.
Su lugar era hacer negocios.
Su lugar era denunciar lo injusto.
Y su lugar era exactamente donde ella decidiera estar.
Porque todavía existe un sistema laboral que celebra que una mujer sea extraordinaria… hasta que decide ser madre.
La maternidad no disminuye el talento.
No cancela la experiencia.
No debería reducir oportunidades, salarios ni derechos.
El problema fue que alguien creyó tener derecho a decidirlo por ella.
Fuente original: InStyle
Vía: Sexprésate
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